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sábado, 8 de enero de 2022

MILENARIOS, TUTELAS ARQUEOLÓGICAS Y ANIMADVERSIONES

Josep Vicent Lerma, Levante-EMV, 24 de diciembre de 2021


Al igual que en 1975 el gran valencianista Francisco de P. Burguera afirmaba entonces públicamente en el decano de la prensa local que las manifestaciones de opinión han de partir de un estado de ánimo de serenidad y sosiego intelectual, ahora en los albores de la tercera década del siglo XXI, apoyo por mi parte desde estas mismas páginas que a mi saber y entender deberíamos sostener otro tanto respecto a las actuales actuaciones de urbanismo táctico en curso en las plazas de la Reina, Mercado y Brujas que están cambiando el paradigma de la movilidad de Ciutat Vella y sus derivadas patrimoniales, por encima y por debajo de cota cero. 

Porque más allá de los presentes silencios al respecto de la responsable de la sección de arqueología del CDL Yolanda Alamar y de suposiciones o juicios de valor maximalistas, rayanos en el exabrupto, vertidos por el arqueólogo municipal jubilado, a modo de ilustrado reportaje dominical (Levante-EMV, 21-11-21), si se acepta en puridad el axioma formulado por el mismo en las Jornadas de Arqueología en Suelo Urbano de Huesca (2003) “En la actualidad del siglo XXI, vistas las recientes experiencias y. sobre todo, las iniciativas legislativas que las propician, amparan y dan patente de corso, lo de que la arqueología urbana tenga algo que ver con investigar, e incluso con la valoración y protección del patrimonio, no se lo cree prácticamente nadie” (sic), a cuento de qué viene ahora, casi dos décadas después, rasgarse virginalmente las vestiduras sobre profecías infaustas autocumplidas de falta de estudio de la legendaria Porta Sucronensis de la urbe romana de Valentia o de vetustos muros de sillería que tan pronto han sido interpretados por los arqueólogos a pie de obra y a traves de sus redes sociales como pertenecientes tanto a un edificio público tardorromano, incluso una ignota iglesia visigoda o como a una muralla tardoantigua autoanunciada (Levante-EMV, 14-08-21). 

Todo ello aparentemente fruto de una enemistad personal acrisolada por puyas dialécticas del tenor de “Este gobierno municipal piensa que Valencia se fundó en la Segunda República” (9-01-19). 

Precisamente en este año 2021 en el que afortunadamente ha arrancado por fin, con fondos del Plan Confianza, reasignados de la fracasada pesadilla popular de la bárbara prolongación de la avenida de Blasco Ibañez, la rehabilitación del tramo de la muralla islámica de la plaza del Ángel, construida el 1021 por el príncipe Abd al-Aziz ibn Ámir, nieto de Almanzor, auténtica asignatura pendiente de la arqueología de nuestra ciudad, soslayada durante décadas y la corporación ha conmemorado recientemente el Milenario de la Taifa de València con un ciclo de tres eruditas conferencias, merecedor de un mayor feed back colectivo de este poco conocido evento histórico entre la mayoría de los ciudadanos valencianos. 

Sin olvidar que durante el trancurso del mismo el Cap i Casal parecía haberse reencontrado felizmente con su pasado, menudeado en sus primeros meses titulares periodísticos laudatorios como “La antigua Valencia aflora entre obras”, “Tesoros bajo el asfalto de València” o “La ciudad recupera su pasado en obras y reformas urbanas”, que llevaron a algunos profesionales de las excavaciones al punto de propalar la noción crítica de una cierta gestión de la arqueología urbana “idealizada”. 

Finalmente a modo de coda o moraleja del cuento merece la pena recordar aquí, por su singular valor deontológico y modelo a seguir, el ejemplo del hecho protagonizado por el arqueólogo Nicolau Primitiu, en la lejana fecha de 1950, con ocasión del descubrimiento en la calle Rellotge Vell del famoso mosaico romano de la Medusa y que un desconocido periodista de Levante el 18 de enero de aquel año recogía puntualmente “A partir de aquel momento dieron comienzo las conjeturas, y para evitar errores, empezamos a visitar a los señores arqueólogos e historiadores de más autoridad en Valencia...nos fuimos a visitar a don Nicolás Primitivo Gómez, quien conoce muy bien el subsuelo de Valencia. Pero con gran asombro nuestro, se negó a decirnos nada sobre el particular”. Y ello fue así en definitiva porque este pionero de la arqueología no deseaba en modo alguno polemizar ni atribuirse la identificación del medallón musivario como la mítica medusa Gorgona y no la imagen de Artemisa y sí en cambio respetar el trabajo de personas como el primer arqueólogo municipal José Llorca Rodríguez (Levante-EMV, 27-02-06), tal como dejó anotado taxativamente en sus dietarios “Apenes arrib en casa ha vingut un redactor de Levant a que li diga quelcom sobre´l mosaic empero jo em negue diguent-li que es cosa de l´Ajuntament que té els seus facultatius”.

viernes, 2 de marzo de 2018

EL PERIODISTA, L'ESCRIPTORA I EL CONSELLER

C. Matamoros en una imatge de El Periodic
Ricardo González Villaescusa
Josep Vicent Lerma
Levante-EMV, 2 de marzo de 2017

El passat dia 4 de febrer pontificava encertadament el periodista llangardaix Juan Lagardera en la seua clàssica columna de Levante-EMV “No hagan olas” sobre la política de gestió cultural del país dels valencians i la seua presumpta perduda de pes específic en aquesta atribolada legislatura del Govern del Botànic, quan precisament tot un seguit de cessaments de caps de servei (Arqueologia, Museus, Arxius i Biblioteques) de tercer esgraó, pertanyents a la Direcció General de Patrimoni Cultural i Museus de la silent Carmen Amoraga, semblen venir a donar-li la raó en el fet de que el Patrimoni Històric pàreix haver esdevingut una pura assignatura “maría” en el relat d'una Conselleria d'Educació, en la que al marge de la seua evident capacitat d'autoorganització administrativa, la Cultura en majúscula i el llegat patrimonial en particular, resulten al cap i a la fi quasi sempre orgànicament devaluats.

Per més que com mantenen J. Ruíz i R. Montaner en el seu reportatge “Marzà mueve la cúpula funcionarial…” (Levante-EMV, 7-02-2018), els canvis previstos en el departament de Cultura han passat per l´acomiadament de la cap de servei Consuelo Matamoros, ja advocat per nosaltres en una metafòrica coda o cua culinària de l'article “El parto de los montes de la arqueología popular” (Levante-EMV, 15-11-2016), en el que previsorament ja proposàvem “despedir al cocinero”, amb la qual cosa segons pareix es guanyaria una esdevenidora Subdirecció General en la “ventafocs” i en conseqüència ara encara poc eficient àrea orgànica de patrimoni i museus valencians.

Panorama en què els successius retards en la tardana eixida de l'orde (28/2017) de bases reguladores de les subvencions econòmiques del Servei de Patrimoni Moble, de la també hui cessada Carmen Sugrañes, han arribat a armar el colp de dalla pràcticament definitiu de molts dels menuts museus locals que fiten i donen vida cultural a tantes comarques valencianes. En aquest sentit, les administracions públiques tenen i han tingut sempre unes consignacions pressupostàries ínfimes per a intentar satisfer la fam permanent d'aquests museus, amb l'excepció d'alguns pocs centres museístics privilegiats o fundacions, que han engreixat des de fa dècades a recer del pessebre institucional dels subsidis de diners públics, ajudes destinades a cofinançar inversions en equipaments, treballs de catalogació de fons o la programació d'activitats de difusió d'aquesta xarxa, virtual i esfilagarsada, de la resta dels nostres museus.

Perquè al remat i malgrat tot que els logografes del conseller d'Educació Vicent Marzà reivindiquen negre sobre blanc “Un tracte just per al poble valencià, també en cultura” ( Levante-EMV, 19/06/2017), no és menys cert que tal com va descobrir aviat al març de l'any passat al periodista Carlos Garsán l´esmentada més amunt directora general del ram, amb assumida i confessa data de caducitat, Carmen Amoraga, fil per randa “Cultura está en una macroconselleria y eso es parte del problema”. Dialèctica organitzativa, que d'altra banda, ben bé podria resoldre's properament en un senzill canvi del cuiner en cap al front dels fogóns de la cultura valenciana, mentrestant no es resolga la populista baralla de campanari de la tornada de la Dama a Elx, ara també acompanyada per la “Dama de Baza”, demanada al seu torn pel Partido Andalucista al crit de “La Dama pa Baza” des de l´any 2015.

EL PERIODISTA, LA ESCRITORA Y EL CONSELLER

C. Matamoros en una imagen de El Periodic
Ricardo González Villaescusa
Josep Vicent Lerma
Levante-EMV, 2 de marzo de 2016
El pasado día 4 de febrero pontificaba certeramente el periodista Juan Lagardera en su clásica columna de Levante-EMV sobre la política de gestión cultural del país de los valencianos y su presunta perdida de peso específico en esta atribulada legislatura del Govern del Botànic, cuando precisamente una cadena de ceses de jefaturas de servicio (Arqueología, Museos, Archivos y Bibliotecas) de tercer escalón, pertenecientes a la Dirección General de Patrimonio Cultural y Museos de la silente Carmen Amoraga, parecen venir a darle la razón en cuanto a que el Patrimonio Histórico alcanza visos de haber devenido una mera asignatura “maría” en el relato de una Conselleria de Educación, en la que al margen de su evidente capacidad de autoorganización administrativa, la Cultura en mayúscula y el legado patrimonial en particular, resultan a la postre y por lo general orgánicamente devaluados.

Por más que como sostienen J. Ruíz y R. Montaner en su reportaje “Marzà mueve la cúpula funcionarial…” (Levante-EMV, 7-02-2018), los cambios previstos en el departamento de Cultura han pasado por el cese de la jefa de servicio Consuelo Matamoros, ya abogado por nosotros en una metafórica coda culinaria del artículo “El parto de los montes del arqueología popular” (Levante-EMV, 15-11-2016), en el que previsoramente ya proponíamos “despedir al cocinero”, con lo que al parecer se ganaría una futura Subdirección General en la “cenicienta” y en consecuencia ahora aún poco eficiente área orgánica de patrimonio y museos valencianos.

Panorama en el que los sucesivos retrasos en la tardía salida de la orden (28/2017) de bases reguladores de las subvenciones económicas del servicio de Patrimonio Mueble de la también hoy cesada Carmen Sugrañes, han llegado a armar el golpe de guadaña prácticamente definitivo de muchos de los pequeños museos locales que jalonan y dan vida cultural a tantas comarcas valencianas. En este sentido, las administraciones públicas tienen y han tenido siempre unas partidas presupuestarias ínfimas para intentar saciar el hambre permanente de éstos menudos museos, con la excepción de algunos pocos centros museísticos privilegiados o fundaciones, que han engordado desde hace décadas al socaire del pesebre institucional de los subsidios de dinero público, ayudas destinadas a cofinanciar inversiones en equipamientos, trabajos de catalogación de fondos o la programación de actividades de difusión de esta red o malla, virtual y deshilachada, del resto de nuestros museos.

Porque, finalmente y a pesar de que los logógrafos del conseller de Educació Vicent Marzà reivindiquen negro sobre blanco “Un tracte just per al poble valencià, també en cultura” (Levante-EMV, 19/06/2017), no es menos cierto que tal como reveló previamente en marzo del año pasado al periodista Carlos Garsán la mencionada más arriba directora general del ramo, con asumida y confesa fecha de caducidad, Carmen Amoraga, literalmente “Cultura está en una macroconselleria y eso es parte del problema”. Dialéctica organizativa, que por otra parte, bien podría resolverse próximamente en un mero relevo del guisandero jefe a cargo de los fogones de la cultura valenciana, al modo de la sonada destitución del Secretario de Medio Ambiente Julià Álvaro.

viernes, 7 de agosto de 2015

¿QUÉ FUE... DEL BÚNKER DEL SALER?


Cañón de la zona del estrecho de Gibraltar de semejante
aspecto y contexto paisajístico al del búnker de El Saler
Josep Vicent Lerma
Levante-EMV, 29 de marzo de 2003


Transcurrido un lustro desde el redescubrimiento casual por las obras de regeneración litoral en los primeros días de 1998 del fortín de El Saler parece oportuno meditar de un modo sosegado sobre el futuro de esta singular obra de fortificación militar de la Guerra Civil española, soterrada provisionalmente bajo la arena, ahora que proliferan las iniciativas cívicas de la Asociación para la Recuperación de la Memoria Histórica (ARMH), tales como las exhumaciones de fosas comunes de los desaparecidos republicanos en las localidades leonesas de Priaranza del Bierzo o Piedrafita de Bavia.

Sección del búnker del Saler con los cañones del acorazado Jaime I
Se trataba de la “barbeta” de una pieza de artillería de costa con casamata superior y un auténtico dédalo de galerías subterráneas de unos 500 metros cuadrados, fotografiados por Kai Försterling y Ferran Montenegro. Todo ello sólidamente construido en 1937 con hormigón armado por no menos de 8.000 trabajadores sometidos a un estricto régimen secreto militar, bajo las órdenes del general Miaja y la dirección de los técnicos valencianos del Departamento de Armamento y Construcciones de la II República Española, con el fin último de alojar un cañón Vickers Amstrong de 381 mm. Recuperado ex profeso del acorazado Jaime I en aguas de Cartagena, concebido estratégicamente para hacer frente a un posible desembarco de las tropas de Franco acantonadas en Mallorca y a los bombardeos navales de los cruceros alemanes (Levante-EMV, 12-02-98).

Valiosos datos aportados en su día por el benemérito Andrés Castellano Martí, presidente de la asociación Amigos del Museo Histórico-Militar, para el cual destruir este recinto de defensa costera “sería un nuevo ataque a nuestra historia…” (Levante-EMV, 27-01-98), exigiendo su conservación, frente a la diletante autorización para su demolición por parte de la ex Directora General de Patrimonio Artístico Carmen Pérez (Levante-EMV, 4-02-98), ante las tesis del entonces jefe de la Demarcación de Costas Manuel Fernández Arribas, según las cuales la preservación del mismo “no parece compatible con el proyecto” (Levante-EMV, 27-01-98).

Es precisamente en esa línea de recuperación de esa memoria escondida a todos los valencianos, en la que cabría inscribir en estos momentos la reivindicación del indudable “valor arqueológico” de este singular enclave militar, solicitando de la administración competente su perentoria catalogación de oficio en el Inventario General del Patrimonio Cultural Valenciano, de acuerdo con la Ley 4/98 (LPCV), y su futura protección legal, así como su rehabilitación temática con fines pedagógicos, antes de que el obligado traslado del polideportivo municipal a la zona de la nueva avenida de las Cortes Valencianas, convierta en definitivamente baldíos los civilizados esfuerzos encaminados a su postergada recuperación física, al modo de las reliquias de la Muralla del Atlántico de la II Guerra Mundial, transmutadas en un aliciente turístico de la región francesa de Normandía.

lunes, 3 de agosto de 2015

LOS CAÑONES DEL NAVARONE VALENCIANO

Sección del búnker del Saler con los cañones del acorazado Jaime I

Josep Vicent Lerma
Levante-EMV, 15 de septiembre de 2013

Una década después de la publicación en estas mismas páginas de nuestro «¿Qué fue del... búnker del Saler?» (Levante-EMV, 29-03-2003), redescubierto de modo casual en la «Platja de la Creu» allá por 1998, en el que dábamos comprometida cuenta de sus excepcionales características como fortín subterráneo con casamata giratoria artillada, nada menos que con los cañones de grueso calibre (305 mm) del mítico acorazado Jaime I, ideado secretamente en 1938 por el genio militar del general Miaja con fines disuasorios, para frenar a su discípulo Franco en el mar Mediterráneo, siguiendo los modelos defensivos de las bases navales españolas leales de Cartagena (Batería de Castillitos o de cabo Tiñoso) y Mahón (Menorca), y reflexionábamos sobre su potencial como aliciente de un previsible turismo cultural como el que bulle hoy en día en torno a las reliquias históricas de la Muralla del Atlántico de la II Guerra Mundial en las costas francesas de Normandía, las informaciones de la prensa local de este verano relativas al inmediato desmantelamiento del polideportivo municipal de la Devesa para la recuperación del cordón dunar original del parque natural de la Albufera, han devuelto en un insólito bucle temporal su memoria a los valencianos del siglo XXI, materializado sobremanera en el documentado reportaje de R. Montaner «El Copón de Miaja que salvo Franco» (Levante-EMV, 29-08-2013).

Batería de Castillitos en Cabo Tiñoso (Cartagena).
J. M. Nolla aparece en la foto de © J. Ruiz de Arbulo
Este emplazamiento artillero formaba parte de un más amplio y complejo dispositivo litoral, armado por el Estado Mayor Mixto de Defensa de la Costa para proteger el puerto de Valencia, vital para la supervivencia del constitucional Gobierno de la República, que se complementaba estratégicamente con los tiros de 12 kilómetros de otra torreta de dos cañones gemela de la del Saler, situada en el faro de Canet, al norte de Sagunt. Mientras que por el sur, se cerraba esta línea de salvaguardia de frente marítimo con la instalación junto al promontorio de Cullera de una batería de cañones Skoda.

Patrimonio militar de la Guerra Civil que junto con las líneas defensivas terrestres como la famosa XYZ o «La Inmediata», estudiada por el profesor J. Durbán Aparisi, ya fue objeto de trabajos de inventario por parte de Dirección General de Patrimonio Cultural Valenciano, en vistas a una anunciada posible protección, conservación y puesta en valor, tal como reseñaba la revista de la Conselleria de Cultura «Abante» en su ejemplar de enero del año 2010, siendo entonces responsable autonómico la actual diputada Trinidad Miró.

Buenas intenciones, de las que dicen está empedrado el camino al infierno, si nos atenemos a la realidad del rechazo de la actual mayoría parlamentaria en las Corts Valencianes de la protección genérica de dicho Patrimonio Militar como Bien de Relevancia Local (BRL) junto a «pous i caves de neu», chimeneas industriales de ladrillo o la arquitectura religiosa anterior a 1940, por ministerio de la cuarta y enésima modificación ad hoc de la Ley del Patrimonio Cultural Valenciano (Ley 10/2012. Capítulo IX), en el proceso de su reciente tramitación en sede parlamentaria.

Errática política patrimonial que no deja de resultar paradójica si nos atenemos precisamente a la protección legal como BRL otorgada al «Copó de Miaja» por la actual revisión del PGOU de Valencia o las rehabilitaciones de construcciones soterradas vinculadas con la difusión de la cultura de la paz de los refugios antiaéreos de ciudades como Cartagena, Alcoi o Cullera.

A modo de corolario, puede concluirse que este entrañable paraje local, preñado de historia, resulta de todo punto merecedor de su musealización como «Lugar de Memoria», consagrado al sacrificio de los valencianos de todo signo y condición, tal como testimonia el vial conducente a los restos de esta fortaleza, que en efecto albergaron esos precursores «Cañones de Navarone» valencianos, al modo de la célebre en toda Europa Línea Maginot o el monumental refugio de submarinos alemanes de Lorient (Bretagne).

domingo, 10 de agosto de 2014

CICERONES, INTRUSOS Y TURISTAS

Visita guiada de los Mausoleos de Llíria
Josep Vicent Lerma
LEVANTE-EMV, 29 de junio de 2014

La reciente publicación en la prensa local de titulares de la guisa de “Una oportunidad para trabajar de guía turístico”, en la que se daba cuenta de un taller de empleo financiado por el Fondo Social Europeo para formar parados mayores de 45 años como nuevos cicerones de mercados y monumentos municipales, nos ha espoleado a revisar y analizar de modo compartido el estado actual este sector en alza del turismo cultural de nuestras ciudades costeras, especialmente en auge por mor de los altibajos del tráfico mediterráneo de cruceristas (Levante-EMV, 4-03-2014).

En este orden de cosas, al margen del Decreto 90/2010 de la Conselleria de Turismo de la Generalitat Valenciana por el que se modificaba el reglamento regulador de la profesión de guía turístico, lo cierto y verdad parece ser que la honrada labor de guía o acompañante está “liberalizada” y no requiere en la práctica de habilitación alguna para su desarrollo en la vía pública.

Distinta cosa es de acuerdo con la normativa legal el guiar a grupos de visitantes dentro de los llamados antiguamente Monumentos Nacionales y ahora Bienes de Interés Cultural (BIC´s), que sí requiere, en efecto, del correspondiente título de guía oficial, con conocimientos de idiomas, ya sean éstos reales sitios como el Escorial, jardines históricos como el de Aranjuez, acrópolis como el castillo de Sagunto o museos estatales como el propio Prado, siendo considerado a tenor del artículo 16 del citado reglamento autonómico una infracción muy grave el ejercicio clandestino de esta actividad, al menos en el ámbito valenciano.

Por su parte los museos y monumentos de Valencia disponen desde 2013, a través de concesión administrativa, de un solvente servicio de visitas guiadas para colegios y turistas que lo soliciten, si bien con la ininteligible peculiaridad de no ser de aplicación extensiva a la visita de la arquitectura histórica más frecuentada del Cap i casal, la célebre Lonja de los Mercaderes del maestro Pere Compte.

Edificio emblemático del gótico civil europeo y Patrimonio de la Humanidad desde 1996, restaurado exquisitamente por el arquitecto conservador Manuel Ramírez, que no obstante haberse dotado de un innovador acceso de visitantes, a tenor de los datos disponibles a día de hoy de la Oficina de Estadística, perdió paradójicamente más de 100.000 visitantes entre los años 2011 (602.522) y 2012 (481.957).

Panorama regional comparativamente matizado por la puesta en marcha en universidades francesas como la de Niza - Sophia Antipolis de nuevas licenciaturas profesionales como la de “Guide Conférencier”, para formar agentes profesionales de la promoción del patrimonio cultural local, sustitutivas del anterior diploma expedido por una docena de ellas de “Guide Interprète National”.

Por consiguiente, como conclusión de toda la anterior casuística más o menos gremial y al margen de la típica picaresca de los free walking tours piratas, en nuesta opinión cabe colegir la necesidad de potenciar el nicho de empleo que supone para arqueólogos en paro y otros graduados superiores el turismo cultural, por medio de una búsqueda de la excelencia en la mejora de la cualificación de sus protagonistas legítimos y de una mínima regulación administrativa del mismo, a modo de auténtica policía turística, por parte de las consellerias competentes en materia de Turismo y Cultura.

domingo, 12 de enero de 2014

TEJIDO SOCIAL Y DEGRADACIÓN URBANA

Buen articulo de Joan Garí, que conduce el blog recomendado por El País, Notes públiques. En él da buena cuenta de las posturas antagónicas que se han enfrentado en torno al proyecto de intervención urbanística y sobre el modelo de ciudad que unos y otros defendemos. El interés del artículo radica en que, sin enfatizar los valores patrimoniales del barrio, concede importancia al tejido social y los problemas que le aquejan, verdaderos puntos de partida de la degradación física del entorno.

Nuestros (abundantes y fieles) lectores hispano-parlantes que estén interesados en el tema pueden acceder a una traducción a través de un traductor automático de Google.

El País, 12 de enero de 2014


L'associació L'Oronella, que l'any 2007 va publicar el volum trilingüe Houses from El Cabanyal (A modernist heritage for the Valencia in the XXI century), ara acaba de traure'n una segona edició. Guarde com un petit tresor el volum original, que la gent de L'Oronella em va enviar molt amablement. Després de tot el que s'ha discutit i el que s'ha destralejat al voltant del projecte -aberrant i megalòman- de partir en dos el barri amb més personalitat de la ciutat de València per a què els cotxes procedents de l'avinguda Blasco Ibáñez arriben quinze segons abans a la platja, llegir aquest llibre proporciona l'argument més simple en favor de la preservació del Cabanyal. Per això ni la mai prou ponderada alcaldessa del Cap i Casal ni cap els seus adlàters ho faran mai.

Houses from El Cabanyal és, simplement, un recorregut fotogràfic (amb una aclaridora introducció de Joan Víctor Pascual i Felip Bens) per la pell del barri: les seues façanes. Plans de conjunt per a una decoració senzilla -"modernista", sí, però "popular"- i plans de detall per a una munió de reixes (de finestres, de portes i de balcons), balustrades, ventalles, miradors... Un estil perfectament reconeixible que, com en cap altre lloc de la ciutat, dota d'una senzilla però ferma personalitat un barri on, a més, la manera de viure, el caràcter de la gent i la puixança de la llengua pròpia assoleixen una excel·lència més que remarcable.

Poc després de l'aparició de la primera edició d'aquest llibre, el diari Público em va enviar a la zona per a fer un reportatge sobre el terreny, convertit en el permanent ull de l'huracà informatiu des de l'any 1998 gràcies als plans de Rita Barberà. Amb un fotògraf, vaig recórrer el barri parlant amb la gent sobre els plans que els reservava la majestuosa alcaldessa. Naturalment, n'hi havia opinions a favor i en contra, però el més interessant del cas era com l'argument més habitual entre els defensors de la intervenció urbanística radical -eliminar la droga i la delinqüència del barri- era el mateix que esgrimien els partidaris de la seua integritat, però a la inversa: segons aquests darrers, era l'ajuntament qui havia permés la degradació del Cabanyal per a justificar una cirurgia definitiva.

Òbviament, jo no hi era neutral. No crec que ho haja sigut mai en cap dels temes que he abordat en la premsa, siga en el gènere que siga. Si d'un tema no tinc opinió, procure no obrir-hi la boca (com a tertulià de televisió, ja ho veieu, seria una estricta calamitat). Però si em pose al teclat del meu ordinador, doneu per segur que no seré "objectiu". Cas de ser jo un periodista, això seria un greu problema, però per sort només sóc un pobre escriptor a qui deixen escriure als periòdics. Jo estava i estic a favor de la preservació del Cabanyal, perquè la prolongació de l'avinguda Blasco Ibáñez -un projecte que ja va sorgir de la febril imaginació de l'arquitecte Manuel Sorní Grau l'any 1865, com vaig explicar en Viatge pel meu país- em sembla una monstruositat covada amb l'excusa d'una idea dinovesca de "progrés". Per sort, el pla morirà políticament amb Barberà, perquè no crec que els polítics que la substituïsquen després de les pròximes eleccions siguen tan estúpids com per a mantindre'l. Però mentrestant, el barri es desintegra, es deteriora, es desfà. I el que millor ha certificat això és la segona edició del llibre que glosse. En poc més d'un lustre, una vintena llarga de les cases que apareixien en l'edició original ja no existeixen. El Cabanyal, com un vell llop de mar -digne, però xacrós; orgullós però atemorit-, està en un impasse destructiu que ha de ser superat.

En el fons, no és només el model de ciutat el que hi està en joc. Són també dues concepcions antagòniques de la vida el que s'han enfrontat amb l'excusa del Cabanyal. No deixa de ser curiós, en aquest sentit, que els mateixos capitostos que tenen tot el dia a la boca els tòpics culturals que van encunyar Sorolla, Escalante o Blasco Ibáñez (tots tres autors estretament vinculats al barri), estiguen disposat a destruir sense pestanyejar l'escenari que va permetre el naixement d'allò que ells estan tot el dia defensant de gegants imaginaris. Però això només és una més de les paradoxes d'aquest estrany país on ens ha tocat nàixer...

viernes, 29 de noviembre de 2013

EL CIRCO, LA ESPINITA, LA LÁPIDA Y EL PGOU

Inscripción de Lucio Escribonio Euphemo
Josep Vicent Lerma
LEVANTE-EMV, 28 de noviembre de 2013

El reestreno de la sala de exposiciones temporales del Centre Arqueològic de L´Almoina con una anunciada exposición arqueológica sobre el Circo romano de Valentia, donde desde hace un lustro se instalaba de prestado por estas fechas una impropia muestra con la burra y el buey de la Asociación de Belenistas, nunca es tarde si la dicha es buena, nos ha servido de acicate para ordenar vetustos recuerdos y amarillentos recortes de prensa sobre este olvidado hipódromo colosal, al que ya dedicamos en su momento algunos artículos de opinión como «¿Qué fue del circo romano de Valencia?» (Levante-EMV, 22-02-2000) y el escatológico «De cuádrigas y lupanares» (Levante-EMV, 23-05-2011). 

Circo virtual, casi repetiríamos metafóricamente como entonces, más que otra cosa de «papel», muy al contrario que el urbanísticamente esponjado de Tarragona o el puesto en valor anfiteatro de Arelate (Arlés, Francia), invisible para los valencianos contemporáneos y del que el arqueólogo Albert Ribera ofreció las claves ocultas de su fragmentaria interpretación muraria y ubicación exacta bajo nuestras calles, cuyo eje mayor de más de 350 metros se habría fosilizado en la histórica del Trinquet de Cavallers, en el ensayo «The discovery of a monumental circus at Valentia», publicado el pasado siglo XX en la revista «Journal of Roman Archaeology» (1999).

Pesquisas abnegadas de este investigador llevadas adelante entonces contra viento y marea, en ocasiones valientemente incluso frente a la manifiesta incomprensión de algún sector de la prensa vernácula, que dio pábulo a ciertos intentos denigratorios y de escarnio público, como los contenidos en el escrito de 1994 de J. Aparicio titulado «¿Es como una espinita?» , en el que entre otras lindezas se espetaba que «arqueólogos con menos fantasía» (sic), habían cuestionado dichos descubrimientos, interpretando en realidad tales muros como un mero almacén de grano («horreum»).

Hasta el punto que el descubridor de todo un inédito circo romano, omitido hasta entonces por los anales de la Historia, se vio en la tesitura de salir al paso de dichas críticas públicas con la memorable réplica periodística «El circo, el plumilla, la piedra y la vidente» (Levante-EMV, 28-11-1994), arriba parafraseada en tributario homenaje literario.

Con todo, lo cierto y verdad es que de este preciso ámbito urbano del barrio de la Seu-Xerea, comprendido entre la trasera del Colegio del Patriarca y el edificio de Comisiones Obreras en la plaza de Nápoles y Sicilia, remodelada por el docto arquitecto Román Jiménez, procede sintomáticamente a favor de las tesis de Ribera, el pedestal votivo donado por Marco Marcio Celsio del museo de Bellas Artes, cuya estatua de Hércules se encontraría sin duda en el interior de uno de los templetes o edículos dedicados a divinidades atléticas, que coronaban en Roma y sus provincias estos grandes equipamientos deportivos consagrados también a las competiciones hípicas de carros (cuádrigas), conducidos por aurigas de distintos colores.

Además de la inscripción honorífica dedicada al emperador Tito «conservator pacis Augustae», preservada en la iglesia de Santo Tomás o la del sevir augustal Lucio Escribonio Euphemo, empotrada en la fachada del número 1 de la repetida calle Trinquet de Cavallers, en la actualidad bastante maltrecha por pegotes de cemento gris, en un claro ejemplo de incuria colectiva

Por todo lo cual y a modo de corolario de este revival del mayor edificio levantado nunca por los antiguos romanos en la «notissima» colonia Valentia, no podemos terminar estas breves líneas sin reseñar lo paradójico que a nuestro común entender resulta la falta de protección patrimonial individual todavía de este descomunal monumento, digno de protagonizar la última novela (Circo Máximo) de Santiago Posteguillo, bajo el paraguas de una incoación como Bien de Interés Cultural (BIC), cuando otras construcciones no menos intangibles como el recinto de la muralla romana (BIC 01.01.02bis), ya disfrutan de esta merecida tutela en el Catálogo de Bienes Estructurales del revisado Plan General de Ordenación Urbana de Valencia.

sábado, 1 de junio de 2013

Y LUIS TOSAR FUNDÓ VALENTIA

Ahora, cuando la antaño amplia panoplia de los intereses de la arqueología urbana valenciana, experimenta el reduccionismo espurio del cierre de foco de los mismos, ante el monotema recurrente de los mitos fundacionales de Valentia Edetanorum, recuperamos del río del olvido, el artículo publicado dos años atrás, por uno de nosotros.
 

Josep Vicent Lerma

Levante-EMV, 20 de abril de 2011


Décimo Junio Bruto, además de la denominación oficial de una desmemoriada plaza del cap i casal, aún sin rótulo metálico reglamentario, de diseño giboso, que muy pocos del vecindario sabrían ubicar realmente junto a la medieval de la Almoina, de nada recomendable traducción al valenciano, es el nombre del cónsul de la hispana provincia Ulterior, que en el año 138 a.C. fundó contra todo pronóstico en la distante demarcación Citerior la ciudad de Valentia, en el corazón del ancestral territorio ibérico, para asentar en ella a los soldados licenciados de las guerras sertorianas —mejor olvide el lector el peplum televisivo Hispania—, según relata el famoso historiador Tito Livio y reproduce grabada a cincel en la piedra desnuda, la ahora maltrecha losa conmemorativa fundacional de la Plaza de la Virgen, revival barroco postrero del arquitecto municipal Emilio Rieta: «D. Ivnivs Brutus cos. in Hispania, is qui sub Viriatho militaverant agros et oppidum dedit, quod vocatum est Valentia».

Hito originario al que en estas mismas páginas ya dedicamos el artículo «Dos mil ciento cincuenta años (MMCL) de Valencia» (Levante-EMV, 17-04-2010), animando en la medida de nuestras posibilidades a las fuerzas vivas valencianistas a la celebración comunitaria de tan fausto evento en el próximo año olímpico 2012. Horizonte en el que encajaría como anillo al dedo la superproducción gallega a protagonizar por Luis Tosar, precisamente encarnando a este mismo magistrado romano, que para sorpresa de muchos valencianos de a pie portaba como sobrenombre latino el de «Galaico», por sus victorias sobre los celtas «gallaeci», después de vadear el mitológico río del olvido Lethes (hoy Limia) en su expedición a los confines del mundo entonces conocido.

Sin embargo la Valencia de los edetanos no es la única urbe cuyo nacimiento se relaciona con Junio Bruto, pues también se le asocia con el origen de Brutobriga, probablemente en el lejano Cerro de la Botija de Villanueva de la Serena (Badajoz). Problemática histórica en la que no conviene olvidar las lecciones de la profesora Mª. José Pena, sobre el hecho de que las emblemáticas acuñaciones monetales valentinas, con el cuerno de Amaltea y los rayos jupiterinos, parecen inspiradas en la iconografía de un célebre denario de Quinto Fabio Máximo Eburneo del año 127 a.C., por lo que finalmente la puesta en marcha de la colonia latina fundada a orillas del Turia pudo ser en realidad una «cosa de familia», en este caso de la familia (gens) Fabia y los veteranos de los ejércitos sustentados económicamente por sus aristocráticos miembros, en cumplimiento de los designios del cónsul «Gallaecus».

Por todo ello y ahora que los hornos de fundición vuelven a echar chispas para conformar la figura en bronce de Juan Pablo II, nos atrevemos a recuperar la idea de la escultura del romano fundador de nuestra urbe, acompañado de la icónica groma de agrimensor, por qué no a falta de mejores rasgos conocidos, con los del noble actor gallego de «Los lunes al sol».

miércoles, 28 de noviembre de 2012

LA DAMA IBÉRICA, VALDÉS Y VALENCIA

Josep Vicent Lerma
Carme Salcedo

Levante-EMV, 30 de junio de 2004


Desde el mismo momento de su hallazgo el 4 de agosto de 1897 en un huerto de la Alcudia, la imagen de la Dama de Elche, fotografiada por primera vez por el propio Pedro Ibarra, ha ejercido una enorme fascinación e influjo a lo largo del pasado siglo XX sobre sobre los grandes creadores y artistas de vanguardia o no.

Fundamentalmente cartelistas, grafistas y escultores, que en ocasiones asimilaron la iconografía del célebre busto ilicitano, reproducido por el franquismo “ad nauseam” en los billetes de curso legal de 1 peseta de 1948 emitidos por la Fábrica Nacional de Moneda y Timbre o los sellos de 3,5 pesetas de 1969, con el sofisticado tocado de valenciana, recreado en los mosaicos modernistas de José Mongrell del mercado de Colón y la estación del Norte (1917), como en el caso de la figura alegórica del puente de Aragón, obra de los años treinta de José Terencio Farré , provista de los míticos rodetes laterales.

En este orden de cosas, las cabeceras periodísticas locales informaban el pasado 12 de mayo del comienzo tras el verano de la instalación en la rotonda de la avenida de las Cortes Valencianas, de la versión jibarizada de 18 metros de altura (?) de la “Dama Ibérica” del antiguo miembro del Equipo Crónica y ex titular de uno de los palacetes de la calle Caballeros, el internacional valenciano Manuel Valdés Blasco, compuesta por 22.000 figurillas de cerámica esmaltada, elaboradas por Lladró.

Escultura de inspiración fractal, cuyos costes estimados alcanzarían los 2,2 millones de euros, llamada aparentemente a convertirse por encima de estas minucias indudablemente no tanto en “una buena obra para Valencia” en palabras de Manolo Valdés, como en uno de los nuevos símbolos identitarios de la más que bimilenaria ciudad de Valencia del siglo XXI, cuyo montaje estará garantizado por la solvencia profesional del progresista tándem de colaboradores Rafael Rivera / Manolo Martín.

En este sentido, dados los polémicos antecedentes relativos a las ubicaciones de las esculturas públicas en nuestra ciudad, como entre otros el experimentado por “El esclavo” de José Sanleón, sacrificada por su autor en la explanada del IVAM a golpe de radial en marzo del 2000, la inicialmente denostada “Pantera Rosa” de Miquel Navarro o el irrelevante Vinatea de la plaza del Ayuntamiento. Es precisamente en este ámbito de reflexión, donde, salvadas todas las garantías hacía el principio de la libertad de creación artística de cada autor, cabe preguntarse exclusivamente desde otras disciplinas no estéticas y en cierta medida libres de los dictados de la moda o el gusto, como en este caso la Historia o la Arqueología, si una ciudad como Valencia de noble y acreditado origen romano, fundada en el año 138 a.C. por el cónsul Iunius Brutus, una vez descartada la Tyris de Nicolau Primitiu, debería en un futuro próximo ser representada emblemáticamente por esta colosal dama íbera, cuya formulación morfológica original en el territorio de Heliké se remonta al siglo V antes de nuestra era, mistificando así sus propios orígenes coloniales itálicos.

Con todo, no obstante el axioma de la intertextualidad de Todorov de que “no hay ningún enunciado que no se relacione con otros enunciados”, aparentemente caro a nuestro artista afincado en Nueva York, cuando en 1997 homenajeó a Picasso en el cartel de la Fundación III Milenio (Levante-EMV, 14-5-97), de algún modo, el propio Valdés podría estar compartiendo implícitamente esta tesis de la importancia del contexto urbano de la obra de arte, en la medida en que su imponente “Dama de Manhattan”, de estética similar a la colosal de Valencia, ha pasado a ser propiedad de la Universidad Miguel Hernández a través de la conocida galería Marlborough, ya que de acuerdo con las palabras de la vicerrectora Juana Gallar “Teníamos la intención de adquirir algo muy emblemático relacionado con Elche” (Levante-EMV, 20-3-04).

domingo, 11 de noviembre de 2012

LA CIUDAD DE VALENCIA (NO) ES MÁS ANTIGUA DE LO QUE SE PIENSA

Excavación de la calle Ruaya. © Levante-EMV
Reproducimos el artículo aparecido ayer en Levante-EMV donde se insiste en lo que ya dijimos en Descrédito de la arqueología. Los subrayados que aparecen en el artículo reproducido son nuestros. Las fundaciones no se hacen nunca, no pueden realizarse, sobre un territorio yermo desprovisto de toda impronta humana. Afirmar que "la existencia de huerta habitada y cultivada en esta zona antes de la fundación de la ciudad" solo es apto para quienes ignoran todo lo que se ha escrito e investigado en los últimos 30 años como, por ejemplo, que no existe una huerta antes de su construcción por los musulmanes. 

Para afirmar que "la ciudad de Valencia es más antigua de lo que se piensa" habrá que demostrar algún día que existe una "ciudad" anterior a 138 a.C. y no una simple cerámica que se le cayó del bolsillo a alguien, una granja, o un emporio. Una ciudad reúne una serie de características que no pueden pasarse por alto. Véase, por ejemplo, algunos rasgos que pueden definir un yacimiento como una posible "ciudad" y que hace que algunos autores se interroguen sobre el estatuto urbano del yacimiento cercano a la ciudad urbana de Provadia (Bulgaria): "El conjunto, un asentamiento fortificado en el que se cree que vivieron unas 350 personas... tesoros y riquezas que se han hallado en la zona, concretamente más de 3.000 joyas... casas de dos pisos... una puerta y tres murallas fortificadas".

Algún día, si los restos del subsuelo de Valencia ofrecen una amplia superficie de esta ciudad ocupada por vestigios que preceden a la fundación de 138 a. C. por pobladores latinos, si estos restos se organizan con una división social del trabajo (sectores artesanales, residencias, edificios públicos y administrativos, templos...), y se encuentran amurallados, entre otras características. Ese día, habrá que explicar la contradicción que representa 30 años de actividades arqueológicas sin encontrar ningún hallazgo y los nuevos que pondrían en evidencia la nueva condición urbana de una aglomeración que precedió a la fundación de la ciudad. Por extraño que parezca habrá que asumirlo intentando responder a los nuevos interrogantes originados por el registro arqueológico. Pero hasta entonces, dejemos hablar a los investigadores como bien afirma C. Aranegui y no asignemos carácter de ciudad a unos hallazgos que son importantes pero que, en rigor, no son ciudad.

Post scriptum: Sin ánimo de incordiar. ¿Alguien puede explicar por qué los hallazgos de la plaza de les Aules de Castellón eran tan importantes como para reatribuir una cronología a la ciudad, retrasar, nada menos que doce siglos su fundación, descabalgar a Jaime I de esta empresa, salir en prensa el 26 de diciembre de 1994 y, 18 años después, ni una sola línea haya sido publicada, salvo error u omisión de nuestra parte? ¡Casi, casi, podríamos decir que se trata de arqueología crank!

H. GARCÍA VALENCIA, 
Levante-EMV,  11 de noviembre de 2012


El anuncio de un hallazgo que pondría entre interrogantes la fundación romana de Valencia en el año 138 a.d.C. dejado caer el lunes por la concejala de Cultura, Mayrén Beneyto, durante la presentación del tesorillo de la avenida Constitución fue acogido ayer con cautela por los arqueólogos. Este diario ha recabado la opinión de expertos, como la catedrática de Arqueología de la Universitat de Valencia Carmen Aranegui quien afirma que «Valencia se fundó como colonia romana, pero el territorio estaba poblado antes del 138 a.d.C.».

Beneyto aludía el lunes al yacimiento de la calle Ruaya, descubierto en 2008 durante las obras de un aparcamiento, y donde la alcaldesa de Valencia, Rita Barberá, aseguró que se habían encontrado los «vestigios de vida más antiguos de Valencia». El lunes Beneyto volvía sobre la idea y aseguraba que este hallazgo apuntaba a un «origen más antiguo» de Valencia. En el yacimiento se recuperó cerámica griega, romana y cartaginesa, en una proporción inusualmente alta, dos monedas del siglo III a.d.C así como restos de estructuras de caminos, pozos y balsas.

Sobre la relevancia del yacimiento de Ruaya, Carmen Aranegui apuntó que «tiene el interés de que confirmaría la ocupación del entorno de Valencia antes de la fundación de la ciudad por los romanos».

La teoría «indigenista» del origen prerromano de Valencia y de la existencia de una ciudad íbera anterior que algunos autores identifican como Tyris ha sido alimentada por sectores conservadores. Los arqueólogos consideran que esta teoría está desacreditada por décadas de excavaciones arqueológicas. Otra cosa, apuntan, es la evidencia, por otro lado, normal de ocupación del territorio con anterioridad a la fundación de la colonia romana.

«Es posible que en Ruaya hubiera una aldea o un enclave comercial de tránsito, una estación intermedia dentro de una ruta, posiblemente la vía Heráclea», apunta Aranegui, que ha estudiado durante años el emporio comercial íbero del Grau Vell de Sagunt.

Una afirmación que iría en línea de la hipótesis que maneja el jefe del Servicio de Arqueología (SIAM) del Ayuntamiento de Valencia, Albert Ribera, quien vinculó el lunes los hallazgos de Ruaya con un enclave comercial vinculado a poblaciones del entorno del lago de la Albufera.

Aranegui insiste, no obstante, en que «antes de etiquetar o calificar hallazgos hay que dejar hablar a los investigadores» y de momento en Ruaya «no hay una base científica» que permita identificar con certeza lo que apareció allí, entre otras cosas, porque la superficie excavada es reducida.

El Servicio Municipal de Arqueología en colaboración con el Instituto Valenciano de Restauración ha restaurado y estudiado la cerámica y las monedas que en breve se expondrán en el Centro Arqueológico de la Almoina, donde se encuentran las ruinas romanas de la ciudad fundacional.

El fondeadero del Saler
En el subsuelo de la ciudad se han encontrado materiales anteriores a la ciudad fundacional que alimentan la teoría de la existencia de asentamientos indígenas anteriores a la llegada de los romanos. Siempre se ha dicho que estos materiales procedían de arrastres del río Turia, pero para Aranegui esta explicación «no es creíble». La catedrática cita los restos de ánforas para el transporte de suministro del siglo VII a.d.C. que se recuperaron hace unos años frente al Saler, una zona de yacimientos arqueológicos subacuáticos que no ha sido demasiado estudiada y que se ha visto muy dañada a raíz de las operaciones de dragado para remolcar a los dos barcos que quedaron varados en septiembre.

Aranegui cree que los pobladores indígenas que encontraron los romanos es probable que trabajasen como mano de obra en la construcción de la ciudad romana porque esta no se pudo hacer de la nada.

Una aldea o un emporio comercial junto a la calle Sagunto
Carmen Aranegui apuntó ayer a la posibilidad de que en Ruaya existiera un emporio comercial o incluso una aldea vinculada posiblemente a la vía Heráclea, un camino citado por los autores clásicos que sería el antecedente de la vía Augusta y que conectaría el norte de Italia y el sur de Francia con toda la Costa Mediterránea de la Península hasta Cádiz, centro neurálgico del comercio en época prerromana.

Será dificil obtener más información del yacimiento de la calle Ruaya porque las obras del aparcamiento se paralizaron y no se han vuelto a retomar. El ayuntamiento anunció recientemente que el solar se colmataría y allanaría para evitar los problemas de insalubridad y acumulación de basura.

martes, 10 de abril de 2012

LA PALABRA EN EL MURO

Ricardo González Villaescusa
Josep Vicent Lerma

Levante-EMV, martes 10 de abril de 2012

Las recientes noticias de prensa en torno a la aparición de pintadas de spray con el hashtag #primaveravalenciana sobre monumentos históricos valencianos, como las totémicas Torres de Serranos o las de Quart, como un ejercicio de rebeldía estudiantil, evocan el cometido de válvula liberadora de presiones sociales atribuida por uno de nosotros a ciertas frases irreverentes en el artículo "Elogio de la Blasfemia" (Levante-EMV, 28-11-10). Estos hechos nos han espoleado a ordenar informaciones y pensamientos en torno a la problemática de estas agresiones al patrimonio cultural de todos y a reflexionar sobre la necesidad ancestral del hombre de dejar huella física de su paso por espacios urbanos o edificios memorables.  

Al margen de los 10.000 graffitti inventariados en la sepulta Pompeya y de su carácter más o menos espontáneo, sin fines ni técnicas artísticas, merecen recordarse aquí como curiosos antecedentes en el tiempo, las pintadas a mano alzada en almagra del anagrama de los antiguamente habituales "vítores" universitarios con el nombre de los nuevos doctores, en su caso acompañados de la heráldica de las órdenes regulares de pertenencia, como la carmelita o la mercedaría, que amenizaban las paredes de piedra de numerosos templos y puertas fortificadas de las ciudades españolas. O las menos conocidas inscripciones cuartelarias bermejas de 1739-1740, descubiertas en el interior del noble salón columnario de la propia Lonja de Mercaderes de Valencia por su restaurador, el arquitecto Manuel Ramírez, convertida en vivac improvisado o cuartel de dos compañías de un regimiento borbónico de ocupación, tras el Decreto de Nueva Planta (Levante-EMV, 5-05-04).  

Acciones murarias, brocha en mano de pintura negra, que en pleno franquismo de los años sesenta en el Cap i casal, no lo olvidemos, treparon entonces de las manos de la militancia política clandestina a las fachadas de centenarias iglesias e históricos pretiles del río Turia con el legendario lema del incipiente nacionalismo lingüístico "PARLEM VALENCIÀ", precedido de círculo cuatribarrado –perpetuado en el agrio blanco y negro del fotógrafo Jarque- sin mayores remilgos patrimoniales de tirios y troyanos.

Casuística que, salvadas todas las distancias en cuanto a valoración social del patrimonio histórico-artístico y los enormes progresos experimentados a partir de los años de la Transición española por la legislación vigente en esta materia, especialmente la Ley 16/85 del Patrimonio Histórico Español (LPHE), nos permite colegir como aforismo o fulcro discriminante en cuanto a la legitimidad, ética o no, de estas expresiones parietales públicas, el de la existencia de un estado de derecho que garantice fehacientemente las posibilidades alternativas de expresión de todas las ideas, incluidas las incómodas de colectivos como el 15-M, mediante un libre acceso garantizado, sin mayores tutelas gubernativas ni intermediaciones distorsionadoras, de la ciudadanía a los medios de comunicación .  

Fotografía: La Razón
En el caso que nos ocupa los leves efectos dañinos sobre el patrimonio, han sido argüidos torticeramente para demonizar a la temible banda de "siete menores" presentados como reos de leso vandalismo patrimonial. Baste recordar como algún diario de provincias y otro, de alfabético titular, se apresuraron a tildar interesadamente de "radicales"  a los responsables de las susodichas faltas,  en una acuñada por H. G. Frankfurt "tergiversación engañosa próxima a la mentira", mientras que tal como se señalaba en estas mismas páginas en la crónica "Pintadas efímeras, pintadas duraderas" (Levante-EMV, 9-03-12), los rojos letreros "no nos vamos a rendir" de nuestra privativa y adelantada primavera, fueron objeto de un raudo y selectivo borrado mural por parte de las brigadas de limpieza, al tiempo que se eternizan durante meses los enormes letreros amarillos "Lily te amo" de los tajamares del desdoblado Puente del Real (1589).
Fotografía: Las Provincias

Por consiguiente y con independencia de las medidas cautelares que las administraciones están llamadas necesariamente a desarrollar en punto a la protección de nuestros patrimonio cultural inmueble, como la aplicación de revestimientos parietales de pintura antigraffiti, no podemos concluir esta modesta aproximación, sin recordar los escenarios de las protestas estudiantiles recreados en la obra del pintor Julián Pacheco con el alegato de fondo de Mario Benedetti: "… si los censores clausuran la prensa independiente, si los canales de comunicación son destruidos, siempre habrá muros, esquinas, patios, afiches, plataformas, parroquias, sótanos, azoteas donde escribir o decir la verdad. Después de todo, si llegamos a una situación en que la verdad no puede ser difundida por los medios mecánicos, siempre nos queda la tracción a sangre".

viernes, 1 de abril de 2011

UN NUEVO ARTÍCULO SOBRE EL URBANISMO DE VALENCIA


Es un placer presentar un nuevo artículo sobre la historia urbana de la ciudad de Valencia. El estudio acaba de aparecer en la prestigiosa revista Madrider Mitteilungen del Instituto Arqueológico Alemán y trata del urbanismo de los barrios de Velluters y la Boatella. Se alinea en sus postulados teóricos y en la metodología utilizada con el publicado hace diez años  por uno de nosotros en la misma revista. 

El articulo es el resultado final de un trabajo de investigación de Claire Pichard presentado como memoria de Master en Paris I La Sorbonne, supervisado por J. Burnouf y G. Chouquer y, localmente, por R. González Villaescusa. Contó con la colaboración de la institución local del SIAM y la colaboración de J. V. Lerma

Ofrecemos el resumen en la lengua original del artículo (francés) y su traducción castellana así como el artículo sobre el barrio del Carmen.

Claire Pichard, L'évolution diachronique du paysage urbain des quartiers de la Boatella et de Velluters de la construction de la muraille islamique à nous jours (Valence), Madrider Mitteilungen, 51-2010, 455-490.
Fig. 8: Tramas urbanas del sector estudiado y la red de acequias

Résumé

Trois phases principales d’urbanisation sont traditionnellement distinguées dans l’histoire urbaine de la ville de Valencia. Celles-ci sont associées à trois urbanismes souvent présentés comme étant concurrents et en opposition dans leurs principes et leur application. Dans le cadre des quartiers de la Boatella et de Velluters, situés aux portes de la muraille islamique puis intégrés à la muraille chrétienne, l’approche morphologique du processus d’urbanisation permet d’une part d’appréhender de manière originale les modalités de la colonisation chrétienne d’un espace modelé durant cinq siècles par les musulmanes, et d’autre part de mettre en évidence des éléments qui permettent de réévaluer le clivage ville/campagne dans la fabrique de l’urbain. Cette étude revient sur des réflexions ayant trait à la part des planifications et au caractère impensé de la construction des villes.

Mots clés : diachronisme, histoire urbaine, pobla, acequia, paléochenal.

Resumen


Tradicionalmente se distinguen tres fases del urbanismo de la ciudad de Valencia. Se asocian a tres tipos de urbanismo, presentados frecuentemente como concurrentes y en oposición en sus principios y aplicación. En el contexto de los barrios de la Boatella y de Velluters, al exterior de las puertas de la muralla islámica e integrados posteriormente a intramuros de la muralla cristiana, la aproximación morfológica del proceso de urbanización permite comprender de forma original, por un lado, las modalidades de colonización cristiana de un espacio modelado durante cinco siglos por los musulmanes; y, por otro, poner en evidencia elementos que permiten reevaluar la cesura entre ciudad y campo en la fábrica urbana. Este estudio se detiene en cuestiones que intentan definir la planificación y el carácter "impensado" de las ciudades.

Palabras clave: diacronía, historia urbana, pobla, acequia, paleocanal.


R. González Villaescusa, El barrio del Carmen de Valencia: análisis morfológico e historia urbana, Madrider Mitteilungen, 41-2000, 410-435.
11.BarrioCarmen

lunes, 7 de febrero de 2011

EL TANGO DE LA ARQUEOLOGÍA EN EL PGOU


Excavaciones en el antiguo Hospital (Valencia)
Ricardo González Villaescusa
Josep Vicent Lerma

Levante-EMV, 7 de febrero de 2011


La finalización del plazo legal para realizar alegaciones a la Revisión Simplificada del original Plan General de Ordenación Urbana de Valencia de 1988 en el correspondiente documento de información pública, parece augurar, parafraseando la célebre obra de Charles Dickens (Great Expectations), tal vez una nueva etapa de potenciales expectativas, si bien probablemente con más Ginger ale que vodka en sus objetivos, para las dos próximas décadas de la Arqueología Urbana de nuestra ciudad, casi un año después del fallido Congreso Modelos de Gestión del Patrimonio Arqueológico en el siglo XXI (Levante-EMV, 14-01-10).


Toda vez que las Normas del Catálogo Estructural de Bienes y Espacios Protegidos determinan tres figuras de interés arqueológico, las Zonas Arqueológicas (ZA), con la máxima protección que la legislación concede a los Bienes de Interés Cultural (BIC), como la denominada Torre Adosada de la Muralla Árabe en la plaza del Ángel, subsumida en el APA-05, las Áreas o Espacios de Protección Arqueológica (APA-EPA), homologables a los denominados Bienes de Relevancia Local (BRL), como el Antiguo Hospital General (APA-12) o el conjunto de la Almoina (APA-01) y las Áreas de Vigilancia Arqueológica (AVA), entre las cuales se consignan, al margen de la de reciente creación de Patraix por iniciativa vecinal (AVA-09), otras muchas interesantes novedades como el meritorio núcleo histórico del Grao (AVA-14) o la pertinente a los no menos emblemáticos azudes, como los de las acequias de Rovella o Rascanya, partidores y «llengües» de nuestro término municipal (AVA-30).

Las Zonas Arqueológicas y los Espacios o Áreas de Protección Arqueológica, textualmente según las referidas Normas: «son ámbitos en los que siendo pública la existencia de restos arqueológicos, se destinan las parcelas o inmuebles a garantizar la investigación, conservación o presentación al público de los restos patrimoniales allí existentes» y en ellos «las obras requerirán de un Informe del Servicio de Investigación Arqueológica Municipal (SIAM), sobre la posible afección al patrimonio, debiendo realizarse los trabajos bajo supervisión del mismo». Escenario de renovado incremento de carga de trabajo un tanto incoherente con el lastimoso estado de las escuálidas partidas presupuestarias reales de dicho epigónico departamento arqueológico, tras la luz de gas a la que fue sometido en 2009 por la Dirección General de Patrimonio Cultural Valenciano de Paz Olmos, con la contingente supresión unilateral de los sesenta mil euros de la aportación autonómica al no denunciado por nadie «Convenio Ayuntamiento-Conselleria para la realización de excavaciones arqueológicas en el término municipal de Valencia», tal como apuntábamos en estas mismas páginas en nuestro periodístico «Cladem Archaeologico» (Levante-EMV, 2-05-09).

En este orden de cosas las Áreas de Vigilancia Arqueológica por su parte vienen definidas negro sobre blanco «en base a la presunción de contener restos arqueológicos». Por consiguiente, además de las cautelas genéricas exigidas por la Ley de Patrimonio Cultural Valenciano (LPCV) (Ley 4/98), en ellas «la concesión de licencia urbanística de cualquier índole, que comporte movimientos de tierras, estará sujeta a informe previo del SIAM acerca de la compatibilidad de la obra pretendida con la conservación de los restos arqueológicos que pudieran existir en el lugar, indicando las precauciones que deban adoptarse».

Milongueras pretensiones del tango «Mano a mano» (1923) de Celedonio Flores, que más allá de la constitución de un embrión de patronal arqueológica valenciana (Asemarq), en un año durante el cual han menudeado los titulares del estilo «La Arqueología en apuros» o «La Arqueología se queda en los huesos» (Levante-EMV, 6-02-10) por la crisis de las mercantiles del ramo y en el que muchos arqueólogos autónomos proletarizados —formando parte de lo que ha venido en llamarse «cognitariado»—, ya se han decantado por abandonar esta praxis profesional como secuela del actual parón inmobiliario, a poco que se renuncie a las ensoñaciones pompeyanas al uso, ahora que ruedan por los suelos los frescos y mampuestos de la Casa de los Gladiadores, bien podrían vertebrar en breve un exigible horizonte de gestión mínimamente eficiente del patrimonio arqueológico más cercano, solo en teoría y sobre el papel sustentable económicamente por el programa 336 «Arqueología y Protección del Patrimonio Histórico-Artístico» del Presupuesto Municipal de 2011 provisto de un total general de 4.977.499,44 euros.

Artículo entre los 10 más votados de Levante-EMV del día 7 de febrero

martes, 23 de noviembre de 2010

SIN CIENTÍFICOS NI INTELECTUALES

LEVANTE-EMV, Editorial
21 de noviembre de 2010

La inhibición del pensamiento científico y humanístico valenciano de la dialéctica social constituye uno de los mayores lastres de la actual sociedad valenciana e imposibilita la configuración de un espacio común de deliberación colectiva, uno de los ejes nucleares de la esfera democrática. Es un déficit que resulta más evidente en la actualidad puesto que, por contraste, glosa la abundancia participativa de un pasado reciente. El vacío lacerante de expertos e intelectuales en las tribunas públicas, cuyo criterio de autoridad ha de diseccionar propuestas, analizar problemas o espolear conciencias, supone hoy una clamorosa carencia que instruye sobre la temperatura involutiva en el índice del progreso social. Tal vez los especialistas no deseen involucrarse, como antaño, en el compromiso cívico, ni asumir riesgos supuestamente inicuos.

Quizás piensen que su altura intelectual ha de disponerse sobre ámbitos necesitados de una pedagogía previa para captar sus juicios. Puede incluso que añadan a sus reticencias esbozos nihilistas o escépticos para apartarse: sus opiniones, pensarán, no han de alterar el curso de los acontecimientos y mucho menos han de mudar la conciencia ciudadana. Tal vez. Pero su «huida» del espacio público fabrica una sociedad más estéril y dimitida. Y existe abundante materia para su participación: la enorme deuda valenciana y su legado coercitivo, el débil mapa de la financiación y la fragilidad del Consell, la adecuación de la enseñanza a los parámetros europeos y sus miserias materiales, los tótems identitarios falsarios pero aun así consagrados desde ópticas valencianistas, la corrupción que desmembra a la clase política. Sólo las sociedades adormecidas o quebradizas no extrañan la ausencia de intelectuales y científicos en el debate público. La valenciana ha encendido la luz roja.

miércoles, 18 de agosto de 2010

EL JONC ONANISTE

Josep Vicent Lerma
Levante-EMV, 1 de junio de 2008

La comparativament onerosa passada pel sedàs mediàtic de les triomfals imatges de la actual consellera de Cultura, Trinidad Miró, el passat 30 de març, suportant estoicament amb els braços creuats la xarrada abocant el cabàs de l´arquitecte àulic Salvador Vila amb la palma de la mà expressivament oberta o assenyalant algun detall arquitectònic amb l´inquisidor índex esquerre, davall l´emblanquinada volta d´amagades rajoles roges de 300 tones de pes mort de ferro i ciment, reconstruïda ex novo i impostada en el refectori neogòtic de Santa Maria de la Valldigna, flors i violes per a Viollet le Duc, amb aquelles més pelegrines on s´observa un major desemparament peripatètic de la mateixa sobre les venerables lloses de l´ombrívol claustre i incomoditat posterior amb motiu de l´ofrena d´una corona de llorer proveïda d´un esponerós llaç amb els «quatre rius de sang» comuns, en el creuer de l´església-panteó reial del monestir de Poblet, amb motiu de la commemoració del 800 aniversari del naixement del compartit rei Jaume I, com hermètic convidat de pedra amb les mans juntetes demunt la falda, abillada amb diferencial vestit-jaqueta albí, junt amb un ferm mosso d´esquadra i els presidents autonòmics -tots ells de rigorós fosc- de Catalunya, Aragó i les illes Balears, antics territoris integrants de la Corona d´Aragó.

Expliciten semànticament el secessionista valencianisme d´espardenya, que arma pesadament el beat relat popular del molt honorable president de la Generalitat Valenciana, en un palmari exercici de funambulisme ideològic en el si del més ampli revisionisme espanyolista del president de Faes perpetrat en les seues Cartas a un joven español, on vel·leïtosament José Mª. Aznar descriu en negatiu a Espanya si fa no fa com «una nación constituida frente al Islam», a agosarat despit de reputats hispanistes i acadèmics com el mateix Américo Castro, que ja en el segle passat va reblar el clau de la importància de les minories jueva i musulmana en la conformació de l´autèntic «ser de España».En aquest sentit, siga prou subratllar amb més motiu la buida cartelleria institucional, adobada pel lema foc d´encenalls «Un passat per a un futur», triada intencionadament pels organitzadors de la dita autònoma commemoració valenciana del naixement del rei Conqueridor, construïda sobre una anacrònicament aséptica armadura blanca de plaques metàl liques, més pròpia dels segles XV-XVI que no del genuí arnés del cavaller del segle XIII, caracteritzat en realitat per l´ús del casc hemiesfèric llis capell de fer i de la doblegadisa cota de malla, inclús estèticament comparable amb la iconografia promocional del guantellet burinat cobrint un nu cos femení de la pellícula de Vicente Aranda sobre el cavaller Tirant lo Blanc (2006) o les coentes armadures dissenyades per Bob Ringwood per a Excalibur, de John Boorman (1981).

A manera de corol·lari entorn d´aquesta solitària celebració regnícola en curs curta de gambals, així com en punt a les reticències i suspicàcies institucionals abocades pel broc gros front la pura proposta del Consell Valencià de Cultura (CVC) de retolació com a plaça de Jaume I de la totèmica esplanada municipal, que converteixen el rei fundador inclús en un personatge històric sospitós davant dels ulls criolls del regionalisme vernacle, no es pot menys que portar-se a col·lació la cèlebre paràbola de la Mata de Jonc de la cèlebre Crònica de Ramón Muntaner, escrita en la seua alqueria de Xirivella allà pel segle XIV: -E si nengun me demana: En Muntaner, quin és l´exempli de la mata de Jonc? Jo li respon que la mata de jonc ha aquella força que, si tota la mata lligats ab una corda ben forts, e tota la volets arrencar ensems, dic-vos que deu hòmens, per bé que tiren, no l´arrencaran, ne encara con gaire més s´hi prenguessen: e si en llevats la corda, de jonc en jonc, la trencarà tota un fadrí de vuit anys, que sol un jonc no hi romandrà. E així seria d´aquests tres reis, que si entre ells hi havia devisió neguna ne discòrdia, ço que Déus no vulla, fèts compte que han de tals veïns que pensarien de consumar la un ab l´altre. Per que és mester que d´aquest pas se guarden; que mentre tots tres sien d´una volença, no temen tot l´altre poder del món, ans així com davant vos he dit, seran tots temps sobirans a llurs enemics.

martes, 17 de agosto de 2010

APÓLOGO DE FILODEMO: LA LUNA Y LOS CANGREJOS

Josep Vicent Lerma
Levante-EMV, 1 de septiembre de 2004
Platón y Aristóteles.
Detalle del cuadro de Rafael: La Escuela de Atenas

Han pasado casi mil setecientos años y ahora de nuevo se escuchan los sonidos de los golpes de pico de los improvisados excavadores desgarrar la tierra en las sombrías estancias de la villa de Lucio Calpurnio Pisón, conocida más tarde como Villa de los Papiros por albergar en su biblioteca mis tratados científicos escritos en griego, custodiados por los bustos de Artemisa y Empedocles, un siglo después de haberle entregado el óbolo a Caronte.

Las primeras excavaciones en el área vesubiana fueron realizadas por el general Manuel Mauricio de Lorena Príncipe Elboeuf hacia 1713, esto es con anterioridad a los esponsales del rey Carlos de Borbón (1738), futuro Carlos III de España, con María Amalia Cristina de Sajonia, sacando a la luz pedazos de patinados bronces ecuestres.

En cambio las no menos provectas reliquias de la según el desventurado Plinio el Viejo colonia Valentia de la provincia Tarraconense, en el extremo occidente del Mare Nostrum, entre ellas diversas inscripciones de los valentini veterani et veteres y una escultura de togado romano, ya vieron la luz con más media centuria de anticipación a los afamados descubrimientos napolitanos, al vaciar las trincheras de los cimientos de la Basílica de la Virgen de los Desamparados en el siglo XVII.

Precursores hallazgos dados a conocer minuciosa y ejemplarmente el año 1653 por el adelantado Joseph Vicente del Olmo en su Lithología o explicación de las piedras y otras Antigüedades halladas en las çanjas que se abrieron para fundamentos de la Capilla de nuestra Señora de los Desamparados de Valencia.

Ahora que los genius loci vindicativos de la ley del Talión y los espíritus fratricidas de Rómulo y Remo auspiciados por los dioses lares valentinos parecen trasladarse en el funesto ferragosto a la urbe de Pompeya, en la Campania adoptiva de este filósofo seguidor de Epicuro, los viejos recuerdos traen a la mente el Mito de la Caverna de Platón: Por lo que se refiere al estado en que se encuentra la naturaleza humana con relación a la ciencia y la ignorancia, puedes hacer una comparación con el cuadro que te voy a trazar. Imagina una especie de cueva..., y unos hombres que están en ésta desde su niñez encadenados... Detrás de ellos arde un fuego cuyos resplandores los alumbra, y un camino que cruza la caverna, entre el fuego y los condenados. Supón que a lo largo de este camino ha sido puesto un muro... Figúrate ahora unos hombres que, a lo largo del muro, transportan toda clase de objetos; objetos que sobrepasan la altura del muro y que son figuras de hombres y de animales.

Donde las meras sombras de la impostura son tenidas por realidades ciertas, como los nuevos Alcubierres cansados de horadar aquí y allá las cenizas del tedio, se trasladan a otros lugares en busca de nuevas amenidades, por más que según el sabio tedesco Winckelmann la sensibilidad del ingeniero militar español, responsable real de la zapa de pozos y galerías en los sedimentos eruptivos, enviados por el ilustre cojo Vulcano el 24 de agosto del año 79, incluso con pólvora si se terciaba, tenía que ver con las Antigüedades lo mismo que la luna con los cangrejos, como los cabalgados por amorcillos pintados en la Casa de los Vetti.

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