jueves, 27 de agosto de 2015

LA ARQUEOGEOGRAFÍA EN FRANCE CULTURE

El 7 de agosto pasado, la emisión radiofónica de France Culture, "El tiempo de la geografía" de Pauline Dalençon fue consagrada a la arqueogeografía. La arqueogeografía nos muestra hasta qué punto nuestra geografía actual está ligada a las geografías antiguas y pone en evidencia las continuidades históricas en la geografía.



martes, 11 de agosto de 2015

A VUELTAS CON LA PRECARIEDAD LABORAL EN ELSECTOR DE LA ARQUEOLOGÍA


El sector de las excavaciones arqueológicas da trabajo a unas 500 personas en toda Catalunya. Los estragos de la crisis económica y el incumplimiento del convenio colectivo han afectado duramente el oficio.

Joan Mas Autonell, La Directa
Diagonalperiodico.net, 11 de agosto de 2015


Películas como las de Indiana Jones o programas de televisión más recientes como Bajo Tierra –protagonizado por Eudald Carbonell– han convertido la arqueología en una de las disciplinas más idealizadas por el gran público, que lo asocia con aventuras y paisajes bucólicos muy alejados de la realidad. Más allá de los yacimientos y los grandes hallazgos arqueológicos que difunden los medios de comunicación, en Catalunya, casi no se ha puesto sobre la mesa la situación de extrema precariedad que sufren muchas de las personas empleadas en el sector.

Mientras los trabajos de investigación en centros de investigación y en las universidades son más bien reducidos, el grueso de personas que se dedican a la arqueología en Catalunya lo hacen a través de excavaciones preventivas y de emergencia. Se trata de intervenciones puntuales y gestionadas fuera del ámbito académico. Se llevan a cabo cuando se descubren restos materiales con valor histórico durante los procesos de reforma urbanística o de construcción de obra pública y privada. El esfuerzo de picar entre piedras con el ruido de la obra de fondo, alrededor de máquinas retroexcavadoras que perforan el suelo y cerca de estructuras metálicas y paredes prefabricadas de hormigón se acerca más a la imagen real de la gente que trabaja en el mundo de la arqueología a día de hoy.

La ​externalización de las instituciones catalanas

En cuestión de poco más de dos décadas, la situación laboral de estas profesionales ha variado considerablemente en Catalunya. En los años noventa, cuando las excavaciones se regularon por ley, la Generalitat contrataba directamente el personal experto que se encargaba de las intervenciones de urgencia y de la investigación de los yacimientos que aparecían. Sin embargo, muy pronto, la administración derivó una parte del proceso en manos privadas. Así nacieron las primeras empresas especializadas en las tareas arqueológicas que, en un principio, desarrollaba el gobierno catalán.


"Actualmente, hay empresas que casi sólo contratan personas que trabajan como falsas autónomas para ahorrarse los costes de tener asalariados"

Esta llegada de entidades privadas no repercutió positivamente en los derechos laborales de la mayoría de personas que trabajaban en este ámbito. Durante años, muchas arqueólogas fueron empleadas en unas condiciones que estaban por debajo de los mínimos: algunas empresas que no cumplían ni con las normativas más básicas que establece el Estatuto de los Trabajadores. "El sector de la arqueología no se reguló hasta casi el año 2008. Fueron necesarios años de protesta de los trabajadores para conseguirlo", explica Lolo Quesada, arqueólogo con una larga experiencia como militante sindical de la CGT.

Desregulación hasta el establecimiento del convenio laboral

En 2007, CCOO lideró la meta de conseguir el primer Convenio Colectivo del Sector de la Arqueología y la Paleontología de Catalunya. El texto recogía algunas de las demandas más básicas de las trabajadoras en las excavaciones de urgencia: un salario que llegara al menos los 1.000 euros para todas las trabajadoras del sector, la regulación de las horas de descanso y la jornada laboral según los baremos generales y el establecimiento de unas condiciones de higiene y de seguridad válidas en las intervenciones arqueológicas.

Ahora bien, aunque algunas arqueólogas vieron el acuerdo como un pacto excepcional sin precedentes –sólo tiene validez en Catalunya y no hay ninguno parecido al resto de territorios del Estado–, muchas creyeron que las condiciones que se arrancaron de la patronal formada por las principales empresas de arqueología eran muy escasas. "En la época de la firma del convenio, cuando todavía había vacas gordas, los profesionales obtuvieron una serie de derechos que les aseguraba unas condiciones de trabajo mínimas que antes no tenían garantizadas. Sin embargo, la negociación se hizo con unas miras muy bajas: se pactaron sólo unos acuerdos de mínimos cuando, en realidad, se habría podido llegar mucho más allá ", comenta un arqueólogo veterano que no quiere revelar su identidad por evitar que se le cierren puertas profesionales.

Uno de los puntos más controvertidos que incluyó el convenio fue el establecimiento de unas nuevas categorías laborales –director, técnico, oficial y auxiliar– que incorporaban jerarquías antes inexistentes entre las personas dedicadas al oficio. "Las divisiones relegaron la mayoría de arqueólogos a la condición de trabajador raso dentro del mundo de la obra, sin tener en cuenta su formación y su perfil científico", añade la misma persona.

Los estragos de la crisis del ladrillo

A partir del año 2000, la oferta de trabajo en el sector de la arqueología de urgencia aumentó con la extensión de la burbuja inmobiliaria. Sin embargo, el estallido de la crisis económica en 2008, el fin de la promoción de obra pública y la caída de la especulación urbanística provocaron un descalabro. "La arqueología fue un ámbito muy ligado al auge de la construcción que tuvo su época de oro entre 2000 y 2007. Actualmente, casi el 90% de las empresas especializadas en el sector han desaparecido, mientras que las pocas que han resistido son las que han desarrollado las prácticas más mafiosas de cara a los trabajadores ", lamenta Quesada.


Casi el 90% de las empresas especializadas en el sector han desaparecido

La explosión del monstruo inmobiliario y el inicio de las dificultades económicas también convirtieron el acuerdo laboral que se había consensuado hacía bien poco en papel mojado. "El convenio, que era justo y de mínimos, pasó a incumplir de forma flagrante por parte de muchas empresas", remarca Patricia Aznar, trabajadora a la empresa de arqueología Codex. Militante de la CNT, también ha participado durante años en la mayoría de las luchas que reclamaban una mejora de las condiciones de las empleadas del sector. En su opinión, la administración pública no ha tenido el papel que le correspondía cuando se han cometido vulneraciones de los derechos de las arqueólogas. La primera entidad que señala como responsable de la desatención es el Servicio de Arqueología de la Generalidad de Catalunya, un órgano público con presencia en todo el territorio que supervisa los procesos de excavación y de investigación de todos los yacimientos catalanes. "El Servicio de Arqueología debería presionar para reivindicar las necesidades de profesionalización de las especialistas en la arqueología de emergencia y denunciar las irregularidades, pero nunca ha sido así", denuncia Aznar.

La situación en la actualidad

Desde el estallido de la crisis en 2008, lo que parecía una problemática coyuntural para el ámbito laboral arqueológico ha convertido en una realidad estructural. La falta de ofertas de trabajo y la vulnerabilidad que supone trabajar en el sector han hecho que muchas personas abandonen la profesión. Para la mayoría de ellas, sin embargo, buscar otro oficio no ha sido una tarea sencilla.

"No hay capacidad para absorber dentro de la sociedad todo el volumen de gente que está estudiando arqueología."

"La arqueología es un sector con mucha vocación. Muchas personas que han trabajado a lo largo de toda su vida profesional lo tienen muy difícil para encontrar otro trabajo. Cuando ha habido vulneraciones laborales por parte de algunas empresas, la plantilla lo ha aguantado todo por miedo a no poder trabajar en ningún otro lugar ", afirma PG, arqueólogo con un largo recorrido en el mundo de las intervenciones de urgencia. Según explica, "la calidad y la gestión del trabajo arqueológico podría ser mucho peor si no fuera por la vocación de muchas especialistas".

A estas alturas, las perspectivas laborales de las profesionales de la arqueología en un futuro próximo son poco esperanzadoras. "Actualmente, hay empresas que casi sólo contratan personas que trabajan como falsas autónomas para ahorrarse los costes de tener asalariados. Parece que esta será la tónica general a lo largo de los próximos años ", añade PG.

La cuestión del grado de Arqueología

Con la aplicación del plan Bolonia en las universidades catalanas, los estudios de arqueología quedaron desligados del programa de la licenciatura de Historia para pasar a formar parte de un grado propio de cuatro años de duración. Actualmente, ya hay muchas personas que han terminado la carrera y figuran como graduadas en arqueología, pero su título no les garantiza un puesto de trabajo.

Según el arqueólogo PG: "No hay capacidad para absorber dentro de la sociedad todo el volumen de gente que está estudiando arqueología. Las pocas personas que salen del grado y encuentran trabajo en el sector están contentísimas de cobrar poco para trabajar. La mayoría no saben nada del convenio y no se preocupan por si no cobran por la categoría que les corresponde. A mí me pasaba lo mismo cuando empecé a trabajar, pero, con el tiempo, te das de cómo funcionan las cosas ".

viernes, 7 de agosto de 2015

ARQUEOLOGIA AL DESCOBERT A FORMENTERA

Reproducimos el artículo de Carles TORRES que nos visitó y trabajo en la excavación del fortín de Can Blai en 2014 y 2015 y se unió a nosotros una de las tardes de laboratorio donde pudo recabar opiniones e informaciones de los estudiantes que han asistido a Can Blai 2015. Ha sido un placer, Carles, y gracias por el bonito reportaje.

Carles TORRES
Diario de Ibiza, Suplement Mola, 29 de julio de 2015

Restes trobades i classificades en l’excavació d’enguany.
© Elena Marco

Aquesta és la tercera campanya arqueològica consecutiva que es realitza al ‘castellum’ romà de can Blai En total són vint-i-tres estudiants de grau, de màster o de doctorat d’Arqueologia i d’Història de tretze universitats europees.

La iniciativa d´aquesta tercera campanya consecutiva que es realitza al castellum romà de can Blai (o de can Pins) és del Museu Arqueològic d´Eivissa i Formentera i la Université de Nice Sophia-Antipolis, amb la col·laboració del Consell Insular de Formentera. Els vint-i-tres estudiants de les tretze universitats europees que hi participen, sota la direcció de Ricardo González, catedràtic d´Història Antiga i d´Arqueologia de la Université de Nice Sophia-Antipolis, i del exdirector del Museu Arqueològic de Puig des Molins, Jordi Fernández, fan al llarg del mes de juliol el que podríem anomenar arqueologia intensiva.

Comencen a les set del matí per aprofitar les hores del sol més benèvol i pietós. Dividits en les tres zones d´aquest campament romà dels segles III-IV dC situat a la vénda de ses Clotades, els estudiants remouen la terra, la retiren en carretilles, la raspallen o la dibuixen fins al migdia, moment en què desen els materials i les eines, van a dinar i descansen. A les cinc de la tarda, i fins a les set, toca laboratori en el pati del col·legi Mestre Lluís Andreu de Sant Francesc Xavier. I, finalment, la jornada acaba amb una conferència a la Sala de Cultura. Els dissabtes a la tarda i els diumenges, descansen.

L´arqueologia amagada

És en aquesta tasca de laboratori que volem conèixer què fan els arqueòlegs sense aixades ni pales a les mans. El director de l´excavació, Ricardo González, explica que «al laboratori, els estudiants reprodueixen per grups els tres sectors del jaciment de can Blai. Les principals feines del laboratori d´aquesta campanya són tres: per una banda, netejar la ceràmica que ha sortit al matí, inventariar-la i catalogar-la; després es mira d´atorgar una primera datació del material en funció dels estrats en què apareix; per últim, una altra de les tasques que els estudiants realitzen a la tarda és revisar el registre de l´excavació, és a dir, revisar les fitxes en què registram, a manera de diari, la superposició i posició relativa de totes les capes i estrats del jaciment». 

Al laboratori de campanya els arqueòlegs es divideixen en seccions. 
© Elena Marco
En aquest sentit, el catedràtic i director de l´excavació assenyala que «el jaciment de can Blai ja no produeix grans troballes ceràmiques, a diferència de la campanya passada que catalogaren 5.000 peces [Nota de Plaudite ciues: fueron recuperadas en las prospecciones que se realizaron en las 230 ha que rodean el fortín de Can Blai], per això, enguany, a més de potenciar la difusió en si del jaciment amb el cicle de conferències, per exemple, estam estudiant els aspectes constructius per interpretar les diferents solucions arquitectòniques del castellum, i la manera de condicionar el terreny a base de capes per anivellar-lo». Amb un primer cop d´ull al laboratori de campanya, fa la sensació que els estudiants es troben en petites àgores arqueològiques de debat i coneixement en què els més experts condueixen les tasques abans esmentades. Una d´aquestes estudiants amb experiència és l´eivissenca Rocío Montesinos, graduada en Història, i que l´any que ve començarà un màster en Arqueologia. Aquesta és la tercera campanya que realitza, i interrompem el croquis que està realitzant de la planta d´una de les torres defensives del castellum «per tal de situar els nivells dels estrats i dels elements més importants, com ara lloses, la terra de treball o el morter».

Dibuixant el croquis d’una torre. © Elena Marco
En el moment de mostrar-nos el croquis i d´assenyalar-nos alguns d´aquests elements, ens ve una gran dubte: per què en el món de la imatge digital, aquesta historiadora treballa amb paper i portamines? I en té la resposta: «també feim fotos però els dibuixos que feim es combinen amb elles perquè quan es dibuixa es veuen coses que no s´aprecien amb les fotos i es destaquen elements que poden passar per alt en una fotografia. El croquis, en realitat, és una interpretació de la planta, per tant, ja és un primer estudi».

Arqueologia comparada

Un dels factors en comú de tots els estudiants que participen en aquesta excavació és que els aporta els coneixements pràctics que no troben a les aules de les seves universitats. El perfil d´aquests estudiants és variat: alguns són graduats, alguns altres ja han fet el màster i d´altres, fins i tot, ja són en el doctorat. Ada Lasheras és graduada en Història, té un màster en Arqueologia Clàssica i està realitzant, precisament, el doctorat. En demanar-li què està fent el seu grup de treball, ens explica l´essència d´aquesta disciplina: «l´arqueologia es basa en sistemes estratigràfics, és a dir, les capes de terra, o d´estructures, com ara pot ser un mur, i aleshores totes aquestes capes s´han de classificar amb un número i la fitxa que li correspon. Hem d´assenyalar si és un estrat superficial o no, el descrivim a nivell de composició i aleshores interpretam tota aquesta informació en relació a d´altres estrats». Aquest doctoranda pertany a l´Institut Català d´Arqueologia Clàssica, vinculat amb la Universitat Rovira i Virgili de Tarragona, i és la primera vegada que excava a Formentera. Sobre la campanya, assegura que «no és una excavació complexa a nivell estratigràfic, però com que ens ajudam els uns als altres i tots feim de tot, aprenem moltíssim de cadascú». La ja doctora italiana Arianna Commodari, de la Université de Nice Sophia-Antipolis, també destaca que aquesta mena d´excavacions «són molt interessants perquè hem d´intercanviar impressions i coneixements entre nosaltres i, en definitiva, és una mena d´arqueologia comparada entre tantes universitats europees».

Viatges en el temps i en l´espai

Vist així, aquests campaments vénen a ser una mena d´Europeu de futbol, però en arqueologia. I és que si l´arqueologia és un viatge en el temps, també és cert que és un viatge en l´espai. La majoria dels estudiants d´Arqueologia o d´Història aprofiten l´estiu per poder formar-se en directe en excavacions. María García, de Madrid, està fent segon curs d´Arqueologia i l´estiu passat va excavar a Itàlia i enguany toca Formentera. Per a ella, «els estius són per posar en pràctica allò que ens agrada». Amb ella, descobrim la figura del tècnic, que és qui supervisa la secció. David Romero, de la Universidad de Castilla-La Mancha, supervisa i dirigeix la secció de na María i vigila que no s´escapi cap dada. Afirma que s´és tècnic simplement per l´experiència que és té en excavacions i que enguany li ha tocat a ell. En David també és el tècnic de Sebastià Amer, estudiant d´Història de la UIB.Aquesta és la seva primera excavació i destaca que «aquí s´aprèn més que no a les aules, perquè aquí ho veus tot en un jaciment de veres. T´ho poden explicar teòricament, però per aprendre cal tenir la pràctica, i un historiador, pens, cal que es pugui defensar una mica en tot». Un altre estudiant que està realitzant la seva primera excavació és José Carlos De la Torre, de la Universidad Complutense de Madrid. Enguany començarà el tercer curs, i comenta que ja té experiència en tasques de laboratori a la universitat, però les pràctiques en un jaciment són més dures i a la vegada més divertides, encara que totes dues, són igual d´importants.

Ceràmica amb matrícula

Els raspalls per rentar ceràmica. © Elena Marco
El tècnic de la tercera secció és en Francesc Rodríguez Martorell, i acaba de finalitzar el Màster d´Arqueologia Clàssica a la Universitat Rovira i Virgili. Porta més de deu excavacions a l´esquena. En aquest grup, comenta, «estam netejant les ceràmiques que ens apareixen en els diferents estrats amb aigua, un raspall i paciència. Després feim una classificació cronològica i de l´origen possible de la ceràmica». Quan ens informa d´això, assenyalam un cubell ple d´aigua roja de davant nostre, però ens informa que acaben de treure la ceràmica i que s´està assecant al sol. «La darrera mostra que hem tret és de procedència ebusitana, cosa que sabem gràcies a les seves característiques tècniques». Es veu que les partícules que s´afegeixen a l´argila, com ara la mica platejada, per tal d´elaborar les peces de ceràmica, són la clau per saber la procedència, vaja, com una mena de matrícula a l´antiga. Ja sabem que en les pel·lícules d´acció els protagonistes tenen dobles que els substitueixen en les escenes de risc.
Fitxa d’una capa estratigràfica. © Elena Marco

Després de gratar en alguns secrets de l´arqueologia de laboratori, estam segurs que el dia que Harrisson Ford o Angelina Jolie facin una altra pel·lícula d´arqueòlegs, aquí, al castellum de can Blai, a la vénda de ses Clotades, trobaran vint-i-tres dobles perfectes per rodar les escenes d´arqueologia de veres.

¿QUÉ FUE... DEL BÚNKER DEL SALER?


Cañón de la zona del estrecho de Gibraltar de semejante
aspecto y contexto paisajístico al del búnker de El Saler
Josep Vicent Lerma
Levante-EMV, 29 de marzo de 2003


Transcurrido un lustro desde el redescubrimiento casual por las obras de regeneración litoral en los primeros días de 1998 del fortín de El Saler parece oportuno meditar de un modo sosegado sobre el futuro de esta singular obra de fortificación militar de la Guerra Civil española, soterrada provisionalmente bajo la arena, ahora que proliferan las iniciativas cívicas de la Asociación para la Recuperación de la Memoria Histórica (ARMH), tales como las exhumaciones de fosas comunes de los desaparecidos republicanos en las localidades leonesas de Priaranza del Bierzo o Piedrafita de Bavia.

Sección del búnker del Saler con los cañones del acorazado Jaime I
Se trataba de la “barbeta” de una pieza de artillería de costa con casamata superior y un auténtico dédalo de galerías subterráneas de unos 500 metros cuadrados, fotografiados por Kai Försterling y Ferran Montenegro. Todo ello sólidamente construido en 1937 con hormigón armado por no menos de 8.000 trabajadores sometidos a un estricto régimen secreto militar, bajo las órdenes del general Miaja y la dirección de los técnicos valencianos del Departamento de Armamento y Construcciones de la II República Española, con el fin último de alojar un cañón Vickers Amstrong de 381 mm. Recuperado ex profeso del acorazado Jaime I en aguas de Cartagena, concebido estratégicamente para hacer frente a un posible desembarco de las tropas de Franco acantonadas en Mallorca y a los bombardeos navales de los cruceros alemanes (Levante-EMV, 12-02-98).

Valiosos datos aportados en su día por el benemérito Andrés Castellano Martí, presidente de la asociación Amigos del Museo Histórico-Militar, para el cual destruir este recinto de defensa costera “sería un nuevo ataque a nuestra historia…” (Levante-EMV, 27-01-98), exigiendo su conservación, frente a la diletante autorización para su demolición por parte de la ex Directora General de Patrimonio Artístico Carmen Pérez (Levante-EMV, 4-02-98), ante las tesis del entonces jefe de la Demarcación de Costas Manuel Fernández Arribas, según las cuales la preservación del mismo “no parece compatible con el proyecto” (Levante-EMV, 27-01-98).

Es precisamente en esa línea de recuperación de esa memoria escondida a todos los valencianos, en la que cabría inscribir en estos momentos la reivindicación del indudable “valor arqueológico” de este singular enclave militar, solicitando de la administración competente su perentoria catalogación de oficio en el Inventario General del Patrimonio Cultural Valenciano, de acuerdo con la Ley 4/98 (LPCV), y su futura protección legal, así como su rehabilitación temática con fines pedagógicos, antes de que el obligado traslado del polideportivo municipal a la zona de la nueva avenida de las Cortes Valencianas, convierta en definitivamente baldíos los civilizados esfuerzos encaminados a su postergada recuperación física, al modo de las reliquias de la Muralla del Atlántico de la II Guerra Mundial, transmutadas en un aliciente turístico de la región francesa de Normandía.

lunes, 3 de agosto de 2015

LOS CAÑONES DEL NAVARONE VALENCIANO

Sección del búnker del Saler con los cañones del acorazado Jaime I

Josep Vicent Lerma
Levante-EMV, 15 de septiembre de 2013

Una década después de la publicación en estas mismas páginas de nuestro «¿Qué fue del... búnker del Saler?» (Levante-EMV, 29-03-2003), redescubierto de modo casual en la «Platja de la Creu» allá por 1998, en el que dábamos comprometida cuenta de sus excepcionales características como fortín subterráneo con casamata giratoria artillada, nada menos que con los cañones de grueso calibre (305 mm) del mítico acorazado Jaime I, ideado secretamente en 1938 por el genio militar del general Miaja con fines disuasorios, para frenar a su discípulo Franco en el mar Mediterráneo, siguiendo los modelos defensivos de las bases navales españolas leales de Cartagena (Batería de Castillitos o de cabo Tiñoso) y Mahón (Menorca), y reflexionábamos sobre su potencial como aliciente de un previsible turismo cultural como el que bulle hoy en día en torno a las reliquias históricas de la Muralla del Atlántico de la II Guerra Mundial en las costas francesas de Normandía, las informaciones de la prensa local de este verano relativas al inmediato desmantelamiento del polideportivo municipal de la Devesa para la recuperación del cordón dunar original del parque natural de la Albufera, han devuelto en un insólito bucle temporal su memoria a los valencianos del siglo XXI, materializado sobremanera en el documentado reportaje de R. Montaner «El Copón de Miaja que salvo Franco» (Levante-EMV, 29-08-2013).

Batería de Castillitos en Cabo Tiñoso (Cartagena).
J. M. Nolla aparece en la foto de © J. Ruiz de Arbulo
Este emplazamiento artillero formaba parte de un más amplio y complejo dispositivo litoral, armado por el Estado Mayor Mixto de Defensa de la Costa para proteger el puerto de Valencia, vital para la supervivencia del constitucional Gobierno de la República, que se complementaba estratégicamente con los tiros de 12 kilómetros de otra torreta de dos cañones gemela de la del Saler, situada en el faro de Canet, al norte de Sagunt. Mientras que por el sur, se cerraba esta línea de salvaguardia de frente marítimo con la instalación junto al promontorio de Cullera de una batería de cañones Skoda.

Patrimonio militar de la Guerra Civil que junto con las líneas defensivas terrestres como la famosa XYZ o «La Inmediata», estudiada por el profesor J. Durbán Aparisi, ya fue objeto de trabajos de inventario por parte de Dirección General de Patrimonio Cultural Valenciano, en vistas a una anunciada posible protección, conservación y puesta en valor, tal como reseñaba la revista de la Conselleria de Cultura «Abante» en su ejemplar de enero del año 2010, siendo entonces responsable autonómico la actual diputada Trinidad Miró.

Buenas intenciones, de las que dicen está empedrado el camino al infierno, si nos atenemos a la realidad del rechazo de la actual mayoría parlamentaria en las Corts Valencianes de la protección genérica de dicho Patrimonio Militar como Bien de Relevancia Local (BRL) junto a «pous i caves de neu», chimeneas industriales de ladrillo o la arquitectura religiosa anterior a 1940, por ministerio de la cuarta y enésima modificación ad hoc de la Ley del Patrimonio Cultural Valenciano (Ley 10/2012. Capítulo IX), en el proceso de su reciente tramitación en sede parlamentaria.

Errática política patrimonial que no deja de resultar paradójica si nos atenemos precisamente a la protección legal como BRL otorgada al «Copó de Miaja» por la actual revisión del PGOU de Valencia o las rehabilitaciones de construcciones soterradas vinculadas con la difusión de la cultura de la paz de los refugios antiaéreos de ciudades como Cartagena, Alcoi o Cullera.

A modo de corolario, puede concluirse que este entrañable paraje local, preñado de historia, resulta de todo punto merecedor de su musealización como «Lugar de Memoria», consagrado al sacrificio de los valencianos de todo signo y condición, tal como testimonia el vial conducente a los restos de esta fortaleza, que en efecto albergaron esos precursores «Cañones de Navarone» valencianos, al modo de la célebre en toda Europa Línea Maginot o el monumental refugio de submarinos alemanes de Lorient (Bretagne).

domingo, 14 de junio de 2015

GUERRA, PATRIMONIO Y PALMIRA

Un camión del ejército sirio lanzando un misil en Palmira / EFE
En este artículo de El País, Jaime Alvar Ezquerra, Catedrático de Historia antigua de la Universidad Carlos III de Madrid, acierta de pleno en el análisis de la situación del Patrimonio en las zonas del conflicto y en su destrucción sistemática por el Estado Islámico.

Cuanto más digamos que lo que hace el EI es una barbaridad que no tienen derecho a cometer, más seguirán haciéndolo.

El País, 12 de junio de 2015

La violencia arrasa enloquecida el patrimonio cultural. La política cultural del Estado Islámico, sí –repito- su política cultural, tiene como objetivo destruir de forma provocadora el patrimonio arqueológico mesopotámico. ¿Totalmente?

Como ocurre con frecuencia en el tratamiento de temas sensibles, la simplificación hace mucho daño. A primera vista, la acción del fanatismo resulta intolerable. La destrucción del patrimonio histórico arqueológico afecta no solo a los habitantes de los territorios en los que pasadas civilizaciones produjeron reliquias venerables. Nos afecta a todos, que por eso hemos declarado Patrimonio de la Humanidad muchos de aquellos restos.

Muy bien, ahora que expresamos nuestra afección, ¿qué más cabe decir? ¿Nos lo repetimos muchas veces para que cale hondo entre nosotros el mensaje de que es preciso acabar con esa barbarie? Perfecto, ya lo hemos comprendido: son unos bárbaros.

Es una explicación tan perfecta como banal. Son unos bárbaros, insensibles, incapaces de comprender lo importante que es la preservación del patrimonio cultural, su estudio, su interpretación. Tenemos la obligación, una vez más, de enseñarles lo que es cultura.

La argumentación es tan huera que resulta ampliamente satisfactoria. La justificación de Roma –léase Polibio, Livio, Estrabón, etc.- para conquistar el Mediterráneo (al menos su parte occidental) se sustentaba en que sus habitantes eran unos bárbaros a los que había que civilizar integrándolos en la romanitas. La justificación de la intelectualidad hispana del Renacimiento, lectora compulsiva de los clásicos, para la conquista de los territorios americanos se fundaba en que sus habitantes no habían tenido la dicha de conocer la Buena Nueva, por lo que su evangelización primaba sobre cualquier otra consideración. Era obligación de los buenos cristianos convertir a aquellos pobres indios.

Que se escandalice quien quiera. Insistir en ese camino argumental iniciado en la Antigüedad Clásica no hace más que consolidar nuestra convicción de que con la barbarie se acaba a base de armas. ¿Estamos dispuestos a tomarlas para defender el patrimonio cultural radicado en Irak, Siria, Afganistán o Irán?

Yo no.

No quiero responder a su provocación. Por desgracia, con los monumentos pasa como con los rehenes. Al margen del valor que cada cual quiera otorgar a la vida humana o sus obras, el objetivo no es la destrucción total. La ejecución es ejemplificadora: “Mirad lo que somos capaces de hacer”. Cuanto más insistamos en que lo que hacen es una barbaridad y que no tienen derecho a cometerla porque lo que destruyen es de todos, más repetirán su fechoría.

La actuación brutal selectiva, sin embargo, no ayuda a comprender cuáles son sus razones, la convicción superior, que los conduce creer que está bien lo que otros consideramos que está mal. Mientras no seamos capaces de entrar en su registro ético, será imposible cualquier atisbo de comprensión. Lo importante aquí es aceptar que sus actos no están dirigidos por la irracionalidad. Responden a una lógica que nos negamos a ver.

Así cegados, nos resulta más comprensible un discurso que defienda la necesidad de una intervención militar; pero tiendo a pensar que las bravuconerías incrementan las desgracias. Para quienes imaginan una solución intervencionista es difícil aceptar la conexión que hay entre una foto de mandatarios en las Azores y los acontecimientos actuales. ¿Se atrevería aún alguno de aquellos protagonistas a decir que Irak sin Sadam Husein es un país más seguro en el que se vive mejor? No tengo recursos sólidos para alimentar la opinión de que hay intereses en mantener áreas calientes para sostener la producción de armas.

Prefiero reflexionar sobre otros asuntos que pueden ayudar a ver con mayor oscuridad el problema. Supongamos que tenemos derecho a declarar Patrimonio de la Humanidad una reliquia. Desde una óptica liberal sería difícil explicar que se puede ser propietario de algo sin coste alguno. ¿Qué hacemos entre todos por la preservación de esos patrimonios que nos hemos adjudicado? ¿Cuál es la inversión en la catalogación, mantenimiento, conservación, reproducción digital o tridimensional? ¿Ha habido algún interés en conocer cuál es la importancia que conceden los pueblos a preservar y amar un legado irrepetible? Estoy convencido de que el abandono de estas obligaciones inherentes a la apropiación cultural está también en la base de la situación actual. Por tanto, creo, que cualquier posible solución no puede proceder de una actitud paternalista occidental, sino de la convicción profunda de los pueblos del valor de sus patrimonios culturales.

Es prácticamente imposible determinar el alcance de los daños materiales sufridos por los yacimientos arqueológicos, por sus monumentos y por los artefactos de ellos extraídos, porque la inversión en proyectos arqueológicos es ridícula. Es como lamentar que haya hambre en el mundo y que seamos resistentes a la adjudicación de un 0,7% de nuestro PIB en su erradicación. Es como estar en contra del aborto y no tener una política de ayuda social. Es como tener un jardín sin flores.

Estas dos últimas reflexiones, la guerra injusta y la falta de inversión, nos indican nuestra doble responsabilidad en la barbarie. Con Hussein no se destruía el patrimonio cultural. Mientras tanto, Pompeya se desmorona. Nadie parece haber defendido la necesidad de una intervención militar ante la impotencia de las autoridades italianas. Debemos tener cuidado con los argumentos, pues parece claro que cuando justificamos una acción militar se ponen en marcha muchos factores que no tienen relación con la salvaguarda de las reliquias.

Me gustaría que no se me interpretara como víctima del sentimiento judeocristiano que solo puede comprender la realidad con el autoflagelo. Tampoco que se me considere proclive a la política del laissez-faire.

Los problemas complejos no tienen soluciones fáciles. Rambo no existe. Únicamente desde la comprensión de los múltiples factores que intervienen en la realidad podremos actuar lentamente para cambiarla. Si continuamos profiriendo gritos de “¡bárbaros, asesinos!” solo contribuiremos a que se reproduzcan sus gestos. Pero si el coro de biempensantes, ese que se rasga las vestiduras ante los acontecimientos sin otra reflexión que la de “¡pero qué bárbaros son!”, es torticeramente manipulado para justificar una intervención militar, tendremos que gritar: “¡No, otra vez, en mi nombre, no!”.