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domingo, 11 de julio de 2010

ARQUEOLOGÍA EN APUROS

Las Provincias, 11 de julio de 2010

Marina Costa

Han esperado muchos siglos para ver la luz pero todavía aguardan una intervención que les devuelva a la vida, esta vez, a la moderna. Villas romanas, naves sumergidas con cargamentos de ánforas y cerámica, acueductos milenarios que mantienen el pulso con la gravedad y decenas de yacimientos esperan su oportunidad para no sucumbir al paso de los siglos, el olvido o la degradación.

La escasez de presupuestos para procesos de excavación, los continuos expolios y el avance urbanístico han puesto en serios apuros enclaves arqueológicos que durante siglos han permanecido ocultos y más o menos a salvo. El problema es que la crisis se ha convertido en otro gran escollo que remata partidas cada vez más austeras y largas esperas entre campaña y campaña.

En el último año «más del 50% de las excavaciones en trámite están paralizadas, lo que supone no sólo un problema sino un importante retraso en la lenta recuperación de estos espacios por falta de financiación suficiente», según subraya Jesús Huguet, historiador y miembro del Consell Valencià de Cultura (CVC).

El freno inmobiliario ha tenido un reflejo directo en actividades arqueológicas «puesto que muchas obras, que debían sufragar los promotores, han quedado paralizadas», apunta el arqueólogo, Josep Vicent Lerma. Las rebajas han llegado al subsuelo más pronto que nunca.

La Comunitat Valenciana ocupa el quinto lugar en número de empresas especializadas en arqueología por detrás de Andalucía, Cataluña, Madrid y Castilla León pero la crisis está desinflando un sector que despuntó a partir de 2000, según recoge un estudio del Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC). Y mientras el yacimiento económico se agota, poco o nada se puede hacer en muchos enclaves históricos.

Las excavaciones dirigidas en Sagunto, por la catedrática e investigadora Carmen Aranegui, en el único conjunto portuario que se conserva de la costa valenciana rescataron información fundamental sobre el tráfico marítimo en época romana.

Hace más de cinco años dos prospecciones subacuáticas confirmaron la existencia de restos sumergidos, como enormes sillares de una antigua construcción (que podría tratarse de un faro) o restos de cargamentos de las naves romanas que fondeaban en el lugar y que trasladaban cerámica importada o ánforas repletas de vino, salazones o aceite.

El enclave ha permanecido durante casi una década olvidado y repleto de maleza. Ahora un convenio de colaboración entre el Ayuntamiento de Sagunto y la Autoridad Portuaria de Valencia va a permitir poner a buen recaudo una parte de este Bien de Interés Cultural (BIC). Sin embargo, sería «conveniente ampliar la intervención con un tratamiento más igualado y con un proyecto para acoger visitas», según recalcó la investigadora Aranegui.

En este entorno existen varios restos y villas romanas, detectadas por excavaciones de urgencia, que también carecen de planes de rehabilitación.

El castillo de Sagunto, de propiedad estatal, es otro monumental yacimiento que espera, desde hace décadas, excavaciones para desenterrar restos ibéricos y medievales y una rehabilitación integral de lienzos de muralla que permita consolidar la fortificación tras varios parcheos repartidos en el tiempo.

«El patrimonio saguntino y valenciano continúa creciendo con cada hallazgo pero el problema es que las intervenciones llegan contadas y con retraso», apunta el experto en arqueología y catedrático en Reims (Francia), Ricardo González Villaescusa.

Una joya visigoda
Otro enclave en situación de «olvido absoluto» es el yacimiento de Valencia la Vella en Ribarroja. «Se trata de una asentamiento de época visigoda de una importancia destacadísima».

Las primeras excavaciones se iniciaron a finales de los setenta y principios de los ochenta. Vestigios de murallas, torres, una gran edificación y cuantiosa cerámica corroboraron «el valor de este lugar, que requiere de sólidas campañas de investigación que permitan rescatar un yacimiento de primer orden abandonado», destaca González Villaescusa.

Como contrapartida se encuentra, también en Ribarroja, el conjunto visigodo Pla de Nadal, descubierto en 1970, que sí puede ser visitado en la actualidad «aunque carece de un buen acceso e indicaciones para poder localizarlo».

Para potenciar este enclave, el Ayuntamiento programa visitas guiadas con recreaciones de personajes históricos y talleres.

Y es que aunque el volumen de hallazgos se reparte entre las intervenciones programadas «de instituciones como las universidades para su investigación y la llamada arqueología preventiva que se desarrolla a partir de obras o infraestructuras, las partidas son cada vez más insuficientes», matiza el experto Josep Vicent Lerma.

El efecto sorpresa complica aún más las cosas. La detección de restos arqueológicos durante unos trabajos cuando existe «falta de planificación es un serio contratiempo que paraliza estos procesos. Por eso la arqueología de urgencia tendría que dejar espacio a la preventiva, que permitiría establecer protocolos de actuación», según González.

Disponer de un completo inventario de yacimientos «sería fundamental dentro del sistema de información geográfica para que no haya desconexión entre las investigaciones y las prácticas del día a día».

Los hallazgos descubiertos junto al Museo de la Ilustración han obligado a paralizar las obras del jardín más grande de Ciutat Vella en Valencia mientras se «modifica» un proyecto que todavía no ha visto la luz desde el año pasado.

Las villas romanas son otro filón arqueológico tremendamente extendido. En Sagunto se detectó una domus del siglo II en perfecto estado de conservación bajo un antiguo cine, en plena trama urbana.

Las pinturas que aparecieron junto al impluvium (balsa de un patio central) y en varias estancias dejaron boquiabiertos a los expertos. Pero el proyecto tenía que esperar y telas geotextiles cubrieron los vestigios para edificar en el solar y dejar en una planta baja acristalada que permitiera contemplarlos. Una década después, está previsto acometer el proyecto de rescate mediante los fondos del Plan Confianza pero la arena continúa sepultando este fragmento de historia. En Paterna también aparecieron los restos de una casa de campo romana, fechada entre los siglos I y III d. C., en el solar de la antigua fábrica de galletas Río, que abrió un polémico debate sobre su futuro, de momento sin concretar.

Se excavaron algunas partes del solar pero se desconoce si podrá ser compatible el conjunto con el proyecto de edificación previsto.

El Arquets de Baix de Torrent salieron el año pasado del olvido con un proyecto de recuperación del puente mudéjar de seis arcos del siglo XIII que se encargaba de distribuir el agua por la población.

Este emblemático acueducto quedó libre de vegetación para mostrar los encantos de uno de los monumentos más importantes de la comarca de l'Horta Sud pero todavía queda pendiente el rescate dels Arquets de Dalt.

Para Jesús Huguet, la paralización de numerosas campañas de excavación «no sólo va a suponer un problema de retraso de puesta en valor del rico patrimonio histórico valenciano, también supondrá la pérdida de puestos de trabajo y de actividad económica en una zona». Y es que corren malos tiempos para las ruinas.

miércoles, 27 de enero de 2010

¿APOCALIPSI EN EL TEATRE ROMÀ DE SAGUNT?

Josep Vicent Lerma

Levante-EMV, 16 de enero de 2008

L'estrena fa ja quasi deu anys (23-07-98) en el teatre romà de Sagunt de l'obra "Apocalipsis, voz de mujer", de la mà de la despatxada actriu grega Irene Papas i del cant de Carmen Linares, amb motiu de la celebració del Quint Centenari de la Universitat de València (Estudi General), va suscitar llavors lògicament les opinions, bàsicament favorables, de la crítica especialitzada en la matèria, a les quals des de la disciplina acadèmica que m'és pròpia, l'Arqueologia, no em resistesc ara i ací amb independència de dolorosos aspectes legals ja sentenciats o precisament per això mateix, a sumar la meua modesta reflexió personal, al voltant de una qüestió tal vegada un tant accessòria a aquest tràgic debat patrimonial, però de cap manera neutra en aquella magnífica representació “litúrgica” de l'èxtasi de Joan l'Evangeliste, com va esser el propi escenari teatral dissenyat per Yannis Metzikof.

Els treballs de rehabilitació del monument antic realitzats pels arquitectes G. Grassi i M. Portaceli, amb l'inestimable recolzament de l'ofici i saber fer de J.J. Estellés, van dotar a l'històricament espoliada "càvea" de l'imprescindible contrapunt de la "scaena" de semblant alçada, en impecable paral•lelisme conceptual amb allò que s'ha sostingut pel violletià Salvador Vila en aquestes mateixes pàgines, en punt a què el nou volum de la reconstruïda volta neogòtica amb falsejada armadura interna de redó de ferro del refectori del monestir de la Valldigna, resulta arquitectònicament imprescindible per a completar aquesta vella edificació monàstica."Scaenafrons" de gran austeritat, a penes animat per la puntual anastilosis arqueològica de dos dels seus ordens columnaris superposats, de traça coríntia, que en el passat recent ha demostrat àmpliament les seues virtuts en les escenificacions tant de les clàssiques comèdies romanes de Plaute, en histriòniques versions de Rafael Álvarez "el Brujo" (la Bella Casina), com de severes tragèdies gregues com ara les "Bacants" d'Eurípides.

En aquesta precisa línia argumental el "decorat" d'Apocalipsi, subliminal o conscientment, va optar per alçar una nova realitat arquitectònica que ocultava i revestia els reassentats fusts de pedra calcària dolomítica grisa de les columnes originals, per a oferir al modern espectador per mitjà de l'artifici del mecano tub invisible i els nous paraments entelats de rajoles simulades, una forta recreació visual de la "Valva Règia" esbossada per Grassi, que l'escenògraf Metzikof va fer pujar potentment fins a la utilitària coberta de fusta i en aparença avançar cap a la "orchestra", flanquejada per monumentals filacteris tèxtils o tires verticals de daurades miniatures bizantines i pels aleshores recuperats taüts simbòlics de Yoko Ono.


Circumstàncies que en cap moment ens van deixar d'evocar la memòria de l'ús primordial del "auleum" o teló desplegable en alt des de la pròpia base del prosceni per mitjà de mecanismes elevadors subterranis, recuperats en les excavacions que es van efectuar en el seu interior amb caràcter previ a la intervenció arquitectònica, sota la intel ligent supervisió de l'arqueòloga Carmen Aranegui. Suggestives eleccions escenogràfiques que van reeditar en aquest memorable muntatge, les velles tradicions mediterrànies de les "arquitectures efímeres" terencianes ("pulpitum"), en les quals deambularen els actors llatins fins a la seua monumentalització definitiva en el romà Camp de Mart, auspiciada pel mateix Pompeu l'any 55 abans de la nostra era comuna, i que d'alguna manera continuen venint a proporcionar major legitimitat dramàtica si cap a l'exigent nuesa ornamental conferida des del principi pels arquitectes-rehabilitadors a aquests espais teatrals purs, ara en perill de fatídica desaparició física per imperatiu legal.

domingo, 24 de enero de 2010

SÍSIFO O LA CONTRARREFORMA DE LA LEY DEL PATRIMONIO CULTURAL VALENCIANO

Josep Vicent Lerma
Ricardo González Villaescusa
Levante-EMV, 25 de febrero de 2007
“Las leyes son semejantes a las telas de araña; detienen a lo débil y ligero y son deshechas por lo fuerte y poderoso”. Solón de Atenas (639-560 a.C.)
El lector avezado se desayunaba el pasado mes de abril de 2006 el sapo matutino de la redundante intención, con ribetes de “remake”, del gobierno valenciano de modificar por enésima vez, más concretamente la segunda en un mismo período legislativo (2003-2007), la Ley del Patrimonio Cultural Valenciano (Ley 4/98) (LPCV), gracias a los fundados reparos hechos públicos por el Consell Valencià de Cultura (CVC), afectando paradójicamente la nueva reforma sobre todo a artículos ya enmendados en octubre de 2004 como el 38 o el 39 (Ley 7/04). Escenario más propio del mítico Sísifo y en consonancia con lo manifestado en su día en esta mismas páginas por el fiscal del Tribunal Supremo Antonio Vercher en el sentido de que “No se pueden elaborar leyes de usar, comprar y tirar”, en claro contraste con los veintiún años de fecunda estabilidad de la estatal Ley del Patrimonio Histórico Español ((Ley 16/85).
En este orden de cosas, llama la atención la orfandad intelectual del “remiendo” legislativo ahora ya aprobado, pues si bien podría atribuirse alguna paternidad ideológica de la LPCV original a la ex Directora General de Patrimonio Carmen Pérez (1995-1999) o al actual conseller del “urbanismo sandía” E. González Pons, émulo de “El Melonar de Valensia” de Constantí Llombart, en el forzado zurcido de hace apenas dos años para dar cobertura legal al “sventramento” del Cabanyal o al por fortuna frustrado esperpento del Palacio de Congresos del Benacantil. Cambalache mediante de pactar la permisividad para intervenir en los Bienes de Interés Cultural (BIC) a cambio de salvar de la piqueta al teatro romano de Sagunt (Levante-EMV, 20-09-2003).
Los cambios jurídicos que ahora se pretende introducir relativos a la posibilidad real de efectuar reconstrucciones incluso totales de monumentos protegidos (art. 38.1.d) o la imposición del principio de armonización / adaptación de las nuevas edificaciones o rehabilitaciones con los inmuebles preexistentes (art. 39.2.i), hasta el punto de regular sus morfologías ornamentales y texturas materiales (art. 39.2.j), por mor de un obsoleto gusto historicista encaminado a convertir nuestros Centros Históricos en escenografías teatrales de puro cartón piedra -olvidando como para Adolf Loos y el movimiento moderno “el ornamento es delito”-, no parecen disfrutar de progenitura putativa alguna, más allá de la que administrativamente corresponde al conseller del ramo Alejandro Font de Mora.
Salvo que de dar gusto se trate a algún sector mediático local contrario a supuestos “pastiches” como la acristalada sede del Colegio de Abogados, obra de los arquitectos Ignacio Bosch Reig y Carlos Campos, en la valenciana plaza de Tetuán, como el representado por un gacetillero conservador que con motivo de la primera intentona popular de revisión parlamentaria, ya tildaba sin rubor el texto del 98 de “torpe ley de Patrimonio, que contrariaba su propio proyecto”.
La metamorfosis copernicana experimentada ahora en la redacción de estos sobados artículos, contrasta sobremanera con la no tan lejana en el tiempo toma de posición pública del subdirector general del estatal Instituto de Patrimonio Histórico Álvaro Martínez-Novillo, en la época de la ultramontana ministra de Cultura Pilar del Castillo, interpretando la sentencia del Tribunal Supremo sobre el teatro romano de Sagunt como un “hito legal” encaminado a desterrar las reconstrucciones y “las intervenciones miméticas o historicistas” (sic) (Levante-EMV, 26-11-2002).
No obstante a la vista del traje a medida del presente proyecto de ley, parece más plausible la hipótesis de una maniobra anticipatoria que pretenda poner la venda antes que la herida, en la osada deriva de potenciales excesos reconstructores emprendida en el Real Monasterio de la Valldigna, en semántico paralelo con la impostura identitaria porfiada a expensas de sus expoliadas piedras, o en el azulado cortile del embajador Vich del museo de Bellas Artes de Valencia, caso de que no se pretenda dar una salida airosa al lacerante anuncio de demolición de la rehabilitación de Grassi y Portaceli del mencionado teatro saguntino, que sigue escociendo al actual Consell.
Así, si el Patrimonio Cultural limita presuntamente el crecimiento económico y el desarrollo urbanístico insostenible de la Comunidad Valenciana, las leyes encargadas de su tutela se “adaptan” sin complejos a la nueva realidad sociológica e inmobiliaria, con cuantas innovaciones leguleyas sean necesarias introducir para asegurar una máxima discrecionalidad arquitectónica y administrativa de sus gestores temporales, merced el uso y abuso de todo tipo de fundaciones y demás ingenierías culturales.