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viernes, 8 de enero de 2016

DE ARQUEOLOGÍA, REGLAMENTOS Y SABIOS

Ricardo González Villaescusa
Josep Vicent Lerma

Levante-EMV, 8 de enero de 2016

Más de tres lustros después de la aprobación de la Ley de Patrimonio Cultural Valenciano (Ley 4/98) (LPCV), de irredento desarrollo reglamentario en los años de plomo de la era popular, el pasado 4 de diciembre Radio Valencia daba puntual cuenta de la entrega del nuevo Reglamento de Arqueología el mes corriente. Este borrador es fruto del compromiso adquirido por la Directora General de Patrimonio Carmen Amoraga, consecuencia del llamado Pacto por la Arqueología Valenciana, suscrito (con excepción del PP) por el conjunto de las fuerzas concurrentes a las pasadas elecciones con el Colegio de Doctores y Licenciados en Filosofía y Letras de Valencia y Castellón.

Solo podemos felicitar una previsión normativa que hemos reivindicado hasta donde nos alcanza la memoria con una auténtica prédica en el desierto en forma de rosario de artículos de opinión, de la índole de “Un Copenhague valenciano en la gestión de la Arqueología” (Levante-EMV, 14-01-2010) u “Odisea arqueológica a ninguna parte” (Levante-EMV, 4-05-2013). Actitud que nos exige por coherencia personal retomar y actualizar nuestras reflexiones sobre esta anhelada regulación normativa de la actividad arqueológica, hasta ahora al albur de la discrecionalidad administrativa.

Partiendo de estas premisas, y hasta donde nos es dado conocer de la lógica interna de la redacción, solo puede coincidirse con la tesis de partida de que la Arqueología es una labor de investigación científica y no un mero trámite burocrático-urbanístico. En congruencia, esta esperada ordenanza no puede avalar en ningún caso una visión anticuada de la actividad arqueológica dictada por los imperativos del desarrollo urbano y de las infraestructuras del pasado boom inmobiliario con unos profesionales sometidos a los promotores ni una gestión postrada en manos del financiador. Como dijéramos junto a Isabel Escudero en “Patrimonio, actores sociales y ordenación del territorio” (Levante-EMV, Territorio y Vivienda, 16-11-2003): “… el efecto perverso previsible de una medida progresista «quien destruye patrimonio paga», (…), se ha convertido en «quien destruye gestiona» o «quien paga manda». En la práctica, se ha producido una sustitución de un modelo de gestión y financiación pública (con sus defectos) por un modelo de financiación privada bajo la influencia de las leyes del mercado y una ausencia efectiva de controles (sin virtudes científicas)”.

Un modelo basado en profesionales liberales y empresas no es ni debe ser incompatible con la exigencia y el control por parte de los poderes públicos de una verificación no circunscrita exclusivamente a la calidad de la intervención de campo sino también a los resultados científicos obtenidos, a la divulgación y la publicación de los mismos.

Se hace imprescindible que el reglamento contemple que la praxis arqueológica requiera de una habilitación oficial tanto de los arqueólogos-inspectores como de los servicios arqueológicos municipales, los profesionales liberales y empresas que soliciten el ejercicio facultativo de la Arqueología. Eso permitiría controlar la idoneidad de los trabajos a priori y, en caso necesario, deshabilitar a aquellas firmas, que hicieran su trabajo de un modo manifiestamente inapropiado y con consecuencias irreparables.

Con tales certificados administrativos, una mercantil que desarrollara su trabajo para la Generalitat Valenciana en esta materia, actuaría verdaderamente en representación de la misma, lo que no sería impedimento para que departamentos de grandes constructoras con un cuerpo técnico solvente o secciones arqueológicas especializadas también pudieran obtener acreditaciones nominales propias.

Cuestiones doctrinales que en nuestra opinión deberían nacer fruto de un asesoramiento científico. Como ocurriera con los contenidos de la “Orden que regula la realización de actividades arqueológicas en la Comunidad Valenciana” del año 1987 (DOGV. 645), el nuevo ordenamiento demanda ahora para su correcta presentación en sociedad y visualización mediática en estos nuevos tiempos de regeneración ética de un necesario aval científico. Para ello es imprescindible la función del “Consejo Asesor de Arqueología y Paleontología” (CAAP), un olvidado órgano consultivo reconocido por la Ley de Patrimonio que se encuentra pendiente de convocatoria por parte de todos los responsables populares del área de Cultura, nada menos que desde 1996, aunque necesitado lógicamente de un “lifting” generacional.

Por su parte, los profesionales de la arqueología preventiva deben ser protegidos por el nuevo ordenamiento. Deben poder actuar en nombre de la administración y responder ante ésta de su trabajo y no ante un promotor inmobiliario. Deben tener un respaldo normativo y económico frente a las expectativas científicas de la institución y la sociedad para la que trabajan (objetivos, métodos, conservación, tratamiento de los restos conservados y composición y desarrollo de las memorias científicas, divulgación y publicaciones…) para dejar de ser meros forenses de la Historia y convertirse en los traductores de las realidades sociales de un pasado que interesen a nuestra sociedad. Para ello es necesario que su actividad pueda inscribirse en proyectos científicos de largo alcance, evitando así el divorcio entre centros de investigación (museos, universidades) y la arqueología preventiva.

No podemos estar más de acuerdo con las recientes declaraciones del presidente Ximo Puig, cuando afirmaba tras el 20D que es “el tiempo de la humildad” y por ello es necesario que ese Reglamento surja de un amplio consenso social con todos los actores científicos, institucionales, económicos y sociales implicados: los arqueólogos colegiados (incluidos los de Alicante), la patronal de las empresas de arqueología (Asemarq), las universidades valencianas, los museos y los servicios municipales; sin olvidar a los ciudadanos que de una u otra manera, organizada y colectiva han sufrido o defendido el patrimonio de este país.

Sabemos que un proyecto de esta envergadura es complejo pero siguiendo la inspiración de A. Ricci, en la ciudad eterna, Roma, en su libro En torno a la piedra desnuda, Arqueología y ciudad entre identidad y proyecto, solo así puede darse un correcto “uso público de la historia” (la esencia de la política patrimonial) que haga conmensurables las diferentes velocidades de las políticas patrimoniales y el urbanismo que requieren de «intervenciones de adaptación y transformación en tiempos mucho más rápidos que los impuestos por la investigación arqueológica de campo».

domingo, 13 de septiembre de 2015

EL INFORME "FAURE": HACIA UNA REFORMA DE LA ARQUEOLOGÍA PREVENTIVA EN FRANCIA

Le grand marché des fouilles
© Alain Passerel - 2015
Un completo documento sonoro realizado por la radio pública France Inter: Archéologie: le grand marché des fouilles (Arqueología: el gran mercado de las excavaciones) en el que están presentes casi todos los actores de la actividad arqueológica preventiva en Francia. 

En 47 minutos se da voz a la empresa pública (INRAP) por medio de su presidente Dominique Garcia y operadores privados, a los empleados, a promotores y diputados para tratar de la situación que ha determinado la solicitud por parte de la ministra de Cultura, Fleur Pellerin, a la diputada socialista, Martine Faure de un informe sobre una "Política pública equilibrada de la arqueología preventiva" (en francés). Algunos comentaristas espontáneos del sitio web de la radio pública se lamentan de la ausencia de dos actores principales de la arqueología: los servicios arqueológicos de las administraciones locales (ayuntamientos, comarcas y mancomunidades) y las diferentes DRAC (Direction régionale des affaires culturelles), relevos del Ministerio que tienen la autoridad en la prescripción de los diagnósticos e intervenciones arqueológicas.



Reportaje de Alain Passerel; sonido Pierre Quintard y Arthur Gerbault
Realización: Anne Lhioreau asistida por Stéphane Cosme y Zohra Bensmaïli

Una situación que tiene precedentes en la ley 2001 (del socialista L. Jospin) que creó el INRAP, Instituto Nacional de Investigaciones en arqueología preventiva, pero que en 2003 fue corregida por parte del gobierno conservador que le sucedió, permitiendo el acceso a los operadores privados en el mercado de las excavaciones arqueológicas, en consecuencia con la no existencia de monopolios de estado. En un momento en que había "mercado para todos" según las palabras de Martine Faure, pero que a partir de 2010-2011 la oferta se contrajo considerablemente conduciendo a la tensión actual.

En el programa Frédéric Joseph y Olivier Blamangin de la CGT, sindicato mayoritario del colectivo arqueológico, denuncian la evidencia de la degradación global y la deriva del modelo que explota un recurso no renovable, el patrimonio arqueológico. Focalizando el análisis en la quiebra de ArchéoLoire como consecuencia de los dividendos que fueron a parar por parte de los accionistas de la empresa y que hubieran podido salvarla. Argumentos que se encuentran ampliamente expuestos en el informe que realizó el sindicato poco antes de la quiebra y que se focaliza en tres operadores, la citada ArchéoLoire, EVEHA y la franco-suiza Archedunum. Casi de manera marginal se dice que en el caso de una quiebra de una empresa de arqueología, es el INRAP quien se ocupa de salvaguardar los informes y trabajos científicos realizados por la misma.

Las empresas privadas como EVEHA en boca de Julien Denis, fundador y director científico de una de las más grandes (200 empleados de los cuales 160 arqueólogos y 14 agencias), responden que es posible que una empresa sea rentable y que el objetivo principal sea la investigación arqueológica. Mientras que Frédéric Rossi, fundador de Archeodunum SA, denuncia que es el INRAP quien deforma el mercado de manera indirecta porque pierde dinero que es suplido por el estado haciendo una competencia desleal a las empresas.

Para los sindicatos el problema principal reside en que el estado no se ha dotado de los medios para controlar o verificar si los operadores proveen económicamente las partidas destinadas a la realización del informe de excavación y, por tanto, de la calidad científica necesaria para el objetivo fundamental que es la documentación y protección de los restos arqueológicos. Y, parece que es en ese sentido en el que está dirigido el informe Faure  « Pour une politique publique équilibrée de l’archéologie préventive »: devolver al INRAP su rol de actor principal, reafirmando la política pública de la arqueología preventiva bajo la autoridad del Estado y que éste se dote de medios de control científico para que todos los operadores sigan las mismas normas de calidad científica.

martes, 11 de agosto de 2015

A VUELTAS CON LA PRECARIEDAD LABORAL EN ELSECTOR DE LA ARQUEOLOGÍA


El sector de las excavaciones arqueológicas da trabajo a unas 500 personas en toda Catalunya. Los estragos de la crisis económica y el incumplimiento del convenio colectivo han afectado duramente el oficio.

Joan Mas Autonell, La Directa
Diagonalperiodico.net, 11 de agosto de 2015


Películas como las de Indiana Jones o programas de televisión más recientes como Bajo Tierra –protagonizado por Eudald Carbonell– han convertido la arqueología en una de las disciplinas más idealizadas por el gran público, que lo asocia con aventuras y paisajes bucólicos muy alejados de la realidad. Más allá de los yacimientos y los grandes hallazgos arqueológicos que difunden los medios de comunicación, en Catalunya, casi no se ha puesto sobre la mesa la situación de extrema precariedad que sufren muchas de las personas empleadas en el sector.

Mientras los trabajos de investigación en centros de investigación y en las universidades son más bien reducidos, el grueso de personas que se dedican a la arqueología en Catalunya lo hacen a través de excavaciones preventivas y de emergencia. Se trata de intervenciones puntuales y gestionadas fuera del ámbito académico. Se llevan a cabo cuando se descubren restos materiales con valor histórico durante los procesos de reforma urbanística o de construcción de obra pública y privada. El esfuerzo de picar entre piedras con el ruido de la obra de fondo, alrededor de máquinas retroexcavadoras que perforan el suelo y cerca de estructuras metálicas y paredes prefabricadas de hormigón se acerca más a la imagen real de la gente que trabaja en el mundo de la arqueología a día de hoy.

La ​externalización de las instituciones catalanas

En cuestión de poco más de dos décadas, la situación laboral de estas profesionales ha variado considerablemente en Catalunya. En los años noventa, cuando las excavaciones se regularon por ley, la Generalitat contrataba directamente el personal experto que se encargaba de las intervenciones de urgencia y de la investigación de los yacimientos que aparecían. Sin embargo, muy pronto, la administración derivó una parte del proceso en manos privadas. Así nacieron las primeras empresas especializadas en las tareas arqueológicas que, en un principio, desarrollaba el gobierno catalán.


"Actualmente, hay empresas que casi sólo contratan personas que trabajan como falsas autónomas para ahorrarse los costes de tener asalariados"

Esta llegada de entidades privadas no repercutió positivamente en los derechos laborales de la mayoría de personas que trabajaban en este ámbito. Durante años, muchas arqueólogas fueron empleadas en unas condiciones que estaban por debajo de los mínimos: algunas empresas que no cumplían ni con las normativas más básicas que establece el Estatuto de los Trabajadores. "El sector de la arqueología no se reguló hasta casi el año 2008. Fueron necesarios años de protesta de los trabajadores para conseguirlo", explica Lolo Quesada, arqueólogo con una larga experiencia como militante sindical de la CGT.

Desregulación hasta el establecimiento del convenio laboral

En 2007, CCOO lideró la meta de conseguir el primer Convenio Colectivo del Sector de la Arqueología y la Paleontología de Catalunya. El texto recogía algunas de las demandas más básicas de las trabajadoras en las excavaciones de urgencia: un salario que llegara al menos los 1.000 euros para todas las trabajadoras del sector, la regulación de las horas de descanso y la jornada laboral según los baremos generales y el establecimiento de unas condiciones de higiene y de seguridad válidas en las intervenciones arqueológicas.

Ahora bien, aunque algunas arqueólogas vieron el acuerdo como un pacto excepcional sin precedentes –sólo tiene validez en Catalunya y no hay ninguno parecido al resto de territorios del Estado–, muchas creyeron que las condiciones que se arrancaron de la patronal formada por las principales empresas de arqueología eran muy escasas. "En la época de la firma del convenio, cuando todavía había vacas gordas, los profesionales obtuvieron una serie de derechos que les aseguraba unas condiciones de trabajo mínimas que antes no tenían garantizadas. Sin embargo, la negociación se hizo con unas miras muy bajas: se pactaron sólo unos acuerdos de mínimos cuando, en realidad, se habría podido llegar mucho más allá ", comenta un arqueólogo veterano que no quiere revelar su identidad por evitar que se le cierren puertas profesionales.

Uno de los puntos más controvertidos que incluyó el convenio fue el establecimiento de unas nuevas categorías laborales –director, técnico, oficial y auxiliar– que incorporaban jerarquías antes inexistentes entre las personas dedicadas al oficio. "Las divisiones relegaron la mayoría de arqueólogos a la condición de trabajador raso dentro del mundo de la obra, sin tener en cuenta su formación y su perfil científico", añade la misma persona.

Los estragos de la crisis del ladrillo

A partir del año 2000, la oferta de trabajo en el sector de la arqueología de urgencia aumentó con la extensión de la burbuja inmobiliaria. Sin embargo, el estallido de la crisis económica en 2008, el fin de la promoción de obra pública y la caída de la especulación urbanística provocaron un descalabro. "La arqueología fue un ámbito muy ligado al auge de la construcción que tuvo su época de oro entre 2000 y 2007. Actualmente, casi el 90% de las empresas especializadas en el sector han desaparecido, mientras que las pocas que han resistido son las que han desarrollado las prácticas más mafiosas de cara a los trabajadores ", lamenta Quesada.


Casi el 90% de las empresas especializadas en el sector han desaparecido

La explosión del monstruo inmobiliario y el inicio de las dificultades económicas también convirtieron el acuerdo laboral que se había consensuado hacía bien poco en papel mojado. "El convenio, que era justo y de mínimos, pasó a incumplir de forma flagrante por parte de muchas empresas", remarca Patricia Aznar, trabajadora a la empresa de arqueología Codex. Militante de la CNT, también ha participado durante años en la mayoría de las luchas que reclamaban una mejora de las condiciones de las empleadas del sector. En su opinión, la administración pública no ha tenido el papel que le correspondía cuando se han cometido vulneraciones de los derechos de las arqueólogas. La primera entidad que señala como responsable de la desatención es el Servicio de Arqueología de la Generalidad de Catalunya, un órgano público con presencia en todo el territorio que supervisa los procesos de excavación y de investigación de todos los yacimientos catalanes. "El Servicio de Arqueología debería presionar para reivindicar las necesidades de profesionalización de las especialistas en la arqueología de emergencia y denunciar las irregularidades, pero nunca ha sido así", denuncia Aznar.

La situación en la actualidad

Desde el estallido de la crisis en 2008, lo que parecía una problemática coyuntural para el ámbito laboral arqueológico ha convertido en una realidad estructural. La falta de ofertas de trabajo y la vulnerabilidad que supone trabajar en el sector han hecho que muchas personas abandonen la profesión. Para la mayoría de ellas, sin embargo, buscar otro oficio no ha sido una tarea sencilla.

"No hay capacidad para absorber dentro de la sociedad todo el volumen de gente que está estudiando arqueología."

"La arqueología es un sector con mucha vocación. Muchas personas que han trabajado a lo largo de toda su vida profesional lo tienen muy difícil para encontrar otro trabajo. Cuando ha habido vulneraciones laborales por parte de algunas empresas, la plantilla lo ha aguantado todo por miedo a no poder trabajar en ningún otro lugar ", afirma PG, arqueólogo con un largo recorrido en el mundo de las intervenciones de urgencia. Según explica, "la calidad y la gestión del trabajo arqueológico podría ser mucho peor si no fuera por la vocación de muchas especialistas".

A estas alturas, las perspectivas laborales de las profesionales de la arqueología en un futuro próximo son poco esperanzadoras. "Actualmente, hay empresas que casi sólo contratan personas que trabajan como falsas autónomas para ahorrarse los costes de tener asalariados. Parece que esta será la tónica general a lo largo de los próximos años ", añade PG.

La cuestión del grado de Arqueología

Con la aplicación del plan Bolonia en las universidades catalanas, los estudios de arqueología quedaron desligados del programa de la licenciatura de Historia para pasar a formar parte de un grado propio de cuatro años de duración. Actualmente, ya hay muchas personas que han terminado la carrera y figuran como graduadas en arqueología, pero su título no les garantiza un puesto de trabajo.

Según el arqueólogo PG: "No hay capacidad para absorber dentro de la sociedad todo el volumen de gente que está estudiando arqueología. Las pocas personas que salen del grado y encuentran trabajo en el sector están contentísimas de cobrar poco para trabajar. La mayoría no saben nada del convenio y no se preocupan por si no cobran por la categoría que les corresponde. A mí me pasaba lo mismo cuando empecé a trabajar, pero, con el tiempo, te das de cómo funcionan las cosas ".

lunes, 7 de abril de 2014

FORMACIÓN Y EJERCICIO PROFESIONAL

Ruinas del castro de Baroña, © Javier García Blancoe

Hace un tiempo que tenemos que recordar a algunos colegas que el problema no es exclusivo de la formación que damos en las universidades a los alumnos que quieren, algún día, ejercer como arqueólogos. 

Buena parte de la responsabilidad es de las administraciones de lo patrimonial que deciden y establecen los criterios que determinan el ejercicio en su ámbito territorial de una práctica profesional. Si a los instaladores de conducciones de gas se les pide un examen, a los ingenieros de minas se les exige "la titulación correspondiente o un máster en esa misma ingeniería", parecería lógico aplicar criterios equiparables para la práctica del ejercicio de la arqueología. No es un agravio comparativo, como afirma Asociación de Empresas Galegas de Arqueoloxía (AEGA), si la Xunta considera que no es necesaria una formación específica para ser arqueólogo, sino que estamos ante la sublimación de una consideración tecnocrática de la arqueología como eliminación de cargas históricas del subsuelo al alcance de cualquiera.

La decadencia del estado del bienestar no es evidente solamente en el retroceso en la atención sanitaria, la falta de aplicación en la ley de la dependencia o en derechos elementales como la justicia universal y gratuita para quienes no pueden permitírsela. Si ya dejaba desear los resultados de la práctica arqueológica preventiva anterior a decisiones como esta de la Xunta de Galicia, con arqueólogos titulados, podemos imaginar la pérdida de información arqueológica que conllevará una decisión que acabará, nos tememos, por extenderse. Y, además, con la conciencia tranquila de haber cumplido la ley.

Arqueólogos alertan de que la Xunta no exige formación específica

Ven un "agravio" que convoque oposiciones para el sector sin pedir los estudios adecuados

La Opinión de A Coruña 6 de abril de 2014

La Asociación de Empresas Galegas de Arqueoloxía (AEGA) denunció ayer el "agravio" hacia su colectivo por parte de la Consellería de Cultura al convocar unas oposiciones para ocupar plazas de arqueología en las que no se requiere formación específica. Según denuncian, la Xunta considera suficientes las titulaciones de Historia, Historia del Arte, Humanidades, Antropología o "los grados correspondientes".

Los arqueólogos alertan de "las consecuencias que puede acarrear sobre la conservación del patrimonio gallego". Según denunciaron, estas oposiciones son un "agravio comparativo" con respecto a otros profesionales y ponen algunos ejemplos, como que para acceder a un puesto de ingeniero de minas se exige "la titulación correspondiente o un máster en esa misma ingeniería".

miércoles, 27 de noviembre de 2013

LAS EXCAVACIONES SON PARA EL VERANO

Reproducimos el resumen de un interesante artículo que deconstruye la mítica en torno a las excavaciones arqueológicas de verano en la que todos (o casi) nos hemos formado. La descripción y el análisis etnográfico de estos equipos y grupos de trabajo permiten al autor, David González Alvarez, afirmar que el espíritu crítico de los profesionales así formados se ve mermado por dos causas fundamentales: 1.- la vocación que elimina cualquier reivindicación porque nos pagan por trabajar en lo que amamos y 2.- nos hemos formado en la dureza del trabajo, para, a fin de cuentas ser, unos intelectuales. 

Al leer el artículo, hemos podido recordar cómo en esa edad dorada de la arqueología comercial a la que hace alusión el autor, algún empresario repercutía sobre sus empleados el retraso en los pagos cuando "a fin de cuentas, si la administración no paga, yo tampoco cobro". Y, lo que es peor, lo decía con orgullo.


Summer excavations: creating superarchaeologists easily exploited

GONZÁLEZ ÁLVAREZ, D., Las “excavaciones de verano”: Forjando súperarqueólogos fácilmente precarizables, Revista Arkeogazte, 3, 2013, pp. 201-219.

Las “excavaciones de verano” tienen gran importancia en la formación arqueológica. En el estado español, los planes de estudio universitarios están focalizados hacia los aspectos teóricos, minimizando las cuestiones prácticas y metodológicas del trabajo arqueológico de campo. Por ello, sucesivas generaciones de arqueólogos han subsanado estas carencias participando como voluntarios en campañas estivales organizadas por universidades y OPIs. En el presente trabajo, se reflexiona acerca de la influencia que las vivencias obtenidas en estas campañas iniciáticas tienen para los estudiantes universitarios en la reproducción y naturalización de ciertos valores adosados a la idea de ser arqueólogo. Esto podría influir en la timidez de las reivindicaciones sociolaborales de los trabajadores de la Arqueología comercial. No en vano, este sector económico se caracteriza por la desregulación, la precariedad y la alta temporalidad del empleo. [Seguir leyendo...]

viernes, 7 de septiembre de 2012

CANAL HISTORIA ¡CON UN PAR!

Foto del congreso de los diputados
Una prueba más de la progresiva, y sin criterio, invasión  de dinero privado en los asuntos públicos sobre el patrimonio es esta noticia, ante la que nadie parece echarse las manos a la cabeza y menos aún actuar. 

El Canal Historia descubre que le faltan los testículos a uno de los leones de la entrada de las Cortes, el felino llamado Daoiz para mayor precisión, y no se le ocurre mejor idea que restituirlos. ¡Como si al bronce le importara mucho!

Según se afirma en la web del Canal Historia sobre el león capón [los subrayados y comentarios entre corchetes son nuestros]:

"Para descubrir el motivo de la ausencia de saco escrotal en uno de los leones, y con el ánimo de actuar con el máximo rigor histórico, HISTORIA se puso en contacto con el Vicedecano II del Colegio Profesional de Historia, José Miguel del Campo, con la veterinaria María Luisa Guerrero [imprescindible en el peritaje de una estatua] y con el maestro fundidor Eduardo Capa. El resultado fue una opinión compartida: “deberían estar, pero no están” [... rigor]. La posibilidad de un error, un olvido, una consecuencia derivada de la falta de material, así como otras conjeturas, intentan explicar esta ausencia, pero no existe ninguna razón documentada que argumente el hecho.

Sin pensárselo dos veces, ale, a fundir un par y a posicionarlos en su sitio. ¡Manda leones!

En la misma web se sigue afirmando "Al darse cuenta de la curiosa carencia, los responsables del canal Historia consideraron que era necesario, o al menos conveniente, subsanar la injusta carencia de masculinidad [sic] que ha sufrido el león a lo largo de su existencia, se ofrecieron a reponer la pieza faltante y encargaron a la Fundición CAPA su construcción. Después se pusieron en contacto con la Comisión de Peticiones del Congreso y su responsable de patrimonio artístico [¿nadie va a decir nada?], para ofrecerse a colocar la pieza. Informaron [¿por cortesía?] por carta de su intención de restituir los testículos al león eunuco a la alcaldesa de Madrid, Ana Botella, así como a Esperanza Aguirre, presidenta de la Comunidad [las expertas]. Además, la cadena ha puesto en marcha otras plataformas para apoyar la iniciativa en el blog historialeon.com y peticiones en Menéame y Change.org."


Leones en piedra de José Bellver y Collazos
"Ponciano Ponzano. Bronce. Realizados a partir de dibujos del natural y de otros de carácter científico fueron fundidos en la Fundición de Artillería de Sevilla con los cañones tomados al enemigo en la guerra de Africa [en la batalla de Wad Ras]". Situados a ambos lados de la entrada principal, custodian desde 1872 el Palacio del Congreso". 
 
Simplemente, con los cañones infieles no debió bastar y el escultor pudo considerar que, para ahorrar en bronce, esta discreta parte era más sacrificable que la melena.

Sirva para la anécdota que esta pareja de leones es la tercera. La primera, del mismo autor, se degradó. Fue encargada una segunda pareja a José Bellver y Collazos, que no fue del agrado de la gente por "parecer perros rabiosos", y ante las protestas fueron retirados, reposando hasta nuestros días en los jardines y palacete de Monforte de Valencia.

sábado, 1 de septiembre de 2012

PUBLICIDAD EN LOS MONUMENTOS DE ROMA

La fontana de Trevi
En el telediario de las 15 horas del 30 de agosto de RTVE, entre los minutos 24:35 y 26:16, se dio la noticia de que Italia da vía libre a la aparición de publicidad en determinados monumentos con vistas a financiar la restauración de algunos de los más emblemáticos de la ciudad de Roma como la Fontana de Trevi, la fuente de la plaza de España (la Barcaccia) o las murallas Aurelianas. Podemos imaginar que será relativamente fácil encontrar mecenas para figurar su publicidad en el Coliseo, como ya ha sido el caso, o en monumentos de semejante envergadura. También podemos imaginar algunas de las contrapartidas, como consecuencia de este "coste cero" al contribuyente.
Pero, por encima de todo, tememos  lo difícil que va a ser consolidar, restaurar o excavar, yacimientos de gran importancia para la producción de conocimiento histórico útil, aunque menos rentables para eventuales mecenas.

martes, 21 de agosto de 2012

DE CASTILLOS, MOROS Y SERPIENTES DE VERANO

Tramo de las murallas de Xàtiva
Ricardo González Villaescusa
Josep Vicent Lerma

Levante-EMV, 21 de agosto de 2012

Más allá de nuestra puntual contribución en estas mismas páginas al debate sobre la cronología del “Castell de les 300 torres” de Onda, con el artículo de opinión ¿Reinos de Taifas? (Levante-EMV, 24-04-2011), la exhibición en las Torres de Quart de una reciente muestra de los trabajos prácticos de castellología de los alumnos del benemérito arquitecto Manuel Ramírez, ha constituido el fermento original suficiente para espolearnos a reunir negro sobre blanco y ordenar ahora en pleno ocio canicular, nuestros propios pensamientos en torno a la irredenta problemática de los arruinados castillos de las tierras valencianas y sobre su incierto futuro. 

Planes de recuperación autonómicos sobre “els nostres castells” (Levante-EMV, 10-10-2008), en feliz titular de Vicent Álvarez, anunciados por mediáticos turiferarios en pasados años de vino y rosas de la Generalitat, caídos uno tras otro en saco roto, como los mismos derrumbados tapiales, mampuestos o sillares de los más de 300 recintos castrales diseminados a lo largo y ancho de toda nuestra geografía. 

En este erial patrimonial, tampoco faltan ilustrativas “serpientes de verano” como el memorable anuncio, digno de los anales de la mejor “arqueología cranck”, ya hace más de un lustro, de restauración inmediata del castillo de Corbera gracias a la filantropía privada de un misterioso magnate árabe, con familia en Alzira para más señas, dispuesto a donar benéficamente hasta 6 millones de euros para rehabilitar esta emblemática fortificación de la Ribera (Levante-EMV, 5-07-2005), en manos públicas después de que en 2003 la Diputación de Valencia indemnizara a con 270.000 euros a sus últimos propietarios. 

El impagable culebrón estival continuaba al día siguiente desvelando en este mismo diario, para pasmo de los lectores, que “el mecenas árabe.... es un magnate del petróleo”, sobre la base de los barruntos de un vecino alcireño intermediario, con el entonces alcalde de Corbera, donde los orígenes islámicos de esta fortaleza medieval, habrían resultado claves para que el ya millonario empresario saudí, dueño de negocios petrolíferos, hubiera decidido apostar por su completa recuperación arquitectónica, apostillando dicho primer edil “Esto va en serio”, con un 90% de posibilidades de éxito. 

La euforia colectiva se esfumaba por completo al tercer día, como el oro negro del inexistente emir, en un giro teatral más propio del genio de la lámpara de Aladino. En realidad resultó ser poco más que una ocurrencia de un historiador aficionado local sobre la lejana posibilidad “en pañales” de que estados de la Península Arábiga en ocasiones pudieran conceder ayudas económicas “cuando les gusta un inmueble de este tipo”. Aduciendo, como único argumento de peso a su favor, que cuando el secretario de la embajada saudí visitó Alzira con motivo de la inauguración de la escultura de Ibn Tomlús, pudo conocer la alcazaba de Corbera “y le gustó” (sic) (Levante-EMV, 7-07-2005).

Ver mapa más grande
Finalmente parece ser que se llegó a preparar un dossier con fotografías de este maltrecho castillo e inscripciones coránicas al uso, para remitir a embajadas de países árabes… y el asunto terminó por pasar a formar parte del sueño de los justos. 

Anécdota que puede erigirse en ilustración del estado actual de general abandono institucional de nuestro patrimonio arquitectónico militar andalusí y feudal, salvo honrosas excepciones como entre otras la mansión señorial de Beselga (Estivella), el “Palau del Baró” de Riba-roja, el expropiado “Castell” de Alaquàs o la restaurada torre mora de Torrent, que, al igual que el eclesiástico amortizado, del que ya nos ocupamos en una entrega anterior “¿El Patrimonio Eclesiástico…es sagrado?” (Levante-EMV, 5-11-2011), requiere de nuevos usos al servicio de la sociedad civil y del ordenamiento del territorio rural, al margen de fantasías orientales, mientras San Expedito, patrono de las causas justas y urgentes, se decida a abrir de nuevo la faltriquera anticíclica de las inversiones públicas.

jueves, 26 de julio de 2012

LA EXCAVACIÓN DEL MILLÓN DE DOLARES

Josep Vicent Lerma
Levante-EMV, 17 de julio de 2008

R. Barberá en las excavaciones de Ruaya
La huida hacia adelante que materializó en cuanto a financiación de la actividad arqueológica la Ley de Patrimonio Cultural Valenciano (LPCV) (Ley 4/98), haciendo recaer la onerosa carga monetaria de las excavaciones urbanas en particular, y las sobrevenidas estos últimos años como derivada de los procesos de masiva urbanización del territorio en general, sobre las anchas espaldas de la ambigua figura legal del promotor, convertido en la gallina de los huevos de oro del sector, ciertamente con su propia anuencia como administrador interesado de un impuesto finalista de facto recayente en última instancia sobre las hipotecadas economías de los compradores particulares de bienes inmuebles, ya fueran estos apartamentos o plazas de garaje, concebidos a la sazón en muchos casos como auténticos activos financieros más que como meros bienes de uso, parece diez años más tarde comenzar a mostrar los primeros síntomas de agotamiento de este ingenioso sistema económico, ahora que la desaceleración del sector del ladrillo parece introducir arena en los hasta el momento bien lubricados engranajes del mismo. A modo de ejemplo paradigmático, baste recordar la reciente intervención arqueológica en las obras de construcción del aparcamiento subterráneo de la calle Ruaya, protagonista del último de los paroxismos mediáticos en torno a los más antiguos hallazgos ibéricos o púnicos anteriores a la fundación romana de la urbe (138 a.C) (Levante-EMV, 13-12-08). «Antes de Valentía» como enfatizaba certeramente la portada del número 29 de la revista del grupo Ismos del mismo notísimo nombre.

Excavaciones en las que por vez primera en esta década prodigiosa se ha consumado la sonada defección económica de la mercantil promovedora del mencionado parking, contratista a riesgo y ventura, en las que previamente ya había adelantado 500.000 euros, negándose a la postre a pechar, en una coyuntura de crisis inmobiliaria generalizada, con el millón de euros estimado como coste último de las mismas, lo que ha conllevado una ostensible paralización de más de tres meses hasta el momento, literal y crudamente por «un problema de dinero» (Levante-EMV, 14-05-08), ante la inviabilidad de repercutir el «impuesto arqueológico» en los precios de venta de las 431 plazas de aparcamiento previstas, otorgando sin complejos patente de corso al desahogado recurso a los caudales del erario público, con el objeto confeso de «evitar que las futuras plazas de aparcamiento se sobrevaloren y lo que antes le iba a costar 15.000 euros al ciudadano, suba a 30.000 euros después de que la empresa añada el sobrecoste de las excavaciones» (sic), obviando en apariencia, no sin cierto desparpajo, al igual que el ayuntamiento de Llíria que ha destinado 240.000 euros para las prospecciones de unas termas romanas del colegio Sant Vicent en la partida de Mura, las taxativas prescripciones legales del artículo 62.2 de la arriba citada LPCV «la Conselleria competente en materia de cultura? determinará la necesidad o no de una actuación arqueológica o paleontológica previa a cargo del promotor».

Panorama económico-patrimonial estrafalario, muy distinto del modelo francés donde según el senador galo Jacques Legendre «las corporaciones locales se enfrentan a graves dificultades cuando deben realizarse importantes excavaciones arqueológicas y no es posible encontrar operadores estatales, como el Instituto Nacional de Investigaciones Arqueológicas Preventivas (Inrap), capaces de ejecutar esas excavaciones en un plazo máximo de seis meses» y que en nuestro caso, no deja de rechinar de un modo anormal ante las escuetas partidas presupuestarias del superviviente convenio para la realización de Excavaciones Arqueológicas en la Ciudad de Valencia, dotado apenas con 112.000 euros, los exiguos 12.000 euros del Ministerio de Cultura para la expedición valenciana en Pompeya de marras o las anuales ayudas ordinarias para actuaciones arqueológicas y paleontológicas concedidas por la conselleria del ramo, que reglamentariamente en ningún caso pueden superar los ralos 15.000 euros de subsidio por intervención, elevándose en su conjunto a la modesta cifra de 200.000 euros para toda la Comunidad Valenciana.

Por más que, a pesar de algún titular de la prensa local en 2001 del estilo «Los promotores exigen a Cultura que pague las excavaciones», en las tierras valencianas todavía no se han materializado esperpentos como el protagonizado hace cinco años por la gallega Asociación Provincial de Empresarios de la Construcción (APEC) reclamando a la Xunta de Manuel Fraga, en cumplimiento de sendas sentencias judiciales, el pago del cien por ciento de los costes devengados por las excavaciones arqueológicas, por mor de una apoteósica diversidad normativa autonómica.

SOBRE POLÍTICOS, ARQUEOLOGÍA Y APARCAMIENTOS

Lubasa renuncia al aparcamiento que tenía los «vestigios de vida más antiguos»

El ayuntamiento, que gastó casi un millón en la excavación de Ruaya, le exige que tape y acondicione el solar

Levante-EMV, Martes, 24 de julio de 2012
H. García
R. Barberá en las excavaciones de Ruaya. © José Aleixandre

La construcción del aparcamiento municipal de Ruaya ha quedado definitivamente descartada tras la renuncia de Lubasa a ejecutar la obra, paralizada desde 2008 por la aparición de lo que en su día se anunció como unos trascendentales restos arqueológicos.

El consejo de administración de Aumsa, convocado al término de la comisión municipal de Urbanismo, aceptó ayer la renuncia de la adjudicataria aunque le exige la reposición de la parcela al estado anterior a la intervención, según explicó el concejal de Circulación Alfonso Novo. La empresa destinará 100.000 euros a colmatar y allanar el solar, ubicado entre las calles Bilbao y Sagunto. La ejecución de la zona verde prevista en superficie del aparcamiento ha quedado en el aire.

El de Ruaya no es el único aparcamiento con problemas de Lubasa. La empresa, que gestiona numerosos aparcamientos en toda la ciudad, solicitó la semana pasada al gobierno local medidas compensatorias, como la eliminación del canon, para hacer frente a las pérdidas sufridas en el aparcamiento que gestiona en Campanar como consecuencia del cierre del hospital la Fe y su traslado a Malilla.

La mediática excavación arqueológica previa a las obras del aparcamiento de Ruaya donde Rita Barberá situó los «vestigios de vida más antiguos de la ciudad» quedó en agua de borrajas. Movido por el entusiasmo que manifestó la alcaldesa en un yacimiento que, según se dijo, apuntaba a un origen íbero y no romano de Valencia, el ayuntamiento gastó casi un millón de euros en la excavación. Lubasa se negó a asumir o compartir costes.

Los hallazgos —fragmentos de cerámica, herramientas, restos de animales y, como único resto de edificabión, una balsa de agua— sólo permitieron asegurar en 2009 que allí hubo una especie de vertedero vinculado a un asentamiento rural tardoibérico.

El portavoz de EU, Amadeu Sanchis, anunció ayer, al término del consejo de Aumsa, que se reunirá con los vecinos, que llevaban tiempo quejándose por la insalubridad y abandono del solar, para ver qué destino quieren que se dé al futuro descampado.

Sanchís lamentó la obra frustrada de este aparcamiento y recordó que su grupo ya se opuso a la política de aparcamientos públicos por entender que «sólo favorecía negocios privados».

El PSPV, por su parte, aseguró que el desistimiento de Lubasa a la obra evidencia el «rotundo fracaso» en la política de aparcamientos municipales. El concejal socialista Vicente Sarrià reclamó ayer que se repercuta a Lubasa los cerca de 10.000 euros que el Ayuntamiento ha destinado para para acondicionar y limpiar el socavón debido a las quejas vecinales.

Ni una plaza vendida
El concejal de Circulación, Alfonso Novo, justificó ayer la renuncia de Lubasa al aparcamiento porque dijo «no puede hacer frente al proyecto porque desde que está abierto el plazo de precomercialización no ha habido ninguna reserva de plazas». En el aparcamiento de Ruaya había previstas 431 plazas y una inversión de 4,5 millones de euros. Sobre los restos arqueológicos hallados, Novo informó de que están en el depósito municipal arqueológico bajo la supervisión de la Dirección General de Patrimonio.

La reina de los garajes públicos
El de la calle Ruaya formaba parte de un paquete de siete aparcamientos públicos adjudicados a Lubasa en 2005 en Pintor Navarro Llorens, la plaza Vicente Zaragozá, Tres Forques, Chile, Diputado Ramón Samper y Jerónimo Muñoz. El PSPV calculó que la venta de las 2.977 plazas previstas entre los siete garajes reportaría a Lubasa  unos beneficios de 34,7 millones de euros. El de Ruaya es el único que no se ha ejecutado.

Lubasa gestiona al menos diez aparcamientos municipales en Valencia. La crisis o la baja expectativa de negocio le han hecho desistir de otros dos en la calle Hermanos Rivas en el Hospital Arnau de Vilanova.

lunes, 2 de julio de 2012

ORDENACIÓN DEL TERRITORIO Y ARQUEOLOGÍA PREVENTIVA

Presentamos un libro que se nos antoja indispensable y que aparecerá a lo largo de este mes de julio según informa territorial.fr, el portal francés de los profesionales del territorio. 

Aménagement du territoire et archéologie préventive, es una obra colectiva que pretende ser una herramienta de apoyo a las decisiones sobre la ordenación del territorio, que permitirá integrar el parámetro "arqueología preventiva" a los promotores en sus políticas y estrategias de gestión , guiando, paso a paso, sus gestiones.

Las exigencias de desarrollo local se traducen a diario en la expansión de las zonas urbanas, polígonos de actividades, o infraestructuras... Estas planificaciones tienen un impacto directo en los restos arqueológicos cuya protección se rige por las normas recogidas en el Código del Patrimonio.
La arqueología es vivida cotidianamente por los promotores y planificadores como un inconveniente que causa costos adicionales y retrasos en los trabajos. La legislación es a menudo desconocida o difícil de entender. La arqueología preventiva es una disciplina que ha sido creada para actuar previamente y, por lo tanto, para conciliar la ordenación del territorio y la conservación del patrimonio.

¿Cómo iniciar un diagnóstico arqueológico? ¿Qué ordenaciones son concernidas? ¿Qué financiación? ¿Cómo calcular la RAP, (Tasa de la Arqueología Preventiva)? ¿Qué compromisos son vinculantes para el ordenador del territorio y para el promotor de las excavaciones? ¿Cuáles son los textos jurídicos de referencia? 

Los agentes de la ordenación del territorio encontrarán respuestas concretas a todas las cuestiones relativas a la arqueología en este resumen de documentación técnica.

martes, 28 de febrero de 2012

"LA MERCEDES", EL ORO DEL PERÚ Y LA EMPRESA ODISSEY

Moneda de Carlos IV © El País
Tan solo hemos hecho una referencia a este conflicto patrimonial con transfondo nacional. Fue con ocasión de la entrada sobre la relación de los cables de Wikileaks & arqueología, donde podía predecirse que el final de la cuestión relacionada con la fragata de Nuestra Señora de las Mercedes iba a ser el que ha sido.

La excelente crónica de Álvaro de Cózar en El País del pasado 26 de febrero consigue sintetizar todo el proceso, mientras que el artículo de opinión de Carmen Aranegui, catedrática de arqueología de la Universidad de Valencia, extrae las oportunas, y reales, consecuencias patrimoniales del asunto. En esencia la historia que ahora termina confirma con creces todos los extremos que se asocian a la arqueología y al patrimonio en relación con la geopolítica: las piezas ausentes de la soberanía nacional o las reclamaciones patrimoniales en función de una territorialidad retroactiva. Y, sobre todo, el oro y los tesoros que nadie creía que podrían encontrarse en los albores del siglo XXI. Independientemente de dónde se encuentre la verdad histórica o jurídica, todo ello se hace patente en un tono cargado de tintes triunfalistas, perceptible en los titulares periodísticos.

Cualquier parecido con la arqueología es pura coincidencia.

La Asamblea Regional pide que el tesoro del Odyssey vaya al Arqua
S. P., La Razón, 1 de marzo de 2012

Los grupos parlamentarios aprueban por unanimidad una moción para que el museo lo acoja de forma permanente. [Seguir leyendo]


Oro para España
Álvaro de Cózar, El País, 26 de febrero de 2012

Doscientos años después de que un barco inglés la hundiese a cañonazos, la fragata Nuestra Señora de las Mercedes ha cumplido su objetivo. Las 595.000 monedas de plata y oro han llegado hoy a España tras una larga batalla legal con la compañía estadounidense Odyssey. Esta es la historia de la pérdida, rescate y vuelta a España del tesoro.

La historia del Nuestra Señora de Las Mercedes tenía todos los elementos para ocupar muchas páginas en los libros de historia. El hundimiento de la fragata en la batalla del cabo de Santa María, el 5 de octubre de 1804, tras un cañonazo de los barcos ingleses significó el fin de la paz entre España y Reino Unido y la mecha que acabaría por explotar toda la pólvora de Trafalgar un año después. Pero no ha sido ese hecho histórico lo que la ha sacado de los archivos y las crónicas militares, sino el tesoro que llevaba el barco en sus tripas. [Seguir leyendo]

Perú reclama el Tesoro del Odyssey
La Sexta Noticias, 25 de febrero de 2012




El botín de 'La Mercedes': 'Sixteen tons' y mucho más
Carmen Aranegui, El País, 24 de febrero de 2012

El exitoso final del botín de la fragata N. S. de las Mercedes ha hecho poca justicia al inicio de un procedimiento laborioso, serio y tenaz sin el que los caudales que, zarpando de Montevideo, se fueron a pique en 1804 frente al Algarve, antes de llegar a Cádiz, nunca hubieran retornado a España. Gracias al estricto control de los movimientos del barco Mini Bex con el que la empresa Odyssey se hacía a la mar desde Sotogrande con rumbo a Gibraltar...[Seguir leyendo]

Perú reclama el tesoro más valioso de la historia

Mitch Stacy (AP), Vanguardia, 24 de febrero de 2012

España obtuvo las 594 mil monedas de plata y otros artefactos al ganar una batalla legal contra la empresa que las rescató del océano. Pero Lima argumenta que el metal fue extraído y acuñado en su país hace 200 años. El gobierno peruano pidió a la Corte Suprema estadounidense que impida el traslado del tesoro a España para así ganar tiempo a fin de presentar argumentos que demuestren que es el legítimo dueño en un tribunal federal. [Seguir leyendo]

Misión: devolver el tesoro a España 
Álvaro de Cózar, El País, 21 de febrero de 2012

Seis expertas enviadas por el Gobierno estudian el contenido y el estado de conservación del tesoro. Dos aviones Hércules aterrizarán esta semana en Sarasota (Florida) para trasladar las monedas a España. [Seguir leyendo]

España y Odissey se pelean por 500 mil monedas de oro PERUANO


viernes, 30 de abril de 2010

LA ARQUEOLOGÍA EN FRANCIA: HISTORIA DE UN COMBATE


Traducción de la reseña: L’archéologie en France: histoire d’un combat de Samuel BERTHET aparecida en NONFICTION.FR (16 abril 2010)


J.-P. Demoule, C. Landes (dir.), La Fabrique de l’archéologie en France. París:  La Découverte, 2009, 301 páginas.


Este libro edita las actas de un coloquio organizado por el INRAP (Institut national de recherches archéologiques préventives) y el INHA (Institut national d'histoire de l'Art) en París en 2008, bajo la dirección de Jean-Paul Demoule y Christian Landes. Después de un rápido recordatorio de las primeras etapas de la arqueología y el papel pionero de las sociedades científicas en Francia, los autores se interesan por el proceso de construcción de un marco institucional para esta disciplina, lo que supone el núcleo principal de la obra. El eje central hace hincapié en la transición entre una lógica centrada en la conservación de las antigüedades, de los monumentos y de los yacimientos a la noción de arqueología preventiva. Más que una historia de la arqueología, se trata de un balance de un siglo de lucha con el objetivo de adquirir el reconocimiento de la disciplina arqueológica y una legislación adecuada. Argumentos para un combate que todavía continúa.

La primera parte de La Fabrique de l’archéologie en France puede leerse, indirectamente, como un apasionante retrato de la Francia de la Tercera República, país donde el apego a la propiedad privada es tan fuerte que choca frecuentemente con los intereses del Estado. Ahora bien, en relación con la arqueología, este "interés general" tardará en definirse. Con razón los estudios reunidos en la obra hacen especial hincapié en esta dimensión. El dinamismo de las sociedades científicas alimentó el desarrollo de la arqueología del siglo XIX e inicios del XX, pero cuyo aliento posteriormente fue debilitándose. Sin embargo, ese impulso permitió a partir de la primera mitad del siglo XIX que se instauraran los marcos institucionales en los que la joven disciplina se integró: la Société française d’archéologie en 1836, el Comité des Travaux Historiques et Scientifiques, que celebró su primer congreso en 1861, el Musée des antiquités nationales inaugurado en 1867… Precisamente, fue merced al impulso otorgado por un régimen no democrático a esta última institución, cuando se consigue un proyecto arqueológico de carácter nacional. La centralización, o al menos la coordinación de los esfuerzos en materia arqueológica tardará, no obstante, en constituirse. Mientras que la proyección exterior de la nación francesa parece confortable (piénsese, por ejemplo, en la expansión colonial de los años 1880), la voluntad de otorgar un marco institucional a la investigaciones arqueológicas para mostrar el pasado de la nación encontraría toda una sucesión de obstáculos. El estudio de esta carrera es la oportunidad de hacer un retrato de la sociedad francesa: la de los notables de la Tercera República, una Francia cuyo provincianismo actúa al mismo tiempo como motor y freno para las investigaciones arqueológicas.

Por eso las grandes figuras de la arqueología aceptaron de buen grado que ninguna legislación vinculante permitiera prevalecer el interés del Estado sobre las iniciativas y la explotación privada de los recursos del suelo francés a lo largo de la Tercera República, al mismo tiempo que otros Estados europeos comenzaban a proteger su patrimonio oculto. Finalmente correspondió al régimen autoritario de Vichy legislar por primera vez de manera significativa sobre la cuestión de la protección de los vestigios y sobre las excavaciones por medio de la llamada "ley Carcopino", nombre deudor del apellido del historiador de la antigüedad romana y Secretario de Estado de Educación nacional y Juventud que permitió su promulgación y publicación entre septiembre de 1941 y enero de 1942. Tanto tiempo esperada por los investigadores, el régimen autoritario de Vichy podrá promulgarla sin temer las idas y venidas entre las distintas cámaras legislativas y los debates parlamentarios que habrían podido comprometer el proyecto legislativo. En un momento más democrático, los grupos opuestos a la influencia del Estado sobre lo que durante mucho tiempo se consideró como un privilegio o un derecho derivado del de la propiedad privada habrían podido intentar ejercer presión sobre los representantes de la nación para que limitaran el margen de protección de los vestigios arqueológicos y de las excavaciones. Estas disposiciones legales no se cuestionarían con la Liberación. Falta de protección y de marco jurídico del régimen republicano, la arqueología francesa arrastraría durante mucho tiempo el estigma de esta impronta tan inevitable como embarazosa.

Un itinerario turbulento
Jean-Paul Demoule lo dice en su introducción: la historia de la arqueología como disciplina y como praxis dice mucho sobre las ambiguas relaciones que mantiene la Francia con su pasado. Esta ambigüedad se debe a lo que podría calificarse como "complejo de la guerra de las Galias". ¿Cómo podía la arqueología, en el contexto de una ciencia al servicio del proyecto nacional, justificar la exhumación de los vestigios de lo que Julio César describía como un territorio habitado por tribus bárbaras, que a fuerza de estar divididas más fácilmente podían ser derrotadas? ¿La Galia atrasada y sin aparente unidad, era el mejor referente para la nación francesa centralizada y potente que quería la Tercera República con el fin de borrar la derrota de la guerra franco-prusiana de 1870? Este "complejo de la guerra de las Galias" explica probablemente que la pasión excavadora francesa se despliegue de más buen grado fuera del hexágono que en la metrópolis. La preocupación por la proyección exterior y la misión civilizadora de Francia eran más compatibles con las misiones arqueológicas en Egipto, Grecia, Italia, o incluso en el sudeste asiático, que exhumaban a la luz el patrimonio de civilizaciones prestigiosas a las que Francia podía asociarse. Una ambigüedad que apenas se sugiere en La Fabrique de l’archéologie en France. Tampoco se interesa la obra por la relación entre arqueología y colonización en el marco de la construcción científica de la disciplina, salvo en algunos aspectos administrativos y en el momento de la descolonización. Se trata de un posicionamiento que no vuelve el libro menos rico ni menos apasionante pues los artículos que lo componen proponen numerosas pistas de investigación o reflexión.

Hacia una arqueología preventiva
La arqueología pasó pues de la conservación de los vestigios arquitectónicos y de patrimonio mueble al estudio de los sistemas, de las interacciones sociales, tecnológicas, medioambientales y culturales. Una vez superadas las dificultades del marco legal e institucional de las excavaciones arqueológicas nacionales, se trató, ya bajo la Quinta República, sistematizar el procedimiento arqueológico. La parte fundamental de la obra se interesa por este aspecto de la historia de la arqueología francesa. La arqueología preventiva comienza entonces su combate. Bajo el impulso de proyectos emblemáticos (Saint Denis, Vallée de l’Aisne, la Cour Napoléon del Louvre...), la disciplina recuperaba su retraso respecto de sus vecinos europeos. De manera que a partir de los años ochenta, los arqueólogos franceses se situaron a la vanguardia de la elaboración de una legislación europea común: este planteamiento conducirá a la elaboración de la Carta de Malta, consagrada a una arqueología integrada y que sería adoptada en enero de 1992. La Carta sirvió de base para la ley francesa sobre la arqueología preventiva de 2001.

El libro ofrece una visión de las permanentes relaciones entre arqueólogos, promotores, empresas de obras públicas y representantes políticos; aporta luz, por consiguiente, sobre la historia del Estado francés. Estas relaciones de fuerza y los desafíos que se derivan sitúan la historia de la disciplina en el campo del debate político y de la evolución del papel del Estado. Al hacer la historia del derecho de la arqueología, se cuestiona, por ejemplo, sobre el creciente papel de las autoridades prefectorales en la aplicación de la ley sobre la arqueología preventiva de 2001. ¿Realmente ha sido asimilada por las conciencias de los dirigentes la noción misma de "arqueología preventiva" tan consagrada por los textos? ¿Francia, país de patrimonio e historia, se convertirá finalmente en un país de cucaña para la arqueología?

Una disciplina militante
El reconocimiento y la profesionalización de la arqueología en Francia fueron logros principalmente conquistados por los propios arqueólogos. Las distintas contribuciones del libro comparten esta acción militante en conquistas que serán en lo sucesivo numerosas, en relación con el estatuto profesional, los medios y los recursos. La evolución del oficio de arqueólogo no está exenta, por otra parte, del riesgo de ruptura del vínculo entre aficionados y profesionales, hombres de terreno e investigadores de laboratorio. A aquellos que vean a los aficionados de la disciplina como agradables eruditos campestres, la lectura del libro les hará patente la profunda evolución de la misma. La arqueología es, al mismo tiempo, una práctica y una disciplina, donde confluyen relaciones de fuerza políticas y económicas que construyen la sociedad francesa.

La obra consigue perfectamente ubicar la arqueología en el tablero de las relaciones de fuerza económicas y políticas, afianzando un poco más la disciplina en una realidad objetiva (terrenos de excavaciones, útiles, personal, presupuesto, apoyo a la difusión de los resultados). A pesar de las sucesivas leyes y avances recientes, estas relaciones de fuerza están en permanente redefinición. Por otra parte se añade un problema a las dificultades de imponer la prescripción sistemática de las excavaciones preventivas: la relación entre excavación arqueológica e investigación para la difusión de los resultados. ¿Quién debe garantizar la publicación de los descubrimientos arqueológicos? Los autores no hacen más que sobrevolar este contencioso, pero se siente aflorar aquí y allá conflictos internos entre los propios representantes de la disciplina.

"Haber sido..."
Con este libro se aprende mucho sobre la fábrica del conocimiento arqueológico. Pero para entender el producto de esta fábrica, es decir, el conocimiento arqueológico en sí mismo, será necesario esperar un tiempo. Las relaciones entre arqueología, paleontología, antropología, etnografía y sociología, la contribución de la combinación de estos conocimientos en la evolución del conocimiento de Francia merecerían desarrollarse. Pero la obra ya es suficientemente rica y es necesario destacar el esfuerzo de concisión a lo largo de esta relación de veinte artículos. Corresponderá ciertamente a las ediciones La Découverte aportar en una próxima publicación las contribuciones fundamentales de la arqueología a la forma en que pensamos nuestra historia y al lugar que ocupa el hombre en el mundo. La arqueología es la causa en efecto de numerosos " heridas narcisistas" para las civilizaciones occidentales: ruptura con el relato bíblico sobre los orígenes del mundo en el siglo XIX, ruptura con el esquema euro-centrista y lineal de desarrollo de las civilizaciones en el siglo XX, redescubrimiento de las redes de intercambios comerciales y transferencias de tecnologías a través de diversas áreas geográficas a escala mundial desde el Neolítico, subrayando la movilidad de las poblaciones como factor estructural de la epopeya humana o también el desarrollo de la complejidad de la relación entre el hombre y su medio ambiente… Esta obra rinde pues un bonito homenaje al papel de los arqueólogos en la escritura de la historia. La arqueología como práctica y como disciplina nos recuerda en efecto, rememorando las palabras de Fernand Braudel, que: " haber sido es una condición para ser".

jueves, 25 de febrero de 2010

PRIMERA ENCUESTA NACIONAL A EMPRESAS DE ARQUEOLOGÍA (2)

NOTA DE PRENSA del CSIC en la Comunidad Valenciana 5/2/2010

Efectuada entre junio y noviembre de 2009, con la colaboración de INGENIO
El CSIC realiza la primera encuesta nacional a empresas de arqueología comercial

• La Comunidad Valenciana cuenta con un total de 23 empresas dedicadas a esta actividad
• Un 79% de los encuestados cree que la crisis económica está teniendo consecuencias para el desarrollo de su empresa

Valencia/ Santiago de Compostela, 5 de febrero, de 2010. El Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC) ha realizado la primera encuesta nacional sobre empresas de arqueología comercial, un estudio pionero que recopila información social y económica sobre las empresas que se dedican a esta actividad. Con los resultados se ha elaborado la primera base de datos sobre la oferta de servicios de este mercado.

Según el estudio, en el que han participado 212 empresas de las 273 existentes en el país, Andalucía, Cataluña y Madrid son las comunidades autónomas con más empresas de este tipo, con 45, 44 y 38, respectivamente. Por provincias, la mayor densidad se concentra en Madrid, Barcelona, Zaragoza, La Coruña y Sevilla.

Concretamente, la Comunidad Valenciana cuenta con un total de 23 empresas dedicadas a esta actividad, distribuidas entre las tres provincias: en Castellón hay cinco empresas, y en sendas provincias de Valencia y Alicante, el número asciende a nueve.

Eva Parga, investigadora del CSIC en el Instituto de Estudios Gallegos Padre Sarmiento (centro mixto del CSIC y la Xunta de Galicia) y autora del estudio, señala que “los resultados del cuestionario permiten trazar por primera vez el perfil de estas empresas, así como elaborar los requerimientos del sector en materia de innovación y transferencia de conocimiento”.

En la elaboración de la encuesta también han participado el Instituto de Gestión de la Innovación y el Conocimiento (INGENIO), centro mixto del CSIC y la Universidad Politécnica de Valencia, con sede en esta ciudad; el Instituto de Estudios Avanzados de Andalucía (CSIC, Córdoba), y el Centro de Ciencias Humanas y Sociales (CSIC, Madrid).

El cuestionario revela que el 40% de estas empresas se constituyeron entre los años 2000 y 2005, “periodo de bonanza económica”, según la investigadora, época que coincide además con el momento en el que se terminó de publicar la legislación en materia de patrimonio de las distintas comunidades autónomas.

“A partir de esa fecha la creación de este tipo de empresas decae hasta un 5% y, aunque hubo un pequeño repunte del 8% en 2007, la cifra vuelve a descender a un 4% en el año 2008, lo que puede interpretarse como un posible efecto de la crisis económica”, explica Parga, quien añade además que “ha habido un aumento en el número de empresas que facturan menos de 10.000 euros anuales, pasando de un 2% en 2008 a un 5% en 2009”.

CRISIS Y PEQUEÑA EMPRESA
Los problemas económicos, el acceso a la financiación y la gestión de los recursos económicos son, para las empresas encuestadas, los principales obstáculos para su desarrollo y crecimiento. Parga asegura que “un 62,3% de los encuestados afirmó detectar, desde el inicio de la crisis, una reducción de la demanda de servicios por parte del sector público, y un 77,4% también por parte del sector privado. Y además, el 79,2% cree que la crisis económica está teniendo consecuencias para el desarrollo de su empresa”.

Durante el periodo 2006-2008 un 30% de las empresas facturó entre 10.000 y 75.000 euros al año y tan sólo un 10% facturó más de 500.000 euros. El porcentaje que corresponde a la actividad arqueológica en dicha facturación es elevado: un 57% lo sitúa entre el 80 y el 100% y un 18% entre el 60 y el 80%.

El personal de estas compañías también ha sido objeto de análisis. El 58% de ellas son sociedades limitadas formadas por uno o dos socios y tienen entre 0 y 2 empleados. El 67% cuenta con un empresario con estudios universitarios, un 20% con estudios de tercer ciclo y un 7% son doctores. Tan sólo un 0,5% de los socios tiene estudios de secundaria o inferiores.

Se ha constado además el 31% de las empresas no tiene empleados indefinidos y que un 60% asegura realizar o fomentar la formación de sus empelados. Además, un 66% afirma haber desarrollado o introducido mejoras tecnológicas durante el periodo 2006- 2008, aunque tan sólo un 1% otorga peso a la consultoría e investigación.

En cuanto a sus principales clientes, un 37% señala a las empresas de de infraestructuras, un 17% a las administraciones de patrimonio y un 11,3% a departamentos de otras administraciones. Preguntados respecto a ayudas o subvenciones, el 84% asegurar no recibir ningún tipo de ayuda o subvención de ninguna administración pública, mientras que un 10% afirma recibir subvenciones o préstamos de las administraciones autonómicas. Además, “se ha podido constatar que estas empresas, a menudo, subcontratan y/o externalizan algún tipo de actividad”, concluye la investigadora del CSIC.