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lunes, 19 de octubre de 2020

INVITACIÓN AL EXPOLIO

Josep Vicent Lerma Levante-EMV

16 de octubre de 2020

    Hace unos pocos meses, después de la publicación tras el gran confinamiento de nuestro último artículo de opinión “La Arqueología entra en coma” (Levante-EMV, 22-05-2020), una línea de tipografía azul eléctrico subrayaba en la bandeja de entrada del ordenador la nueva misiva de un entrañable amigo de los asamblearios años setenta universitarios que nos tocó en suerte compartir, en cuyo contenido epistolar venía en el fondo a espolearnos sobre el asunto sustancial de no cejar de terciar en los debates históricos de la ciudad de Valencia. En este sentido, más allá de la descabellada invención arqueológica de la conducción hidráulica romana más larga de Hispania, de la que se hicieron eco algunos periódicos del país (13-02-2020), de casi 100 kilómetros entre el pétreo acueducto de Peña Cortada y la notísima urbe Valentia, pasando eso sí por los pintorescos “Arquets” medievales de la acequia de Quart en Manises o la impostada construcción en el siglo VI de nuestra era de una ciudad hispano-bizantina (sic) amurallada con torres cuadradas, que posteriormente sería conquistada por el rey godo Leovigildo, cual si se tratara de un episodio más de “Juego de Tronos”, llamada para más inri por un doctor de la Politécnica “Valencia la Vella” (Riba-roja de Túria).

Sin olvidar el reciente caso palmario de Pseudohistoria titulado “A los cristianos les costó más de un siglo conquistar la Valencia musulmana” (Levante-EMV, 4-10-2020), perpetrado por el histórico secesionista lingüístico Baltasar Bueno. Lo cierto y verdaderamente trascendente en nuestra opinión ahora, es que desde el punto de vista del patrimonio cultural valenciano, tras el “Crash” inmobiliario de 2008 y la actual pandemia del Covid-19 del 2020, junto con la desidia administrativa antológica que supone 32 años depués, la aún pendiente designación de los ocho vocales de la Junta de Valoración de Bienes (Ley 4/1998. Art. 8) o en esa misma línea crepuscular de eclipse de la política patrimonial, la falta también de nombramiento de los miembros del inédito, desde hace tres años, Consejo Asesor de Arqueología (Decreto 107/2017. Título III. Arts. 54 – 58), cuya ausencia como órganos custodios del legado histórico del pueblo valenciano ha constituido una auténtica invitación al expolio y dispersión de decenas de obras de arte, en manos de coleccionistas y propietarios privados, pertenecientes al mismo, fuera de las fronteras del territorio autónomo valenciano, con destino a las casas de subastas de Madrid y Barcelona, ante las acuciantes necesidades provocadas por la crisis económica, dejando vía libre a su salida más o menos opaca de la Comunitat Valenciana. En una siniestra reedición del clásico ensayo del académico Francisco Almela y Vives “Destrucción y Dispersión del Tesoro Artístico Valenciano” (1958). 

Detalle de Corregudes de Joies en Mont Olivet
Así a modo de ejemplo merecen recordarse el intento en 2018 de venta en Subastas Segre por 100.000 euros de la magnífica “Virgen de la Esperanza” de Joan de Joanes, pintor renacentista valenciano del que en efecto se puso en almoneda una tabla del retablo de San Eloy (Levante-EMV, 12-06-2019), la subasta pública en Maastricht (Holanda) en 2017 de un magistral caballero de la orden de Montesa, obra señera de Jerónimo Jacinto de Espinosa, la licitación el pasado julio por 5.000 euros en Abalarte del folclórico cuadro anónimo “Corregudes de Joies en Mont Olivet” de 1864, la reciente salida al mercado en Setdart de un retablo del Maestro de Perea por 250.000 euros (Levante-EMV, 10-10-2020) o la actual vuelta a los portales todocoleccionistas de internet de nuevas ofertas de compraventa de azulejos góticos de Manises con águilas enmarcadas por cuadrantes de círculo, heráldica de los Aguilar, como los procedentes del Castell d´Alaquàs, a pesar de los beneméritos esfuerzos del Grupo de Patrimonio Histórico de la Policía de la Generalitat, que dos años atrás ya incautó 28 losetas expoliadas de este mismo monumento (Levante-EMV, 20-05-2018). 

Detalle de Corregudes de Joies en Mont Olivet
Por todo ello y a modo de coda final, toda vez explicitada la casuística de este triste éxodo en curso de bienes integrantes del Patrimonio Cultural Valenciano, no obstante que la Ley 7/2004, art. 1.2 ya determinaba la voluntad de la Generalitat de promover el retorno a la Comunidad Valenciana de los bienes de valor histórico que hallándose fuera de la misma sean especialmente representativos de la cultura valenciana, poco más que una de las muchas buenas voluntades con las que es bien sabido está empedrado el camino al infierno, nuestras administraciones públicas harían bien, ante los hechos consumados de esta silente diáspora fiscal de obras culturales de todas las valencianas y valencianos, en implementar una reacción alícuota a escala del fenómeno relatado, dotando de operatividad a sus organismos consultores citados más arriba, así como de autoridad suficiente a los escasos inspectores en activo, tras la merecida jubilación del amigo Ximo Espi, responsables últimos del control y tutela de nuestra común herencia cultural.

domingo, 10 de abril de 2016

ENTREVISTA SOBRE EL PATRIMONIO Y LOS CONFLICTOS ARMADOS

Palmira © Bernard Gagnon — Travail personnel
Hace un año, Alicia González Rodríguez hizo una entrevista a uno de nosotros por medio de correo electrónico en relación con el patrimonio y su destrucción por el Estado Islámico. En principio iba a salir en el semanario Ahora pero nunca fue así. Ahora que el ejército regular sirio ha "recuperado" Palmira, que la Corte Penal Internacional juzga a un primer acusado por la destrucción de patrimonio, más concretamente el de Mali, Ahmad al-Faqi al-Mahdi, o que la UNESCO crea una fuerza para la conservación del patrimonio cultural en situaciones de crisis (una especia de cascos azules de la cultura) nos parece un buen momento para retomar aquel texto y darlo a conocer.


AGR - ¿Es eficaz la destrucción de imágenes, bienes culturales, en términos de propaganda? ¿La destrucción de la historia es el principio del olvido identitario?
RGV - La destrucción de imágenes o de objetos por parte de algunas religiones es algo que tiene una larga tradición y remonta a la aparición de las principales religiones monoteístas. Las representaciones divinas han sido prohibidas en muchas religiones. Evidentemente, su destrucción tiene un efecto de comunicación o de propaganda, si se prefiere, importante, entre aquellos que las veneran o admiran y aquellos que se niegan a hacerlo. La huella, los elementos materiales de una idea, tiene un carácter de significación como efecto presente y como signo de su causa ausente, como decía Paul Ricœur, La memoria, la Histoira, el olvido (Trotta Editorial). Observar a alguien que no concede valor a un bien cultural y que lo destruye nos revuelve la conciencia por inútil, innecesario, llegando a olvidar que vemos actos profundamente más horribles como los asesinatos de seres humanos que deben pasar a primera línea de nuestras preocupaciones. La destrucción de los objetos arqueológicos o de los yacimientos tiene un efecto directo sobre la memoria contribuyendo al olvido selectivo. Las fuentes orales o escritas de la Historia pueden desaparecer fácilmente, no ocurre así con las fuentes materiales que son infinitamente más demostrativas, más pedagógicas, porque tienen un arraigo en el suelo y son inteligibles para cualquiera por su realidad física. En el caso que nos ocupa podría decirse que borrando las huellas materiales se agrede a los valores de occidente (el laicismo de la UNESCO por la protección del patrimonio independientemente de su origen religioso o nacional) y se eliminan los restos de civilizaciones y culturas anteriores al Islam. Destruyendo el patrimonio se atenta contra la modernidad, el laicismo, occidente, las instituciones que lo defienden y los valores culturales no islámicos… En términos de impacto mediático no está mal, ¿no? Sin embargo, no debemos olvidar que no es una actitud ni islámica ni siria… La inmensa mayoría de las gentes de estos países comparten nuestros valores culturales en relación con el patrimonio.

AGR - ¿Es el EI inmune a la belleza?
RGV - En primer lugar habría que ponerse de acuerdo con el concepto de “belleza” que no es universal y, por consiguiente, completamente cultural y relativo. Si aceptamos esto, no se trata, pues, de inmunidad a la belleza sino de diferentes registros y valores culturales, sobre la memoria y aquello que merece ser conservado u olvidado.

AGR- ¿Las mafias del mercado internacional de antigüedades son cómplices de la financiación de la guerra? ¿Se aprovechan las guerras para hacerse con piezas codiciadas?
RGV - Con toda seguridad. La gran mayoría de las pérdidas del patrimonio no son por destrucción voluntaria, sino por que los hallazgos y las piezas se integran en el mercado ilegal de antigüedades. No creo que las guerras sean la ocasión de hacerse con una pieza codiciada, ese mercado internacional se nutre cuando estallan los conflictos en zonas especialmente ricas en objetos arqueológicos.

AGR- Usted defiende el discurso de la modernidad que significa la protección del patrimonio cultural.
RGV - Si, porque son valores modernos, universales y laicos preconizados por instituciones de la ONU. Olvidamos que el actual statu quo mundial es fruto del final de la guerra mundial y que entonces se establecieron los derechos humanos sin alusión ninguna a Dios, a pesar de la insistencia de los Estados Unidos y contra el ateísmo de estado de la Unión Soviética. También se olvida que la aparición de la noción de patrimonio es una discusión posterior a la revolución francesa. El debate, también entonces se produjo entre aquellos que querían destruir los châteaux de la nobleza o los templos y catedrales de la Iglesia, como símbolos de la sociedad del Antiguo Régimen que había que transformar y aquellos que entendían que había que preservar aquellas “joyas” de la familia y de la Historia de la nación. Triunfaron los partidarios de la definición de esos bienes de la nobleza y del clero como un “patrimonio” en su sentido original, es decir como aquellos bienes que se reciben en herencia y que se transmiten de generación en generación. Pero entonces, también se pretendía destruir con la intención de olvidar, se trataba de destrucciones que pretendían romper con una determinada sociedad de clases. Hoy es más un problema de civilización. Occidente ha impuesto unos valores que no son compartidos por todo el mundo. Sin embargo, toda destrucción de patrimonio está íntimamente ligada a ataques a la integridad, física, a la libertad de pensamiento que equivalen a una "limpieza cultural" o a un "genocidio cultural" según la Corte Penal Internacional. Por ello, la dimensión cultural debe formar parte de toda estrategia de paz, insiste Irina Bokova, directora general de la UNESCO.

AGR- ¿En cuánto se pueden estimar los bienes que mueve ese mercado?
RGV - Es muy difícil hacer una estimación al tratarse de un comercio ilegal pero bastará con citar el informe de 320 páginas de objetos desaparecidos del museo de Malawi. Representa unas 1000 piezas de alto valor económico precisamente por tratarse de un mercado ilegal. Sin exagerar puede tratarse de más de un millón de euros. Si multiplicamos la cifra por los numerosos museos saqueados en Egipto, Libia, Siria, Irak… Otro orden de dimensión puede proporcionarlo que en el yacimiento de Apamea se pueden apreciar hasta 14.600 fosas de excavaciones ilegales en las imágenes aéreas visibles con Google Earth desde el inicio de la guerra de Irak como relatamos en Plaudite ciues: Antigüedades y opio: la financiación del terrorismo internacional. ¿Cuántos objetos pueden surgir de estas excavaciones que destruyen el yacimiento para siempre? ¿Qué precio alcanzarán en el mercado?

AGR- ¿Forman parte de esa complicidad colegas de profesión, historiadores, arqueólogos?
RGV - Es posible aunque creo que poco relevante. Lo importante es que son países con altísimos porcentajes de población miserable. Las gentes de esas zonas siempre han excavado y encontrado objetos de valor en los yacimientos y en las sepulturas, que luego han vendido, como nosotros hasta el siglo XIX cuando fue apareciendo la noción de patrimonio cultural. No en vano, con excepción de la tumba de Tutankamón, pocas tumbas reales han sido descubiertas intactas. Esas gentes viven en una economía de la desesperanza obteniendo solo el 1% o el 5% del valor final que alcanzará al final, cuando sea comprado por un occidental. 

AGR- ¿La apropiación de estos bienes en Siria sería equiparable a la de arte degenerado en la II Guerra Mundial?
RGV - Si, con toda seguridad. Por un lado lo critican, lo menosprecian, por otro lo acaparan con la intención de venderlo. Quizá, a diferencia de entonces, se convierte sobre todo en un valor venal, de cambio, no yendo a parar a las colecciones privadas de los dirigentes del EI.

AGR- ISIS ha amenazado Italia, ¿el desconocimiento de países como Siria hace que menospreciemos la desaparición de su historia, cosa que no sucedería, por ejemplo, con Italia?
RGV - Cuando hablamos de la destrucción del patrimonio histórico, de yacimientos, de pérdidas de objetos no debemos olvidar que solo es un instrumento más de una guerra que solamente en Siria ha supuesto la vida de 200.000 personas y 3 millones de refugiados. Si todo esto está pasando sin que las potencias occidentales sean capaces de detenerlo sería vanidoso pensar por parte de los arqueólogos y amantes de la cultura que el patrimonio podría detener lo que está ocurriendo. Existe de hecho un precedente con las dos guerras mundiales: la catedral de Reims, símbolo de las consagraciones reales de la monarquía francesa, fue sistemáticamente bombardeada por las tropas alemanas durante la I Guerra Mundial, el pretexto era que podía servir de plataforma de lanzamiento de obuses. Pero el objetivo era el edificio de alto valor simbólico para los franceses, consternando la opinión pública de la época. La destrucción fue tal que la restauración-reconstrucción de la catedral no acabaría hasta… 1937, en vísperas del inicio del siguiente conflicto mundial. Un acuerdo entre los contendientes parece que hizo respetar este monumento de los desastres de la guerra, menores al ser ocupada Francia sin conflicto armado comparable al de la Gran Guerra. No podemos más que aplaudir una decisión que impedía destruir la catedral pero que no consiguió evitar el desastre humano conocido por todos. ¿Podemos ponernos de acuerdo en la no destrucción del patrimonio cultural y no podemos detener el desastre humano que conlleva una guerra? Eso quiere decir que hemos alterado el orden de las prioridades ¿Podemos pedir al EI que no destruya Palmira si somos incapaces de detener el sacrificio público de miembros de ONG o de periodistas o del conflicto que ha terminado con la vida de 200.000 personas? ¿Puede existir un ejercito americano con un instrumento como Fort Drum donde se prepara a los soldados en la protección del patrimonio de zonas sensibles como Irak y ejecutar (o permitir hacerlo) a Sadam Hussein el día del Aïd, cuando los sunitas sacrifican un cordero, siendo un día de perdón y reconciliación? La pregunta y la ausencia de respuestas estremecen.

AGR- Hollande ha llamado a una solución política para un Al-Assad debilitado en las próximas semanas. ¿Es posible aún detener al EI cuando los kurdos y Hezbollah se han visto solos en su oposición a su avance? ¿Ha servido de algo el llamamiento de Irina Bokova, de la UNESCO?
RGV - No me creo capacitado para responder con criterio la primera pregunta pero personalmente creo que solo una intervención internacional puede detener al EI. Cuáles pueden ser las consecuencias de una intervención es otra respuesta que no tengo. No, no creo que tenga demasiadas consecuencias pero era su obligación hacer el llamamiento.

AGR- Antes de la guerra había cerca de 200 equipos internacionales trabajando en Siria, 3 de ellos españoles. Según nuestros datos la presencia española ha sido constante desde al menos hace 20 años ¿Después del conflicto seguirá existiendo interés por el país o la destrucción puede cambiar las estrategias de los investigadores y convertirlos en meros documentalistas del desastre?
RGV - Son países que siempre tendrán interés para la investigación arqueológica. Después de toda guerra viene la reconstrucción y el patrimonio, la arqueología, son sectores tradicionales donde la cooperación internacional confluye con relativa facilidad. Me consta que grupos de inversión preparan la posguerra de Siria y me consta que ciertos grupos de inversión invierten cientos de millones de dólares en Afganistán, de los que siempre gotea algo para los proyectos arqueológicos. A una escala inferior, en estos momentos el estado francés busca investigadores que lideren proyectos en Túnez con la intención de evitar un aislamiento del país tras los atentados del museo del Bardo. Por cierto, de alto contenido simbólico también.

AGR- ¿El califato islámico obliga a esa demolición arqueológica? Al parecer el ejército de Al-Assad también habría creado una especie de Sarajevo con francotiradores que dañaría igualmente el patrimonio eliminando información arqueológica para siempre…
RGV - Ha habido y hay una dejación por parte de los ejércitos regulares. Cuando un país entra en guerra fratricida y mueren 200.000 personas el patrimonio no es prioritario. No olvidemos que nuestra sensibilidad y la protección que hemos puesto en marcha es reciente cronológicamente y un proyecto de la modernidad en su concepción.

AGR- ¿Cuándo fue la última vez que estuvo en el país? ¿Cómo vive un amante de la arqueología el ver ondear la bandera del DASH en Palmira?
RGV - No he estado. Estuve a punto de dirigir un proyecto en Siria y el año pasado perdimos una oportunidad de dirección de una tesis en la zona en parte debido al conflicto. Un compañero de laboratorio si que ha investigado toda su vida en Siria y no ha vuelto allí desde el principio del conflicto.

AGR- ¿Quedan investigadores en Siria o el patrimonio está en manos del Observatorio Sirio de DDHH e iniciativas como Proyecto para la paz, Patrimonio para la Paz o Arte por Siria?
RGV - No quedan investigadores en Siria. Incluso no sabemos nada de los colegas locales.

AGR- ¿Qué efectos y repercusión tendría que Palmira fuera arrasada como parte de la narración de nación en Siria?
RGV - No lo sé. Imagino que dependerá de quién gane el conflicto, el relato sobre un acto así será bien diferente. Habrá que esperar a ver qué consecuencias tiene.

AGR- ¿Se puede trasladar en condiciones de seguridad el patrimonio mueble, los objetos como esos cientos de estatuas que dicen habrían sido desplazadas?
RGV - El patrimonio mueble sufre por cualquier desplazamiento. Primero, puede degradarse. Segundo, puede perderse o acabar en manos privadas.

AGR- ¿Es posible recuperar las obras arqueológicas que han sufrido este terrorismo cultural una vez que se pacifique el país o son siempre situaciones irreversibles?
RGV - Nada es irreversible. Pero si tenemos en cuenta que 70 años después del final de la guerra mundial todavía no se han reintegrado algunas de las colecciones que se dispersaron o acabaron en manos privadas, podemos hacernos una idea que la irreversibilidad es una cuestión de escala temporal. Para nuestra generación y la siguiente es posible que lo sea. Dos artículos sobre el tema: 

Un artículo reciente sobre la destrucción del patrimonio y la segunda Guerra Mundial en Jot Down: La destrucción del legado cultural europeo durante la 2ª Guerra Mundial.

martes, 11 de agosto de 2015

A VUELTAS CON LA PRECARIEDAD LABORAL EN ELSECTOR DE LA ARQUEOLOGÍA


El sector de las excavaciones arqueológicas da trabajo a unas 500 personas en toda Catalunya. Los estragos de la crisis económica y el incumplimiento del convenio colectivo han afectado duramente el oficio.

Joan Mas Autonell, La Directa
Diagonalperiodico.net, 11 de agosto de 2015


Películas como las de Indiana Jones o programas de televisión más recientes como Bajo Tierra –protagonizado por Eudald Carbonell– han convertido la arqueología en una de las disciplinas más idealizadas por el gran público, que lo asocia con aventuras y paisajes bucólicos muy alejados de la realidad. Más allá de los yacimientos y los grandes hallazgos arqueológicos que difunden los medios de comunicación, en Catalunya, casi no se ha puesto sobre la mesa la situación de extrema precariedad que sufren muchas de las personas empleadas en el sector.

Mientras los trabajos de investigación en centros de investigación y en las universidades son más bien reducidos, el grueso de personas que se dedican a la arqueología en Catalunya lo hacen a través de excavaciones preventivas y de emergencia. Se trata de intervenciones puntuales y gestionadas fuera del ámbito académico. Se llevan a cabo cuando se descubren restos materiales con valor histórico durante los procesos de reforma urbanística o de construcción de obra pública y privada. El esfuerzo de picar entre piedras con el ruido de la obra de fondo, alrededor de máquinas retroexcavadoras que perforan el suelo y cerca de estructuras metálicas y paredes prefabricadas de hormigón se acerca más a la imagen real de la gente que trabaja en el mundo de la arqueología a día de hoy.

La ​externalización de las instituciones catalanas

En cuestión de poco más de dos décadas, la situación laboral de estas profesionales ha variado considerablemente en Catalunya. En los años noventa, cuando las excavaciones se regularon por ley, la Generalitat contrataba directamente el personal experto que se encargaba de las intervenciones de urgencia y de la investigación de los yacimientos que aparecían. Sin embargo, muy pronto, la administración derivó una parte del proceso en manos privadas. Así nacieron las primeras empresas especializadas en las tareas arqueológicas que, en un principio, desarrollaba el gobierno catalán.


"Actualmente, hay empresas que casi sólo contratan personas que trabajan como falsas autónomas para ahorrarse los costes de tener asalariados"

Esta llegada de entidades privadas no repercutió positivamente en los derechos laborales de la mayoría de personas que trabajaban en este ámbito. Durante años, muchas arqueólogas fueron empleadas en unas condiciones que estaban por debajo de los mínimos: algunas empresas que no cumplían ni con las normativas más básicas que establece el Estatuto de los Trabajadores. "El sector de la arqueología no se reguló hasta casi el año 2008. Fueron necesarios años de protesta de los trabajadores para conseguirlo", explica Lolo Quesada, arqueólogo con una larga experiencia como militante sindical de la CGT.

Desregulación hasta el establecimiento del convenio laboral

En 2007, CCOO lideró la meta de conseguir el primer Convenio Colectivo del Sector de la Arqueología y la Paleontología de Catalunya. El texto recogía algunas de las demandas más básicas de las trabajadoras en las excavaciones de urgencia: un salario que llegara al menos los 1.000 euros para todas las trabajadoras del sector, la regulación de las horas de descanso y la jornada laboral según los baremos generales y el establecimiento de unas condiciones de higiene y de seguridad válidas en las intervenciones arqueológicas.

Ahora bien, aunque algunas arqueólogas vieron el acuerdo como un pacto excepcional sin precedentes –sólo tiene validez en Catalunya y no hay ninguno parecido al resto de territorios del Estado–, muchas creyeron que las condiciones que se arrancaron de la patronal formada por las principales empresas de arqueología eran muy escasas. "En la época de la firma del convenio, cuando todavía había vacas gordas, los profesionales obtuvieron una serie de derechos que les aseguraba unas condiciones de trabajo mínimas que antes no tenían garantizadas. Sin embargo, la negociación se hizo con unas miras muy bajas: se pactaron sólo unos acuerdos de mínimos cuando, en realidad, se habría podido llegar mucho más allá ", comenta un arqueólogo veterano que no quiere revelar su identidad por evitar que se le cierren puertas profesionales.

Uno de los puntos más controvertidos que incluyó el convenio fue el establecimiento de unas nuevas categorías laborales –director, técnico, oficial y auxiliar– que incorporaban jerarquías antes inexistentes entre las personas dedicadas al oficio. "Las divisiones relegaron la mayoría de arqueólogos a la condición de trabajador raso dentro del mundo de la obra, sin tener en cuenta su formación y su perfil científico", añade la misma persona.

Los estragos de la crisis del ladrillo

A partir del año 2000, la oferta de trabajo en el sector de la arqueología de urgencia aumentó con la extensión de la burbuja inmobiliaria. Sin embargo, el estallido de la crisis económica en 2008, el fin de la promoción de obra pública y la caída de la especulación urbanística provocaron un descalabro. "La arqueología fue un ámbito muy ligado al auge de la construcción que tuvo su época de oro entre 2000 y 2007. Actualmente, casi el 90% de las empresas especializadas en el sector han desaparecido, mientras que las pocas que han resistido son las que han desarrollado las prácticas más mafiosas de cara a los trabajadores ", lamenta Quesada.


Casi el 90% de las empresas especializadas en el sector han desaparecido

La explosión del monstruo inmobiliario y el inicio de las dificultades económicas también convirtieron el acuerdo laboral que se había consensuado hacía bien poco en papel mojado. "El convenio, que era justo y de mínimos, pasó a incumplir de forma flagrante por parte de muchas empresas", remarca Patricia Aznar, trabajadora a la empresa de arqueología Codex. Militante de la CNT, también ha participado durante años en la mayoría de las luchas que reclamaban una mejora de las condiciones de las empleadas del sector. En su opinión, la administración pública no ha tenido el papel que le correspondía cuando se han cometido vulneraciones de los derechos de las arqueólogas. La primera entidad que señala como responsable de la desatención es el Servicio de Arqueología de la Generalidad de Catalunya, un órgano público con presencia en todo el territorio que supervisa los procesos de excavación y de investigación de todos los yacimientos catalanes. "El Servicio de Arqueología debería presionar para reivindicar las necesidades de profesionalización de las especialistas en la arqueología de emergencia y denunciar las irregularidades, pero nunca ha sido así", denuncia Aznar.

La situación en la actualidad

Desde el estallido de la crisis en 2008, lo que parecía una problemática coyuntural para el ámbito laboral arqueológico ha convertido en una realidad estructural. La falta de ofertas de trabajo y la vulnerabilidad que supone trabajar en el sector han hecho que muchas personas abandonen la profesión. Para la mayoría de ellas, sin embargo, buscar otro oficio no ha sido una tarea sencilla.

"No hay capacidad para absorber dentro de la sociedad todo el volumen de gente que está estudiando arqueología."

"La arqueología es un sector con mucha vocación. Muchas personas que han trabajado a lo largo de toda su vida profesional lo tienen muy difícil para encontrar otro trabajo. Cuando ha habido vulneraciones laborales por parte de algunas empresas, la plantilla lo ha aguantado todo por miedo a no poder trabajar en ningún otro lugar ", afirma PG, arqueólogo con un largo recorrido en el mundo de las intervenciones de urgencia. Según explica, "la calidad y la gestión del trabajo arqueológico podría ser mucho peor si no fuera por la vocación de muchas especialistas".

A estas alturas, las perspectivas laborales de las profesionales de la arqueología en un futuro próximo son poco esperanzadoras. "Actualmente, hay empresas que casi sólo contratan personas que trabajan como falsas autónomas para ahorrarse los costes de tener asalariados. Parece que esta será la tónica general a lo largo de los próximos años ", añade PG.

La cuestión del grado de Arqueología

Con la aplicación del plan Bolonia en las universidades catalanas, los estudios de arqueología quedaron desligados del programa de la licenciatura de Historia para pasar a formar parte de un grado propio de cuatro años de duración. Actualmente, ya hay muchas personas que han terminado la carrera y figuran como graduadas en arqueología, pero su título no les garantiza un puesto de trabajo.

Según el arqueólogo PG: "No hay capacidad para absorber dentro de la sociedad todo el volumen de gente que está estudiando arqueología. Las pocas personas que salen del grado y encuentran trabajo en el sector están contentísimas de cobrar poco para trabajar. La mayoría no saben nada del convenio y no se preocupan por si no cobran por la categoría que les corresponde. A mí me pasaba lo mismo cuando empecé a trabajar, pero, con el tiempo, te das de cómo funcionan las cosas ".

lunes, 22 de octubre de 2012

VEINTE AÑOS DE LA CONVENCIÓN DE MALTA

"Veinte años después de Malta: la arqueología preventiva en Europa e Italia" un encuentro internacional en el que se hizo balance europeo de la aplicación de la convención que daba marco legal a la financiación de la arqueología preventiva en los diferentes países que la ratificaron. El INRAP, la Escuela Francesa de Roma y el Istituto per i beni artistici culturali e naturali Regione Emilia-Romagna (IBC) organizaron el pasado viernes un encuentro en torno a las transformaciones vividas en las prácticas arqueológicas, el patrimonio y en la profesión, así como el impacto de la crisis en la misma.

« Vingt ans après Malte : l’archéologie préventive en Europe et en Italie » : rencontre internationale à l’École française de Rome L’Istituto per i beni artistici culturali e naturali Regione Emilia-Romagna (IBC) et l’Institut national de recherches archéologiques préventives (Inrap) organisent, vendredi 19 octobre 2012, une rencontre sur l’archéologie préventive en Europe, avec le concours de l’École française de Rome, sous le patronage de l’Unesco. 

Organisée dans le cadre du projet « Archéologie dans l’Europe contemporaine » (ACE), financé par le programme Culture 2007-2013 de la Commission européenne, cette rencontre permettra de comparer les différentes situations de l’archéologie en Europe. Depuis la convention de Malte en 1992, l’archéologie préventive a acquis une place majeure en Europe et elle a profondément modifié méthodes et pratiques de la recherche. 

L’essor de cette nouvelle discipline a permis une meilleure prise en compte de la protection du patrimoine archéologique et des enjeux scientifiques dans les législations européennes. Aujourd’hui, la récession économique et les grands travaux d’infrastructure des différents plans de relance ont un fort impact sur le patrimoine et sur la profession d’archéologue. 

Dans ce contexte, la rencontre « Vingt ans après Malte : l’archéologie préventive en Europe et en Italie » portera sur l’efficacité des différents systèmes européens de protection du patrimoine archéologique, sur le développement de la recherche, sur l’évolution du rôle des archéologues professionnels et sur l’impact de la crise. 

Participantes: Remo Bitelli (IBC), Stéphane Bourdin (École française de Rome), Véronique Dauge (Unesco), Pascal Depaepe (Inrap), Monique H. van den Dries (Faculté d’archéologie, université de Leyde), Maria Pia Guermandi (IBC), Paolo Gull (Association nationale d’archéologie, Italie), Luigi Malnati (ministère des Biens et des Activités culturelles), Elisa Nicoud (École française de Rome), Romina Pirraglia (IBC), Andreina Ricci (Université de Rome), Kai Salas Rossenbach (Inrap), Andrea Santangelo (IBC), Harald Stäuble (Administration en charge du patrimoine archéologique de Saxe), Roger Thomas (English Heritage), Tor Vergata (École française de Rome), Catherine Virlouvet (École française de Rome). Rome

sábado, 1 de septiembre de 2012

PUBLICIDAD EN LOS MONUMENTOS DE ROMA

La fontana de Trevi
En el telediario de las 15 horas del 30 de agosto de RTVE, entre los minutos 24:35 y 26:16, se dio la noticia de que Italia da vía libre a la aparición de publicidad en determinados monumentos con vistas a financiar la restauración de algunos de los más emblemáticos de la ciudad de Roma como la Fontana de Trevi, la fuente de la plaza de España (la Barcaccia) o las murallas Aurelianas. Podemos imaginar que será relativamente fácil encontrar mecenas para figurar su publicidad en el Coliseo, como ya ha sido el caso, o en monumentos de semejante envergadura. También podemos imaginar algunas de las contrapartidas, como consecuencia de este "coste cero" al contribuyente.
Pero, por encima de todo, tememos  lo difícil que va a ser consolidar, restaurar o excavar, yacimientos de gran importancia para la producción de conocimiento histórico útil, aunque menos rentables para eventuales mecenas.

jueves, 16 de agosto de 2012

PRIMER ERE EN UN SERVICIO PÚBLICO DE ARQUEOLOGÍA

Reproducimos el artículo de opinión del catedrático de Prehistoria de la Universidad de Cádiz sobre la desaparición de la Unidad de Arqueología de la Delegación de Urbanismo. Un ERE que afecta, creemos que por primera vez, a un servicio público de la Arqueología. En la década de los 80 del siglo XX se creaban servicios arqueológicos municipales en 2012 se suprimen. Nos tememos que no será el último.

Catedrático de Prehistoria de la Universidad de Cádiz
Diario de Jérez, 15 de agosto de 2012

D. Ruiz Mata
Como he conocido por los medios de comunicación y el informe de Deloitte, el Ayuntamiento de Jerez –sus delegados-, con el escudo protector de esta  consultora y las indicaciones eficaces de los técnicos de las distintas áreas, han elaborado una RPT  más un ERE y algo más para el despido de 300 trabajadores municipales, sin que se conozcan los criterios objetivos, justos, ponderables y convenientes para los resultados finales. Ha sido tan inconsistente el trabajo, conocido mediante este informe, tan difusos los criterios, que esta RPT y ERE serán recordados como el espectáculo más lamentable  y oscuro que un ciudadano, como yo, recuerde. Si lo que se pretendía es dar ejemplo de transparencia, objetividad, de criterios justos y de conveniencia para la ciudad, que es de lo que también se trata, el resultado ha sido todo lo contrario. Es decir, se ha elaborado un modelo que cualquier institución, que se encuentre en dificultades, no debería seguir. Es lo que se desprende del anuncio de ERE el pasado Viernes de Dolores –día muy significativo- de los procedimientos, de las numerosas noticias periodísticas –, de los afectados y del informe de Deloitte entregado meses después, con muchos porcentajes, escasos  y vagos criterios y argumentos. La estadística, los gráficos y la verborrea parecen justificar lo injustificable. Lo más importante de él es la lista de los despedidos, ya decididos por los delegados municipales con los nombres señalados por los técnicos de área. Así consta en el informe que sostengo en mis manos, que manifiesta lo mal que se puede gestionar un ERE. No tomen de aquí ejemplo, por favor. Miren a la ciudad, a sus necesidades y a su futuro, que se les ha olvidado. Y después, el ERE.

Siendo tantos los despropósitos, voy a referirme aquí sólo al de la desaparición de la Unidad de Arqueología de la Delegación de Urbanismo. Veamos la situación. Jerez posee uno de los términos municipales más extensos de España y de gran potencial histórico y arqueológico, y una ciudad plena de pasado en el subsuelo y el emergente. Tan importante es este aspecto que así queda reflejado en el PGOU –Título IX, capítulo 7-, al que dedica muchas páginas y disposiciones al tema arqueológico, recogiendo un trabajo prolijo de años, que es la Carta Arqueológica Municipal, base del PGOU. En el Art.9.7.9 –“Procedimiento Administrativo: Normas de tramitación y medidas adoptadas en licencias de obras sujetas a cautelas arqueológicas”- se menciona a la Unidad de Arqueología del Ayuntamiento  -eliminada- para la elaboración de numerosas tareas. Por eso es mayor mi sorpresa cuando me informan de su desaparición. Inaudito. Soy consciente del orgullo que Jerez siente por su patrimonio, como reflejan las instituciones,  los ciudadanos y  las  actuaciones que se realizan de investigación, conservación,  difusión y  proyección económica hacia Turismo Cultural. Y diría que incluso el “personal técnico” –los consultados- de la Delegación de Urbanismo es consciente de esto.  Por ello, cuando se lee en el informe de Deloitte que los nombres de los despedidos provienen de sus indicaciones, me cuesta creerlo por incoherente, injusto, gremialista e indecente. Deberían ser los criterios justificados los que  determinen esta supresión de la Unidad de Arqueología. Lo que supone una contradicción con el potencial histórico y arqueológico de la ciudad y su entorno, la visión política  del patrimonio como factor  económico y la realidad que refleja el PGOU, redactado con gran minuciosidad. Acaso, puede ser, los Licenciados en Historia (Sección de Prehistoria y Arqueología) de esta Unidad son incompetentes y desconocedores de su profesión. Lo que habría que demostrar. Y si es así, quedan justificados sus despidos.

También se puede objetar: debido a la existencia del Museo Arqueológico Municipal, la Unidad de Arqueología no tiene sentido y sus competencias las asume el museo. Parece la solución que se ha dado al tema, más fácil, aparentemente justificable, pero a corto plazo ineficaz. Cuando en los próximos meses abra sus puertas el Museo, tan reclamado por muchos ciudadanos, ¿cómo se podrá atender a las funciones administrativas y difusoras obligatorias de esta entidad, a los visitantes, que serán muchos, a los numerosos colegios,  a los talleres educacionales y un largo etcétera propios de un museo? ¿Se podrá compaginar todo ello con la gestión de la realidad histórica y arqueológica que nos ofrece el PGOU? Francamente creo que no. De ahí resultará una chapuza, una solución improvisada carente de base real. En tanto, otro Ayuntamiento, el de Cádiz, gestiona  y valora su patrimonio arqueológico invirtiendo casi dos millones de euros en la restauración y valoración de los restos fenicios del Cine Cómico. Paradójico.

Se podría y debería haber mantenido esta Unidad de Arqueología, no por lujo sino por necesidad. Un lujo es, por ejemplo, tanto empleado en otras Delegaciones  y en prensa, como detalla Deloitte. En este último son 13, según leo en El Mundo, mientras que en el Ayuntamiento de Cádiz son 4, e incluso menos tiene la Universidad con  más empleados y más que comunicar.

De lo que infiero y termino: el Patrimonio interesa poco, ni siquiera sus factores culturales y económicos, que la arqueología debe molestar mucho en determinadas áreas técnicas, que la conservación del pasado y su difusión no es sólo orgullo sino un deber, una necesidad e inteligencia para su gestión y proyección productiva y de empleo. No hay justificación estadística para la supresión de un servicio que, pese a muchos, también trabaja sobre realidades económicas. No, no ha habido justificación, sólo  desconocimiento y visión nula de los beneficios que el Patrimonio reporta y Jerez necesita. Descanse en Paz.

martes, 14 de agosto de 2012

ENAJENACIÓN DEL PATRIMONIO HISTÓRICO

Venecia, donde se van a vender algunas propiedades. © EL PAÍS
Se dice que la mejor manera de conservar un viejo edificio histórico es atribuirle  una nueva funcionalidad. Un patrimonio en desuso es la mayor garantía de su degradación. Ahora bien, es imprescindible que la nueva función del viejo edificio sea compatible con los principios que rigen la conservación y el disfrute del patrimonio histórico por todos los ciudadanos.

Ya hemos abordado este delicado tema en diversas entradas de este blog. Si la enajenación del patrimonio empresarial del estado es arriesgada y siempre resulta sospechosa y poco transparente, el riesgo y la sospecha, cuando se trata de un bien histórico, es aun mayor. Por definición no es renovable y puede perderse irreversiblemente. 

Esta crisis está afectando doblemente al patrimonio. De un lado, los escasos recursos no se dedican a protegerlo o restaurarlo, el patrimonio se encuentra claramente en peligro, aunque el tiempo no entiende de crisis y la institución atemporal que es la Iglesia se desentiende de su patrimonio en ruinas ante la presión de los poderes públicos por cobrar el IBI a la Iglesia o por las solicitudes de las administraciones para que se ocupe de las ruinas que pueblan el mapa español. Por otro, atrae la atención de los dirigentes de los PIGS hacia los bienes históricos, en los que son especialmente ricos, aunque no precisamente para convertirlos en motor de un desarrollo cultural y económico a medio y largo plazo, sino para obtener dinero rápido por su venta a quienes pueden comprarlo y, por consiguiente, disfrutarlo privativamente. No es seguro que en Italia la subasta de bienes patrimoniales pueda compensar las pérdidas provocadas por otros gastos más onerosos, y probablemente más inútiles, reduciendo así el déficit público. La certeza procede, no obstante, de la evidencia de una pérdida de la titularidad estatal de bienes que pertenecen a todos, no solamente como consecuencia de su clasificación y protección pública, sino también a raíz de su ontogénesis, fruto del trabajo de clases desfavorecidas en beneficio de los señores de la Italia de las señorías y repúblicas. 

El acto de apropriación pública por el que las naciones construyeron su identidad con la ayuda del concepto del patrimonio histórico, clasificado, inventariado, protegido..., sufre una retrocesión en beneficio exclusivo de unos pocos. Los palacios vuelven a ser de las élites y la Ciudad prohibida imperial de Pekin se torna en "Ciudad exclusiva". Paulatinamente, todo vuelve a su sitio y despertamos del sueño en que "lo público" era garantía de justicia social.

En realidad no hay tanta diferencia entre los pauperizados funcionarios griegos que se convierten en cómplices de redes de enajenación de bienes patrimoniales muebles, los corruptos funcionarios chinos que organizaban fiestas privadas para los nuevos ricos del sistema y el gobierno tecnócrata de Mario Monti. Es solo cuestión de escala. Y de poder legislativo para modificar las leyes de suerte que la actividad no sea delictiva.

  • El Gobierno de Monti plantea subastar 350 edificios históricos
  • El último plan de enajenación de inmuebles quedó por debajo del objetivo
Lucia Magi, El País, Roma 13 de agosto de 2012

Las grandes empresas, las fundaciones de arte o los fondos de inversión que quieran disfrutar de un escaparate en la orilla del Gran Canal de Venecia o en el prestigioso barrio de la moda de Milán pueden considerar abierta la temporada de compras. El Gobierno italiano va a poner a la venta 350 inmuebles históricos propiedad del Estado y que se encuentran vacíos. El presidente del Ejecutivo, Mario Monti, y su ministro de economía, Vittorio Grilli, buscan la forma de inyectar en las arcas públicas entre 15.000 y 20.000 millones anuales para reducir la deuda pública hasta que represente el 100% del producto interior bruto (PIB), 23 puntos por debajo de donde se encuentra ahora.

Después de recortar el gasto público —por ejemplo, el viernes el Consejo de Ministros decidió el cierre de 31 tribunales—, introducir el impuesto sobre la vivienda, reformar el mercado laboral y el sistema de pensiones, en el último tramo de legislatura, Monti necesita atacar la enfermedad crónica de la economía italiana: la deuda. No puede escaparse. Italia debe a sus acreedores 1,9 billones de euros. El país está en la línea del fuego junto a España: los mercados dudan que pueda ser solvente.

Así que la reducción de la deuda va a centrar las labores de otoño de los tecnócratas. Se lo piden los gabinetes de asesores, los economistas y también los partidos en el Parlamento. Monti debe frenar el aumento de un lastre que se pone cada minuto más pesado (era el 104% del PIB en 2008, hoy el 123%) para evitar ulteriores rebajas de las agencias de calificación de deuda, mostrarse serio ante los inversores y quizás esquivar el rescate y la firma de compromisos que pondrían en peligro la siempre frágil situación política. Entonces, habrá cumplido con su misión, que, para usar una expresión de Romano Prodi, era la de “desmontar Italia como si de un mecano se tratara y volver a construirla desde principio”. El professore de Bolonia, jefe de un Gobierno que abarcaba a más de 10 partidos, no pudo con ello. El professore de Milán lo está intentando.

Las joyas de la familia


Unas de las soluciones hasta ahora diseñadas consiste en vender las joyas de familia. Roma es propietaria de inmuebles vendibles por 42.000 millones de euros, según relevó la relación sobre el patrimonio inmobiliario preparada el año pasado por la Caja Depositi e Prestiti, propiedad de Hacienda en un 70%.

El momento no es favorable a las compraventas de casas y, menos, de castillos. A finales de 2012 el volumen de negocio del sector inmobiliario cayó un 92% respecto al mismo periodo del ejercicio anterior, según la compañía Real Capital Analytics. No sería la primera vez que Italia intenta hacer caja liquidando sus palacios sin mucho éxito: el fondo Immobili Pubblici ganó 860 millones de euros con la subasta de 140 edificios. Pero había puesto a la venta 394 locales, por un valor total de 3.500 millones. En Bolonia, por ejemplo, se puso a la venta el enorme convento de las Carmelitas Descalzas, de 4.000 metros cuadrados, más patios y soportales. Al finalizar la subasta no había conseguido ni una sola oferta. De los 13.000 millones de precio de salida, se fue rebajando hasta 9.900. Pero tampoco así levantó nadie el brazo para hacerse con este bien inmueble.

Sin embargo, muchas de las propiedades de la pasada tanda de ventas estaban ocupadas y el Estado solo quería liquidez inmediata para seguir pagando el alquiler. Se trataba, para los inversores, de una fuente segura y continua de dinero. Ahora es distinto: los 350 edificios de la lista están vacíos y se pueden ocupar. Los tecnócratas italianos confían en que las firmas puedan verse atraídas por la perspectiva de abrir una sede prestigiosa y con encanto. Por ejemplo, en el Castillo Orsini en Soriano al Cimino, en la región de Lazio (centro), que fue construido por el Papa a mediados del siglo XIII. O en el palacio Diedo en Venecia, construido en el siglo XVIII en pleno Sestiere (los barrios venecianos) Cannaregio, sede de un juzgado hasta hace pocos meses. Precio: 19 millones. Pero hay 17 edificios más en la ciudad lagunar. Milán vende 100 locales, incluido el palacio Bolis Gualdo por 31 millones, en la calle Bagutta de Milán, la zona de la moda más importante del mundo. Los negocios también son cuestión de imagen.

jueves, 16 de junio de 2011

DE NUEVO CON LA CRISIS INMOBILIARIA Y LAS CONSECUENCIAS EN LA ARQUEOLOGÍA

Nos hacemos eco de esta noticia que viene a insistir en el negativo condicionamiento de la actividad arqueológica y patrimonial con la del sector de la construcción

Cae un 70% la actividad de arqueólogos por la crisis

Europa Press, 12 de junio de 2011

El presidente de la Asociación Profesional de Arqueólogos de la provincia de Huelva, Jesús de Haro, considera que la actividad del sector ha caído alrededor de un 70% con respecto a hace cinco años, antes del comienzo de la crisis, ya que la actuación de este gremio iba en paralelo a la actuación inmobiliaria por imperativo legal, debido a que muchas obras requerían un estudio arqueológico.

En declaraciones a Europa Press, ha explicado que los arqueólogos padecen desde el comienzo de la crisis inmobiliaria "una inexistente" actividad debido principalmente al declive en el sector privado que ha llevado parejo una progresiva caída de la obra privada y por tanto los estudios arqueológicos que deben realizarse, sobre todo si realiza la actuación en el casco urbano, ya no se llevan a cabo.

En este sentido, De Haro ha remarcado que su situación se ha ido agudizando conforme se ha ido agravando la crisis como consecuencia de su relación con el sector de la construcción.

Por ello, ha incidido en la "alta" tasa de desempleo que se registra en este gremio debido a la caída del ámbito privado, así como ha señalado que otro de los factores que han afectado su situación han sido "los recortes presupuestarios" en materia cultural, de protección y puesta en valor del patrimonio histórico. "Se encarga la mitad de lo que se hacía antes" en el sector público, ha agregado De Haro, que ha afirmado que estos recortes también han sido palpables en los proyectos de investigación universitarios.

Ante esta complicada coyuntura, el colectivo apuesta porque se faciliten las ayudas a las pymes y los autónomos --la mayoría se aglutina en este perfil--, a la par que ha hecho hincapié en la importancia de que se conciencie a la población de que la inversión en la arqueología puede ser "rentable".

"Muchos piensan que la arqueología es una actividad secundaria, pero el conocimiento del pasado puede ser un valor al alza", ha enfatizado el representante del sector en Huelva, que se ha mostrado convencido de que los yacimientos y el patrimonio arqueológico suponen un atractivo para el turismo.

En su opinión, una de las opciones para encarar el futuro es fomentar la inversión público-privada para que se lleven a cabo actuaciones, como la valoración de yacimientos o restauración, entre otras actividades, pero para todo ello es "necesario" el apoyo de las administraciones públicas a nivel local, provincial, regional e incluso estatal.

Un patrimonio "muy rico"
Respecto a la provincia de Huelva, ha destacado que se trata de un territorio "muy rico" en este sentido, ya que hay restos desde hace 5.000 años "de todas las épocas", pero "no se conoce todo el valor de nuestro pasado", ha lamentado.

De Haro considera que en ocasiones se han llevado a cabo "verdaderas aberraciones patrimoniales". En este sentido, ha puesto como ejemplo la situación acontecida en la Plaza de las Monjas de la capital, donde no se habrían valorado los restos hallados. "La pasividad de las administraciones, heredada generación tras generación, es otra de nuestras facetas de lucha que perjudican nuestra imagen como colectivo profesional ya que suelen enfrentarse públicamente y manipularnos cada vez que tenemos que tratar ante ellas de defender el Patrimonio de todos", ha enfatizado.

"Tenemos un patrimonio histórico-arqueológico muy rico, y mucho se conoce al hilo de la construcción, pero no se ha fomentado desde las administraciones la investigación. De ahí viene la dependencia excesiva que se ha producido de la construcción, que era lo único que daba trabajo", ha explicado.

Creación de sinergias
Por otro lado, De Haro ha incidido en que la actividad arqueológica, lejos de los que muchos piensan, genera sinergias y por tanto riqueza para otros sectores como las empresas de suministros del material, las copisterías técnicas, empleos en el ámbito de la topografía, en la geología o en la arquitectura.

La Asociación Profesional de Arqueólogos de la provincia de Huelva, constituida en 2005, cuenta con unos 40 asociados, de los cuales una docena en los últimos tres años han dejado la profesión por la complicada coyuntura y han tenido que optar por la búsqueda de empleo en otras cuestiones. Debido al "desánimo" por la situación actual la asociación apenas realiza actividades, como ha expresado De Haro, que ha destacado que en la misma están presentes distintas facetas de la profesión como arqueólogos de empresas privadas, municipales o investigadores.

Valoración de las empresas
Por su parte, según han informado a Europa Press desde el grupo Ánfora (empresa dedicada a la gestión y difusión del patrimonio), las actuaciones de este colectivo han dejado de centrarse en la iniciativa privada para dar paso a "la escasa" oferta pública, que puede dirigirse a la vigilancia de las obras de los dragados, a la puesta en valor del patrimonio o bien a la elaboración de proyectos museísticos.

No obstante, en el ámbito privado, los trabajos giran en torno a la consecución de líneas eléctricas y la construcción de parques eólicos, ya que en ambas actuaciones es preciso un estudio arqueológico.

En esta misma línea se han expresado desde el grupo Girha que han apuntado al aumento del desempleo en este sector, porque en muchos estudios de arqueología sólo se han quedado trabajando los socios de los mismos, así como ha incidido en la dificultad de los autónomos para conseguir alguna ayuda de las administraciones.

viernes, 3 de junio de 2011

ARQUEOLOGÍA Y CRISIS

Adjuntamos el siguiente texto de Desiderio Vaquerizo tanto por su evidente oportunidad como por su continuidad con la anterior entrega  Arqueología somos todos

Desiderio Vaquerizo Gil

Diario Córdoba, Viernes 3 de Junio de 2011

La historia reciente de la arqueología andaluza comienza con la transferencia de competencias en materia de Patrimonio Histórico desde el Gobierno central a la Comunidad Autónoma, a mediados de los pasados años ochenta. Hasta ese momento, había sido el Museo Arqueológico, de la mano de su directora, Ana M Vicent Zaragoza, el único garante de la recuperación y conservación patrimonial en nuestra ciudad, con más índice de fracasos que de éxitos. Aun así, buena parte del escaso legado material que hoy conservamos fue exhumado en aquella etapa, por lo que la balanza se desequilibra dramáticamente en nuestra contra.

Tras asumir toda la responsabilidad al respecto, la Junta de Andalucía crea, en el marco de la Consejería de Cultura, la Dirección General de Bienes Culturales, e inicia una nueva línea legislativa en materia arqueológica que desde sus primeros balbuceos pretendió ser (y fue) innovadora, ante lo cual el mundo de la investigación creyó iniciada una etapa diferente, abierta a nuevos planteamientos y rigurosa en todos sus niveles.

Sin embargo, a partir de ese mismo momento, y en coincidencia sustancialmente con el periodo álgido del boom inmobiliario, se inició también una actividad excavadora frenética gobernada por la improvisación, que puso patas arriba y con las tripas al aire a la inmensa mayoría de nuestras ciudades históricas, removiendo un volumen de tierra sin precedentes, en más de una ocasión sin verdadera necesidad (debido, entre otras razones, a errores gravísimos de planificación), sin las suficientes garantías de calidad en bastantes de los proyectos de intervención, las intervenciones mismas y las memorias de resultados de éstas, y, casi siempre, sin un plan adecuado de conservación, protección y divulgación de los restos. Algo terrible desde el punto de vista del conocimiento, pero que permitió el desarrollo de una nueva clase de profesionales: los arqueólogos urbanos o de urgencia, agrupados habitualmente en empresas, cooperativas o sociedades, que empezaron a proliferar en la misma medida en que se desarrollaba el mercado inmobiliario. Durante algo más de una década la cosa funcionó: se movía muchísimo dinero, las obras públicas y privadas alcanzaban dimensiones pocas veces vistas, la ciudad se extendió hasta límites sólo superados en época califal, y el mercado arqueológico se convirtió en el principal marco de inserción laboral para cientos de recién licenciados que accedían a él sin grandes exigencias de cualificación. Mientras, algunas instancias sociales, reforzadas por los medios de comunicación, se empeñaban en hacer de nuestros archivos del subsuelo la principal rémora para el desarrollo urbanístico, provocando entre la ciudadanía un rechazo explícito que se convirtió para muchos en la justificación moral que necesitaban. Primaban las prisas sobre la planificación, la inmediatez sobre el sosiego, el método sobre la ciencia, excavar sobre hacer historia, lo crematístico sobre la deontología, la parte por el todo. Y así nos fue. Hoy, de la innumerable relación de intervenciones arqueológicas realizadas entre 1985 y 2010 son pocas las que pueden considerarse lecturas estratigráficas realmente científicas; menos aún las que han visto la luz, o han servido para la resolución de un problema arqueológico concreto. Y de aquella inmensa pléyade de profesionales dedicados a la Arqueología en cualquiera de sus facetas, solo consiguen perseverar unos pocos, mientras el resto se han visto forzados a tomar nuevos derroteros.

Con la burbuja inmobiliaria estalló también la burbuja arqueológica, y nada volverá a ser como antes. Lo han entendido las Administraciones, y lo están sufriendo en carne propia quienes pensaron un día que podrían ganarse la vida en este campo. Por desgracia, serán pocos los que en el futuro podrán hacer arqueología urbana, sencillamente porque serán pocas las obras; pero, en cualquier caso, si llegara a producirse una situación similar a la vivida, cosa que dudo, hago votos por que no caigamos en los mismos errores ni en la misma falta de previsión.

Mientras tanto, quienes quieran desarrollar su carrera como arqueólogos habrán de reinventarse. ¿Cómo...? Mediante la formación sostenida, el compromiso con la realidad patrimonial inmediata, la internacionalización, el incremento de la investigación sobre el trabajo de campo, la imaginación, la versatilidad, la polivalencia y la solvencia.

No hay más vías, en una sociedad gobernada por la ausencia de valores que se niega a dar paso a los más jóvenes, que se mueve entre la falta de trabajo y la precariedad laboral, que no sabe qué hacer consigo misma.

Miren alrededor y no tendrán dificultad en percibirlo, porque los problemas indicados cobran especial dramatismo en Córdoba, y es obligación de todos marcar la senda a quienes han de sucedernos en el tiempo. Aprendamos, en definitiva, a rentabilizar nuestro pasado como recurso: histórico, patrimonial, económico, y quizá así logremos transmutar en futuro lo que hoy es solo desesperanza.

jueves, 25 de febrero de 2010

PRIMERA ENCUESTA NACIONAL A EMPRESAS DE ARQUEOLOGÍA (2)

NOTA DE PRENSA del CSIC en la Comunidad Valenciana 5/2/2010

Efectuada entre junio y noviembre de 2009, con la colaboración de INGENIO
El CSIC realiza la primera encuesta nacional a empresas de arqueología comercial

• La Comunidad Valenciana cuenta con un total de 23 empresas dedicadas a esta actividad
• Un 79% de los encuestados cree que la crisis económica está teniendo consecuencias para el desarrollo de su empresa

Valencia/ Santiago de Compostela, 5 de febrero, de 2010. El Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC) ha realizado la primera encuesta nacional sobre empresas de arqueología comercial, un estudio pionero que recopila información social y económica sobre las empresas que se dedican a esta actividad. Con los resultados se ha elaborado la primera base de datos sobre la oferta de servicios de este mercado.

Según el estudio, en el que han participado 212 empresas de las 273 existentes en el país, Andalucía, Cataluña y Madrid son las comunidades autónomas con más empresas de este tipo, con 45, 44 y 38, respectivamente. Por provincias, la mayor densidad se concentra en Madrid, Barcelona, Zaragoza, La Coruña y Sevilla.

Concretamente, la Comunidad Valenciana cuenta con un total de 23 empresas dedicadas a esta actividad, distribuidas entre las tres provincias: en Castellón hay cinco empresas, y en sendas provincias de Valencia y Alicante, el número asciende a nueve.

Eva Parga, investigadora del CSIC en el Instituto de Estudios Gallegos Padre Sarmiento (centro mixto del CSIC y la Xunta de Galicia) y autora del estudio, señala que “los resultados del cuestionario permiten trazar por primera vez el perfil de estas empresas, así como elaborar los requerimientos del sector en materia de innovación y transferencia de conocimiento”.

En la elaboración de la encuesta también han participado el Instituto de Gestión de la Innovación y el Conocimiento (INGENIO), centro mixto del CSIC y la Universidad Politécnica de Valencia, con sede en esta ciudad; el Instituto de Estudios Avanzados de Andalucía (CSIC, Córdoba), y el Centro de Ciencias Humanas y Sociales (CSIC, Madrid).

El cuestionario revela que el 40% de estas empresas se constituyeron entre los años 2000 y 2005, “periodo de bonanza económica”, según la investigadora, época que coincide además con el momento en el que se terminó de publicar la legislación en materia de patrimonio de las distintas comunidades autónomas.

“A partir de esa fecha la creación de este tipo de empresas decae hasta un 5% y, aunque hubo un pequeño repunte del 8% en 2007, la cifra vuelve a descender a un 4% en el año 2008, lo que puede interpretarse como un posible efecto de la crisis económica”, explica Parga, quien añade además que “ha habido un aumento en el número de empresas que facturan menos de 10.000 euros anuales, pasando de un 2% en 2008 a un 5% en 2009”.

CRISIS Y PEQUEÑA EMPRESA
Los problemas económicos, el acceso a la financiación y la gestión de los recursos económicos son, para las empresas encuestadas, los principales obstáculos para su desarrollo y crecimiento. Parga asegura que “un 62,3% de los encuestados afirmó detectar, desde el inicio de la crisis, una reducción de la demanda de servicios por parte del sector público, y un 77,4% también por parte del sector privado. Y además, el 79,2% cree que la crisis económica está teniendo consecuencias para el desarrollo de su empresa”.

Durante el periodo 2006-2008 un 30% de las empresas facturó entre 10.000 y 75.000 euros al año y tan sólo un 10% facturó más de 500.000 euros. El porcentaje que corresponde a la actividad arqueológica en dicha facturación es elevado: un 57% lo sitúa entre el 80 y el 100% y un 18% entre el 60 y el 80%.

El personal de estas compañías también ha sido objeto de análisis. El 58% de ellas son sociedades limitadas formadas por uno o dos socios y tienen entre 0 y 2 empleados. El 67% cuenta con un empresario con estudios universitarios, un 20% con estudios de tercer ciclo y un 7% son doctores. Tan sólo un 0,5% de los socios tiene estudios de secundaria o inferiores.

Se ha constado además el 31% de las empresas no tiene empleados indefinidos y que un 60% asegura realizar o fomentar la formación de sus empelados. Además, un 66% afirma haber desarrollado o introducido mejoras tecnológicas durante el periodo 2006- 2008, aunque tan sólo un 1% otorga peso a la consultoría e investigación.

En cuanto a sus principales clientes, un 37% señala a las empresas de de infraestructuras, un 17% a las administraciones de patrimonio y un 11,3% a departamentos de otras administraciones. Preguntados respecto a ayudas o subvenciones, el 84% asegurar no recibir ningún tipo de ayuda o subvención de ninguna administración pública, mientras que un 10% afirma recibir subvenciones o préstamos de las administraciones autonómicas. Además, “se ha podido constatar que estas empresas, a menudo, subcontratan y/o externalizan algún tipo de actividad”, concluye la investigadora del CSIC.

PRIMERA ENCUESTA NACIONAL A EMPRESAS DE ARQUEOLOGÍA

El CSIC realiza la primera encuesta nacional a empresas de arqueología comercial

Santiago de Compostela, 5 de febrero de 2010


- Se ha recopilado, sistematizado y centralizado información sobre esta actividad, así como elaborado la primera base de datos sobre la oferta de servicios de este mercado.
- Se ha constatado que Andalucía, Cataluña y Madrid son las comunidades con más empresas dedicadas a la arqueología y que Galicia ocupa el sexto lugar con 22 compañías (14 en A Coruña, 4 en Pontevedra, 3 en Ourense, 1 en Lugo).
- Con una participación del 78%, este estudio recoge, entre otras cuestiones, en qué periodo surgen la mayoría de estas compañías, quiénes son sus principales clientes, cuál es su volumen de facturación…
- Un 79% de los encuestados cree que la crisis económica está teniendo consecuencias para el desarrollo de su empresa.

Santiago de Compostela, 5 de febrero de 2010. El Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC) ha realizado la “I encuesta nacional dirigida a empresas de la arqueología comercial”. Este estudio pionero recopila información social y económica sobre la actividad y con los resultados se ha elaborado la primera base de datos sobre la oferta de servicios de este mercado. Según se recoge en esta base de datos, Andalucía, Cataluña y Madrid son las comunidades autónomas con más empresas dedicadas a la arqueología (45, 44 y 38 respectivamente). Galicia, con 22 empresas, ocupa el sexto lugar mientras que a nivel provincial A Coruña es la cuarta provincia española con mayor densidad de este tipo de compañías (14). Pontevedra tiene 4 empresas, Ourense 3 y Lugo 1.

La encuesta la realizó el Laboratorio de Patrimonio del CSIC (Instituto de Estudios Gallegos Padre Sarmiento, centro mixto CSIC-XuGa, Santiago de Compostela) y la autora es la coruñesa Eva Parga-Dans, que realiza la tesis “Análisis del mercado vinculado a la gestión del patrimonio arqueológico como un servicio intensivo en conocimiento. Requerimientos en materia de innovación para la dinamización tecnológica y productiva del sector” bajo la dirección de Felipe Criado Boado, profesor de investigación del CSIC, y Xavier Vence, catedrático de Economía Aplicada de la USC.

“Esta investigación se integra en el Programa Consolider de Investigación del Patrimonio Cultural que desarrolla el LaPa del CSIC”, indica Felipe Criado. Para la realización de la encuesta (diseño, análisis estadístico…) se contó con la colaboración del Instituto de Estudios Sociales Avanzados (IESA, CSIC-Junta de Andalucía, Córdoba), el Instituto de Gestión de la Innovación y del Conocimiento (INGENIO-CSIC, Valencia) y el Centro de Ciencias Humanas y Sociales (CCHSCSIC, Madrid).

La muestra estuvo constituida 273 empresas y el índice de participación fue del 78%. Se realizó entre junio y noviembre de 2009 a través de un sistema de encuestación telefónico y asistido por una aplicación on-line.

Los resultados del cuestionario permiten trazar, por primera vez, el perfil de las empresas españolas que centran su actividad en temas arqueológicos: periodo temporal en el que surgen; forma jurídica; actividades; principales clientes; volumen de facturación; personal… mientras que el análisis estadístico de los datos permite elaborar requerimientos del sector en materia de innovación y transferencia de conocimiento.

Contenidos y resultados de una encuesta pionera La encuesta incluye la localización de empresas de arqueología por comunidades autónomas, provincias y municipios. La relación de comunidades autónomas con mayor número de empresas dedicadas a arqueología está liderada por Andalucía (45), seguida de Cataluña (44), Madrid (38), Castilla y León (25), Comunidad Valenciana (23), Galicia (22), Castilla la Mancha (20), Aragón (20), País Vasco (8), Extremadura (7), Murcia (5), Navarra (4), Asturias (4), Canarias (3), Cantabria (2), Baleares (2) y La Rioja (1).

La relación de provincias españolas con densidades más altas de empresas dedicadas a arqueología está encabezada por Madrid y Barcelona, seguidas de Zaragoza y A Coruña. A continuación están Sevilla, Málaga, Valencia, Alicante y Valladolid. “Al margen de A Coruña, a nivel gallego Lugo, Ourense y Pontevedra tienen, en términos generales, una densidad de entre el 3 y el 7,3%”, explica Eva Parga, la autora.
Al realizar esta encuesta se ha podido establecer en qué periodo se crearon estas empresas. Un 40% se constituyó entre 2000 y 2005, años de bonanza económica y cuando se terminó de publicar la legislación por comunidades autónomas en materia de patrimonio. “A partir de ese momento la creación decae hasta un 5% y, aunque hay un pequeño repunte del 8% en 2007, este dato vuelve a descender en el año 2008 a un 4%, lo que puede interpretarse como un posible efecto de la crisis económica”, señala Eva Parga, quien añade que “ha habido también un aumento en el número de empresas que facturan menos de 10.000 € anuales , pasando de un 2% en 2008 a situarse en un 5% en 2009”.

Un 62,3% de los encuestados afirmó detectar, desde el inicio de la crisis, una reducción en la demanda de servicios por parte del sector público y un 77,4% también por parte del sector privado. Y 79,2% cree que la crisis económica está teniendo consecuencias además para el desarrollo de su empresa.

Los problemas económicos, el acceso a la financiación y la gestión de los recursos económicos son, para los encuestados, las principales cuestiones que dificultan su desarrollo y crecimiento.

Otro aspecto que se han conocido con esta encuesta es el volumen de facturación de estas empresas durante los años 2006, 2007 y 2008. Un 30% se sitúan entre los 10.000 y 75.000 €/ mientras que tan sólo un 10% en 500.000 €. El porcentaje de la actividad arqueológica en dicha facturación es elevado: un 57% lo sitúa entre el 80 y el 100% y un 18% entre el 60 y el 80%.

El personal de estas compañías también ha sido objeto de análisis. Un 67% tienen un empresario con estudios universitarios; un 20% tienen empresarios con estudios de tercer ciclo; un 7% son doctores y un 0,5% de los socios tienen estudios de secundaria o inferiores. Se ha constatado también el 31% no tiene empleados indefinidos y el 60% asegura realizar o fomentar la formación.

En cuanto a los clientes, el 37% señala que son empresas de infraestructuras; el 21% inmobiliarias; el 17% administraciones de patrimonio y el 11,3% departamentos de otras administraciones.

Otro tema de interés en la muestra era conocer si estas empresas reciben ayudas o subvenciones. Un 84% de aseguran no percibir ningún tipo de ayuda o subvención de ninguna administración pública, mientras que sólo un 10% dice recibir subvenciones o préstamos de las administraciones autonómicas.

En relación a las colaboraciones con otros agentes, el 53% indicó que tiene convenios con la universidad; el 50% con empresas dedicadas a gestión del patrimonio arqueológico; el 40% con empresas dedicadas a otras actividades; el 27% con departamentos de administración de patrimonio; el 23% con los organismos públicos de investigación y el 20% con otros departamentos de la administración local. Además, los datos de la encuesta indican que un 58% de estas empresas son sociedad limitada formadas por 1 o 2 socios y entre 0 y 2 empleados; y que, mientras un 66% afirma haber desarrollado o introducido mejoras tecnológicas durante el periodo 2006-2008 tan sólo un 1% otorga peso a la consultoría e investigación.

domingo, 24 de enero de 2010

Y SIN EMBARGO... ELOGIO DEL LADRILLO

Ricardo González Villaescusa
Josep Vicent Lerma

Levante-EMV, 23 de diciembre de 2007

En el tránsito a la Alta Edad Media, a falta de nada mejor, obligado a extraer los materiales constructivos de entre las ruinas clásicas, en los cauces pedregosos de los ríos o de pequeñas canteras locales, empleándolos sin apenas elaborar, el “picapedrero” fue sustituido por el “albañil”.
Historia social y técnica de la producción arquitectónica. J.A. Quirós Castillo, 2001.

El cambio de ciclo económico del monocultivo inmobiliario de las tierras valencianas, cuyos paradigmas visualizan ahora de un modo particularmente eficaz los paroxismos bursátiles de Astroc o la pregonada suspensión de pagos de Llanera, amén de las más de quinientas familias del “cap i casal” que este año se verán desposeídas de sus viviendas, embargadas por el impago de sus hipotecas bancarias, nos obliga a reflexionar con sarcasmo un titular como el propuesto más arriba. Compréndase como una alabanza del ladrillo estrictamente desde la óptica de disciplina académica propia de los autores de estas líneas y que considera al modesto ladrillo de terracota como la unidad de significación mínima del complejo lenguaje arquitectónico, materializado a lo largo del decurso de los siglos en muros, arcos, bóvedas y cúpulas. Tiene mayor interés si cabe en una ciudad que, como la nuestra, fue levantada sobre los limos de los aluviones del Turia, lo que le dio precisamente en época islámica la denominación de Madinat al-Turab: “la ciudad del polvo”.

Omitiremos al paciente lector los ancestrales orígenes del adobe de las primeras civilizaciones del “creciente fértil”, simple mezcla de arcilla con paja moldeada y secada al sol. Será en la antigua Roma cuando los constructores desarrollen toda una innovadora práctica edilicia, surgida de los hornos y obradores alfareros (figlinae) repartidos por todo el imperio, identificados con sellos latericios (sigillum) de los propietarios o responsables de los mismos, susceptible de satisfacer de un modo prácticamente industrial, toda una amplia gama de material constructivo modelado en arcilla con forma de tejas planas (tegulae), curvadas (imbrices), baldosas de metrología estandarizada como los “bessalis” de dos tercios de pie (19,7 cm), los “sesquipedalis” de un pie y medio (45 x 45 cm) o los extraordinarios “bipedalis” (60 x 60 cm), de dos pies “pedes” romanos, o formas particulares como las “tegulae mammatae” con apéndices de apoyo, excepcional revestimiento murario reservado para crear aislantes cámaras de aire.

Tecnología cerámica de aplicación arquitectónica cuya genial invectiva pervive a través de la Historia del Arte en la modernidad de la magistral relectura de Moneo en el Museo Nacional de Arte Romano de Mérida o en la incomprendida escena de ladrillo desnudo del rehabilitado teatro de Sagunt de G. Grassi y M. Portaceli.

En cambio, la difusión del gótico mediterráneo en nuestro ámbito territorial comportará el afianzamiento del oficio artesano de “rajoler”, cuyas solicitadas manufacturas “ragola, teula e tota obra de terra”, desde comienzos del trescientos, fueron reguladas en su formato y precio por el Consell urbano mediante restrictivas normativas ordenancistas, recopiladas en los célebres Manuals de Consells. Incumbía la fiscalización del cumplimiento de las mismas al “Mustaçaf”, que custodiaba las medidas o moldes estipulados legalmente para ello, llegando a ostentar según F. Almarche los ladrillos destinados a la edificación de inmuebles municipales estampillas circulares con el escudo coronado de la ciudad, en forma de rombo o losange con barras, cuanto menos desde la segunda mitad del siglo XV.

“Know How” arquitectural de los alarifes y albañiles góticos cuya culminación cristalizó por primera vez en la Valencia de la centuria anterior en el ensamblaje de bóvedas de ladrillo tabicadas o “volta de barandat”, estudiadas por M. Gómez-Ferrer, alzadas sin apenas necesidad de cimbras con ladrillos puestos de plano, unidos con yeso, tendidos en dos capas con espeso intermedio de mortero de cal o en tres capas, con nervaduras de piedra o sin ellas.

Técnica bajomedieval que experimentó un revolucionario “revival” neogótico ya en el siglo XIX, asociando el ladrillo plano con elementos metálicos y el moderno cemento, de uso generalizado entre 1850-1860, de la mano de Rafael Guastavino Moreno (1842-1908), el arquitecto valenciano de mayor renombre mundial hasta la irrupción contemporánea de Calatrava, autor, entre otras muchas obras americanas, de la espectacular bóveda tabicada de ladrillos “voladores”, de 33 metros de luz, de la neoyorquina catedral presbiteriana de St. John the Divine, la estación del metropolitano de City Hall, el techo de la sala central de la Ellis Island o la Biblioteca Pública de Boston (1889), popularizando en los Estados Unidos el denominado Guastavino System, a prueba de incendios y aislante de ruidos (Suplementos de Levante-EMV. Territorio y Vivienda, 11-01-1998. Territorio y Medio Ambiente, 8-01-2006).

Elemento humilde dotado de magnificencia que otorga a las viviendas obreras, amparadas en las Leyes de Casas Baratas de 1911 y 1921, el ladrillo visto de tonos cobrizos que da nombre al edificio de la "Finca Roja" de Valencia del arquitecto Enrique Viedma, proyectado entre 1929 y 1930.

Bucle nostálgico o no, en el que encaja a la perfección la actual presencia de empresas azulejeras valencianas en la restauración de monumentos tan emblemáticos como la propia Alhambra de Granada (Levante-EMV, 4-04-1999) o la modernista Casa Vicens de Gaudí en Barcelona.