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lunes, 19 de octubre de 2020

INVITACIÓN AL EXPOLIO

Josep Vicent Lerma Levante-EMV

16 de octubre de 2020

    Hace unos pocos meses, después de la publicación tras el gran confinamiento de nuestro último artículo de opinión “La Arqueología entra en coma” (Levante-EMV, 22-05-2020), una línea de tipografía azul eléctrico subrayaba en la bandeja de entrada del ordenador la nueva misiva de un entrañable amigo de los asamblearios años setenta universitarios que nos tocó en suerte compartir, en cuyo contenido epistolar venía en el fondo a espolearnos sobre el asunto sustancial de no cejar de terciar en los debates históricos de la ciudad de Valencia. En este sentido, más allá de la descabellada invención arqueológica de la conducción hidráulica romana más larga de Hispania, de la que se hicieron eco algunos periódicos del país (13-02-2020), de casi 100 kilómetros entre el pétreo acueducto de Peña Cortada y la notísima urbe Valentia, pasando eso sí por los pintorescos “Arquets” medievales de la acequia de Quart en Manises o la impostada construcción en el siglo VI de nuestra era de una ciudad hispano-bizantina (sic) amurallada con torres cuadradas, que posteriormente sería conquistada por el rey godo Leovigildo, cual si se tratara de un episodio más de “Juego de Tronos”, llamada para más inri por un doctor de la Politécnica “Valencia la Vella” (Riba-roja de Túria).

Sin olvidar el reciente caso palmario de Pseudohistoria titulado “A los cristianos les costó más de un siglo conquistar la Valencia musulmana” (Levante-EMV, 4-10-2020), perpetrado por el histórico secesionista lingüístico Baltasar Bueno. Lo cierto y verdaderamente trascendente en nuestra opinión ahora, es que desde el punto de vista del patrimonio cultural valenciano, tras el “Crash” inmobiliario de 2008 y la actual pandemia del Covid-19 del 2020, junto con la desidia administrativa antológica que supone 32 años depués, la aún pendiente designación de los ocho vocales de la Junta de Valoración de Bienes (Ley 4/1998. Art. 8) o en esa misma línea crepuscular de eclipse de la política patrimonial, la falta también de nombramiento de los miembros del inédito, desde hace tres años, Consejo Asesor de Arqueología (Decreto 107/2017. Título III. Arts. 54 – 58), cuya ausencia como órganos custodios del legado histórico del pueblo valenciano ha constituido una auténtica invitación al expolio y dispersión de decenas de obras de arte, en manos de coleccionistas y propietarios privados, pertenecientes al mismo, fuera de las fronteras del territorio autónomo valenciano, con destino a las casas de subastas de Madrid y Barcelona, ante las acuciantes necesidades provocadas por la crisis económica, dejando vía libre a su salida más o menos opaca de la Comunitat Valenciana. En una siniestra reedición del clásico ensayo del académico Francisco Almela y Vives “Destrucción y Dispersión del Tesoro Artístico Valenciano” (1958). 

Detalle de Corregudes de Joies en Mont Olivet
Así a modo de ejemplo merecen recordarse el intento en 2018 de venta en Subastas Segre por 100.000 euros de la magnífica “Virgen de la Esperanza” de Joan de Joanes, pintor renacentista valenciano del que en efecto se puso en almoneda una tabla del retablo de San Eloy (Levante-EMV, 12-06-2019), la subasta pública en Maastricht (Holanda) en 2017 de un magistral caballero de la orden de Montesa, obra señera de Jerónimo Jacinto de Espinosa, la licitación el pasado julio por 5.000 euros en Abalarte del folclórico cuadro anónimo “Corregudes de Joies en Mont Olivet” de 1864, la reciente salida al mercado en Setdart de un retablo del Maestro de Perea por 250.000 euros (Levante-EMV, 10-10-2020) o la actual vuelta a los portales todocoleccionistas de internet de nuevas ofertas de compraventa de azulejos góticos de Manises con águilas enmarcadas por cuadrantes de círculo, heráldica de los Aguilar, como los procedentes del Castell d´Alaquàs, a pesar de los beneméritos esfuerzos del Grupo de Patrimonio Histórico de la Policía de la Generalitat, que dos años atrás ya incautó 28 losetas expoliadas de este mismo monumento (Levante-EMV, 20-05-2018). 

Detalle de Corregudes de Joies en Mont Olivet
Por todo ello y a modo de coda final, toda vez explicitada la casuística de este triste éxodo en curso de bienes integrantes del Patrimonio Cultural Valenciano, no obstante que la Ley 7/2004, art. 1.2 ya determinaba la voluntad de la Generalitat de promover el retorno a la Comunidad Valenciana de los bienes de valor histórico que hallándose fuera de la misma sean especialmente representativos de la cultura valenciana, poco más que una de las muchas buenas voluntades con las que es bien sabido está empedrado el camino al infierno, nuestras administraciones públicas harían bien, ante los hechos consumados de esta silente diáspora fiscal de obras culturales de todas las valencianas y valencianos, en implementar una reacción alícuota a escala del fenómeno relatado, dotando de operatividad a sus organismos consultores citados más arriba, así como de autoridad suficiente a los escasos inspectores en activo, tras la merecida jubilación del amigo Ximo Espi, responsables últimos del control y tutela de nuestra común herencia cultural.

martes, 21 de marzo de 2017

LA ATLÁNTIDA NO ESTUVO EN JAÉN

La Atlántida no estuvo en Jaén... ni en ningún otro sitio.

Artículo de opinión de Manuel Molinos, catedrático de arqueología de la Universidad de Jaén publicado el 19 de marzo de 2017 en Ideal.es


Cuando alguien se define como atlantólogo podría suponerse que se trata de un especialista en Atlanthropus mauritanicus, el Homo erectus norteafricano, o de un estudioso de la cordillera del Altas tunecino-argelino-marroquí, o de un especialista en los fondos del mar Atlántico. Pero si me dicen que se trata de un autonombrado especialista en

la Atlántida platónica, me quedo asombrado de que alguien pueda decir tanta tontería sin ruborizarse, y que otros puedan tomarlo en serio. Es el caso de Georgeos Díaz-Montexano o de su colega Simcha Jacobovici, el 'descubridor' de los clavos de Cristo, de la tumba de Caifas, de la cripta familiar de Jesús, con María Magdalena y el común hijo de ambos; también de la sepultura del apóstol Santiago: un verdadero especialista en hallazgos de primer nivel que acabaron demostrándose, tampoco hubo que indagar mucho, simples falsedades. Toda una vida de estudio no bastaría para analizar tanta basura.

¿Existió alguna vez la Atlántida? Seguro que sí: en la filosofía de Platón, en la mitología, o en la retórica literaria: existió para sueños nacionalistas, especialmente el alemán de los años posteriores a la Primera Guerra Mundial que desembocó en el nazismo,. Ha habido muchas Atlántidas, en la literatura y en la ficción. Existe en la cabeza de Georgeos Díaz-Montexano. Pero dicho esto, la Atlántida, como realidad, no estuvo en Jaén, tampoco sus supuestos centros secundarios, ni sus templos, ni sus construcciones. Ni aquí, ni en ningún lugar del planeta Tierra, sencillamente porque una Atlántida histórica, no existió nunca, jamás. No hay arqueólogo ni historiador medianamente serio, que sostenga esa afirmación. Lo diga Georgeos Díaz, Simcha Jacobovici o el afamado cineasta James Francis Cameron.

Las afirmaciones que hemos leído estos días en los medios de comunicación, tienen trampa y esconden un olímpico desprecio a la ciencia al intentar argumentar que existen dos clases de arqueologías: una académica, encerrada entre los infranqueables muros de la universidad y otra para la que no son necesarios ni títulos ni método. Basta con autoproclamar la existencia de una supuesta ciencia bautizada como 'atlantología'. Más de veinte años de investigación, que como tal ha sido modélica aunque las autoridades no hayan hecho sus deberes, especialmente en lo que se refiere a la puesta en valor de las parcelas que se destinaron a ese fin, pueden quedar reducidos a cenizas por una estrafalaria, inconsistente o, incluso, falsaria 'opinión'. Y en ciencia no existen opiniones. Los arqueólogos no opinan sobre el pasado, construyen hipótesis a partir de una información fosilizada en la tierra. Y cuando tienen las evidencias suficientes las convierten en tesis hasta que nueva información modifique o incluso revoque las anteriores conclusiones. Ese es el método científico.

Pero vayamos a la Atlántida: Platón (427-347 a.n.e.) al escribir sus Diálogos de Critias y de Timeo, pretendía exponer sus críticas posiciones político-filosóficas sobre el Estado Ateniense. El personaje central del relato, al que Platón parece tener en alta estima, explica a Sócrates el fabuloso mundo de la Atlántida. Se trata de Critias, un oligarca ateniense, responsable de asesinatos y deportación de ciudadanos de su propia ciudad, al que Filostrato llamó «el mayor malvado de todos los hombres», tirano depravado que para Platón fue un hombre refinado, un aristócrata distinguido. Con estos principios Platón construye su universo ideal, una sociedad donde los campesinos y artesanos trabajaban, los guerreros vigilaban y los gobernantes-aristócratas tomaban sabias decisiones en beneficio de la comunidad. En realidad, su modelo de sociedad ideal sería similar al de Esparta, muy alejado del que tenía Atenas en el momento mismo del nacimiento del filósofo, herencia principal del recién fallecido Pericles (429 a.n.e.). Y de ahí nace el mito de la Atlántida, según algunos investigadores una metáfora del imperio Aqueménida con el que los griegos habían mantenido un largo y doloroso enfrentamiento. La Atlántida habría sido un fabuloso reino donde la virtud, el sentido de la justicia y la sabiduría de sus gobernantes, habrían creado un continente ideal, que sólo los dioses, enojados por la soberbia que con el tiempo caracterizaron a la monarquía atlante, habrían truncado mediante una gigante y catastrófica ola.

El filósofo, que creaba el mito para defender su filosofía política, describió ampliamente el lugar como si de un escenario real se tratase, una enorme isla, en realidad un continente, una metáfora narrada como si de una historia verdadera se tratara: A Critias se la contó su padre, que la escuchó de Solón, y que se remontaba a los orígenes del universo griego, unos nueve mil años antes de Platón ¡En el Mesolítico! Las cronologías obtenidas para las estructuras de los fosos de Marroquíes, con metodología científica (C14), cifran su origen, fosos 0 y 1, en torno al 2800 a.n.e., más de seis mil años después de la supuesta destrucción del mítico continente. Es decir los atlantes, en su caso, estarían todos muy calvos antes de la construcción del extraordinario, magnífico, espectacular, asentamiento Calcolítico de Jaén.

El origen

Efectivamente y ahí estoy de acuerdo con Georgeos Díaz-Montexano, un espacio verdaderamente excepcional, digno de recibir mucha más atención de la que se le dio una vez realizadas las excavaciones arqueológicas. Tan excepcional que no necesita de florituras literarias ni su identificación con el universo mitológico atlantista. Marroquíes está en el origen de lo que somos los hombres y mujeres que habitamos esta tierra. Esa sí es nuestra identidad y no la fabulosa leyenda de un reino de atlantes aristocráticos y antidemocráticos al gusto platónico; en Jaén tenemos una historia repleta de momentos álgidos que deberían servir para aumentar nuestra autoestima como pueblo, sin necesidad de recurrir a absurdos inventos formulados no está claro con qué propósito, salvo el de vender exclusivas en los medios de comunicación.

Ese mensaje debería calar entre nuestros políticos, que en su mayoría han ignorado el patrimonio histórico de la ciudad. Un sencillo ejemplo: Yo llevo treinta y seis años investigando en el oppidum ibero de Puente tablas; ¿saben cuantos alcaldes(a) de Jaén han mostrado su interés por el sitio? ¿Cuántos han preguntado o solicitado información sobre uno de los asentamientos más emblemáticos, conocidos y publicitados de la provincia? Ninguno.

Ahora vienen unos freelance, con el pedigrí de un medio de difusión internacional y se les hace el culo agua y se plantean hasta revisar las licencias de obra en el lugar, en vez de suspender, en interés general, ese sí, urgente y objetivo, la licencia de obras de la cantera de la Fuente de la Peña, por ejemplo. Pero como lo dicen desde fuera hay que darles más crédito que a las docenas de arqueólogos que han trabajado en Marroquíes Bajos. Por otro lado, en muchos ciudadanos, verdaderamente interesados en el patrimonio de la ciudad, se ha creado la ilusión de que esta situación puede ayudar a defender ese patrimonio. «Bueno -dicen- es una barbaridad, pero puede contribuir a proteger nuestra historia» ¡No! Junta y Ayuntamiento deberían establecer los mecanismos para la puesta en valor del Marroquíes, para el uso social, también como recurso económico, de ese extraordinario patrimonio. Pero de la fábula no puede surgir nada bueno. No podemos resolver nuestros problemas con la falsedad, con la mentira. No a cualquier precio.

miércoles, 2 de octubre de 2013

SOBRE PIRÁMIDES Y ARQUEOLOGÍA CRANCK

¡Ya está bien de arqueología frívola! Vamos a por la arqueología de verdad: las pirámides, la Atlántida, los ovnis y los cráneos estirados de pilotos de naves espaciales.

Con ustedes... un nuevo episodio de la arqueología cranck.

El "arqueólogo" Jacques Grimault tiene Facebook. Si alguien está interesado en desenmascarar la impostura de este señor que no se preocupe, ya lo ha hecho alguien en francés desde la perspectiva del debunking o escepticismo científico.



lunes, 8 de abril de 2013

NUESTROS ANCESTROS LOS GERMANOS

La traducción de la contraportada de este libro reciente que recuerda algo en lo que insistimos frecuentemente y que ha tenido eco en Plaudite en La fábrica de la arqueología franquista... o en  Hitler y el santo Grial...,

Laurent Olivier, Nos ancêtres les germains. Les archéologues au service du nazisme, Tallandier, Paris, 2012.

Del prefacio de Jérôme Prieur.

Es un secreto bien guardado. Casi el 90% de los arqueólogos alemanes fueron miembros del partido nazi. Puesta al servicio del nazismo, la arqueología otorgó una legitimidad científica a la depuración racial y a la germanización forzosa de la Europa ocupada por el IIIer Reich.

Con los archivos como argumento, Laurent Olivier quita las máscaras sobre el adoctrinamiento de esta disciplina y pone en evidencia su obsesión por probar la presencia germánica en Europa y, en particular, en Francia. Se trataba de estableer el parentesco ente los megalitos de Bretaña y los del norte de Alemania y de Escandinavia para promover la idea de una comunidad de sangre "nórdica", o de probar el pasado exclusivamente germánico de Alsacia. En una minuciosa investigación L. Olivier revela el grado de cooperación de los arqueólogos franceses, junto a sus homólogos alemanes y bajo el régimen de Vichy, en la reconstrucción de los orígenes de la Historia.

Tras la guerra, la mayoría de los arqueólogos que encontraron trabajo al servicio de las instituciones del IIIer Reich continuaron su carrera en la universidad o en los museos, manteniendo una auténtica omertà sobre el pasado nazi de la arqueología.

Un video en el que el autor nos resume el contenido del libro. Una reseña en francés del blog de Tobie Nathan Contre les trous de mémoire, Contra los agujeros de la memoria y la emisión en France Culture sobre el libro.





lunes, 11 de marzo de 2013

LA CONSEJERA Y LA CATEDRÁTICA DE ARTURO PÉREZ REVERTE

La urna a la izquierda
Arturo Pérez-Reverte se atreve con la arqueología o, mejor, con la gestión de la arqueología, en su artículo aparecido en Inversión y finanzas.com relacionado con el último episodio del vaso ibérico del Campello del que hemos dado cuenta en la entrada El vaso ibérico del Campello... y en el Facebook de Plaudite: "... al técnico de la Conselleria, a la Conselleria pues, se le ha ido la cosa de las manos como a Cecilia Giménez, la "restauradora" del Ecce Homo. También decíamos que "a falta de gestión, los "gestores" se convierten en comentadores de los expolios". Una demostración más de la quirúrgica escisión entre gestión del patrimonio e investigación. ¿A nadie se le ocurre llamar a un especialista? ¡Igual opina!

Y... a todas estas, en El País esperando para dar cuenta de la situación que pone en evidencia el hallazgo y que corrige seriamente la noticia tal cual fue dada por el rotativo. A pesar de que respondió públicamente lo que entendía como nuestras "quejas". 

No extraña, pues, que la visión de ese periódico sobre la arqueología sea algo tan sumamente arcaico como H. Carter, la maldición del arqueólogo y el tesoro de Tutankamón.

Lo malo es que acaban confundiéndose la arqueología de la Conselleria de cultura y la arqueología cranck... 


Arturo PÉREZ-REVERTE  
Inversión y finanzas.com
11 de marzo de 2013

Fue interesante lo del otro día. Y revelador. Comentaban en la radio un asunto de anticuarios más o menos tramposos y presunta falsificación de objetos arqueológicos. Algo relacionado con una vasija de cerámica ibera incautada por la Guardia Civil, a primera vista muy valiosa, que posiblemente era más falsa que un euro de cartón. Lo contaban en una emisora de radio local: un programa largo, de quince o veinte minutos, muy bien elaborado. El periodista firmante tenía pocos conocimientos sobre la materia; pero, como buen profesional, no intentaba aparentarlos. Había trabajado con investigación previa, documentación adecuada y una estructura de programa donde eran puntos fuertes algunas entrevistas y testimonios interesantes. Me lo zampé de cabo a rabo.

Uno de esos testimonios era de una catedrática de Arqueología de la universidad local, a la que acudía el periodista para obtener una opinión autorizada. Era evidente que la señora estaba acostumbrada a explicar cosas a sus alumnos, y que lo hacía con mucha eficacia: su intervención, prolija y técnica pero sin aburrir en ningún momento, resultó apasionante. Era, desde luego, una excelente profesora. Con mucha claridad supo explicar de qué iba la cosa, por qué la vasija le parecía una buena imitación pero era no auténtica, y acabó describiendo con detalle los elementos decorativos de la pieza, que en su opinión, vistos por separado, estaban perfectamente reproducidos; pero, considerados en la sintaxis general de ese tipo de vasijas iberas, resultaban incorrectos. Y todo eso, en un corte radiofónico de casi diez minutos, lo estuvo largando la señora sin aburrir en absoluto, dejándome informado a la perfección, con una elegancia y claridad de lenguaje asombrosos. Si yo hubiera estudiado Arqueología, concluí, habría querido tener una profesora como ésa. De las que te marcan y recuerdas toda la vida.

Pero no hay sopa hispana sin pelo dentro. Tras la catedrática, el periodista dio paso a una consejera de Cultura que aportó la versión oficial del asunto. Ignoro si confrontar a una señora con otra fue deliberado o casual, aunque el contraste era abrumador. De un lenguaje claro, docto, seguro de sí, por parte de la catedrática, se pasó a una exposición reiterativa, titubeante y técnicamente confusa por parte de la consejera, que intentaba al mismo tiempo guardar la ropa y nadar cien metros estilo mariposa. De forma que al final, tras escuchar repetir lo mismo media docena de veces con diversas obviedades incluidas, el oyente quedaba en una desagradable incertidumbre: no estaba claro si la consejera le colgaba el mochuelo de su confusión a la Guardia Civil, o si estaba defendiéndola, o si de verdad creía que la vasija era falsa, o no, o según, o todo lo contrario. Ni siquiera si las palabras vasija e ibérica tenían significado para ella. Lo que quedó clarísimo, desde luego, es que esta segunda señora no tenía idea de lo que estaba hablando.

Cuando apagué la radio no pude menos que formularme la pregunta inevitable, e incluso perversa. ¿Por qué, si de Cultura se trata, la consejera es la segunda señora, y no la primera? ¿Cuál es la razón de que la responsable de los asuntos culturales en una comunidad autonómica no sea una catedrática prestigiosa y culta, por ejemplo, que además sabe ordenar sujeto, verbo y predicado, sino una señora cuyos conocimientos técnicos y capacidad expresiva dejan mucho que desear?... Picada así mi curiosidad, encendí el ordenata y consulté, goteante el colmillo, los antecedentes biográficos de las citadas damas. Y allí estaba todo, negro sobre blanco. La catedrática de Arqueología contaba con impecable currículum profesional y docente, prestigio en su cátedra y demás. Una especialista, en fin, ocupándose de un asunto que conocía al dedillo. Por eso fueron a preguntarle por las vasijas iberas, naturalmente. Y también por eso, deduje, ni ella ni nadie semejante tendrán nunca la más diminuta posibilidad de que alguien los nombre, no ya consejero autonómico, sino concejal de Cultura de su pueblo; entre otras cosas porque, para ese cargo, en España suele ser requisito imprescindible no tener ni siquiera estudios de bachillerato. O casi. Por contraste, el currículum de la segunda señora era más breve y compacto. Más esclarecedor del asunto: carrera de Derecho -con todo el respeto para el Derecho, por mi parte- y alcaldesa de su pueblo a los veintiséis años por el Pepé -aunque igual podría haberlo sido por el Pesoe-, diputada en el Congreso con veintisiete y consejera de Cultura de su Comunidad poco después. Así que acabáramos, concluí. Ya sé por qué una de las dos no es consejera de Cultura; y la otra, sí. Esto es España, como dije antes. Paraíso del disparate público. Y más claro, agua.

Adjuntamos la rectificación de Arturo Pérez-Reverte aparecida en su web oficial: perezreverte.com
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Una rectificación

En relación con mi Patente de Corso del pasado domingo día 10 de marzo, titulado "La consejera y la catedrática", es de justicia hacer una rectificación, que incluye una disculpa. Porque ese artículo contiene un error. La entrevistada en una emisora de radio sobre la supuesta falsificación de una vasija ibera no era la consejera de Cultura de su Comunidad, sino una subordinada directa suya: la directora general de Cultura. Eso no cambia gran cosa el artículo, desde luego, ni mucho menos su sentido; pero es de justicia señalarlo. La que en el texto califiqué de "exposición reiterativa, titubeante y técnicamente confusa" fue de la directora general de Cultura, no de su jefa la consejera. Así que me disculpo públicamente por atribuir a la jefa el discurso de la subordinada. Fue injusto por mi parte.

De cualquier modo, y una vez disculpado, me reitero en el asunto principal. La consejera de Cultura estudió la carrera Derecho, militó desde muy joven en un partido político y es político profesional. Su directora general estudió Periodismo, militó desde muy joven en el mismo partido político y también es político profesional. Parafraseando clásicos, me es por completo indiferente que el discurso provenga de Agamenón o de su porquero. El disparate, en mi opinión, es que en España sean consejeros de Cultura o directores generales de Cultura profesionales de la política, sin otro merecimiento curricular que su militancia en partidos políticos, y no verdaderos expertos con prestigio reconocido en Educación y Cultura.

Arturo Pérez-Reverte 

  

martes, 18 de diciembre de 2012

VALENCIA, SAN VICENTE Y LA ROQUETA (...y 2)

¿Pero cómo puede ser que los arqueólogos no entiendan de vibraciones? Entrañable video para estas fiestas de Navidad.


sábado, 15 de diciembre de 2012

VALENCIA, SAN VICENTE Y LA ROQUETA

Algún día alguien tendrá que explicar la relación que la iglesia valenciana ha mantenido con San Vicente y con la arqueología. Aunque no lo parezca, se identifica un arqueólogo entre los que realizan la excavación junto al rabdomante y clérigo. 

Algún día que nos pille con ganas de trabajar tendríamos que reeditar una antología ¡Es la arqueología, estúpido! de la arqueología cranck.

domingo, 11 de noviembre de 2012

LA CIUDAD DE VALENCIA (NO) ES MÁS ANTIGUA DE LO QUE SE PIENSA

Excavación de la calle Ruaya. © Levante-EMV
Reproducimos el artículo aparecido ayer en Levante-EMV donde se insiste en lo que ya dijimos en Descrédito de la arqueología. Los subrayados que aparecen en el artículo reproducido son nuestros. Las fundaciones no se hacen nunca, no pueden realizarse, sobre un territorio yermo desprovisto de toda impronta humana. Afirmar que "la existencia de huerta habitada y cultivada en esta zona antes de la fundación de la ciudad" solo es apto para quienes ignoran todo lo que se ha escrito e investigado en los últimos 30 años como, por ejemplo, que no existe una huerta antes de su construcción por los musulmanes. 

Para afirmar que "la ciudad de Valencia es más antigua de lo que se piensa" habrá que demostrar algún día que existe una "ciudad" anterior a 138 a.C. y no una simple cerámica que se le cayó del bolsillo a alguien, una granja, o un emporio. Una ciudad reúne una serie de características que no pueden pasarse por alto. Véase, por ejemplo, algunos rasgos que pueden definir un yacimiento como una posible "ciudad" y que hace que algunos autores se interroguen sobre el estatuto urbano del yacimiento cercano a la ciudad urbana de Provadia (Bulgaria): "El conjunto, un asentamiento fortificado en el que se cree que vivieron unas 350 personas... tesoros y riquezas que se han hallado en la zona, concretamente más de 3.000 joyas... casas de dos pisos... una puerta y tres murallas fortificadas".

Algún día, si los restos del subsuelo de Valencia ofrecen una amplia superficie de esta ciudad ocupada por vestigios que preceden a la fundación de 138 a. C. por pobladores latinos, si estos restos se organizan con una división social del trabajo (sectores artesanales, residencias, edificios públicos y administrativos, templos...), y se encuentran amurallados, entre otras características. Ese día, habrá que explicar la contradicción que representa 30 años de actividades arqueológicas sin encontrar ningún hallazgo y los nuevos que pondrían en evidencia la nueva condición urbana de una aglomeración que precedió a la fundación de la ciudad. Por extraño que parezca habrá que asumirlo intentando responder a los nuevos interrogantes originados por el registro arqueológico. Pero hasta entonces, dejemos hablar a los investigadores como bien afirma C. Aranegui y no asignemos carácter de ciudad a unos hallazgos que son importantes pero que, en rigor, no son ciudad.

Post scriptum: Sin ánimo de incordiar. ¿Alguien puede explicar por qué los hallazgos de la plaza de les Aules de Castellón eran tan importantes como para reatribuir una cronología a la ciudad, retrasar, nada menos que doce siglos su fundación, descabalgar a Jaime I de esta empresa, salir en prensa el 26 de diciembre de 1994 y, 18 años después, ni una sola línea haya sido publicada, salvo error u omisión de nuestra parte? ¡Casi, casi, podríamos decir que se trata de arqueología crank!

H. GARCÍA VALENCIA, 
Levante-EMV,  11 de noviembre de 2012


El anuncio de un hallazgo que pondría entre interrogantes la fundación romana de Valencia en el año 138 a.d.C. dejado caer el lunes por la concejala de Cultura, Mayrén Beneyto, durante la presentación del tesorillo de la avenida Constitución fue acogido ayer con cautela por los arqueólogos. Este diario ha recabado la opinión de expertos, como la catedrática de Arqueología de la Universitat de Valencia Carmen Aranegui quien afirma que «Valencia se fundó como colonia romana, pero el territorio estaba poblado antes del 138 a.d.C.».

Beneyto aludía el lunes al yacimiento de la calle Ruaya, descubierto en 2008 durante las obras de un aparcamiento, y donde la alcaldesa de Valencia, Rita Barberá, aseguró que se habían encontrado los «vestigios de vida más antiguos de Valencia». El lunes Beneyto volvía sobre la idea y aseguraba que este hallazgo apuntaba a un «origen más antiguo» de Valencia. En el yacimiento se recuperó cerámica griega, romana y cartaginesa, en una proporción inusualmente alta, dos monedas del siglo III a.d.C así como restos de estructuras de caminos, pozos y balsas.

Sobre la relevancia del yacimiento de Ruaya, Carmen Aranegui apuntó que «tiene el interés de que confirmaría la ocupación del entorno de Valencia antes de la fundación de la ciudad por los romanos».

La teoría «indigenista» del origen prerromano de Valencia y de la existencia de una ciudad íbera anterior que algunos autores identifican como Tyris ha sido alimentada por sectores conservadores. Los arqueólogos consideran que esta teoría está desacreditada por décadas de excavaciones arqueológicas. Otra cosa, apuntan, es la evidencia, por otro lado, normal de ocupación del territorio con anterioridad a la fundación de la colonia romana.

«Es posible que en Ruaya hubiera una aldea o un enclave comercial de tránsito, una estación intermedia dentro de una ruta, posiblemente la vía Heráclea», apunta Aranegui, que ha estudiado durante años el emporio comercial íbero del Grau Vell de Sagunt.

Una afirmación que iría en línea de la hipótesis que maneja el jefe del Servicio de Arqueología (SIAM) del Ayuntamiento de Valencia, Albert Ribera, quien vinculó el lunes los hallazgos de Ruaya con un enclave comercial vinculado a poblaciones del entorno del lago de la Albufera.

Aranegui insiste, no obstante, en que «antes de etiquetar o calificar hallazgos hay que dejar hablar a los investigadores» y de momento en Ruaya «no hay una base científica» que permita identificar con certeza lo que apareció allí, entre otras cosas, porque la superficie excavada es reducida.

El Servicio Municipal de Arqueología en colaboración con el Instituto Valenciano de Restauración ha restaurado y estudiado la cerámica y las monedas que en breve se expondrán en el Centro Arqueológico de la Almoina, donde se encuentran las ruinas romanas de la ciudad fundacional.

El fondeadero del Saler
En el subsuelo de la ciudad se han encontrado materiales anteriores a la ciudad fundacional que alimentan la teoría de la existencia de asentamientos indígenas anteriores a la llegada de los romanos. Siempre se ha dicho que estos materiales procedían de arrastres del río Turia, pero para Aranegui esta explicación «no es creíble». La catedrática cita los restos de ánforas para el transporte de suministro del siglo VII a.d.C. que se recuperaron hace unos años frente al Saler, una zona de yacimientos arqueológicos subacuáticos que no ha sido demasiado estudiada y que se ha visto muy dañada a raíz de las operaciones de dragado para remolcar a los dos barcos que quedaron varados en septiembre.

Aranegui cree que los pobladores indígenas que encontraron los romanos es probable que trabajasen como mano de obra en la construcción de la ciudad romana porque esta no se pudo hacer de la nada.

Una aldea o un emporio comercial junto a la calle Sagunto
Carmen Aranegui apuntó ayer a la posibilidad de que en Ruaya existiera un emporio comercial o incluso una aldea vinculada posiblemente a la vía Heráclea, un camino citado por los autores clásicos que sería el antecedente de la vía Augusta y que conectaría el norte de Italia y el sur de Francia con toda la Costa Mediterránea de la Península hasta Cádiz, centro neurálgico del comercio en época prerromana.

Será dificil obtener más información del yacimiento de la calle Ruaya porque las obras del aparcamiento se paralizaron y no se han vuelto a retomar. El ayuntamiento anunció recientemente que el solar se colmataría y allanaría para evitar los problemas de insalubridad y acumulación de basura.

martes, 26 de junio de 2012

MÁS SOBRE ARQUEOLOGÍA CRANCK

Invitamos a los lectores de Arqueología romántica o arqueólogos cranks del pasado 8 de junio a mirar este video por contener buena parte de las características que definen la arqueología crank (¡qué hallazgo de tag!). En la rueda de prensa se dan cita el "grupo interdisciplinar de investigadores" no citados, el desinterés o la incomprensión institucional, el "hallazgo inédito y único", la referencia bibliográfica reciente de... 1917!, las "tecnologías punteras" como la "fotografía láser" (sic); y todo esto... por haber encontrado la cara de Jesucristo en las paredes de la roca de la Cova del Pernil de Xàtiva, que a fin de cuentas sería una cueva con hallazgos prehistóricos de varios miles de años antes de Cristo.

Bon Jesús! Això si que és bona senyal!


HITLER Y EL SANTO GRIAL (EL REGRESO)

Himmler y Santaolalla en el Museo Arqueológico Nacional © ABC
Incorporamos esta noticia publicada en ABC por su interés y su conexión con los contenidos de nuestro artículo "Indiana Jones en la ciudad del Santo Grial", en el que precisamente anotabamos el olvido de la muestra "La aventura de la Arqueología" en la Ciudad de las Ciencias, del denominado Santo Cáliz de la catedral de Valencia. 

Véase igualmente las entradas La fábrica de la arqueología franquista y El sueño del belga.

Guillermo Llona, ABC, 11 de junio de 2012

Así buscó Hitler el Santo Grial en España

La Ahnenerbe, sección ocultista de las SS nazis, siguió el rastro en nuestro país del Arca de la Alianza y el Cáliz de Cristo, «armas» que harían invencible al Tercer Reich.

Las investigaciones que llevó a cabo la Ahnenerbe recuerdan al guión de alguna de las películas protagonizadas por Indiana Jones. La «secta» paracientífica creada por Heinrich Himmler recorrió el mundo en busca del origen del pueblo ario, de pruebas de su superioridad racial y de «objetos de poder» que le permitiesen dominar el planeta. La organización ocultista también estuvo en España. Los nazis creyeron que en nuestro país podrían encontrar alguna pista de esos preciados tesoros que los iban a hacer invencibles.

La Deutsches Ahnenerbe, o «Sociedad para la Investigación y Enseñanza sobre la Herencia Ancestral Alemana», fue una organización integrada en las SS como sección antropológica y arqueológica que investigó los orígenes misteriosos de la «raza aria». Liderada por el «reichführer» Heinrich Himmler, y dirigida por el coronel Wolfram von Sievers, convirtió el castillo de Wewelsburg, en Westfalia, en su cuartel general y destino de las reliquias que recogía por todo el mundo... Seguir leyendo.

viernes, 8 de junio de 2012

ARQUEOLOGÍA ROMÁNTICA O ARQUEÓLOGOS CRANKS

Presentamos la traducción de un artículo que reproduce la entrevista realizada a Jean-Loïc Quellec, investigador del CNRS. El artículo se adentra en las razones que llevaron a publicar un libro donde el autor denuncia y desenmascara las prácticas pseudo-científicas en arqueología. Una excelente ocasión para dar difusión de la revista francesa Sciences et Pseudo-sciences editada por la Asociación francesa para la publicación científica.

También es la ocasión ideal para incorporar una etiqueta a nuestro blog, cranck, que reemplazará en lo sucesivo la de arqueología friki. Tras leer esta entrada, ¿quién no se ha encontrado con un crank? Contarnos vuestras experiencias.


Entrevista con Jean-Loïc Quellec por Philippe Le Vigouroux y Yann Kindo – Sciences et Pseudo-sciences, nº 294, Enero 2011

¿Qué tipo de trabajo realiza usted como profesional, y por qué ha escrito para denunciar la pseudo-arqueología?

Profesionalmente, investigo el arte prehistórico, sobre todo el de África, con una marcada especialización en  las imágenes de arte rupestre del Sahara. Obligado a leer todo lo que se publica sobre este tema, me sorprendió que algunos autores toman muy en serio la idea de que algunas de estas imágenes fueron realizadas por testigos de aterrizajes marcianos durante el  Neolítico, y me preguntaba cómo es posible semejante aberración.

Después de Louis Pauwels, Jacques Bergier y, especialmente, Robert Charroux en los años 1960 y 1970, ¿cuáles son los vectores mediáticos  actuales de la pseudo-arqueología?

Los quioscos y tiendas de prensa están llenas de revistas, a veces efímeras, que imitan la maqueta  y diseño de revistas serias como La Recherche, Archéologia o Science & Vie, y que pretenden ser una publicación de "información científica alternativa " que se ocultan detrás de títulos con gancho. En un número reciente (mayo-junio de 2010), Nexus ha elogiado especialmente la arqueología "psíquica", es decir, el uso de la clarividencia en la arqueología, camuflada con un nombre más adecuado "arqueología intuitiva". Es una adaptación francesa de un concepto particular, desarrollado en los Estados Unidos, la "psychic archaeology" que fue ampliamente refutada por Marshall McKusick en el Journal of Field Archaeology en 1982, algo que el periodista de Nexus ignora u olvida mencionar. Publicando textos superficiales e ignorando soberanamente la opinión de los expertos, las revistas de este tipo no pueden pretender  de ninguna manera divulgar una pretendida “información científica". Estas publicaciones están dirigidas al público en general, así como las revistas Kadath o la Atlántis.

EL TRANSFONDO IDEOLÓGICO

¿Qué trasfondo ideológico anima a los pseudo-arqueólogos o a los promotores de esta arqueología romántica que denuncia?

Algunas revistas reclaman el carácter de  revista científica, como Mankind Quarterly que, por ejemplo, publica textos firmado por autores académicos, sobre los indoeuropeos o la historia de la colonización en la India, pero también muchos "trabajos" con connotación abiertamente racista, que argumentan que los negros, los aborígenes australianos y los nativos americanos son menos inteligentes que los grupos que estos autores llaman "caucásicos" y "mongoloide". Los datos de la arqueología y la paleontología son usados abusivamente por este tipo de teorías, con evidentes implicaciones políticas, y sus defensores no pretenden otra cosa, por ejemplo, que mostrar que "los africanos" serían retrasados debido a que se quedaron en África, mientras que "los europeos "han adquirido una inteligencia superior osando salir de este continente. Todo esto se fundamenta  en datos obsoletos, mostrando una profunda ignorancia de los logros más recientes de la arqueología, más digno de risa, de no ser por el hecho de que los trabajos de estos investigadores son publicados. De esta forma, Philippe Rushton, psicólogo de la universidad de Ontario, publicó en el año 2000 un libro titulado Race, Evolution and Behaviour, del que fue editada una versión corta con una tirada de 90.000 ejemplares por la Pioneer Fund (una organización racista fundada en 1937 que defiende la eugenesia racial) que distribuyó el libro gratuitamente a 30.000 investigadores y a las principales universidades. Todo esto demuestra  la "infiltración" de movimientos muy activos en el mundo  académico, que no tienen nada de científico. La historia de su génesis es muy reveladora: Mankind Quarterly, con apariencia de revista científica respetable, fue fundada en 1960 con fondos del multimillonario norteamericano pro-nazi Wickliffe Draper Preston, que también financió una campaña para "repatriar" a África a todos los negros afro-americanos...

En cuanto a Robert Charroux, que usted cita, no estoy seguro de que todos sus lectores sepan que era extremadamente racista y que en algunos de sus best-sellers, sostiene que los blancos, que llamaba "arios" deben "mantener la pureza de sangre ", evitando cometer  el "pecado" de los Judios, que una vez también fueron los "arios puros", pero que han experimentado una degradación debido a "uniones denigrantes " con “razas inhumanas”. Combina estas tesis estúpidas con las de los "antiguos astronautas", explicando, sin atisbo de sonrisa, que la superioridad blanca sería el resultado de la contribución genética originaria de otro planeta [Stoczkowski, Wiktor. 1999. Des hommes, des dieux et des extraterrestres. Ethnologie d’une croyance moderne. Paris : Flammarion, 474 p.: 398-40, et 469, notes 17 à 30].

A menudo, cuando se hace la genealogía de las teorías queridas por los arqueólogos románticos, descubrimos que sus orígenes están ligados a concepciones racistas, a veces explícitamente nazis o neonazis. En estos temas es indispensable saber ante qué nos enfrentamos.

LOS DESAFÍOS DE UNA PSEUDO-ARQUEOLOGÍA

¿Cuál es el papel de los fundamentalistas religiosos en la producción de la pseudo-arqueología?

En todo el mundo, la arqueología es instrumentalizada con fines nacionalistas y religiosos, y es obviamente el caso en Israel, donde la fuerza del mito bíblico y la situación política actual son especialmente fuertes, y donde los grupos ortodoxos extremistas judíos han tratado recientemente de prohibir cualquier excavación que implicara el descubrimiento de restos humanos. Por su parte, los arqueólogos románticos, que en general no excavan ni publican en revistas científicas, tratando de demostrar la autenticidad de los descubrimientos, hilvanando argumentos que, a su juicio, son especialmente significativos a este respecto. Muchos de ellos se empeñan en exhibir pruebas de la supuesta contemporaneidad de los hombres contemporáneos y los dinosaurios, para sustentar una cronología bíblica especialmente corta. Otros querrían probar la veracidad de la existencia de los gigantes bíblicos, y su entusiasmo los llevó a cometer cómicos errores. Es el caso de los que han hecho circular en la prensa e internet la "prueba" consistente en una fotografía de un grupo de arqueólogos desenterrando  un esqueleto humano enorme. La investigación demostró que esta imagen era un montaje que obtuvo un premio en un concurso de trucos con Photoshop. No deja de sorprender que la misma foto fuera  utilizada también por los fundamentalistas musulmanes en un intento de "probar" la existencia de los gigantes mencionados en el Corán.
 
El  desafío para las religiones es afianzar la parte "histórica" de su discurso. ¿Qué otros desafíos esconden?

Algunos de los seguidores de las religiones monoteístas instrumentalizan los datos científicos, incluso producen datos pseudo-científicos en dos direcciones. Una de ellas es el deseo de autentificar la base histórica de los mitos por medio de pruebas  arqueológicas: si se encontraran los esqueletos de los gigantes mencionados en la Biblia y el Corán estos libros dicen la verdad, y si dicen la verdad sobre algo tan increíble, deben ser fiables sobre el resto. El otro enfoque no nos concierne directamente aquí, es la búsqueda de similitudes entre los mitos bíblicos y coránicos con los más recientes descubrimientos de la física. Estos intentos de "probar" el mito por la ciencia pasan por alto el hecho de que, en las sociedades en las que es eficaz, el mito, por definición, siempre dice "la" verdad. Estos enfoques por lo tanto, ofrecen pruebas indirectas de que los mitos bíblicos y coránicos están huérfanos e, incluso desde el punto de vista que defienden sus partidarios, son, en última instancia, contra-productivos.

¿Con la evolución de las creencias contemporáneas, vemos también el desarrollo de una arqueología romántica inspirada en la New Age, diferente de la que se inspira en las tradiciones de las tres religiones monoteístas?

No parece que sea el caso. El término New Age abarca una nebulosa de organizaciones, movimientos y sectas muy diferentes que pretenden  en general, que cualquier elemento del universo es divino y lo divino está en todas partes. Es un movimiento que se basa tanto en la obra de Carl Jung como de Wilhelm Reich Gustrav, como en las mitologías orientales, y sus seguidores sacan provecho de los libros esotéricos, de la astrología, del chamanismo, del gnosticismo, del espiritismo, como de la arqueología romántica. Utilizando todo este abanico de elementos prestados, van construyendo una mitología moderna, incluida una nueva sacralización de la naturaleza y un llamamiento al "cambio de paradigma científico".

Con el fin de "conectar" con la naturaleza, consigo mismo y con la espiritualidad, el movimiento de la New Age, nada organizado aunque ampliamente explotado por algunos autores y vendedores de ilusiones, es un buen ejemplo de actualización permanente y de bricolaje mitológico que da lugar a la proliferación de rituales como el "neo-chamanismo", la "mediación" (espiritismo), el "Rebirth" (rememoración el momento del nacimiento)…, que se inscriben en una tendencia que enfatiza la plenitud personal y el libre albedrío en una especie de supermercado global de creencias, pretendiendo romper con cualquier forma de dogma religioso o formalización teológica. Dando respuesta así a una visión del mundo de contornos imprecisos, sin hacer ascos a ninguna fuente de inspiración, la New Age hace uso e integra, entre otras muchas cosas, algunos de los temas favoritos de los arqueólogos románticos, como los misteriosos poderes de las “calaveras de cristal” o de las pirámides.

Las raíces románticas de la arqueología
Tras Pauwels y Bergier, que expusieron el realismo fantástico en Le matin des magiciens (1960) y en la revista Planète, Robert Charroux es el autor de una Histoire inconnue des hommes depuis cent mille ans publicada por Robert Laffont en 1963 y posteriormente en la serie "L’Aventuremystérieuse" de la editorial ediciones J’ai Lu., 167 títulos fueron publicados entre los años 1962 y 1996 en edición de bolsillo, que dieron pábulo a las teorías de la arqueología romántica, y a toda clase de teorías esotéricas. Robert Charroux fue una de las figura destacada, al igual que T. Lopsang Rampa, autor de libros como El Tercer Ojo o Las claves del nirvana.

Los crancks

Llama usted crancks a "investigadores aislados convencidos de haber hecho un descubrimiento que podría cuestionar los conocimientos adquiridos en un ámbito científico, que luchan denodadamente para que se reconozca su descubrimiento, pero cuyas pretensiones se enfrentan a un silencio institucional, concluyendo rápidamente que son víctimas de una conspiración para acallar la investigación, por ir demasiado lejos al cuestionar el "dogma oficial". " ¿Existe un perfil típico, posiblemente específico, del cranck que hace estragos en arqueología, si lo comparamos con otras disciplinas. [Véase concretamente el artículo de Alexandre Moatti, « L’alterscience, une autre forme d’opposition à la science », Sciences & Pseudo-sciences n° 292.]

No, es un perfil general, aunque la situación en arqueología es algo diferente, debido al gran peso desempeñado por los “arqueólogos aficionados" en los inicios de esta ciencia, hace poco tiempo relativamente. Con la creciente especialización y las leyes que regulan las autorizaciones de investigación, el papel de los no profesionales se ha reducido gradualmente a su participación auxiliar en excavaciones. Que el azar todavía ayude a encontrar nuevos hallazgos arqueológicos, hace que algunos cranks crean hacer descubrimientos capitales, aunque no tienen la base mínima imprescindible para apreciar su verdadero valor, que puede ser... ninguno, especialmente en los casos de las piedras figuradas. Hay una diferencia sustantiva entre el arqueólogo aficionado que trabaja con profesionales y que se ha convertido en el mejor experto de la prehistoria de su municipio y el cranck convencido de haber encontrado esculturas de dinosaurios hechas por… ¡el hombre del Jurásico!

¿Hay casos donde la pseudo-arqueología consigue franquear las puertas "institucionales" o los filtros que nunca debían haber superado? ¿En los medios de comunicación? ¿En el ámbito académico?

He mencionado antes el caso de Mankind Quarterly, pero esta revista sólo existe porque la mayoría de los colaboradores que escriben en ella han visto rechazados sus textos por publicaciones científicas auténticas "de referencia", donde los artículos son evaluados por expertos reconocidos por la comunidad científica, antes de su publicación. Es cierto que, en ocasiones, trabajos brillantes son rechazados por las revistas con comité de lectura; o, al revés, que artículos malos sean aceptados; pero no es la norma, y el error suele ser corregido. De todos modos, la gran mayoría de las producciones de los arqueólogos románticos es tan mala que la incompetencia de sus autores salta a la vista de cualquier lector bien informado.

Internet, una tribuna para los arqueólogos románticos

Ninguna búsqueda bibliográfica puede hacerse sin la ayuda de internet, donde se encuentran enormes bases de datos para leer cientos de libros y revistas sin salir de casa. Es como la querida "Biblioteca de Babel" de Borges, algo maravilloso para un investigador. Pero internet también proporciona una tribuna para muchos escritores que han visto su producción rechazada por editoriales o revistas científicas, y que pueden divulgar sus argumentos a pesar de que son rechazados por la comunidad académica. Tenemos que saber distinguir el grano de la paja, y este es uno de los problemas acuciantes de la formación a la investigación.

Es difícil ubicarse pues nos adentramos en un universo de dimensiones casi infinitas. Sin embargo, gracias al sistema de enlaces entre los sitios identificados se acaba, en este universo reticular de subsistemas especializados que comparten la misma pasión o, incluso, una misma ideología, por descubrir redes que tratan de refutar las afirmaciones de las otras. Este fenómeno se ha extendido a muchos temas, como el clima, los organismos genéticamente modificados, la medicina... La arqueología no es una excepción a esta tendencia general, y es fácil de encontrar en cientos de sitios y foros dedicados a los "antiguos astronautas", a la fecha precisa de la creación del mundo o a los gigantes bíblicos. Por ejemplo, la búsqueda en Google, el 25 de octubre de 2010, de  la frase "ancient astronauts" produjo un total de 113.000 respuestas.

Nunca ha sido mi intención visitar todos los sitios que responden a este tipo de investigación, me limito a los más frecuentados, a los que se actualizan regularmente y que tienen una mayoría de visitantes por ser los más influyentes. La inmensa mayoría de sitios dedicados a estos temas, copian a los otros, y el número de temas tratados es bastante reducido.

Por último, es interesante señalar que algunas consultas como "‘antiguos astronautas + refutación’” o “‘ancientastronauts + skeptic’“, producen poco más de 10.000 o 15.000 respuestas. Lo que demuestra que los arqueólogos se limitan a encogerse de hombros ante la lectura de lo que  consideran tonterías. El hecho de que muy pocos especialistas pierdan el tiempo en refutarlas es lo que me impulsó a escribir este libro.

La situación es bien diferente fuera del mundo académico, especialmente en los medios de comunicación ávidos de "primicias" y "misterios". Por desgracia, hay numerosas series de televisión o pseudo-documentales en los que se presenta, invariablemente, a individuos como Erich von Däniken, como grandes estudiosos. A menudo se les entrevista con una biblioteca o un laboratorio en segundo plano, confortando la idea de una erudición o de una especialización, en realidad, inexistentes. Es lamentable que estas producciones les den una plataforma tan potente destinada a un público desarmado intelectualmente para evitar el fraude. En este caso, los culpables son los periodistas y directores responsables de estas series: con el pretexto de la información, desinforman, o dan pábulo a la propaganda.

Igualmente, todas las revistas de los kioscos y cuyos títulos mensuales contienen las palabras "misterio", "enigma" o "secreto" en relación con temas ampliamente rebatidos como la Sábana Santa de Turín, los tesoros del rey Salomón, la esvástica o el laberinto, hacen dejación de la información en beneficio del más puro mercantilismo. Horroriza leer en un artículo sobre "La búsqueda del Santo Grial por los nazis", publicado en octubre de 2010, en una de estas revistas omnipresente en los kioscos que "la gran civilización de los megalitos, nacida en el norte de Europa y a lo largo de la costa atlántica [...] se dispersó por todo el mundo, aportando sus conocimientos y experiencia a otros pueblos”. Pero cuando descubrimos que, tras esta idiotez, el autor añade: "el viejo adagio de ‘Ex oriente lux’ está obsoleto. Es en Occidente donde surgió el conocimiento”, uno sólo puede alarmarse porque es precisamente una de las tesis centrales de la ideología nazi (J. Chapoutot, Le national-socialisme et l’Antiquité, PUF (2008)], adoptada en la década de 1950 por el arqueólogo romántico Jurgen Spanuth (1907-1998) en sus libros sobre la Atlántida.

Una de las características de los cranks es encarnar una especie de romanticismo anticuado acerca de la práctica de la ciencia, de la imagen idílica del "gran inventor solitario", mientras que, en general, la ciencia ya no funciona así desde hace mucho tiempo, convertida en una empresa cada vez más colectiva y planificada. ¿Sucede lo mismo en arqueología?

Básicamente, sí. Las técnicas utilizadas por los arqueólogos son tan numerosas y complejas – y caras– que nadie puede permitirse los medios intelectuales o financieros necesarios para utilizarlas. Nadie puede excavar un yacimiento, leer toda la literatura publicada en su campo, y ser especialista en dendrocronología, en traceología, en espectrometría Raman, sin olvidar el dominio de herramientas estadísticas o realizar exámenes con el microscopio electrónico de barrido, o la datación de la cerámica por medio de la electroluminiscencia, por citar solo unas pocas disciplinas. Lo que es aún posible hoy en día para un solo investigador, o un pequeño grupo de aficionados, es explorar las zonas olvidadas de sus predecesores y descubrir nuevos yacimientos. En Francia, esto es lo que ocurrió con la cueva de Chauvet, pero, el paso del descubrimiento a una investigación seria ya no es posible sin la constitución de un equipo de investigadores con distintas especialidades, que sólo pueden ser profesionales.

EL MÉTODO ARQUEOLÓGICO

¿Qué reglas metodológicas ha ido incorporando la arqueología para poder definirla como una disciplina "científica", y entre éstas, cuáles son las que los arqueólogos románticos respetan menos?

Lo que más caracteriza a los arqueólogos románticos es que, en realidad, no siguen ningún método. Sobre todo, sugieren sin demostrar, afirman, sin discusión previa, e ignoran completamente el estado actual del conocimiento. Por otra parte, sus teorías responden a una falta de modestia apabullante. Nunca afinan la cronología de la VI dinastía egipcia, jamás perfeccionan la tipología de las armas de la Edad del Bronce o mejoran el estudio traceológico de una hoz neolítica. No, este trabajo es impropio de su inteligencia... Ellos, que dicen demostrar que todas las cronologías de la prehistoria son falsas, que los antiguos egipcios o los primeros isleños de Pascua disponían de una tecnología desconocida muy avanzada a la nuestra, o que las pinturas rupestres del Sáhara demuestran que los marcianos nos visitan desde el Neolítico... ¿Ellos? ¡Por favor!

En varias ocasiones, rechaza el concepto de "revolución neolítica". ¿Por qué este rechazo?

Este concepto implica la idea de una transformación repentina, que todos los estudios contradicen. Si hubo "revolución", ésta fue gradual. Sobre todo, la idea generalmente asociada a este concepto es que los avances técnicos –la domesticación, la invención de la cerámica– que se habría producido de repente en un solo lugar –el Creciente Fértil– antes de extenderse poco a poco el resto del mundo. Un simple análisis de los datos de que disponemos contradice ampliamente este punto de vista, ampliamente extendido. Hubo muchos focos de domesticación independientes, en África, América, Asia, que no deben absolutamente nada al Creciente Fértil, y la primera cerámica conocida apareció en el Sahara y en Japón mucho antes de los de aquella región. Así que si queremos mantener el término "revolución neolítica", habrás que usar el plural: revoluciones sí; una "revolución neolítica", no.

En la arqueología y en otros campos se está extendiendo una costumbre: el investigador tiende a divulgar su "descubrimiento" a través de un anuncio público, transmitida a través de Internet, incluso antes de ser objeto de revisión de sus pares a través de una publicación científica. ¿La comunidad de arqueólogos o antropólogos reflexiona la manera de evitar estos abusos?

Me temo que no, o no estoy informado. Me parece que, por el contrario, esta manera de divulgar tiende a extenderse. Una de las razones es la carrera por la financiación, que es crucial para dedicarse a la investigación que requiere de considerables recursos financieros. Los donantes, los laboratorios y otros patrocinadores quieren que su inversión les otorgue "visibilidad", favoreciendo publicaciones rápidas. Este proceso, que afectó en primer lugar a los antropólogos en busca de los primeros homínidos, condujo a una carrera mediática en pos de “la más antigua tal” o “la primera cual”, en detrimento de la investigación a largo plazo, o sobre temas igualmente interesantes pero menos populares entre los periodistas. También conduce a privilegiar la publicación en inglés de los investigadores franceses, alentados por las autoridades supervisoras, a publicar en revistas anglosajonas. Creo que al aceptar estas prácticas, la investigación francesa se pega un tiro en el pie, pero me temo que mi opinión es minoritaria a este respecto.

¿Cuáles son, para usted, los peligros de la arqueología romántica, tanto en lo académico como en términos de difusión de los conocimientos?

Para mí el principal peligro viene de la difusión y afianzamiento de concepciones retrógradas (el fundamentalismo, el creacionismo...) o de teorías peligrosas (el racismo, la eugenesia...) camufladas tras una falsa máscara científica.

Referencias

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  • Chapoutot, Johann. 2008. Le National-Socialisme et L’Antiquité. Paris : PUF.
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  • Fagan, Garrett G. 2006. Archaeological Fantasies. How Pseudoarchaeology Misrepresents the Past and Misleads the Public. London : Routledge.
  • Feder, Kenneth. 1996. Frauds, myths and mysteries : Science and pseudosciences in archaeology. In Frauds, Myths and Mysteries : Science and Pseudosciences in Archaeology. Mountain View : Mayfield.
  • Gosden, Chris. 2006. Race and racism in archaeology : An introduction. World Archaeology 38 (1) : 1-7.
  • Le Quellec, Jean-Loïc. 2009. Des Martiens au Sahara. Chroniques d’archéologie romantique. Arles : Actes Sud / Errance. Ver nota de lectura.
  • Le Quellec, Jean-Loïc. 2010. La Dame Blanche et l’Atlantide. Enquête sur un mythe archéologique. Arles : Errance / Actes Sud. Ver nota de lectura.
  • McKusick, Marshall. 1982. Psychic archaeology : Theory, method, and mythology. Journal of Field Archaeology 9 (1) : 99-118.
  • MacEachern, Scott. 2006. Africanist archaeology and ancient IQ : Racial science and cultural evolution in the twenty-first century. World Archaeology 38 (1) : 72-92.
  • Stoczkowski, Wiktor. 1999. Des hommes, des dieux et des extraterrestres. Ethnologie d’une croyance moderne. Paris : Flammarion, 474 p.
  • Wiwjorra, Ingo. « Ex Oriente Lux », « Ex Septentrione Lux » : Über Den Widerstreit Zweier Identitätsmythen. In Prähistorie Und Nationalsozialismus. Die Mittel-Und Osteuropäische Ur-Und Frügeschichtsforschung in Den Jahren 1933-1945. Edited by Achim Leube and Morten Hegewisch. Heidelberg : Synchron Verlag, 2002.