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domingo, 13 de septiembre de 2015

EL INFORME "FAURE": HACIA UNA REFORMA DE LA ARQUEOLOGÍA PREVENTIVA EN FRANCIA

Le grand marché des fouilles
© Alain Passerel - 2015
Un completo documento sonoro realizado por la radio pública France Inter: Archéologie: le grand marché des fouilles (Arqueología: el gran mercado de las excavaciones) en el que están presentes casi todos los actores de la actividad arqueológica preventiva en Francia. 

En 47 minutos se da voz a la empresa pública (INRAP) por medio de su presidente Dominique Garcia y operadores privados, a los empleados, a promotores y diputados para tratar de la situación que ha determinado la solicitud por parte de la ministra de Cultura, Fleur Pellerin, a la diputada socialista, Martine Faure de un informe sobre una "Política pública equilibrada de la arqueología preventiva" (en francés). Algunos comentaristas espontáneos del sitio web de la radio pública se lamentan de la ausencia de dos actores principales de la arqueología: los servicios arqueológicos de las administraciones locales (ayuntamientos, comarcas y mancomunidades) y las diferentes DRAC (Direction régionale des affaires culturelles), relevos del Ministerio que tienen la autoridad en la prescripción de los diagnósticos e intervenciones arqueológicas.



Reportaje de Alain Passerel; sonido Pierre Quintard y Arthur Gerbault
Realización: Anne Lhioreau asistida por Stéphane Cosme y Zohra Bensmaïli

Una situación que tiene precedentes en la ley 2001 (del socialista L. Jospin) que creó el INRAP, Instituto Nacional de Investigaciones en arqueología preventiva, pero que en 2003 fue corregida por parte del gobierno conservador que le sucedió, permitiendo el acceso a los operadores privados en el mercado de las excavaciones arqueológicas, en consecuencia con la no existencia de monopolios de estado. En un momento en que había "mercado para todos" según las palabras de Martine Faure, pero que a partir de 2010-2011 la oferta se contrajo considerablemente conduciendo a la tensión actual.

En el programa Frédéric Joseph y Olivier Blamangin de la CGT, sindicato mayoritario del colectivo arqueológico, denuncian la evidencia de la degradación global y la deriva del modelo que explota un recurso no renovable, el patrimonio arqueológico. Focalizando el análisis en la quiebra de ArchéoLoire como consecuencia de los dividendos que fueron a parar por parte de los accionistas de la empresa y que hubieran podido salvarla. Argumentos que se encuentran ampliamente expuestos en el informe que realizó el sindicato poco antes de la quiebra y que se focaliza en tres operadores, la citada ArchéoLoire, EVEHA y la franco-suiza Archedunum. Casi de manera marginal se dice que en el caso de una quiebra de una empresa de arqueología, es el INRAP quien se ocupa de salvaguardar los informes y trabajos científicos realizados por la misma.

Las empresas privadas como EVEHA en boca de Julien Denis, fundador y director científico de una de las más grandes (200 empleados de los cuales 160 arqueólogos y 14 agencias), responden que es posible que una empresa sea rentable y que el objetivo principal sea la investigación arqueológica. Mientras que Frédéric Rossi, fundador de Archeodunum SA, denuncia que es el INRAP quien deforma el mercado de manera indirecta porque pierde dinero que es suplido por el estado haciendo una competencia desleal a las empresas.

Para los sindicatos el problema principal reside en que el estado no se ha dotado de los medios para controlar o verificar si los operadores proveen económicamente las partidas destinadas a la realización del informe de excavación y, por tanto, de la calidad científica necesaria para el objetivo fundamental que es la documentación y protección de los restos arqueológicos. Y, parece que es en ese sentido en el que está dirigido el informe Faure  « Pour une politique publique équilibrée de l’archéologie préventive »: devolver al INRAP su rol de actor principal, reafirmando la política pública de la arqueología preventiva bajo la autoridad del Estado y que éste se dote de medios de control científico para que todos los operadores sigan las mismas normas de calidad científica.

sábado, 3 de enero de 2015

LA ARQUEOLOGÍA OLVIDADA DE L'HORTA

Baco de Aldaia
© Luis García. Wikipedia
Reproducimos un artículo que daba cuenta en el último día de 2014 de una publicación de síntesis sobre la arqueología de la Huerta de Valencia.

Hortensia García
Levante-EMV, 31 de diciembre de 2014

Entre acequias se detiene esta semana en una representación de las abundantes muestras arqueológicas que están repartidas por toda la comarca de l'Horta. La mayoría de estos vestigios es de época romana, pero también se pueden encontrar restos iberos. El profesor de Prehistoria y Arqueología José Luis Jiménez lamenta que solo una mínima arte de estos enclaves haya sido investigada como merece.

Las alquerías, molinos, azudes, acequias y antiguos caminos no son el único patrimonio amenazado de l'Horta. La investigación arqueológica ha sido una de las grandes olvidadas en los últimos años donde la profunda transformación que ha sufrido el paisaje tradicional de la huerta ha acelerado el proceso de desaparición de las pocas trazas que podría quedar de antiguos parcelarios, sobre todo romanos. Sólo una mínima parte de los lugares arqueológicos identificados en las comarcas de l'Horta Nord y Sud han sido investigados de manera sistemática. Así lo expone el profesor del Departamento de Prehistoria y Arqueología de la Universitat de València José Luis Jiménez Salvador en una publicación multidisciplinar sobre la huerta realizada por la citada universidad.

En "L'Universitat de València i els seus entorns", José Luis Jiménez explica que el mayor número de estos restos se adscribe a las épocas romana y de la antigüedad tardía pero no faltan testimonios arqueológicos de poblamientos anteriores, incluso, de época prehistórica, sobre todo iberos. Entre estos últimos destaca el "Tos Pelat", en el término de Montcada, un importante asentamiento de finales del siglo VI a.C. abandonado en la primera mitad del siglo IV.

En l'Horta de Valencia ha quedado en evidencia un importante número de explotaciones agrícolas íberas, superadas en número por las de época romana, especialmente de época imperial.

Las más destacadas se encuentran en el término de Montcada, donde se conocen los enclaves denominados "Les paretetes dels Moros" y "El Poaig", famoso por ser el lugar donde apareció el mosaico de las Nueve Musas.

En Torrent, destacan el mas del Jutge, l'Alter y San Gregorio. En Aldaia se conoce l'Ereta dels Moros por el hallazgo de una escultura de mármol del dios Baco, que se conserva en el Museo Arqueológico Nacional.

En el entorno de Silla se han documentado los restos de una ciudad datada entre los siglos II y XV d.C. Muchos de estos asentamientos contaban con instalaciones para almacenar vino y aceite, que se transportaba en las ánforas que se fabricaban en hornos como el del huerto de Pepica, en Catarroja, o "Les Ollerias" en Paterna. En este último municipio se localizaron en la antigua fábrica de galletas Río los restos de unas termas.

Si para los romanos era fundamental el control y la explotación de los territorios alrededor de las ciudades, lo mismo podría decirse en la época visigoda. La localización en Valencia, en el solar arqueológico de la Almoina, de un importante grupo episcopal vinculado al lugar del martirio de San Vicente confirma el papel destacado jugado por Valencia en época visigoda y la importancia de las infraestructuras viarias en el control del territorio. El cementerio localizado en la senda de l'Horteta (Alcàsser), cerca de la Vía Augusta, está vinculado a uno de los puestos de vigilancia de la red de comunicaciones de esta época.

sábado, 4 de octubre de 2014

FUNDACIONES URBANAS Y DEFINICIÓN DE TERRITORIOS

Hins Siyasa (Cieza, Murcia)

Seminario del equipo « Dynamique des Peuplements et des Paysages » CEPAM — UMR 7264, viernes 10 octubre 2014

coordinación : Philippe Jansen — Ricardo Gonzalez Villaescusa


Desde hace treinta años, el estudio de la relación entre los territorios y las ciudades en época medieval ha seguido principalmente dos líneas de investigación: los grandes estudios de monografías urbanas y, más recientemente, el análisis de la organización de los sistemas urbanos regionales*.

Estos últimos han puesto en valor las condiciones de origen y del desarrollo de las ciudades, consideradas al mismo tiempo en su organización topográfica y su estructuración social y económica. Las relaciones con el territorio se han estudiado sobre todo desde el punto de vista de la proyección de las ciudades sobre sus territorios en términos de control económico, de intercambios y de exacciones fiscales y, sobre todo, desde el punto de vista de la dominación política, más o menos exclusiva de los poderes urbanos sobre la tierra circundante y sobre los hábitats subordinados. El papel de las funciones de la ciudad en la organización del territorio periurbano, la relación entre centro político y periferia subordinada, son temáticas frecuentemente subyacentes en estos planteamientos que discurren del estudio de las ciudades al de los territorios.

El análisis de casos de estudio particulares de estas ciudades situadas en territorios fronterizos (D. Menjot) tiende a invertir esta aproximación. La problemática se construye a partir del análisis de la representación de las fronteras en los periodos históricos antiguos, en el momento en que su realidad física desaparece de Europa y en el momento en que se estructuran los territorios que separan aquellas. El marco territorial, y su particular estatuto de tierra de confines son examinados como factores que determinan las características singulares de las ciudades situadas en este espacio: la creación de un límite político próximo modifica la jerarquía de sus funciones y sobredimensiona algunos rasgos de su sociedad (especialmente en lo que respecta a la defensa militar). Pero en numerosos casos, la frontera genera fundaciones urbanas: su localización, las condiciones jurídicas y económicas de su desarrollo son dimensionadas a partir de las condiciones de un territorio singular en el que la mayor parte de los estudios analizan su constitución como un hecho adquirido previo a la fundación, y determinante para la misma.

Esta jornada de estudio pretende situarse en una perspectiva intermedia. Las comunicaciones propuestas se plantean las condiciones y los factores de definición y de estructuración de los territorios en torno y a partir de las ciudades. Se intentará entender, aunque no de forma exclusiva, la forma en que la creación de las ciudades nuevas, en territorios fronterizos o no, modifica la organización del territorio inmediato, recurriendo tanto a análisis de escala macro y micro. Desde Italia a la España musulmana, la dimensión comparativa invitará a una reflexión sobre la influencia que ejercen los contextos institucionales y culturales en estos procesos.

* Jean-Luc Fray, Villes et bourgs de Lorraine. Réseaux urbains et centralité au Moyen Âge, Clermont-Ferrand, Presses universitaires Blaise-Pascal, 2006.

PROGRAMA

Mañana

9 h — Philippe JANSEN (CEPAM — UNS) : Ouverture de la journée ; « Territoires définis, territoires transformés : le rôle des fondations urbaines dans les mutations territoriales au Moyen Age. »

9 h 30 — Paolo GRILLO (Université de Milan) : « Conflits de juridiction : villes nouvelles et villages désertés en Piémont (fin XIIe- XIIIe siècles). »

10 h — Vanina MARCHI VAN CAUWELAERT (Université Pascal Paoli) : « Les fondations urbaines génoises de Corse. L’exemple d’Ajaccio (1492). »

10 h 30 : pausa

10 h 45 — Frédéric BOUTOULLE (Université Michel de Montaigne, Bordeaux) : « La banlieue de Saint-Émilion (Gironde). Genèse médiévale d’une juridiction urbaine. »

11 h 15 : Discusión

Tarde

14 h — Ricardo GONZALEZ VILLAESCUSA (CEPAM — UNS): Présentation de l'après-midi « Fondations urbaines et formation de terroirs en al-Andalus. »

14 h 15 — Lauro OLMO-ENCISO (Université d’Alcalá de Henares, Madrid) : « El proceso de formaciòn del paisaje urbano andalusi en le centro de la peninsula Ibérica : Ciudad y territorio en Santabariyya (ss. VIII-IX). »

14 h 45 — Julio NAVARRO-PALAZON (Grenade, Laboratoire d'Arquéologie et d' Architecture de la Ville, Escuela de Estudios Árabes CSIC) : « La fondation de centres urbains andalusíes dans le sud-est de la péninsule Ibérique aux IX et XI siècles : madina Mursiya (Murcie) et madina Siyasa (Cieza). »

15 h 15 : Discusión

16 h 30 : Fin de la jornada

miércoles, 23 de octubre de 2013

EN TORNO A LA PIEDRA DESNUDA

Tal y como anunciábamos en abril de 2011 en Plaudite ciues, ha aparecido la edición española del libro de Andreina Ricci, En torno a la piedra desnuda. Arqueología y ciudad entre identidad y proyecto, Publicacions de la Universitat de València, Valencia, 2013. Introducción a la edición española de Ricardo González Villaescusa y traducción de Mónica Granell.

Este es un libro sobre el uso público de la historia, o mejor, sobre el uso público de la ruina. La autora parte de la constatación de la situación actual de Roma donde imperan unos principios conservacionistas que remontan sus orígenes a una «religiosidad patrimonial» de la Italia fascista y que siguen aplicándose sin mayor discusión. Una situación en la que campa un uso público de la historia inconsciente, donde a pesar de un conservacionismo, hay pérdidas de patrimonio a diario. Las políticas patrimoniales y el urbanismo requieren de «intervenciones de adaptación y transformación en tiempos mucho más rápidos que los impuestos por la investigación arqueológica de campo». La solución a este desajuste temporal ha venido de la mano de las «técnicas de acumulación», guardamos los objetos y la documentación como una solución al olvido pero terminando irremediablemente por olvidarse.

SOBRE LA AUTORA Y EL CeSTer
Andreina Ricci ha sido profesora en Siena, Pisa y Cagliari y, desde el año 1991, es catedrática en la Universidad de Roma 'Tor Vergata' donde enseña metodología de la investigación arqueológica y arqueología clásica. En 1993 junto a colegas de otras disciplinas (economía, ingeniería, letras, medicina, ciencias), fundó el Centro Interdepartamental para el estudio de las transformaciones del territorio (CeSTer) del que es directora. En este centro se lleva a cabo una investigación integrada sobre la transformación del paisaje natural y cultural así como la modelización y la gestión automática de datos. La zona de aplicación de referencia de estas investigaciones se lleva a cabo en espacios de la zona sureste de Roma (propiedad de la universidad de "Tor Vergata") donde desde hacía una década se llevaba a cabo la investigación arqueológica dirigida por la cátedra de Metodología y Técnicas de investigación Arqueológica que ocupa A. Ricci.

En este contexto ha llevado a cabo una importante labor de divulgación de la riquísima arqueología de las “afueras de Roma” o Fuori dai Fori, eslogan que pone en valor en una exposición la arqueología encontrada fuera del centro monumental de Roma. El objetivo de la exposición es ayudar a hacer comprensible y más familiar, los restos y ruinas de Roma que se encuentran más allá el centro histórico.

Desde el momento de su creación, el CeSTer, ha sido capaz de ofrecer un conjunto de conocimientos y metodologías que se han puesto al servicio de la Universidad, y de otras instituciones que operan en la zona (Direcciones del Patrimonio, Ayuntamientos, entidades locales y administraciones territoriales, instituciones culturales, operadores privados...).
Andreina Ricci forma parte desde 1995 de la Comisión de vivienda y urbanismo de la ciudad de Roma. En 1996 fue nombrada miembro del Grupo de Estudio sobre la formación en el área de Patrimonio cultural establecido por el Ministerio de Enseñanza Superior y de Investigación Científica. En 1999 fue nombrada miembro del Comité Científico de la Conferencia Nacional de Paisaje creada por el Ministerio de Cultura. En los últimos años, se ha dedicado al estudio de la relación entre el patrimonio cultural y la ciudad contemporánea en relación con el impacto del cambio urbano en el patrimonio arqueológico y monumental.

INDICE

Introducción a la edición española por Ricardo González Villaescusa

Prefacio

1. Un aire nuevo
  1. Ruinas en zonas verdes y ruinas imaginadas
  2. Arqueología y «uso público de la historia»
  3. Aislamiento de los monumentos y religión de la política.
  4. El «futuro» se separa del «pasado»
2. Herencias difíciles
  1. Centro histórico y ciudad nueva
  2. Los recintos de la memoria
  3. Un paréntesis sobre la «no intervención»
  4. Memoria y lugares
  5. Nuevos aislamientos
  6. Religión de la política/culto de lo antiguo
  7. Restos indescifrables
  8. Autoctonías romanas
  9. Autoctonía y «familiaridad»
  10. Identidad: ¿condición o proceso?
  11. Alteridad negada y «nuda piedra»
  12. Bienes culturales y «estado de excepción»
3. Partir del presente
  1. Nuevas alianzas
  2. Interpretación y «universo consensual»
  3. Proyecto arqueológico y traducción
  4. Proyecto arqueológico y relato

viernes, 9 de agosto de 2013

CAN BLAI, ARQUEOLOGÍA Y PARTICIPACIÓN CIUDADANA

© Gourguen Davtian CNRS-CEPAM
Ricardo González Villaescusa
Entre los días 8 y 28 del pasado mes de julio he tenido la oportunidad de hacer plenamente aquello para lo que me he formado en los últimos 30 años. Con 18 años vine a Formentera a excavar bajo la dirección de Jordi Fernández, director del MAEF, en el poblado del Cap de Barbaria y salí de Formentera con 19 años y la certeza de que haría lo posible por ser arqueólogo. El pasado 8 de julio tuve la sensación de haber cumplido dicho objetivo y de “volver a casa”. A esa sensación ha contribuido de forma decisiva la inestimable cooperación del Consell Insular de Formentera, personificada en la consellera Sonia Cardona y en el técnico de patrimonio Jaume Escandell.

Los asentamientos de la antigüedad se ubicaban en un espacio y hoy los estudiamos insertos en un territorio de configuración distinta. Ese territorio está poblado por gentes. Algunos, quizá una mayoría, son indiferentes al pasado. Otros desean conocer más sobre aquellos que les precedieron en la ocupación del espacio. En las tres semanas que han durado los trabajos de campo hemos prestado una especial atención a estos últimos. Hemos abierto las puertas del yacimiento de Can Blai a todos aquellos que desearan verlo de cerca y entender nuestro trabajo y hemos explicado lo que hacíamos con ese yacimiento que les pertenece por ley y por afecto. También hemos hecho un inhabitual esfuerzo en comunicación por medio de las nuevas tecnologías de la información y la comunicación (NTIC), gracias a los videos diarios que colgábamos en nuestro sitio web donde se daba cuenta de nuestro trabajo y descubrimientos cotidianos.

No menos de 30 personas han participado en este proyecto. Especialistas de la cerámica, la arquitectura o de la dispersión de los asentamientos y de los métodos de registro arqueológico y topografía han trabajado para que dispongamos de una “explicación” del castellum de Can Blai, de su construcción, de su posición en la isla y en el Mediterráneo. La mitad aproximadamente, ha pasado las tres semanas aprendiendo a excavar, inventariar cerámica, prospectar, dibujar cerámica o muros… La labor no es pionera pero hemos querido hacer un esfuerzo para que el alumno en formación partiera de Formentera con un valor añadido: se han impartido 18 horas de clases magistrales, 20 horas de trabajos dirigidos y 100 horas de prácticas en el terreno, lo que equivale a unos 5 créditos ECTS del Espacio Europeo de Educación Superior.

Can Blai tuvo un uso tras su conclusión a finales del siglo III o principios del siglo IV d.C. y tuvo una puerta principal consecuente con el tamaño del edificio. Pero nuevos, y trascendentes, interrogantes han surgido al abrir la tierra que todavía cubre el yacimiento y que han quedado sin respuesta, lo cual es una excelente noticia. Existirán otras campañas de trabajos de campo en 2014 y 2015 con seguridad. Pero de la misma manera que hemos contado con nuevas vías de financiación privada gestionadas por la Fundación de la Universidad de Niza, queremos incitar a la participación activa de los ciudadanos en la comprensión y elaboración del pasado de su territorio. Queremos construir junto a la sociedad civil un nuevo “proyecto arqueológico”  donde caben nuevas formas de relacionarse con el patrimonio, por parte, tanto de los expertos como de los profanos, de forma que accedamos a resultados de la investigación como una traducción para que los restos arqueológicos puedan ser leídos por todos, incluidos los arqueólogos que no hayan participado directamente en la investigación, en un nuevo uso público de la historia. Una cita a la que emplazamos al tejido social de Ibiza y Formentera.

domingo, 11 de noviembre de 2012

LA CIUDAD DE VALENCIA (NO) ES MÁS ANTIGUA DE LO QUE SE PIENSA

Excavación de la calle Ruaya. © Levante-EMV
Reproducimos el artículo aparecido ayer en Levante-EMV donde se insiste en lo que ya dijimos en Descrédito de la arqueología. Los subrayados que aparecen en el artículo reproducido son nuestros. Las fundaciones no se hacen nunca, no pueden realizarse, sobre un territorio yermo desprovisto de toda impronta humana. Afirmar que "la existencia de huerta habitada y cultivada en esta zona antes de la fundación de la ciudad" solo es apto para quienes ignoran todo lo que se ha escrito e investigado en los últimos 30 años como, por ejemplo, que no existe una huerta antes de su construcción por los musulmanes. 

Para afirmar que "la ciudad de Valencia es más antigua de lo que se piensa" habrá que demostrar algún día que existe una "ciudad" anterior a 138 a.C. y no una simple cerámica que se le cayó del bolsillo a alguien, una granja, o un emporio. Una ciudad reúne una serie de características que no pueden pasarse por alto. Véase, por ejemplo, algunos rasgos que pueden definir un yacimiento como una posible "ciudad" y que hace que algunos autores se interroguen sobre el estatuto urbano del yacimiento cercano a la ciudad urbana de Provadia (Bulgaria): "El conjunto, un asentamiento fortificado en el que se cree que vivieron unas 350 personas... tesoros y riquezas que se han hallado en la zona, concretamente más de 3.000 joyas... casas de dos pisos... una puerta y tres murallas fortificadas".

Algún día, si los restos del subsuelo de Valencia ofrecen una amplia superficie de esta ciudad ocupada por vestigios que preceden a la fundación de 138 a. C. por pobladores latinos, si estos restos se organizan con una división social del trabajo (sectores artesanales, residencias, edificios públicos y administrativos, templos...), y se encuentran amurallados, entre otras características. Ese día, habrá que explicar la contradicción que representa 30 años de actividades arqueológicas sin encontrar ningún hallazgo y los nuevos que pondrían en evidencia la nueva condición urbana de una aglomeración que precedió a la fundación de la ciudad. Por extraño que parezca habrá que asumirlo intentando responder a los nuevos interrogantes originados por el registro arqueológico. Pero hasta entonces, dejemos hablar a los investigadores como bien afirma C. Aranegui y no asignemos carácter de ciudad a unos hallazgos que son importantes pero que, en rigor, no son ciudad.

Post scriptum: Sin ánimo de incordiar. ¿Alguien puede explicar por qué los hallazgos de la plaza de les Aules de Castellón eran tan importantes como para reatribuir una cronología a la ciudad, retrasar, nada menos que doce siglos su fundación, descabalgar a Jaime I de esta empresa, salir en prensa el 26 de diciembre de 1994 y, 18 años después, ni una sola línea haya sido publicada, salvo error u omisión de nuestra parte? ¡Casi, casi, podríamos decir que se trata de arqueología crank!

H. GARCÍA VALENCIA, 
Levante-EMV,  11 de noviembre de 2012


El anuncio de un hallazgo que pondría entre interrogantes la fundación romana de Valencia en el año 138 a.d.C. dejado caer el lunes por la concejala de Cultura, Mayrén Beneyto, durante la presentación del tesorillo de la avenida Constitución fue acogido ayer con cautela por los arqueólogos. Este diario ha recabado la opinión de expertos, como la catedrática de Arqueología de la Universitat de Valencia Carmen Aranegui quien afirma que «Valencia se fundó como colonia romana, pero el territorio estaba poblado antes del 138 a.d.C.».

Beneyto aludía el lunes al yacimiento de la calle Ruaya, descubierto en 2008 durante las obras de un aparcamiento, y donde la alcaldesa de Valencia, Rita Barberá, aseguró que se habían encontrado los «vestigios de vida más antiguos de Valencia». El lunes Beneyto volvía sobre la idea y aseguraba que este hallazgo apuntaba a un «origen más antiguo» de Valencia. En el yacimiento se recuperó cerámica griega, romana y cartaginesa, en una proporción inusualmente alta, dos monedas del siglo III a.d.C así como restos de estructuras de caminos, pozos y balsas.

Sobre la relevancia del yacimiento de Ruaya, Carmen Aranegui apuntó que «tiene el interés de que confirmaría la ocupación del entorno de Valencia antes de la fundación de la ciudad por los romanos».

La teoría «indigenista» del origen prerromano de Valencia y de la existencia de una ciudad íbera anterior que algunos autores identifican como Tyris ha sido alimentada por sectores conservadores. Los arqueólogos consideran que esta teoría está desacreditada por décadas de excavaciones arqueológicas. Otra cosa, apuntan, es la evidencia, por otro lado, normal de ocupación del territorio con anterioridad a la fundación de la colonia romana.

«Es posible que en Ruaya hubiera una aldea o un enclave comercial de tránsito, una estación intermedia dentro de una ruta, posiblemente la vía Heráclea», apunta Aranegui, que ha estudiado durante años el emporio comercial íbero del Grau Vell de Sagunt.

Una afirmación que iría en línea de la hipótesis que maneja el jefe del Servicio de Arqueología (SIAM) del Ayuntamiento de Valencia, Albert Ribera, quien vinculó el lunes los hallazgos de Ruaya con un enclave comercial vinculado a poblaciones del entorno del lago de la Albufera.

Aranegui insiste, no obstante, en que «antes de etiquetar o calificar hallazgos hay que dejar hablar a los investigadores» y de momento en Ruaya «no hay una base científica» que permita identificar con certeza lo que apareció allí, entre otras cosas, porque la superficie excavada es reducida.

El Servicio Municipal de Arqueología en colaboración con el Instituto Valenciano de Restauración ha restaurado y estudiado la cerámica y las monedas que en breve se expondrán en el Centro Arqueológico de la Almoina, donde se encuentran las ruinas romanas de la ciudad fundacional.

El fondeadero del Saler
En el subsuelo de la ciudad se han encontrado materiales anteriores a la ciudad fundacional que alimentan la teoría de la existencia de asentamientos indígenas anteriores a la llegada de los romanos. Siempre se ha dicho que estos materiales procedían de arrastres del río Turia, pero para Aranegui esta explicación «no es creíble». La catedrática cita los restos de ánforas para el transporte de suministro del siglo VII a.d.C. que se recuperaron hace unos años frente al Saler, una zona de yacimientos arqueológicos subacuáticos que no ha sido demasiado estudiada y que se ha visto muy dañada a raíz de las operaciones de dragado para remolcar a los dos barcos que quedaron varados en septiembre.

Aranegui cree que los pobladores indígenas que encontraron los romanos es probable que trabajasen como mano de obra en la construcción de la ciudad romana porque esta no se pudo hacer de la nada.

Una aldea o un emporio comercial junto a la calle Sagunto
Carmen Aranegui apuntó ayer a la posibilidad de que en Ruaya existiera un emporio comercial o incluso una aldea vinculada posiblemente a la vía Heráclea, un camino citado por los autores clásicos que sería el antecedente de la vía Augusta y que conectaría el norte de Italia y el sur de Francia con toda la Costa Mediterránea de la Península hasta Cádiz, centro neurálgico del comercio en época prerromana.

Será dificil obtener más información del yacimiento de la calle Ruaya porque las obras del aparcamiento se paralizaron y no se han vuelto a retomar. El ayuntamiento anunció recientemente que el solar se colmataría y allanaría para evitar los problemas de insalubridad y acumulación de basura.

miércoles, 24 de octubre de 2012

ARQUEOLOGIA PREVENTIVA Y LAS BARBAS DE LOS SISMÓLOGOS

Termografía de un muro de Pompeya
Nos ha llamado la atención esta información aparecida en la web del senado francés sobre una pregunta dirigida a la ministra de Cultura sobre el uso de la termografía aplicada a la arqueología y que esconde, a nuestro entender, una buena cantidad de prejuicios y desconocimientos en torno a la arqueología y a la arqueología preventiva en particular. Véase, como contraste, la prudencia que muestran los técnicos de la Universidad de Alicante sobre esta técnica.

Presentamos la traducción de la pregunta por escrito realizada por un senador de Union centrista y republicana, partido centrista que no sucumbió a la fagocitosis de la UMP, partido de centro-derecha del ex-presidente Sarkozy.

El uso de la termografía en el diagnóstico arqueológico

"14ª Legislatura. Pregunta por escrito N º 02554 del senador Hervé Maurey (Eure - UCR) publicado en el diario del senado el 18/10/2012.
Hervé Maurey reclama la atención del Ministro de la Cultura y la Comunicación sobre el uso de la termografía en el diagnóstico arqueológico. A pesar de numerosos cambios legislativos, especialmente con ocasión de la ley n° 2009-179 de 17 de febrero de 2009 para agilizar los programas de construcción y de inversión pública y privada, las normas relativas a la arqueología, siguen teniendo un gran peso en la programación y el presupuesto de los proyectos apoyados por la comunidad.
Las operaciones de excavación dan lugar a retrasos en las infraestructuras  y a altos  costos impuestos por el Estado a la comunidad.
Sin embargo, desde la década de 1970 se ha desarrollado y perfeccionado un método que permite una prospección térmica sin incurrir en grandes operaciones de excavación para detectar la presencia de restos arqueológicos. Esta tecnología se basa en el uso de una cámara térmica que sobrevuela el área de estudio y la medición de las propiedades térmicas de los materiales en el subsuelo.
También, sin duda la necesidad de preservar el patrimonio, se le preguntó sobre la posibilidad de desarrollar esta tecnología para facilitar las operaciones de excavación y reducir los costes.
En espera de respuesta por parte del Ministerio de Cultura y Comunicación".

La inmensa mayoría de los retrasos en la ejecución de los trabajos públicos o privados no son imputables a la arqueología preventiva, como bien saben los arqueólogos de terreno. ¿Cuántas veces no han acabado los trabajos y las obras ni siquieran comienzan? Se trata en todo caso de hacer caer sobre la arqueología la responsabilidad del retraso y de los costes.

Al mismo tiempo se pretende la quimera de ver sin excavar, la inocente utopía de que se podrían acelerar los disgnósticos o, incluso "sin incurrir en grandes operaciones de excavación" cuando es sabido que la identificación de los restos no representa la mayor parte del tiempo que se dedica a la documentación de los mismos.

Puestos a eso, ¿por qué no propone el señor senador que sea abrogada la ley de arqueología preventiva? Sin ley, ningún gasto ocasionado por el patrimonio de todos, por que todos hemos querido que se conserve, lo que se ha traducido en disposiciones legislativas con la finalidad de protegerlo.

Por último, hay que destacar la confianza en el "gadget" tecnológico caro que podría privar, en definitiva, de... pagar el salario de los arqueólogos y de sus trabajos de investigación, cual bálsamo de fierabrás, que terminaría con todos los gastos relacionados con el patrimonio arqueológico. 

Esta enfermedad es vieja, pero hace tiempo que no se sostiene. Algunos creyeron posible algo así y el tiempo ha demostrado que en absoluto. Reproducimos parcialmente un texto en el que denunciamos recientemente este pecado de juventud de la arqueología y su tortuosa relación con los SIG que constituye la introducción al libro  Henri Galinié,  Ciudad, espacio urbano y arqueología. La fábrica urbana, Servicio de Publicaciones de la Universidad de Valencia, 2012. Edición e introducción a cargo de Ricardo González Villaescusa (páginas 15-16).

"Tan mesiánicos nos convertimos que osamos ser profetas. Nuestro tercer y último pecado es el de la profecía. A finales de los 80 y principios de los 90, coincidiendo con el final de lo que podríamos denominar la época dorada de la arqueología urbana, la pretensión de compaginar el desarrollo económico y social con el descubrimiento y puesta en valor del patrimonio exigió de los arqueólogos la capacidad de responder a una pregunta que es, a todas luces, imposible contestar: ¿qué hay en el subsuelo antes de excavar? Consecuencia de otra pregunta más prosaica ¿Cuánto va a costar (en tiempo, en dinero) liberar al suelo de esa carga? Ante la presión y la lógica, por necesaria, autojustificación pragmática de nuestra actividad, confundimos dos niveles diferentes de respuesta. Un nivel, fruto de la investigación fundamental, que nos permite modelizar, restituir la realidad fragmentaria, proponer modelos explicativos de la fábrica urbana que nos permite comprender la ciudad del pasado. Y otro, de la investigación aplicada, de ayuda a la gestión de la ciudad actual a través de la compilación de las diferentes fuentes que conciernen a la misma y cuyo tratamiento sistemático ahorraría sorpresas innecesarias en la gestión cotidiana de nuestra acción social contemporánea sobre el espacio urbano. Era el filón necesario para los arqueólogos, surgidos de las carreras de letras, inútiles en términos de una orientación a la resolución de problemas sociales inmediatos con aplicación tecnológica y de rápidos réditos económicos, para encontrar empleo, la grave consecuencia de la democratización y acceso a la formación de las clases medias en la segunda mitad del siglo XX. Lo que con toda seguridad es incierto es que podamos prever y erradicar los problemas derivados de una sensibilización social, la documentación, puesta en valor y protección del patrimonio, convertida en una ley de obligado cumplimiento por una decisión política de nuestra sociedad.

Nos olvidamos de que esa misma decisión colectiva de nuestra sociedad ha diseccionado con precisión quirúrgica los fines de los medios, otorgando carta de naturaleza a la posición en la que muchos arqueólogos se encontraban a gusto. En España, privatizando el mercado de la intervención científica en el suelo hasta el punto en que la administración se diluye sin demandar mayor explicación sobre los resultados observados. En Francia con la modificación de la ley de arqueología preventiva de 2001 que despojó, escrito negro sobre blanco, el carácter de actividad científica a la arqueología preventiva, permitiendo a su vez, la entrada del sector privado en clara concurrencia con el INRAP*. La disparidad de modelos de gestión no es el problema de fondo porque los resultados no son tan diferentes, el problema principal (común a ambos modelos) radica en la separación entre las problemáticas científicas y las políticas patrimoniales, entre explicaciones y métodos, entre ciencia y técnica."
La aducida responsabilidad de la arqueología que, en definitiva, no es otra que la de los arqueólogos. Las barbas de los sismólogos ya las hemos visto afeitar, ¡y de qué manera! Nadie condena al estado italiano por permitir la construcción en zonas sísmicas y de mala calidad frente a los riesgos sísmicos históricos, sin embargo siete expertos han sido condenados por despreciar el riesgo de terremoto en L’Aquila, bien diferente a la impunidad de bancos y Agencias de calificación que son, por el contrario, recompensados. 

A este paso seremos responsables de ser los aguafiestas de pasados gloriosos y cualquier día nos culparán a los arqueólogos por el pasado de la humanidad, que es bien poco romántico.

lunes, 2 de julio de 2012

ORDENACIÓN DEL TERRITORIO Y ARQUEOLOGÍA PREVENTIVA

Presentamos un libro que se nos antoja indispensable y que aparecerá a lo largo de este mes de julio según informa territorial.fr, el portal francés de los profesionales del territorio. 

Aménagement du territoire et archéologie préventive, es una obra colectiva que pretende ser una herramienta de apoyo a las decisiones sobre la ordenación del territorio, que permitirá integrar el parámetro "arqueología preventiva" a los promotores en sus políticas y estrategias de gestión , guiando, paso a paso, sus gestiones.

Las exigencias de desarrollo local se traducen a diario en la expansión de las zonas urbanas, polígonos de actividades, o infraestructuras... Estas planificaciones tienen un impacto directo en los restos arqueológicos cuya protección se rige por las normas recogidas en el Código del Patrimonio.
La arqueología es vivida cotidianamente por los promotores y planificadores como un inconveniente que causa costos adicionales y retrasos en los trabajos. La legislación es a menudo desconocida o difícil de entender. La arqueología preventiva es una disciplina que ha sido creada para actuar previamente y, por lo tanto, para conciliar la ordenación del territorio y la conservación del patrimonio.

¿Cómo iniciar un diagnóstico arqueológico? ¿Qué ordenaciones son concernidas? ¿Qué financiación? ¿Cómo calcular la RAP, (Tasa de la Arqueología Preventiva)? ¿Qué compromisos son vinculantes para el ordenador del territorio y para el promotor de las excavaciones? ¿Cuáles son los textos jurídicos de referencia? 

Los agentes de la ordenación del territorio encontrarán respuestas concretas a todas las cuestiones relativas a la arqueología en este resumen de documentación técnica.

miércoles, 7 de diciembre de 2011

SOBRE RITOS, HOMBRES Y TERRITORIOS. LOS CEMENTERIOS DE JERUSALÉN ESTE

Cartel de la exposición "Des rites et des hommes"
Reproducimos una noticia aparecida en ABC relativa al "uso" nada funerario de los cementerios de la ciudad santa de las religiones monoteistas. No hace falta recordar la importancia que en arqueología en general, y en arqueología espacial en particular, juegan las espacios funerarios en la definición de los límites territoriales de las sociedades del pasado.

Desde la prehistoria, monumentos funerarios, bornes y cipos o necrópolis enteras han jugado un rol fundamental en la señalización simbólica e identitaria de los confines de un territorio o en los límites entre la ciudad y el territorio, entre el mundo civilizado, al interior del pomoerium, y el resto. Esta función simbólica se refuerza por la incuestionable "materialidad" que confiere la presencia de los restos de los ancestros desaparecidos sobre un determinado espacio (cf. nuestra etiqueta geopolítica). No son necesarios ni documentos escritos ni largas discusiones. Ellos, nuestros ancestros, estaban allí, ergo, nosotros, sus descendientes, tenemos el derecho heredado a continuar allí. Prueba material y amenaza explícita para quien quiera poner en duda la legitimidad sobre un determinado espacio. Límites en el espacio, límites en el tiempo, continuidad espacial y temporal. 
Entablamento de Glanum. Foto tomada con móvil
Todo ello puesto en escena en ocasiones en una macabra escenografía identificada al exterior del recinto defensivo del oppidum de Entremont, en el sur de Francia, gracias a los recientes descubrimientos realizados en este importante yacimiento celto-ligur y brillantemente explicado en la exposición temporal "Des rites et des hommes" (ver video promocional al final de la noticia). Los celtas exhibían las cabezas cortadas a sus enemigos en la entrada de sus ciudades, en los entablamentos de sus monumentos (Glanum), en cuidados receptáculos donde literalmente clavaban los cráneos de sus enemigos. Curiosamente estos entablamentos eran de fina y acertada imitación griega, inspirada a través de las manifestaciones monumentales de la vecina colonia focea de Marsella. ¡Todo un sincretismo de "culturas"!.

Pasen, pasen... y echen un vistazo al pasado en esta noticia de anteayer.

Ana Cárdenes, ABC, 2 de diciembre de 2011

Las autoridades israelíes en Jerusalén mejoran los cementerios judíos mientras abandonan e impiden usar los árabes, según denuncia la ONG arqueológica israelí Emek Shaveh, que cree que esa gestión trata de fortalecer la ocupación de la parte palestina de la ciudad.

La ladera occidental del Monte de los Olivos está cubierta de losas blancas, las tumbas de miles de creyentes judíos cuya tradición señala que en ese preciso lugar comenzará la resurrección tras la llegada del mesías.

Las excavadoras amplían y acondicionan el inmenso cementerio, frente al cual se levanta otro camposanto, el musulmán de Bab El Rahme (la Puerta Dorada), a los pies de la Explanada de las Mezquitas y mucho más deteriorado.

"Calculamos que se han invertido unos 35 millones de shekels (cerca de 7 millones de euros) desde 2005 en el cementerio judío del Monte de los Olivos, que consume buena parte de la inversión municipal para las renovaciones de Jerusalén Este", dijo a Efe Yonathan Mizrahi, director de Emek Shaveh.

Grupos de turistas visitan el lugar, que goza de seguridad 24 horas al día y en el que se afanan equipos de mantenimiento.

Según este arqueólogo, Bab El Rahme, por el contrario, "no recibe cuidados ni tiene un desarrollo comparable ni inversiones de las autoridades israelíes" y además, se han prohibido los enterramientos en la zona sur, que pertenece a los residentes del barrio palestino de Silwán.
Los dos camposantos tienen gran importancia histórica y social, el judío data del siglo XIV dC y el musulmán, según la creencia local, del siglo VIII dC.

Yousef al Natsha, director de Arqueología del Waqf, la autoridad islámica, asegura que Israel "no permite enterrar en el sur de Bab El Rahme" porque "quiere hacer ahí un centro arqueológico".

"No nos dejan enterrar a nuestros muertos con nuestros antepasados. Los israelíes dicen que esto fue del rey David y que tiene que volver a los judíos. Han empezado por el sur, pero quieren quedarse con todo el cementerio y después con la Explanada para tirar las mezquitas y construir un templo", acusa Nihad Yamil, residente de Silwan.

Mizrahi cree que los cementerios de la ciudad se han convertido en activos políticos en la batalla por la soberanía de Jerusalén Este, ocupada por Israel tras la Guerra de los Seis Días (1967).
"Los enterramientos en Jerusalén son un testimonio del anhelo de los judíos por Sión. El refuerzo de la conexión judía con el Monte de los Olivos y con las tumbas del cercano valle del Kidrón crea una barrera entre los barrios palestinos que los rodean, que quedan incomunicados, y la ciudad vieja", explica este experto.

En su opinión, a pesar de que las autoridades israelíes reconocen la importancia de la zona para otras tradiciones religiosas, el desarrollo del Monte de los Olivos "subraya solo la tradición judía y sus lazos con el Israel de hoy. El Monte de los Olivos se ha convertido en un callado baluarte israelí en Jerusalén Este".

Las principales actividades tanto del Gobierno israelí como de los colonos, asegura, "se centran en reforzar el control judío sobre estas áreas".

"Los cementerios son un instrumento muy importante para legitimar el control sobre la tierra y su colonización y, además, servirán para exigir en las negociaciones de paz que toda esa tierra quede en manos de Israel", agrega Mizrahi.

A los dos lados del cementerio judío, en medio de los barrios musulmanes densamente poblados de A-Tor y Ras el Amud se levantan asentamientos judíos, protegidos por guardias privados y Policía israelí.

El dirigente de la Organización para la Liberación de Palestina (OLP) Saeb Erekat manifestó a Efe que "Israel ha utilizado todas las herramientas posibles para forzar su colonización y convertir la ocupación en una anexión efectiva. No vamos permitir que usen los cementerios para cercar la ciudad vieja e impedir el acceso de nuestra gente".

Por su parte, Aviatar Cohen, director de la Autoridad de Parques Nacionales de Israel para Jerusalén, defiende que la renovación del cementerio judío es imprescindible por los daños que sufrió cuando estuvo bajo control jordano (1948-1967).

"Los jordanos construyeron allí una carretera y parte de un hotel, empezaron a destruirlo y solo en 1967 pudimos empezar a repararlo. Está costando mucho dinero, pero es un lugar importantísimo, en el que ha habido enterramientos judíos continuados desde hace dos mil años", explicó a Efe.

El cementerio musulmán, según Cohen, "es propiedad del Waqf, que no acepta ni un shekel del Gobierno israelí. Es verdad que los musulmanes tienen un problema de espacio en sus cementerios, pero en vez de solucionarlo están enterrando en espacios verdes no autorizados, y hay vandalismo y robo de tumbas".

Respecto a la zona sur de Bab el Rahme, asegura que esa "es una zona arqueológica que no pertenece al cementerio y en la que no se puede enterrar".

Video promocional de "Des rites et des hommes: Quand les gaulois perdaient la tête"

jueves, 21 de abril de 2011

LOS WIKILEAKS DE LA ARQUEOLOGÍA

Contraportada del libro de J. P. Payot

Ricardo González Villaescusa


El 17 de octubre de 2010 dábamos cuenta del libro La Guerre des Ruines del que ahora publicamos una reseña.

Jean-Pierre Payot, La guerre des ruines. Archéologie et géopolitique, Paris, Choiseul, 2010, 518 páginas.

El autor nos sumerge a través de una gran variedad de ejemplos bien documentados en los entresijos de la relación existente entre la arqueología y su corolario (las ruinas, los restos, los objetos...) y el territorio como soporte de la identidad nacional.

Se trata de la construcción de la historia de un territorio, de una nación, desde el suelo; de una reconstrucción estratigráfica de las identidades inscritas en los territorios. La arqueología supone el lazo entre la historia, el pasado y la patrimonialización, o lo que es lo mismo, ese mismo pasado erigido en símbolo de la memoria colectiva de un pueblo, de una nación que, por medio de un acto político, considera los restos dignos de conservación para las generaciones futuras. Es la fábrica del “derecho histórico”. El libro es el relato de la instrumentalización de una ciencia que, como recuerda P. Bordieu para las ciencias sociales en general, es demasiado importante, son demasiado acuciantes para la vida social y el orden simbólico, como para concederles el mismo grado de autonomía que a otras ciencias o como para otorgarles el monopolio de la producción de la verdad[1].

Memoria y arqueología

Si el espacio[2], como la nación, son construcciones sociales, no lo es menos el pasado. Olvido y memoria, anverso y reverso de la misma moneda, son el epicentro de estas construcciones. Se trata de aprovecharse del prestigio del pasado. Pero, mientras las fuentes escritas de la historia, apoyan estas construcciones, los vestigios, la materialidad, que ofrecen las ruinas y la arqueología como método privilegiado para su interpretación, proponen pruebas “inatacables” bien enraizadas en la tierra. P. Ricœur nos recuerda que "es la relación entre significación fenomenológica de la imagen-recuerdo y la materialidad de la huella (...) [la huella] tiene valor de signo: para pensar la huella hay que pensarla a la vez como efecto presente y como signo de su causa ausente[3]. Esa es la plusvalía de los testimonios materiales en relación con las fuentes escritas.

La construcción nacional y la integridad del territorio

Vercingetorix
Ese enraizamiento de los restos concede a la arqueología una ventaja mayor en la construcción social del espacio del que hablábamos: el desafío consiste en probar la primacía de la ocupación del espacio, nos dice el autor. La excavación y la ruina aportan un corpus de pruebas a un “derecho histórico” sobre el espacio.
Hermannsdenkmal

Desde los primeros capítulos el autor nos muestra que, desde los siglos XIX y XX, la arqueología contribuyó al nacimiento de la nación y del territorio, a la génesis de un espacio de soberanía validado por la arqueología. Un marco ideológico, el nacionalismo, avalado por una “ciencia” en una época en la que impera el positivismo. Desde la batalla de Alesia y Vercingetorix con la estatua del jefe galo (1866 con Napoleón III) para Francia, pasando por la gigantesca estatua de Arminius -Hermannsdenkmal-  (terminada en 1875 gracias a la financiación de la Alemania de Bismarck) y la clades variana, hasta la estatua de Boduognat en Amberes (1861 con el primer rey de los Belgas, Leopoldo I), así como el reciente descubrimiento del "tesoro de Ambiorix, rey de los Eburones"[4] en Beringen, Don Pelayo  y España… La lista es interminable.

Boduognat en Amberes
En este ambiente cultural, la arqueología, la "más nacional de todas las ciencias" y una de las profesiones que más ha contribuido al pluriempleo en los servicios secretos, cristalizaría en una corriente en la que convergían etnia, territorio y cultura arqueológica, las tesis de Gustaf Kossina (1858-1931). El concepto de mosaico de culturas (Kultur-Gruppe) y la Siedlungsarchäologie, el embrión de lo que hoy llamamos arqueología espacial, asociando espacio, territorio y artefactos. Aunque hoy en día esas teorías se encuentran muy lejos de las prácticas explícitas de los arqueólogos, al menos en su expresión políticamente correcta, la instrumentalización de los trabajos arqueológicos de que trata el libro encuentra sus fuentes de inspiración en ese fondo teórico. 

Estatua de Ambiorix en Tongres
Pues, como demuestra J. P. Payot ¿no obtienen todos los actores de la arqueología su interés recompensado en todos aquellos conflictos territoriales que basan su argumentación en la arqueología? ¿Los indígenas americanos y la extrema derecha americana, en el hallazgo del hombre de Kennewick en Washington? ¿Los arqueólogos y la Federación Rusa de la mano del ultranacionalismo ruso en torno a la ciudad de Arkaim al sur de los Urales y al norte de la frontera de Kazakstán? ¿El gobierno turco borrando el pasado ortodoxo y cristiano del suelo de Chipre? ¿Los griegos reclamando los frisos del Partenón? ¿El conflicto indo-musulmán de Ayodhya en torno al templo hindú y la mezquita? ¿El retorno a Etiopía del obelisco de Akxum llevado a Roma por Mussolini...?

Estatua de Pelayo en Covadonga
En el capítulo L'archéologie du divin se despliega un abanico de ejemplos sobre la interrelación entre religión y geopolítica. La arqueología del estado de Israel al servicio de la primacía de la presencia judía en Palestina, que no es otra cosa que la cuestión del control del territorio y su legitimación. Del otro lado, del de la autoridad Palestina, el mismo recurso a la arqueología como argumento cuando se lee que Y. Arafat replicaba que las excavaciones realizadas no permitían defender la evidencia de la gran ciudad de Jerusalén del relato bíblico y que en época del rey David sólo sería una aldea. Continúa el autor con los conflictos en torno a las excavaciones realizadas en la mezquita de al-Aqsa en 2007 y los intentos de judaizar Jerusalén y otros ejemplos, a los que añadiríamos el de la sepultura de Herodes encontrada por el arqueólogo Ehud Netzer en el corazón de los territorios ocupados[5].

Las piezas ausentes de la soberanía

Los objetos reclamados se convierten para J. P. Payot en las piezas ausentes de la soberanía ejercida sobre un territorio. El ejemplo más conocido es el de los frisos del Partenón, pero el autor nos cuenta también el del obelisco de Akxum, el del tesoro de Troya (con Turquía, Alemania y Rusia en liza), entre otros. Normalmente se trata de objetos sustraídos en el período colonial y que, tras la descolonización, los nuevos países intentan "completar las piezas ausentes de la panoplia simbólica de la soberanía (...) un material de soberanía que afecta, por su fuerza identitaria y su impronta territorial, al control simbólico de un territorio" (p. 71). Como afirma el autor, los estados concernidos no pueden renunciar a los vestigios que reclaman pero el rechazo de las antiguas potencias revela una posición neocolonial sobre sus antiguas colonias. ¿No es precisamente una prueba de esa diferente relación la nueva actitud de China en relación con los objetos sustraídos en el palacio imperial de verano y su nueva posición en el tablero de la geopolítica mundial?

¿Y en Francia?

En el último capítulo el autor aborda un tema que no consigue redondear como los anteriores. Es probable que sea temprano para abordar un sujeto tan delicado y reciente como el de los desafíos geopolíticos de la arqueología preventiva, lo cual merecería una investigación y una publicación por sí mismas. De todas formas, el autor anuncia explicaciones sugerentes. Sobre el origen de la arqueología en Francia y la opción liberal en que prevalecerá el derecho a la propiedad privada, la tardía implantación de un control sobre la actividad arqueológica, solamente a partir de la existencia de un régimen fuerte como el de Vichy y la consiguiente ley Carcopino...

Pero, aunque incompleto y apenas esbozado, lo que parece más interesante son las cinco páginas dedicadas a la arqueología preventiva hoy. El autor ubica la arqueología que representa la mayor parte de las intervenciones arqueológicas en Francia, la preventiva, en los desafíos de la geopolítica pues el territorio se ve inmerso en una relación de fuerza sobre la utilización del territorio, entre los promotores, privados o públicos, y los arqueólogos que intentan devolver de forma "inteligible la memoria del territorio" à la sociedad. Existe, pues, una legítima reivindicación de los distintos actores a actuar sobre el territorio, haciendo de nuestra ciencia, una "ciencia sensible". Como se ha dicho, el autor apenas se adentra en los problemas de la arqueología hoy y en suelo nacional pero algún día habrá que detenerse en detalle en este tema candente.

En síntesis, se trata de un libro que tiene el mérito de poner en valor un aspecto que, aunque conocido  del público especializado, es formalizado y enriquecido con plenitud de detalles (excesivos por momentos y que poco aportan en ocasiones a la tesis central). Hay que señalar que bajo la misma etiqueta enjeu géopolitique "objetivo geopolítico" el autor incluye  todos los ejemplos y sería recomendable que hubiera jerarquizado esos objetivos geopolíticos pues todos no representan la misma consecuencia política y los mismos planteamientos por parte de los diferentes actores implicados. Por otra parte, en ocasiones se observa cierta confusión entre los conceptos, pues si bien arqueología, ruinas, excavaciones, objetos, monumentos y patrimonio son, a veces,  equivalentes, no siempre es así. 
 
Si, como afirma A. Micaud[6], el patrimonio no existe en sí, y solamente una decisión política, colegiada y desde instancias con poder decisorio, selecciona qué merece ser protegido y qué merece ser conservado para las generaciones futuras. Al lado de las ruinas destacadas por esa decisión, el mismo poder puede olvidar otras que no interesa "patrimonializar" a causa de su significación de éstas en el territorio. Por otra parte, los "vertederos" de la historia, las fosas comunes de las carnicerías de las recientes guerras que necesitan de los métodos y técnicas propias de la arqueología no siempre son cuestiones relacionadas con un problema de soberanía territorial o, siquiera patrimonial, sino con un “deber de memoria” como dicen los franceses o con la “recuperación de la memoria” como decimos en nuestro país. Al contrario, las excavaciones de las fosas de ajusticiamientos arbitrarios poco tienen que ver con la aspectos territoriales sino que pretenden acabar con la confusión de la soberanía de un estado nación y la soberanía democrática de un pueblo. Como afirma M. Cuillerai[7], la relación entre historicismo y nacionalismo "ya no permite volver a una identidad que se constituye a partir de la historia nacional".

En definitiva, un libro que abre una nueva temática de investigación.


[1] P. Bourdieu, El oficio de científico. Ciencia de la ciencia y reflexividad, Barcelona, Anagrama, 2003.
[2] M. Lussault, L'Homme spatial. La construction sociale de l'espace humain, Paris, 2007.
[3] P. Ricœur, La mémoire, l'histoire, l'oubli, Paris, 2000.
[4] E. Warmenbol, La Belgique gauloise. Mythes et archéologies, Bruxelles, 2010.
[5] R. González Villaescusa, La tumba de herodes, el santo grial y el arca de la alianza,  Apuntes de Ciencia y Tecnología nº 23, junio 2007, p. 21-23.
[6] A. Micaud, La patrimonialisation ou comment redire ce qui nous relie (un point de vue sociologique), in Réinventer le patrimoine. De la culture à l’économie, une nouvelle pensée du patrimoine ? L’Harmattan, Paris, 2004, p. 81-96.
[7] M. Cuillerai, L'irreconcilié: histoire critique aux marges de l'amnistie, in S. Wahnich, (dir.). Une histoire politique de l'amnistie, Paris, 2007, 103.

domingo, 1 de agosto de 2010

LA RESURRECCIÓN DE LÁZARO (II)

Ricardo González Villaescusa
Josep Vicent Lerma

Levante-EMV, 1 de agosto de 2010

Una de las razones que pueden explicar la desconexión entre la reciente muestra divulgativa "El tribunal de las Aguas de Valencia. 1050 años de justicia de la Huerta de Valencia" y los conocimientos históricos probados, puesta en solfa en una primera entrega periodística nuestra sin réplica conocida (Levante-EMV, 15-6-10), reside en la disociación total entre las políticas públicas y la investigación académica, tal como hemos venido reiterando en numerosos artículos como "Los nuevos usos de l´Horta o la Resurrección de Lázaro" (Levante-EMV, 8-4-06).

Así pues, en esta prometida continuación hemos aprovechado para centrarnos en revisitar conceptos tales como el de que la Huerta es un paisaje agrario, y los paisajes, tan de moda hoy con dirección general propia patroneada por Arantxa Muñoz, son objeto de una acción territorial realizada fundamentalmente con criterios de urbanistas, arquitectos, paisajistas... cuya visión de los mismos solamente es dinámica en un sentido unívoco: desde el presente hacia el futuro. Desde el momento mismo en que nuestra eco-depredadora civilización post-industrial interviene para "ordenar" donde antes solo había aparente desorden.

En este sentido, ya hemos propuesto que se hace imprescindible determinar el papel morfogenético que ejercen los paisajes, de manera que se puedan determinar los casos en que la finalidad y forma de la ordenación del territorio podría ser dictada por los estadios antiguos del paisaje (Más allá del concepto de sostenibilidad, el de resiliencia..., Levante-EMV 12-3-06). Si queremos entender la forma en que las sociedades del pasado actuaron y las del mañana actuarán en el territorio, debemos reflexionar sobre la resiliencia (sostenibilidad) de las elecciones que se tomaron en el pretérito y la capacidad de una estructura paisajística para absorber impactos, pero también, en cuanto a la capacidad de aprovecharlos, participando, desde ese instante, en la propia historia de estos constructos espacio-temporales.

Todo ello nos conduce al fallo imperdonable, enquistado en la vigente legislación patrimonial (LPCV, Ley 4/1998), de no considerar los Paisajes Históricos como tales y consecuente con la inexistencia de una verdadera política integral de ordenamiento del país que tome en consideración las estructuras de suelos cronológicamente datados, porque no otra cosa que históricos son la mayoría de nuestros paisajes.

De aquellos polvos estos lodos y consecuentemente, cuando se lee en el Plan de Acción Territorial de Protección de la Huerta (PAT), las consideraciones históricas sobre la misma, es cuando encontramos la confirmación del dispendio del dinero del contribuyente en la financiación y edición de estudios históricos que no tienen la suficiente repercusión pública.

Así es posible observar en dicho PAT que desde la época islámica existió un equilibro entre la ciudad y la huerta, inalterable hasta el siglo XIX, como si la huerta irrigada, una vez lograda su configuración clásica, se hubiera mantenido en lo sustancial sin cambios hasta la llegada de la industrialización. El argumento histórico es subalterno pues. Una foto fija proyectada sobre el decurso temporal. Imagen por consiguiente tan fosilizada como la que cada jueves nos muestra unos venerables síndicos de las acequias de la Vega reunidos litúrgicamente para dirimir sobre ningún pleito, como consecuencia de la reducción de la extensión de la red de canales de riego de más de 300 km a menos de 50 km en las últimas décadas. Circunstancia sobre la que no conviene olvidar la advertencia de Thomas Glick: "Cuando desaparezcan los regantes se acabará el Tribunal de las Aguas" (Levante-EMV, 14-06-10).

Ello supone que para evitar la definitiva extinción de la Huerta los agricultores deberían ser remunerados "por los servicios ambientales prestados" o en su defecto que los habitantes de la ciudad deberían asumir una tasa pro-conservación de una huerta tan próxima, y que lo recaudado incidiera en la mejora de las magras rentas de nuestros labradores. Porque, in fine, nadie cree que pueda salir adelante este Plan de Acción Territorial, la novedosa política sobre el paisaje y el discurso radical por momentos, nace sin presupuesto (Levante-EMV 28-5-09). Confiando la dirección general del ramo el éxito de dicho Plan a la contingente implicación de agentes privados y de los ayuntamientos concernidos al albur del obsecuente argumento, sin más, de que el futuro pasa por optar por la viabilidad de una Huerta sostenible (Levante-EMV 29-6-08), sin agotar las posibilidades de las herramientas jurídicas que el legislador tiene en su haber para desarrollarlo. Obviando que la voracidad de la naturaleza es tan antigua como la aparición de las ciudades en el medioevo tardío y la consiguiente pérdida del lazo simbiótico del hombre con su medio ambiente, que conducirá a la tematización del paisaje como inquietud a tenor de las tesis de Michael Jakob (Le paysage, París, 2008).

Por último, para concluir esta filípica sobre la anunciada muerte de la Huerta de Valencia, no podemos dejar de consignar un pequeño atisbo de esperanza, a pesar de los posicionamientos públicos del actual responsable del urbanismo de la ciudad de Valencia contrarios a una Huerta "cultivada por funcionarios", en las prometedoras iniciativas de adquisición pública de suelo en los denominados "huertos urbanos", de gestión directa o indirecta, en el controvertido proyecto de Sociópolis y en el entorno del antiguo monasterio de San Miguel de los Reyes.

Tercer artículo más votado del día 1 de agosto por los lectores de Levante-EMV!!!

1. "La corrupción en el franquismo era de calderilla si se compara con la actual"
2. La Audiencia ve indicios de que el IVEX pagó el contrato B de J. Iglesias con facturas falsas
3. La resurrección de Lázaro (II)