domingo, 14 de junio de 2015

GUERRA, PATRIMONIO Y PALMIRA

Un camión del ejército sirio lanzando un misil en Palmira / EFE
En este artículo de El País, Jaime Alvar Ezquerra, Catedrático de Historia antigua de la Universidad Carlos III de Madrid, acierta de pleno en el análisis de la situación del Patrimonio en las zonas del conflicto y en su destrucción sistemática por el Estado Islámico.

Cuanto más digamos que lo que hace el EI es una barbaridad que no tienen derecho a cometer, más seguirán haciéndolo.

El País, 12 de junio de 2015

La violencia arrasa enloquecida el patrimonio cultural. La política cultural del Estado Islámico, sí –repito- su política cultural, tiene como objetivo destruir de forma provocadora el patrimonio arqueológico mesopotámico. ¿Totalmente?

Como ocurre con frecuencia en el tratamiento de temas sensibles, la simplificación hace mucho daño. A primera vista, la acción del fanatismo resulta intolerable. La destrucción del patrimonio histórico arqueológico afecta no solo a los habitantes de los territorios en los que pasadas civilizaciones produjeron reliquias venerables. Nos afecta a todos, que por eso hemos declarado Patrimonio de la Humanidad muchos de aquellos restos.

Muy bien, ahora que expresamos nuestra afección, ¿qué más cabe decir? ¿Nos lo repetimos muchas veces para que cale hondo entre nosotros el mensaje de que es preciso acabar con esa barbarie? Perfecto, ya lo hemos comprendido: son unos bárbaros.

Es una explicación tan perfecta como banal. Son unos bárbaros, insensibles, incapaces de comprender lo importante que es la preservación del patrimonio cultural, su estudio, su interpretación. Tenemos la obligación, una vez más, de enseñarles lo que es cultura.

La argumentación es tan huera que resulta ampliamente satisfactoria. La justificación de Roma –léase Polibio, Livio, Estrabón, etc.- para conquistar el Mediterráneo (al menos su parte occidental) se sustentaba en que sus habitantes eran unos bárbaros a los que había que civilizar integrándolos en la romanitas. La justificación de la intelectualidad hispana del Renacimiento, lectora compulsiva de los clásicos, para la conquista de los territorios americanos se fundaba en que sus habitantes no habían tenido la dicha de conocer la Buena Nueva, por lo que su evangelización primaba sobre cualquier otra consideración. Era obligación de los buenos cristianos convertir a aquellos pobres indios.

Que se escandalice quien quiera. Insistir en ese camino argumental iniciado en la Antigüedad Clásica no hace más que consolidar nuestra convicción de que con la barbarie se acaba a base de armas. ¿Estamos dispuestos a tomarlas para defender el patrimonio cultural radicado en Irak, Siria, Afganistán o Irán?

Yo no.

No quiero responder a su provocación. Por desgracia, con los monumentos pasa como con los rehenes. Al margen del valor que cada cual quiera otorgar a la vida humana o sus obras, el objetivo no es la destrucción total. La ejecución es ejemplificadora: “Mirad lo que somos capaces de hacer”. Cuanto más insistamos en que lo que hacen es una barbaridad y que no tienen derecho a cometerla porque lo que destruyen es de todos, más repetirán su fechoría.

La actuación brutal selectiva, sin embargo, no ayuda a comprender cuáles son sus razones, la convicción superior, que los conduce creer que está bien lo que otros consideramos que está mal. Mientras no seamos capaces de entrar en su registro ético, será imposible cualquier atisbo de comprensión. Lo importante aquí es aceptar que sus actos no están dirigidos por la irracionalidad. Responden a una lógica que nos negamos a ver.

Así cegados, nos resulta más comprensible un discurso que defienda la necesidad de una intervención militar; pero tiendo a pensar que las bravuconerías incrementan las desgracias. Para quienes imaginan una solución intervencionista es difícil aceptar la conexión que hay entre una foto de mandatarios en las Azores y los acontecimientos actuales. ¿Se atrevería aún alguno de aquellos protagonistas a decir que Irak sin Sadam Husein es un país más seguro en el que se vive mejor? No tengo recursos sólidos para alimentar la opinión de que hay intereses en mantener áreas calientes para sostener la producción de armas.

Prefiero reflexionar sobre otros asuntos que pueden ayudar a ver con mayor oscuridad el problema. Supongamos que tenemos derecho a declarar Patrimonio de la Humanidad una reliquia. Desde una óptica liberal sería difícil explicar que se puede ser propietario de algo sin coste alguno. ¿Qué hacemos entre todos por la preservación de esos patrimonios que nos hemos adjudicado? ¿Cuál es la inversión en la catalogación, mantenimiento, conservación, reproducción digital o tridimensional? ¿Ha habido algún interés en conocer cuál es la importancia que conceden los pueblos a preservar y amar un legado irrepetible? Estoy convencido de que el abandono de estas obligaciones inherentes a la apropiación cultural está también en la base de la situación actual. Por tanto, creo, que cualquier posible solución no puede proceder de una actitud paternalista occidental, sino de la convicción profunda de los pueblos del valor de sus patrimonios culturales.

Es prácticamente imposible determinar el alcance de los daños materiales sufridos por los yacimientos arqueológicos, por sus monumentos y por los artefactos de ellos extraídos, porque la inversión en proyectos arqueológicos es ridícula. Es como lamentar que haya hambre en el mundo y que seamos resistentes a la adjudicación de un 0,7% de nuestro PIB en su erradicación. Es como estar en contra del aborto y no tener una política de ayuda social. Es como tener un jardín sin flores.

Estas dos últimas reflexiones, la guerra injusta y la falta de inversión, nos indican nuestra doble responsabilidad en la barbarie. Con Hussein no se destruía el patrimonio cultural. Mientras tanto, Pompeya se desmorona. Nadie parece haber defendido la necesidad de una intervención militar ante la impotencia de las autoridades italianas. Debemos tener cuidado con los argumentos, pues parece claro que cuando justificamos una acción militar se ponen en marcha muchos factores que no tienen relación con la salvaguarda de las reliquias.

Me gustaría que no se me interpretara como víctima del sentimiento judeocristiano que solo puede comprender la realidad con el autoflagelo. Tampoco que se me considere proclive a la política del laissez-faire.

Los problemas complejos no tienen soluciones fáciles. Rambo no existe. Únicamente desde la comprensión de los múltiples factores que intervienen en la realidad podremos actuar lentamente para cambiarla. Si continuamos profiriendo gritos de “¡bárbaros, asesinos!” solo contribuiremos a que se reproduzcan sus gestos. Pero si el coro de biempensantes, ese que se rasga las vestiduras ante los acontecimientos sin otra reflexión que la de “¡pero qué bárbaros son!”, es torticeramente manipulado para justificar una intervención militar, tendremos que gritar: “¡No, otra vez, en mi nombre, no!”.

jueves, 28 de mayo de 2015

LA FORMA DE LA CIUDAD: ACTAS DEL COLOQUIO DE AMIENS (2011)

Acaba de aparecer el volumen que recoge las contribuciones del coloquio de Amiens que tuvo lugar entre el 7 y el 9 de noviembre de 2011. 

Stéphane Bourdin, Michel Paoli y Anne Reltgen-Tallon (dir.), La forme de la ville de l’Antiquité à la Renaissance, Presses universitaires de Rennes, 2015. 23.00 €

Traducción de la contraportada:
La forma de la ciudad puede ser aprehendida por su dimensión concreta, urbanística, pero también a través de los discursos, las representaciones y los relatos de la experiencia. Los estudios de este volumen pretenden abordar este concepto desde un enfoque deliberadamente transdisciplinar, que pone en perspectiva los logros en la historia, la historia del arte, la arqueología, la literatura comparada, desde la Protohistoria al Renacimiento.

De lo particular al análisis urbano o regional, este juego de escala, aplicado a diversos casos, desde la India y el noreste de Irán a Libia, pasando por las ciudades de la antigua Europa mediterránea y medieval o la ciudad renacentista de París el Renacimiento, permite la comprensión de las múltiples maneras en que la forma de la ciudad ha sido pensada y ha podido ser un desafío identitario, al mismo tiempo que la expresión precisa de una ideología o un poder político. La ciudad y su representación, también tienen una dimensión moral, arquetípica, que se refleja sobre todo en las reminiscencias librescas unidas a la descripción de una u otra ciudad. La forma de la ciudad es hace, a veces, evanescente, problemática, ya que el concepto de "ciudad" varía en función de las épocas y del espacio. Todas estas cuestiones se abordan en este volumen, al hilo de las contribuciones
de treinta investigadores europeos y americanos.

  • Stéphane Bourdin, Michel Paoli et Anne Reltgen-Tallon. Introduction
Première partie Expressions identitaires
  • Hédi Dridi, D’Orient en Occident. Remarques sur la morphologie urbaine des villes phéniciennes et puniques
  • Antoni Furió et Juan Vicente García Marsilla, La ville entre deux cultures. Valence et son urbanisme entre Islam et féodalité 
  • Sheila Bonde et Clark Maines, Entre ville et campagne. Le rôle d’une abbaye extra muros dans le développement d’une ville épiscopale 
  • Gérard Gros, Jean le Marchant, Miracle III : La tentation de déserter Chartres ou l’incendie de la cathédrale et la protection mariale
  • Olivia Carpi, Petra et praxis. La forme politique de la ville à Amiens au XVIe  siècle
Deuxième partie Reflets du pouvoir politique
  • Raphaële Skupien, Des monuments, des saints et des hommes. Vision des origines chrétiennes de Paris dans le Bréviaire de Châteauroux (avant 1415)
  • Marco Folin, Regiae aedes : le prince au miroir de sa ville 
Troisième partie Traductions d'un idéal
  • Vincent Jolivet, La cité orthogonale et le monde étrusque
  • Fabrizio Nevola, Construire la ville de la Renaissance. L’exemple siennois
  • Marie-Christine Gomez-Géraud, Représenter les cités lointaines au XVIe  siècle. Palais orientaux et villes indiennes
  • Olivier Szerwiniack, La forme de la ville de Troie, de l’Énéide de Virgile à l’Iliade de Joseph d’Exeter, 
  • Sylvie Perceau, La ville tragique a-t-elle une forme? L’exemple de Thèbes chez Euripide
    Audrey Duru, Déraison de Paris et raison d’État dans la Satyre Menippee (1593-1595)
Quatrième partie Modèles de référence
  • Michel Perrin, La forme de la ville chez Hraban Maur, en passant par Isidore de Séville et quelques autres
  • Anne Reltgen-Tallon, Jérusalem vue par un Prêcheur à la fin du XIIIe  siècle : la Pérégrination en Terre sainte et au Proche Orient de Riccoldo da Monte Croce
  • Xavier Lafon, Urbs duplex : une forme particulière de la ville romaine au début du principat?
  • André Vauchez, Forma Urbis : idées et images de Rome à l’époque médiévale
  • Marie Houllemare, Donner une forme historique à la ville? Paris comme nouvelle Rome au milieu du XVI siècle
  • Michel Paoli, Le plan de la « Lettre à Léon X » de Raphaël et Castiglione
    et la « Pianta di Roma antica »
Cinquième partie Limites du concept
  • Philippe Racinet, À la recherche d’une ville médiévale en Libye. Approche topo-archéologique à Surt
  • Claire Pichard et Ricardo Gonzalez-Villaescusa, Reims: la part de l’Antiquité dans la forme urbaine. Éléments de réévaluation des héritages médiévaux et modernes
  • Stéphane Bourdin, Pré-urbain, proto-urbain, urbain : les agglomérations et les archéologues
  • Raphaël Orgeolet et Maia Pomadère, Formes et déformations de la ville égéenne. Akrotiri et les villes minoennes au prisme de l’historiographie récente
  • Maria Luisa Bonsangue, Un aspect de la forme de la ville dans l’Occident romain : la topographie des lieux de l’artisanat sous la République et le Haut-Empire
  • Camille Rhoné, Formes urbaines et nécessités de la défense du territoire dans le Nord-Est iranien (IX-XIe siècles)
  • Emmanuel Lurin, Que voyait-on de Rome au XVIe siècle? La perception de la Ville à travers les vues gravées et le Journal de voyage de Michel de Montaigne
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viernes, 22 de mayo de 2015

SIRIA: LA ENCRUCIJADA DE PALMIRA

La actualidad de la geopolítica aplicada al patrimonio no puede ser más candente. Tras la ocupación de Palmira por el EI todas las alarmas han saltado como hemos venido dado cuenta en los últimos días. Las sinrazones de la destrucción de todo lo que precede al Islam son, eso, irracionales: causar el dolor, el rechazo, la contra-propaganda contra el discurso de la modernidad que significa la protección del patrimonio cultural, eso sí a un nivel menor de los degollamientos colectivos retransmitidos en vídeos distribuidos por los yijadistas

Razones más racionales pueden ser de orden crematístico, como dimos cuenta en su momento en Antigüedades y opio, la financiación del terrorismo internacional. No hay que olvidar que aunque hay destrucciones masivas puramente propagandísticas, la mayoría de los bienes culturales que son objeto de expolio y venta, financian la guerra con la complicidad de los ejércitos regulares y del mercado internacional de antigüedades. Al mismo nivel que durante la segunda guerra mundial, la crítica al arte moderno del régimen nazi provocó muchas menos destrucciones que apropiaciones de ese arte degenerado.

En este programa de France Culture, del que hemos traducido el texto, se analizan en profundidad las causas militares, simbólicas, culturales y económicas que hacen de Palmira una encrucijada de importancia mayor para el EI y para el ejército regular sirio.

Dudamos seriamente de la última afirmación del reportaje porque lo que precisamente hace fuerte al EI es el control de la producción de crudo y las ventas a numerosos compradores mundiales del petróleo procedente de esta región y de su explotación por parte del EI.
 

France Culture, 21 de mayo de 2015

Los combates del Estado Islámico (EI) han tomado el control toral de la ciudad siria de Palmira a 215 km al noroeste de Damasco. En este lugar se encuentra una ciudad antigua, convirtiéndose en un reto estratégico y simbólico para los yijadistas del EI.

Desafío militar

Tomando la ciudad de Palmira, en el centro del país, el Estado islámico ocupa una vasta zona a caballo entre Siria e Irak. Del lado sirio, el EI controla el 50% del territorio según el Observatorio Sirio de los derechos del Hombre (OSDH). Es decir, la mitad este del país, limítrofe con Irak. Más alla de la frontera irakí, se encuentra la vasta región desértica de al-Anbar, ocupada también mayoritariamente, por los combatientes del EI, especialmente después de la toma de Ramadi.

En Siria ya no quedan ciudades importantes entre Palmira y el suroeste, y, por tanto, sin obstáulos para el EI hasta llegar a Damasco. Hacia el oeste, la ciudad de Homs, donde los rebeldes sirios (no pertenecientes al EI) combaten el ejército sirio de Bachar al-Assad, se encuentra a tan solo 150 km.

La ofensiva de los yijadistas comenzó el 13 de mayo. Los combatientes del EI retrocedieron inicialmente fuera de la ciudad el 16 de mayo. Antes de acabar tomando el control de la misma el 20 de mayo. Según la OSDH la batalla ha supuesto no menos de 462 muertos, de los cuales 241 militares regulares, 150 yijadistas y 71 civiles, ejecutados en su mayor parte por el EI.

La retirada del ejército sirio ha dejado en manos del EI el aeropuerto militar, los cuarteles y los depósitos de armas y municiones.

Relato de Omar Ouahmane, corresponsal de France Culture en Beyrut (en francés)



Análisis geopolítico de Huber Védrine (ministro de Asuntos Exteriores con Lionel Jospin entre 1997-2002) (en francés)



Video de France Culture, con Gilles Kepel, politologo y especialista del Islam y del mundo árabe y Claude Guibal, jefe del servicio del servicio internacional de France Culture (en francés)



Desafío simbólico

Los combatientes del EI han tomado también la prisión de Palmira, símbolo de la represión de los opositores, especialmente islamistas, a Bachar al-Assad y, antes que él, su padre, Hafez al-Assad. En 1980, tras un golpe de estado fallido, hizo ejecutar un millar de prisioneros de este centro penitenciario en una sola noche .

La prisión fue reabierta en 2012 como centro de reclusión de los opositores del levantamiento de la primavera árabe de 2011. Previamente a los combates de los últimos días los militares sirios vaciaron y trasladaron a los prisioneros.

Análisis de Claude Guibal



Desafío cultural

Palmira es conocida mundialmente por su yacimiento antiguo único, inscrito en la lista del Patrimonio Mundial de la Unesco. La toma de la ciudad inquieta a historiadores y responsables de la UNESCO por las precedentes destrucciones de los yacimientos de Hatra y de Nimrud en Irak.

Journal de la Culture: "La ciudad antigua de Palmira es atacada por el Estad Islámico en Siria"



Plano de la ciudad antigua de Palmira
En realidad, el yacimiento ha conocido diferentes destrucciones desde 2012 cuando se instalaron las tropas de Bachar al-Assad. Se trata de "destrucciones masivas" según Cheikhmous Ali doctor en arqueología del Próximo Oriente antiguo y presidente de la asociación para la protección de la arqueología siria.

"El ejército sirio ha excavado túneles, abierto carreteras en medio de la zona arqueológica, instalado armamento pesado, carros y camiones. Entre las ruinas se han instalado igualmente francotiradores".

"La excavación de túneles o la realización de caminos por medio de las ruinas hacen perder información arqueológica sin duda para siempre."

Reportaje de Mariam El Kurdi



Reto económico

Controlando Palmira y la región, el EI se ha apoderado de los yacimientos de gas de al-Hél, a 40 km de la ciudad y segundo yacimiento energético más importante de Siria tras el de Chaer controlado por el régimen, en la provincia de Homs.

Los yijadistas controlan también los campos de Arak a 25 km al noreste de Palmira. Hasta ahora estos dos yacimientos permitían alimentar en energía eléctrica las regiones bajo control de las tropas regulares sirias.

Está todavía por saber en qué medida el EI será capaz de explotar estos yacimientos de gas y sacar provecho de ellos.

jueves, 21 de mayo de 2015

PACTO POR LA ARQUEOLOGÍA VALENCIANA

Documento discutible pero con un acuerdo de mínimos firmado entre el Colegio oficial de doctores y licenciados en Filosofía y Letras y en Ciencias de Valencia y Castellón y la mayoría de los partidos políticos que concurren a las elecciones del 24 de mayo de 2015. Con la excepción del Partido Popular y Ciudadanos.

Discutible en la medida en que los conceptos se sobreentienden sin ir precedidos de una reflexión. Protección sí pero ¿con qué criterios? Profesionales del patrimonio, también, pero ¿quiénes lo son? ¿solamente los colegiados? Y, por último, la "limitación de las acciones de voluntariado" puede hacer de la praxis arqueológica una actividad completamente restringida a un sector de profesionales. Una de las mejores maneras de difundir la disciplina arqueológica y el patrimonio es hacer participes a los ciudadanos que no tienen una relación directa con ella. Pueden participar sin que peligre ni el patrimonio ni la actividad profesional de aquellos que la tienen como medio para ganarse la vida.

En cualquier caso un compromiso valioso que puede tener alcance en el caso de que, como es deseable, cambie el paisaje político.



1. Defensa del patrimonio arqueológico en el marco del cumplimiento de la Ley de Patrimonio Cultural Valenciano y mediante la idoneidad tanto de las actuaciones como de los profesionales en beneficio del patrimonio cultural y del conjunto de la sociedad

2. Desarrollo de un Reglamento que normalice y regule las intervenciones arqueológicas y que defina adecuadamente todos los aspectos de la actividad arqueológica

3. Redacción de un Plan estratégico del sector dedicado al patrimonio arqueológico en el que se involucren las diversas administraciones, tanto autonómica como provinciales, mancomunales, comarcales y locales junto con las diferentes entidades dedicadas al patrimonio arqueológico para conseguir una actividad profesional que ponga en valor el patrimonio, lo proteja y además de beneficios intangibles, reporte beneficios económicos gracias a su interactuación con otros sectores como el turismo, la obra pública y privada, etc

4. Desarrollo de un Plan de catalogación, protección y puesta en valor de los yacimientos arqueológicos de nuestra comunidad, evaluando la situación de cada uno de ellos y proponiendo medidas concretas y específicas

5. Redacción de un Plan para la difusión, concienciación y educación sobre nuestro patrimonio arqueológico que incluya 

     a. la publicación sistemática de trabajos de investigación.
     b. las visitas de escolares, asociaciones y público en general a yacimientos arqueológicos.
     c. la realización de charlas y coloquios en colegios, institutos, ayuntamientos, etc.
     d. la programación de e oposiciones temporales en el ámbito local y comarcal.
     e. la promoción de la arqueología social con la puesta en valor de los yacimientos, etc

6. Inclusión de profesionales colegiados y de reconocido prestigio en el ámbito del patrimonio arqueológico en las comisiones de patrimonio y órganos consultivos y de asesoramiento valencianos en materia cultural

7. Limitación de las acciones de voluntariado en materia de patrimonio cultural con el fin de evitar la devaluación de la profesión, la precariedad del mercado laboral y la destrucción y-o abandono del patrimonio arqueológico

8. Reactivación y fomento del empleo para los profesionales de la arqueología a través de la firma de convenios, la puesta en marcha de centros públicos destinados a la investigación y puesta en valor del patrimonio histórico, museos, colecciones museográficas, el desarrollo de planes de ayudas e incentivos a la actividad arqueológica privada, etc.
 
9. Definición de las competencias de la administración, Universidades e Instituciones en materia de cultura para evitar incompatibilidades profesionales en actuaciones, planes y proyectos tanto en sectores públicos como privados

10. Contratación por parte de la administración de los técnicos necesarios para la gestión adecuada y competente del importante patrimonio arqueológico valenciano mediante convocatorias públicas y transparentes.

domingo, 17 de mayo de 2015

EL PATRIMONIO ANTE LAS ELECCIONES PRÓXIMAS

La política patrimonial no ha cambiado mucho desde 2007 en la Comunidad Valenciana, por eso refrescamos este documento de entonces. Partidario aunque no excluyente, unas simples normas que merecen ser modificadas en la medida de lo posible pero que podrían ser un buen punto de partida para discutir lo que necesita el Patrimonio valenciano, pase lo que pase el próximo domingo.

Ricardo González Villaescusa, "Política cultural" en 1000 razones para cambiar, Fundació Societati Progrès, L'Eixam Edicions, Valencia, 2007, pp.107-111.