sábado, 27 de febrero de 2021

PROGRAMA "UNIDAD MÓVIL" ARAGÓN EXPOLIADO

Programa Unidad móvil "Aragón expoliado" de la TV pública Aragonesa donde se da cuenta del expolio de Aranda de Moncayo y la posterior devolución de los cascos celtibéricos.



 


lunes, 19 de octubre de 2020

INVITACIÓN AL EXPOLIO

Josep Vicent Lerma Levante-EMV

16 de octubre de 2020

    Hace unos pocos meses, después de la publicación tras el gran confinamiento de nuestro último artículo de opinión “La Arqueología entra en coma” (Levante-EMV, 22-05-2020), una línea de tipografía azul eléctrico subrayaba en la bandeja de entrada del ordenador la nueva misiva de un entrañable amigo de los asamblearios años setenta universitarios que nos tocó en suerte compartir, en cuyo contenido epistolar venía en el fondo a espolearnos sobre el asunto sustancial de no cejar de terciar en los debates históricos de la ciudad de Valencia. En este sentido, más allá de la descabellada invención arqueológica de la conducción hidráulica romana más larga de Hispania, de la que se hicieron eco algunos periódicos del país (13-02-2020), de casi 100 kilómetros entre el pétreo acueducto de Peña Cortada y la notísima urbe Valentia, pasando eso sí por los pintorescos “Arquets” medievales de la acequia de Quart en Manises o la impostada construcción en el siglo VI de nuestra era de una ciudad hispano-bizantina (sic) amurallada con torres cuadradas, que posteriormente sería conquistada por el rey godo Leovigildo, cual si se tratara de un episodio más de “Juego de Tronos”, llamada para más inri por un doctor de la Politécnica “Valencia la Vella” (Riba-roja de Túria).

Sin olvidar el reciente caso palmario de Pseudohistoria titulado “A los cristianos les costó más de un siglo conquistar la Valencia musulmana” (Levante-EMV, 4-10-2020), perpetrado por el histórico secesionista lingüístico Baltasar Bueno. Lo cierto y verdaderamente trascendente en nuestra opinión ahora, es que desde el punto de vista del patrimonio cultural valenciano, tras el “Crash” inmobiliario de 2008 y la actual pandemia del Covid-19 del 2020, junto con la desidia administrativa antológica que supone 32 años depués, la aún pendiente designación de los ocho vocales de la Junta de Valoración de Bienes (Ley 4/1998. Art. 8) o en esa misma línea crepuscular de eclipse de la política patrimonial, la falta también de nombramiento de los miembros del inédito, desde hace tres años, Consejo Asesor de Arqueología (Decreto 107/2017. Título III. Arts. 54 – 58), cuya ausencia como órganos custodios del legado histórico del pueblo valenciano ha constituido una auténtica invitación al expolio y dispersión de decenas de obras de arte, en manos de coleccionistas y propietarios privados, pertenecientes al mismo, fuera de las fronteras del territorio autónomo valenciano, con destino a las casas de subastas de Madrid y Barcelona, ante las acuciantes necesidades provocadas por la crisis económica, dejando vía libre a su salida más o menos opaca de la Comunitat Valenciana. En una siniestra reedición del clásico ensayo del académico Francisco Almela y Vives “Destrucción y Dispersión del Tesoro Artístico Valenciano” (1958). 

Detalle de Corregudes de Joies en Mont Olivet
Así a modo de ejemplo merecen recordarse el intento en 2018 de venta en Subastas Segre por 100.000 euros de la magnífica “Virgen de la Esperanza” de Joan de Joanes, pintor renacentista valenciano del que en efecto se puso en almoneda una tabla del retablo de San Eloy (Levante-EMV, 12-06-2019), la subasta pública en Maastricht (Holanda) en 2017 de un magistral caballero de la orden de Montesa, obra señera de Jerónimo Jacinto de Espinosa, la licitación el pasado julio por 5.000 euros en Abalarte del folclórico cuadro anónimo “Corregudes de Joies en Mont Olivet” de 1864, la reciente salida al mercado en Setdart de un retablo del Maestro de Perea por 250.000 euros (Levante-EMV, 10-10-2020) o la actual vuelta a los portales todocoleccionistas de internet de nuevas ofertas de compraventa de azulejos góticos de Manises con águilas enmarcadas por cuadrantes de círculo, heráldica de los Aguilar, como los procedentes del Castell d´Alaquàs, a pesar de los beneméritos esfuerzos del Grupo de Patrimonio Histórico de la Policía de la Generalitat, que dos años atrás ya incautó 28 losetas expoliadas de este mismo monumento (Levante-EMV, 20-05-2018). 

Detalle de Corregudes de Joies en Mont Olivet
Por todo ello y a modo de coda final, toda vez explicitada la casuística de este triste éxodo en curso de bienes integrantes del Patrimonio Cultural Valenciano, no obstante que la Ley 7/2004, art. 1.2 ya determinaba la voluntad de la Generalitat de promover el retorno a la Comunidad Valenciana de los bienes de valor histórico que hallándose fuera de la misma sean especialmente representativos de la cultura valenciana, poco más que una de las muchas buenas voluntades con las que es bien sabido está empedrado el camino al infierno, nuestras administraciones públicas harían bien, ante los hechos consumados de esta silente diáspora fiscal de obras culturales de todas las valencianas y valencianos, en implementar una reacción alícuota a escala del fenómeno relatado, dotando de operatividad a sus organismos consultores citados más arriba, así como de autoridad suficiente a los escasos inspectores en activo, tras la merecida jubilación del amigo Ximo Espi, responsables últimos del control y tutela de nuestra común herencia cultural.

lunes, 15 de junio de 2020

RESEÑA LES MONDES ROMAINS EN IL MANIFESTO

Valentina Porcheddu, Editoria Francia « Les mondes romains » a cura di Ricardo González Villaescusa, Giusto Traina e Jean-Pierre Vallat, da Ellipses.


Il Manifesto. Quotidiano comunista, 14 giunio 2020.

E’ mai esistito un mundo romano? Secondo Ricardo González Villaescusa, Giusto Traina et Jean-Pierre Vallat, tale concetto non rispecchia appieno la realtà storica in quanto corrisponde, nell’accezione comune, ai sette secoli dell’Impero. La politica espansionistica di Roma, iniziata nel III secolo a.C. non deve tuttavia essere scambiata per un fenonmeno eterno et inamovibile, proprio al “genio” o all’ “identità” romani. L’estensione geografica dell’Imperio, inoltre, supera il quadro di un Mediterraneo anch’esso ampiamente stereotipato. Domini, merci e idee attraversarono infatti terre et mari – dalle Isole Britanniche al Golfo Persico, dallo Stretto di Gibilterra ai limiti dei deserti mediorientali – tanto diversi quanto ricchi di specificità.

Partendo da queste premessa, González Villaescusa, Traina e  Vallat hanno concepito un manuale di Storia Romana non convenzionale, che rifiutta periodizzazioni et macro divisioni (Occidente, Oriente) prediligendo problematiche transversali indagate con metodologie di ricerca plurali e innovative. Les mondes romains. Questions d’archéologie et d’histoire (Ellipses, pp. 468 € 39,00) raccoglie, oltre ai saggi dei tre curatori, i contributi di numerosi studiosi di ambito internazionale e analizza le strutture politiche sociali et economiche di territori asservitti, in epoche e forme differenti (dall’arcaismo alla tarda antichità) all’imperium di Roma. Il volume, destinato agli studenti universitari ma non privo di interesse per un pubblico più vasto, consta di quattro parti. La prima, concentrata sulla metodologia, comprendre – oltre a una panoramicha dello scavo archeologico – approfondimenti relativi a discipline solo r
ecentemente riconosciute comme fondamentali ai fini della riconstruzione storica. Si afferma l’importanza dell’archeologia subacquea (il contributto è a firma di Giuliano Volpe) per esplorare i rapporti tra l’uomo e l’ambiente, intesi anche come relazioni culturali, e viene abattuto il pregiudizzio che vede l’archeologo rivolto unicamente agli artefatti – siano essi oggeti della vita quotidiana, prodotti artistici e religiosi o, più in generale, vestigia architettoniche – allo scopo di sdoganare gli “ecofatti” o “dati biologici (a discuterne è Marco Cavalieri).

Nella seconda e nella terza sezione sono affrontati, con un approccio che resta originale malgrado tematiche più tradizionali, il dialogo tra fonti scritte e archeologia e quello tra Roma “capitale”, città provinciali e contesti rurali. Qui trovano spazio anche le cosidette “città morte” della Siria del Nord, datate tra IV e VI secolo d.C. Stupiacce tuttavia che Abdallah Komaït scriva che le rovine di tali villaggi siano a tutti oggi magnificamente preservate mentre la maggior parte di esse hanno subito danni cosiderevoli nel corso del conflitto siriano esploso nel 2011.

Nell’ultimo segmento del libro, riservato ai “caso studio”, Pierre Leriche non tace invece la distruzione di Dura-Europos ma omette di spiegare le cause di devastazzioni e saccheggi meno eclatanti e mediatizzati – sebene ugualmente gravi – di quelli perpetrati a Palmira per mano dell’Isis. D’altra parte, che il passato (e dunque anche la sua comprensione) sia soggetto a strumentazzazioni politiche lo dimostra, in questo stesso volume, l’intervento di Anahide Kéfélian incentrato nelle implicazzioni ideologiche – tra nazionalismo e rivendicazioni identitarie – nello studio della regione del Caucaso durante l’occupazione sovietica e dopo la caduta dell’Urss. Cosi come di strategie che barattano le memorie dell’umanità con il potere racconta Catherine Abadie-Raynal attraverso l’imppressionante scavo di salvataggio a Zeugma, perla dell’Eufrate sommersa dall’ottusità del governo turco ancora prima che dalla diga Birecik.


Valentina Porcheddu, Editoria Francia « Les mondes romains » a cura di Ricardo González Villaescusa, Giusto Traina e Jean-Pierre Vallat, da Ellipses.


Il Manifesto. Quotidiano comunista, 14 giunio 2020.

Il n’a jamais existé un monde romain? Selon Ricardo González Villaescusa, Giusto Traina et Jean-Pierre Vallat, ce concept ne reflète pas pleinement la réalité historique car il correspond, au sens commun, aux sept siècles de l’Empire. La politique expansionniste de Rome, qui a commencé au troisième siècle avant J.-C. cependant, il ne faut pas le confondre avec un phénomène éternel et inamovible, propre à la « génie » ou à « l’identité » romaine. L’étendue géographique de l’Empire dépasse également l’image d’une Méditerranée qui est également largement stéréotypée. Des domaines, des marchandises et des idées ont traversé des terres et des mers - des îles britanniques au golfe Persique, du détroit de Gibraltar aux limites des déserts du Moyen-Orient - aussi divers que riches en spécificités

À partir de cette prémisse, González Villaescusa, Traina et Vallat ont conçu un manuel d’histoire romaine non conventionnel, qui rejette les périodisations et les macro-divisions (Occident, Orient), préférant les problèmes transversaux étudiés avec des méthodologies de recherche diverses et innovantes. Les mondes romains. Questions d’Archéologie et d’histoire (Ellipses, pp. 468 39,00 €) recueille, outre les essais des trois éditeurs, les contributions de nombreux universitaires internationaux et analyse les structures politiques sociales et économiques des territoires asservis, à des époques et différentes formes (de l’archaïsme à l’Antiquité Tardive) à l’empire de Rome. Le volume, destiné aux étudiants universitaires mais non sans intérêt pour un public plus large, se compose de quatre parties. La première, axée sur la méthodologie, comprend - en plus d’un aperçu des fouilles archéologiques - des perspectives liées aux disciplines récemment reconnues comme fondamentales aux fins de la reconstruction historique. L’importance de l’archéologie sous-marine est affirmée (la contribution est de Giuliano Volpe) pour explorer les relations entre l’homme et l’environnement, également comprises comme des relations culturelles, et le préjugé qui voit l’archéologue uniquement tourné vers les artefacts - qu’il s’agisse d’objets de la vie quotidienne, de produits artistiques et religieux ou, plus généralement, de vestiges architecturaux - afin d’effacer les «écofacts» ou les «données biologiques» (Marco Cavalieri en parle).

Dans les deuxième et troisième sections, sont abordés le dialogue entre les sources écrites et l’archéologie et celui-ci entre la «capitale» Rome, les villes de province et les contextes ruraux, avec une approche qui reste originale malgré des thèmes plus traditionnels. On y trouve également les soi-disant «villes mortes» du nord de la Syrie, datées entre le IVe et le VIe siècle après J.-C. Cependant, il est étonnant qu’Abdallah Komaït écrit que les ruines de ces villages sont magnifiquement préservées pour tous aujourd’hui alors que la plupart d’entre eux ont subi des dommages considérables lors du conflit syrien qui a éclaté en 2011. Dans la dernière partie du livre, réservée aux « études de cas» , Pierre Leriche ne se tait pas sur la destruction de Dura-Europos mais omet d’expliquer les causes de la dévastation et du pillage moins frappantes et médiatisées - quoique tout aussi graves - que celles perpétrées à Palmyre de la main de l’Isis. En revanche, le fait que le passé (et donc aussi sa compréhension) soit sujet à une manipulation politique le montre, dans ce même volume, l’intervention d’Anahide Kéfélian centrée sur les implications idéologiques - entre nationalisme et revendications identitaires - dans l’étude de la région du Caucase pendant l’occupation soviétique et après la chute de l’URSS. Catherine Abadie-Raynal raconte l’histoire de stratégies qui échangent les souvenirs de l’humanité contre le pouvoir à travers la fouille de sauvetage oppressive de Zeugma, la perle de l’Euphrate submergée par l’obscurité du gouvernement turc avant même le barrage de Birecik.

Valentina Porcheddu, Editoria Francia « Les mondes romains » a cura di Ricardo González Villaescusa, Giusto Traina e Jean-Pierre Vallat, da Ellipses.


Il Manifesto. Quotidiano comunista, 14 giunio 2020.


¿Hubo alguna vez un mundo romano? Según Ricardo González Villaescusa, Giusto Traina y Jean-Pierre Vallat, este concepto no refleja completamente la realidad histórica, ya que corresponde, en su acepción común, a los siete siglos del Imperio. La política expansionista de Roma, que comenzó en el siglo III a. C. sin embargo, no debe confundirse con un fenómeno eterno e inamovible, solo con el "genio" o la "identidad" ro mana. La extensión geográfica del Imperio también excede la imagen de un Mediterráneo que también es ampliamente estereotipado. Dominios, mercancias e ideas cruzaron tierras y mares, desde las Islas Británicas hasta el Golfo Pérsico, desde el Estrecho de Gibraltar hasta los límites de los desiertos del Medio Oriente, tan diversos como ricos en especificidades.

Partiendo de esa premisa, González Villaescusa, Traina y Vallat han concebido un manual de historia romana no convencional, que rechaza periodizaciones y macro divisiones (Occidente, Oriente), prefiriendo problemas transversales investigados con metodologías de investigación plurales e innovadoras. Les mondes romains. Questions d'Archéologie et d'histoire (Ellipses, pp. 468 € 39.00) recoge, además de los ensayos de los tres editores, las contribuciones de numerosos académicos internacionales y analiza las estructuras políticas sociales y económicas de los territorios controlados, en épocas y en diferentes formas (desde el periodo arcáico hasta la Antigüedad Tardía) al imperio de Roma. El volumen, destinado a estudiantes universitarios, pero no sin interés para un público más amplio, consta de cuatro partes. El primero, centrado en la metodología, incluye, además de una visión general de la excavación arqueológica, conocimientos relacionados con disciplinas recientemente reconocidas como fundamentales para los propósitos de la reconstrucción histórica. Se reivindica la importancia de la arqueología subacuática (la contribución es de Giuliano Volpe) para explorar las relaciones entre el hombre y el medio ambiente, también entendido como relaciones culturales, y los prejuicios que el arqueólogo solo aborda. artefactos, ya sean objetos de la vida cotidiana, productos artísticos y religiosos o, más en general, vestigios arquitectónicos, para eliminar los "ecofactos" o "datos biológicos" (Marco Cavalieri los discute).

En las secciones segunda y tercera, se aborda el diálogo entre las fuentes escritas y la arqueología y el diálogo entre la "capital" Roma, las ciudades provinciales y los contextos rurales, con un enfoque que sigue siendo original a pesar de los temas más tradicionales. Aquí también se encuentran las llamadas "ciudades muertas" del norte de Siria, fechadas entre los siglos IV y VI d. C. Sin embargo, es sorprendente que Abdallah Komaït escriba que las ruinas de estas aldeas están muy bien conservadas hoy, mientras que la mayoría de ellas sufrieron daños considerables durante el conflicto sirio que estalló en 2011.

En el último segmento del libro, reservado para los "estudios de caso", Pierre Leriche no guarda silencio sobre la destrucción de Dura-Europos, pero omite explicar las causas de la devastación y el saqueo menos llamativo y mediatizado, aunque igualmente grave, que los perpetrados en Palmira de mano del Isis. Por otro lado, el hecho de que el pasado (y, por lo tanto, también su comprensión) esté sujeto a manipulación política lo demuestra, en este mismo volumen, la intervención de Anahide Kéfélian que se centró en las implicaciones ideológicas, entre el nacionalismo y las afirmaciones de identidad, en el estudio de la región. del Cáucaso durante la ocupación soviética y después de la caída de la URSS. Catherine Abadie-Raynal cuenta la historia de estrategias que intercambian los recuerdos de la humanidad por el poder a través de la excavación de rescate opresiva en Zeugma, la perla del Éufrates sumergida por la obtusidad del gobierno turco incluso antes de la presa Birecik.

sábado, 23 de mayo de 2020

LA ARQUEOLOGÍA ENTRA EN COMA

Ricardo González Villaescusa
Josep Vicent Lerma
Levante-EMV, 23 de mayo de 2020

"Al fin y al cabo [los artistas] son seres humanos. Deben poder vivir. Imagino que lo único que saben hacer es pintar: seguro que debe haber lugares públicos donde sus pinturas son esperadas".

Franklin D. Roosevelt

La publicación en el digital luso publico.pt del artículo de opinión “Arqueologia também é Cultura” (24-04-2020) en el que se planteaba la falta de evaluación cuantitativa de los efectos de la actual pandemia y de medidas de mitigación de sus efectos en la destrucción de su sector arqueológico profesional, nos ha espoleado a trasladar al ámbito territorial valenciano tales reflexiones del cercano futuro

Bastará para ponderar prospectivamente el inmediato y oscuro escenario de los próximos años del mercado de la Arqueología de Intervención, con retener el dato estimado de la expectativa de caída del 9,2% del PIB de la economía española en el presente ejercicio, más del doble que en el “crash” del 2009. Si hacemos caso de la encuesta del CSIC de 2013, aquella crisis significó la desaparición del 42% de las mercantiles del ramo, diezmando su contingente hasta en dos terceras partes. Lo que venía a ser en todo el estado varios millares de trabajadores que acabaron en el paro.

Paradigma local de cuanto venimos diciendo hasta aquí es el titular “Parón en la arqueología urbana” (Levante-EMV, 12-04-2020), dando cuenta en estas mismas páginas de la suspensión temporal de la excavación en el antiguo Monasterio de la Roqueta o en los restos del circo romano del Palacio de Valeriola. El Real Decreto-Ley 10/2020, de 29 de marzo (Estado de Alarma), de prestación de servicios esenciales, no incluía, “obviamente”, la actividad arqueológica.

Walker Evans, uno de los fotógrafos del New Deal
De este modo, si una sola compañía arqueológica valenciana llegó a facturar hasta un millón de euros al inicio de la crisis de 2008, e incluso dos millones al siguiente, en cambio, el montante de sus ingresos disminuyó drásticamente hasta los 40.000 euros de 2011, hundiéndose definitivamente en 2012 con unas ruinosas ganancias estimadas de apenas 3.000 euros. Al mismo tiempo, la arqueología pública tocaba fondo (Levante-EMV, 20-01-2013) con unas cuentas a cero para la arqueología, por parte del entonces gobierno local de Rita Barberá.

Puede entenderse el silencio mediático de la patronal del sector, Asemarq, ante la presente anormalidad epidémica; puede entenderse el habitual perfil bajo de la Dirección General de Patrimonio de Carmen Amoraga. Pero ante el ocaso que se avecina de la arqueología de gestión urge adelantarse al final del “Gran Confinamiento”, como lo ha llamado el FMI. Parafraseando a F. D. Rossevelt: “action now”. Tras la Gran Depresión de 1929, la primera aplicación de este presidente del “New Deal” de inspiración keynesiana no tuvo en cuenta al sector cultural, pero ya avanzado su primer mandato, en 1935, lanzó el segundo programa, contando con un importante asesoramiento en la materia, los empleos culturales fueron sistemáticamente integrados en el New Deal. En esta ocasión, la cultura y las artes podrían ser una palanca en periodo de crisis, no solo creando empleos culturales en masa, sino generando un enorme movimiento de educación popular, que sería conocido como la Federal Project Number One, abreviado Federal One. Escritores, artistas, cineastas, escultores, dramaturgos... se beneficiaron de esta política, pero sobre todo repercutió en los americanos. Si recuerdan a John Steinbeck, Arthur Miller, Orson Welles o Hallie Flanagan, comprenderán el alcance de las políticas públicas que dieron nacimiento a la primera generación cultural genuinamente norteamericana y quizá, aunque todo es opinable, la mejor.

En consecuencia, y ante la inminente entrada en coma del sector de la arqueología nos atrevemos a postular, no ya unas manidas políticas evidentes, paliativas, de ayudas y subvenciones, sino la creación de un verdadero organismo público u operador de la arqueología preventiva, similar en todo lo posible al benemérito “Institut National de Recherches Archéologiques” (INRAP), del vecino galo, cuyos criterios de actuación en protección y cumplimiento de la legislación del patrimonio histórico, vengan orientados por el previsto Consejo Asesor de Arqueología, todavía pendiente desde la aprobación del Reglamento de Arqueología de la Comunidad Valenciana (Decreto 107/2017), del nombramiento de sus miembros.

miércoles, 26 de febrero de 2020

LANGUES, TERRITOIRES, IDENTITÉS

Langues, territoires, identités. Diversité linguistique et culturelle

Journée thématique de l’Axe 1

Journée d’étude à l'École Normale Supérieure


Vendredi 20 mars 2020, 9h45-12h15, salle F & 13h30-16h40,
salle de Séminaire du DSA, École normale supérieure, 45, rue d’Ulm, 75005 Paris.

Programme


Matin : Salle F, 45 rue d’Ulm

9h45 – 10h Café et accueil des participants
10h – 10h45 Tour de table et présentation de l’axe thématique 1 : Langues, territoires, identités.
10h45 – 11h15 Daniel Petit, ENS-Paris, UMR 8546 AOrOc
« Géolinguistique et sociolinguistique : le début d’approches nouvelles de la variation linguistique à partir de la seconde moitié du XIXe siècle »
11h15 – 11h45 Andreas Stauder, EPHE, UMR 8546 AOrOc
« Centralité et territoires dans l’Égypte du IIIe millénaire : modèles et expériences vécues »
11h45 – 12h15 Anca Dan, CNRS, UMR 8546 AOrOc
« Sur les marges des mondes grecs : géographie historique et géoarchéologie des deltas de l’Hèbre (Grèce-Turquie), du Danube (Roumanie-Ukraine) et du Kuban (Russie) »

Pause déjeuner (1h15)

Après-midi : Salle de séminaire du DSA, 45 rue d’Ulm

13h30 – 14h Pierre-Yves Lambert, CNRS, UMR 8546 AOrOc
« La langue gauloise »
14h – 14h30 Thierry Lejars, CNRS, UMR 8546 AOrOc
« Le monde celtique : l’exemple de l’Italie et de la Gaule »
14h30 – 15h Véronique Brouquier-Reddé, CNRS, UMR 8546 AOrOc
« Dougga et le royaume numide »
15h – 15h30 Ricardo González Villaescusa, Université Paris-Nanterre, UMR 7041 ArScAn
« Les mondes romains »

Pause (10 minutes)

15h40 – 16h10 Agnès Korn, CNRS, UMR 7528 Mondes iranien et indien
« Le nouveau vin, c’est quand ? Calendriers dans l’empire multiculturel arsacide »
16h10 – 16h40 Frantz Grenet, Collège de France, EPHE, UMR 8545 AOrOc
« Plurilinguisme en Asie centrale antique et médiévale »

LOS LÍMITES DE LA ARQUEOLOGÍA CONTEMPORÁNEA

Traducción del artículo aparecido en Le Monde sobre el número especial de Les Nouvelles de l'archéologie editado con ocasión del 40 aniversario de la revista.

Les nouveaux champs d’exploration de l’archéologie française

Pierre Barthélémy, Le Monde Vendredi 21 février 2020

Con ocasión de su 40 aniversario, la revista « Les Nouvelles de l’archéologie » realiza un balance y muestra cómo el trabajo de los arqueólogos se ha abierto a otros terrenos de investigación como el clima o las ciudades.

La revista de revistas, creada en 1979, la revista Les Nouvelles de l’archéologie acaba de celebrar 40 años. Una ocasión para elaborar, en un número doble, el balance de la profunda mutación que ha vivido la arqueología francesa en el curso de estas cuatro décadas. La principal transformación del periodo fue la ley del 17 de enero de 2001, que significó que por fin Francia se organizara para estudiar y preservar su patrimonio enterrado de manera previa a las grandes operaciones de ordenación del terrirorio. Ello conllevó la creación del Institut national de recherches archéologiques préventives (Inrap), que dio el marco financiero y profesional a las excavaciones llamadas de urgencia, cuando los investigadores intervienen antes que las palas excavadoras.

De forma paralela, las prácticas científicas también conocieron su propia evolución, el arqueólogo desprendiéndose de sus disciplinas tutelares tradicionales (la Historia y la Historia del Arte) para acabar proyectándose, hacia las ciencias más “duras” previo “bricolaje disciplinario”. De esta manera, tal y como rastrea este proceso Anne Augereau (Inrap), los nuevos enfoques de campo integran “estudios especializados casi siempre –sobre las producciones líticas, cerámicas, metales, restos de fauna y la arqueozoología, los restos de la construcción y de la arquitectura, sobre los asentamientos…–, los análisis bio y geoarqueológicos (…) han adquirido de forma paralela un relieve inédito”.

Estamos bien lejos de la caricatura de un Indiana Jones excavando para desenterrar objetos de prestigio. Si la arqueología fascina todavía, el descubrimiento del artefacto suntuoso, de la ruina, no son el alfa y el omefa de la actividad arqueológica. “Hay líneas de investigación que han progresado de manera muy importante », continúa Anne Augereau: la explotación en todas las épocas de materias primas végétales, animales y minerales, la arqueología de los paisajes, la arqueología de las ciudades, las redes de intercambio, la historia del clima…”. De forma similar, periodos más recientes, como la primera y la segunda Guerra Mundial, se han abierto a una disciplina, que se frecuentemente a épocas mas remotas.

Hasta aquí el balance. En un artículo poco optimista titulado “Regreso al futuro”, Laurent Olivier, conservador en jefe del patrimonio, pone en evidencia que la arqueología preventiva “es el producto indirecto de la «Gran Aceleración» de la presión antrópica sobre el medio terrestre”. Ligado a una “época de la Devastación”, el antropoceno imprime su marca sobre la Tierra –“devastando iguamente los recursos arqueológicos, al tiempo que confronta la práctica de la disciplina a tal inflación de datos y de restos que no sabemos cómo tratarlos ni gestionarlos”. La arqueología podría alcanzar sus propios límites, de la misma manera que estamos alcanzando los de la biosfera.

Les Nouvelles de l’archéologie, « Les nouvelles ont 40 ans ! », n° 157-158, septembre-décembre 2019, Editions de la Maison des sciences de l’homme, 160 p., 24 €.

Les nouveaux champs d’exploration de l’archéologie française

Pierre Barthélémy, Le Monde Vendredi 21 février 2020 

A l’occasion de son 40e anniversaire, la revue « Les Nouvelles de l’archéologie » dresse un bilan et montre comment le travail des archéologues s’est ouvert à d’autres terrains de recherche, tels les climats ou les villes.

La revue des revues. Lancée en 1979, la revue Les Nouvelles de l’archéologie vient de fêter ses 40 ans. L’occasion pour elle, dans un numéro double, de dresser le bilan de la profonde mutation qu’a subie l’archéologie française au cours de ces quatre décennies. Le principal bouleversement de la période a incontestablement été la loi du 17 janvier 2001, grâce à laquelle la France s’est enfin organisée pour étudier et préserver son patrimoine enfoui en amont des grandes opérations d’aménagement du territoire. Cela s’est traduit par la création de l’Institut national de recherches archéologiques préventives (Inrap), qui a donné un cadre financier et professionnel aux fouilles dites d’urgence, au cours desquelles les chercheurs interviennent avant les bulldozers.

En parallèle, les pratiques scientifiques ont aussi connu leur propre révolution, l’archéologue se détachant de ses traditionnelles disciplines tutélaires (l’histoire et l’histoire de l’art) pour se déporter, au gré d’un « bricolage interdisciplinaire », vers des sciences plus « dures ». Ainsi que le retrace Anne Augereau (Inrap), les nouvelles approches sur le terrain intègrent « la plupart du temps des études spécialisées –sur les productions lithiques, céramiques, métalliques, sur les restes fauniques et l’archéozoologie, sur les vestiges du bâti et de l’architecture, sur les questions d’implantation, etc. –, les analyses bio et géoarchéologiques (…) prenant, parallèlement, un essor inédit ».

On est donc loin de la figure caricaturale d’un Indiana Jones creusant le sol afin d’en déterrer de prestigieux vestiges. Si elle fascine toujours le public, la découverte du somptueux artefact, de la belle ruine, n’est plus l’alpha et l’oméga de l’activité archéologique. « Des axes de recherche ont bénéficié d’avancées très importantes, poursuit Anne Augereau : l’exploitation, à travers les âges, des matières premières végétales, animales et minérales, l’archéologie des paysages, l’archéologie des villes, les réseaux d’échanges, l’histoire des climats, etc. » De la même manière, des périodes historiques récentes, comme la première et la deuxième guerre mondiale, se sont ouvertes à la discipline, qui s’était souvent cantonnée à des temps plus reculés.

Voilà pour le bilan. Dans un article sombre intitulé « Retour vers le futur », Laurent Olivier, conservateur en chef du patrimoine, fait remarquer que l’essor de l’archéologie préventive « est le produit indirect de la “Grande Accélération” de la pression anthropique sur les milieux terrestres ». Apparenté à un « âge de la Dévastation », l’anthropocène – l’ère géologique actuelle, où l’humanité imprime physiquement son sceau sur la Terre – « dévaste également les ressources archéologiques, en même temps qu’elle confronte la pratique de la discipline à une telle inflation de données et de restes que l’on ne sait plus comment les traiter ni les gérer ». L’archéologie pourrait donc toucher à ses propres limites, tout comme nous touchons à celles de la biosphère.

Les Nouvelles de l’archéologie, « Les nouvelles ont 40 ans ! », n° 157-158, septembre-décembre 2019, Editions de la Maison des sciences de l’homme, 160 p., 24 €.